¡El año 2026 comienza con fuerza! Desde hace años, afirmamos, al igual que otras minorías comunistas, que el mundo se ha embarcado en un rumbo decidido hacia una guerra mundial generalizada, considerada por todos los gánsters burgueses que nos explotan como la solución a la crisis (económica, social, política…) inherente al modo de producción y acumulación capitalistas. Y la guerra en Ucrania no nos desmiente. Tampoco las masacres perpetradas en la Franja de Gaza. Ni siquiera los recientes acontecimientos en Venezuela…
En general, en todo el mundo se está produciendo una militarización de la sociedad, tanto de los cuerpos como de las mentes, un rearme generalizado, un desarrollo de la propaganda belicista y la designación de un «enemigo » (siempre el bando burgués contrario) y, por lo tanto, también a un sometimiento del proletariado y de sus veleidades de defender sus propios intereses de clase explotada (¡y por lo tanto revolucionaria!), tanto inmediatos como históricos.
Y una vez más, asistimos a las mismas campañas groseras de reclutamiento del proletariado detrás de banderas que no son las suyas: se nos exige elegir entre la peste y el cólera, elegir un bando burgués contra otro, un «mal menor» contra un «mal mayor»… O el bando del «imperialismo» o el bando del «antiimperialismo», sabiendo que este último no es más que otro imperialismo, ¡el del bando «adversario»! Hubo un tiempo en que «nos» pedían que defendiéramos al «pueblo» vietnamita, palestino o chileno contra el «imperialismo yanqui ». Hoy en día, todas las facciones de la izquierda internacional (desde los libertarios hasta los leninistas) nos ordenan, «contra el ogro estadounidense», defender (¡más o menos críticamente! ¡o incluso nada en absoluto!) «la patria y el socialismo» al estilo bolivariano…
Ante esta situación de antagonismo, no podemos sino afirmar una vez más que el proletariado no tiene, nunca ha tenido y nunca tendrá una patria que defender, que el socialismo, el comunismo o la anarquía, en definitiva, la sociedad sin clases, sin Estado, sin dinero, sin propiedad privada, sin explotación… no se erigirá defendiendo a una fracción burguesa llamada progresista contra otra fracción burguesa llamada conservadora o reaccionaria. ¡Ni Trump ni Maduro! ¡Ni Putin ni Zelenski! ¡Ni Netanyahu ni Jamenei! ¡Ni Estados Unidos ni Venezuela! ¡Ni Rusia ni Ucrania! ¡Ni Israel ni Irán ni Palestina! ¡Ni Daesh ni Rojava! ¡Ni izquierda ni derecha!
El proletariado en lucha en Venezuela (desde hace décadas, recordemos el Caracazo de 1989 y sus 3.000 muertos) no necesita la intervención estadounidense para deshacerse de su propia burguesía bolivariana (la boliburguesía), de sus propios explotadores; pero tampoco necesita esa pseudo «solidaridad internacional» que consiste precisamente en defender a esa fracción local de la burguesía mundial. Nuestra única respuesta es clase contra clase, solidaridad internacionalista con todos los sectores del proletariado en lucha contra su propia burguesía: solidaridad internacionalista con los proletarios que luchan en Venezuela contra la burguesía bolivariana, solidaridad internacionalista con los proletarios que luchan en Irán contra la burguesía de los ayatolás, solidaridad internacionalista con los proletarios que luchan en Palestina contra la burguesía de la Autoridad Palestina y Hamás, solidaridad internacionalista con los proletarios que luchan en Rojava contra la burguesía nacional-social-liberacionista…
Ante el rumbo decidido hacia una guerra mundial generalizada que nos preparan nuestros enemigos, todos nuestros enemigos, el proletariado solo tiene una respuesta que afirmar con letras de fuego en el escenario de la prehistoria humana: ¡Derrotismo revolucionario contra todos los bandos burgueses! ¡Transformemos la guerra y la paz capitalista en revolución social mundial!
Traducción al español por https://materialesxlaemancipacion.espivblogs.net
Recibido el 28 de enero de 2026
Colaboraciones a edicionesapestosas@riseup.net



