«Nada para los Soplones: Por una Anti-represión Revolucionaria» es un texto anónimo publicado en julio de 2026 por un grupo que se identifica como Comunistas y Anarquistas por una Anti-Represión Revolucionaria, en respuesta a la controversia dentro del movimiento de apoyo al caso Prairieland en Texas.
El 4 de julio de 2025, una protesta contra el centro de detención migratoria de Prairieland terminó en un tiroteo, y derivó en un proceso judicial contra diecinueve personas. Varixs de lxs acusadxs cooperaron con la fiscalía entregando información sobre sus compañerxs, y entre ellxs se encuentra Meagan Morris, cuya delación fue clave para identificar y capturar a varixs compañerxs suyxs.
Cuando el Comité de Apoyo DFW decidió integrar a Morris en sus esfuerzos de apoyo junto con quienes se habían negado a cooperar, y organizaciones como Fire Ant Movement Defense y CrimethInc. plantearon la posibilidad de una «vía de salida» para lxs soplonxs, este texto surgió como respuesta desde sectores que rechazan esa reincorporación y defienden la no cooperación como principio irrenunciable.
Tradujimos el texto porque estas discusiones sobre la no cooperación con el Estado también nos sirven como referencia en nuestro propio contexto (Por Biblioteca Tordo)
Nada para los Soplones: Por una Anti-represión Revolucionaria
«La cuestión primordial es el carácter y la integridad de los movimientos que estamos construyendo. Debemos confrontar, vilipendiar y destruir a los traidores en cada oportunidad; tratarlos como las víboras deshumanizadas que son; infundir ‘el mayor temor’. Los términos políticos deben ser siempre claros: desacreditar y destruir a todos los traidores.» – Sekou Odinga, Kuwasi Balagoon, Judy Clark, David Gilbert, Silvia Baraldini
A raíz de las draconianas sentencias impuestas al Prairieland 8, cada una de entre 30 y 100 años, mucho se ha dicho sobre el papel de la NSPM-7 de Trump en el establecimiento de nuevas herramientas represivas para criminalizar el activismo. Menos se ha discutido el papel fundamental de la cooperación —por parte de al menos 6 de los acusados de Prairieland— para asegurar estas devastadoras condenas. Aunque el terreno de la represión cambia constantemente, lo que sigue siendo una constante es nuestra herramienta más poderosa de anti-represión: el principio de la no cooperación con el Estado.
Esta declaración es un llamado a la unidad contra las fuerzas que buscarían cortar de raíz cualquier movimiento revolucionario naciente, sofocando su instinto más básico de supervivencia mediante ambigüedades respecto a la necesidad de mantener fuera a los soplones. Desde su creación, el Comité de Apoyo DFW ha optado por incluir a la colaboradora Meagan Morris en su esfuerzo colectivo de apoyo a prisioneros, en contra de las objeciones y preocupaciones de muchas personas dentro del movimiento. A pesar de esta controversia, el «colectivo antirrepresión» conocido como Fire Ant Movement Defense ha brindado un importante apoyo mediático al DFW, ayudándolo a popularizar la denominación «Prairieland 9», a pesar de que solo existen 8 acusados que no cooperaron.
El 7 de julio de 2026, Fire Ant publicó en CrimethInc. un ensayo titulado «Traición Fabricada» (Manufactured Betrayal), que sirve como justificación de su práctica. El texto propone la posibilidad de una «vía de salida» para los soplones, centrándose en particular en Meagan Morris como ejemplo de alguien que «restauró su compromiso con la lucha» después de delatar a sus compañeros. Al publicar esta apología de los soplones —junto con la refutación de Eric King «No Hay Camino de Regreso» (No Way Home)[1] cuatro días después— CrimethInc. ha presentado la cuestión de si los soplones deberían ser recibidos nuevamente en el movimiento como si fuera un debate con dos posturas; no lo es.
Al adoptar esta posición, estas organizaciones están sentando el precedente de que las personas pueden cooperar con el Estado y seguir recibiendo el apoyo de los recursos colectivos del movimiento. Solo podemos asumir que recibir nuevamente a los soplones en el movimiento es una postura que DFW, Fire Ant y CrimethInc. seguirán poniendo en práctica.
Mientras tanto, quienes nos tomamos en serio la construcción de un movimiento revolucionario debemos unirnos en torno a un compromiso colectivo con el principio de la no cooperación. Como práctica política, estratégica y ética que prioriza al movimiento colectivo por encima del individuo, es nuestra única esperanza de resistir la escalada de la represión. Ceder en este principio destruye nuestra capacidad básica de autodefensa. No puede haber revolución sin solidaridad, y la solidaridad no tiene sentido sin un compromiso con la no cooperación.
– Los Hechos de la Situación –
Fire Ant sostiene que reincorporar a quienes cooperan con el Estado al movimiento es una decisión estratégica:
«En este momento, miles de nuevxs participantes sin experiencia están incorporándose a la lucha por la liberación. Probablemente no podremos educarlos a todxs antes de que se encuentren en confrontaciones con el Estado. Algunos experimentarán una intensa represión diseñada para asustarlos y hacer que cooperen antes de comprender plenamente las implicaciones políticas, las opciones que tienen a su disposición o sus derechos básicos. Cuando se encuentren mirando el cañón de un arma, algunos bien podrían decir algo que no deberían. Si de inmediato convertimos en enemigos permanentes a todos los que lo hagan, esto podría poner aún más en peligro a otras personas.»[2]
Sin embargo, esto constituye una completa distorsión de los hechos de la traición de Morris y es exactamente lo contrario de una decisión estratégica respecto a quienes cooperan con el Estado. Para abordar la peligrosa postura de permitir que los soplones vuelvan a integrarse al movimiento que traicionaron, primero debemos abordar cómo esto minimiza por completo el alcance de la cooperación de Morris.
Según su declaración a las fuerzas del orden, Morris se unió a la Socialist Rifle Association en 2020 y se enteró de la manifestación de ruido a través de un chat de Signal al que se unió «hace años después de asistir a una protesta».[3] En otro chat de Signal que sus miembros sospechaban que había sido infiltrado, afirmó que «si hay 4 o más liberales en un chat, probablemente haya fuerzas del orden». Esto demuestra que no solo había estado activa en los espacios del movimiento mucho antes de la manifestación de ruido del 4 de julio de 2025, sino que también conocía bien las normas del movimiento respecto al antagonismo hacia los informantes y los agentes del Estado.[4]
Además, la información que las fuerzas del orden atribuyen a Morris solo podía provenir de alguien conocido y en quien otras personas confiaran como compañera. Al convertir en un arma la información a la que había tenido acceso para salvar su propio pellejo, se convirtió en una cómplice voluntaria del esfuerzo del Estado por construir una narrativa de conspiración, que depende de criminalizar nuestras relaciones entre nosotros.
Contrariamente al relato de Fire Ant, según el cual quienes cooperan ceden tras sufrir «torturas repetidas», Morris renunció a sus derechos Miranda (el derecho a guardar silencio, que todo lo que digan puede ser usado en su contra, y el derecho a un abogado, gratuito si no pueden pagarlo) y comenzó a delatar a sus compañeros pocas horas después de su arresto.[5] Las fuerzas del orden le atribuyen haber identificado a Autumn Hill, quien era su pareja con la que convivía en ese momento y que aún no había sido detenida.[6] Hill fue arrestada al día siguiente, el 5 de julio de 2025, durante un allanamiento a la vivienda que compartía con Morris.[7] Morris también ayudó a identificar a Joy «Rowan» Gibson y Benjamin «Champagne» Song, de quienes afirmó haberse hecho amiga en línea y a quienes invitó a su casa antes de llevar al grupo en automóvil a la manifestación de ruido.[8]
Mientras Song seguía prófugo, Morris proporcionó información adicional que condujo a su captura. Ayudó a localizar a Rebecca Morgan —a quien las fuerzas del orden sospechaban de transportar y dar refugio a Song— al nombrar el lugar donde trabajaba Morgan y vincular su identidad con su nombre de usuario en Signal. Al día siguiente, un equipo SWAT del FBI allanó la casa de Morgan, donde capturó a Song y lo puso bajo custodia.[9] Sin embargo, la traición de Morris no terminó allí.
En una entrevista de seguimiento que Morris solicitó después de su declaración inicial, vinculó los disparos efectuados el 4 de julio de 2025 en las afueras del Centro de Detención Prairieland con Song, afirmando que el sonido era consistente con el de un gatillo binario instalado en su rifle. También sostuvo que el tiroteo había sido premeditado y que Song tenía la intención de utilizar la manifestación como cobertura.
«No creo que haya sido un accidente. Una persona organizó las cosas para tener cobertura… Sentí asco y traición.»
«Mi sospecha es que Song quería hacer esto desde el principio. Dispararle a alguien. Tenernos a todos allí con nuestras armas… la fantasía masturbatoria de [él]… y salirse con la suya.»[10]
No solo ayudó a entregar a Song en manos del Estado, sino que además contribuyó activamente a la narrativa estatal de «intento de homicidio» en un intento de convertir a su antiguo compañero en chivo expiatorio. Además, su «admisión» de la existencia de un plan coordinado sirve como la piedra angular de la red de conspiración construida por el Estado, que intenta vincular a una red poco estructurada de compañeros, amigos, parejas e individuos sin afiliación en una «emboscada coordinada» que involucró el tiroteo contra un agente de las fuerzas del orden:
«Una de las sospechosas, Meagan Morris, admitió que esta fue una protesta planificada contra el centro de detención que fue coordinada en línea [énfasis nuestro], en la que numerosos participantes llevaron armas, armas de fuego, chalecos antibalas, cascos balísticos, protectores faciales, torniquetes, así como cargadores y munición adicionales.»[11]
No habría existido ninguna «conspiración» de no ser por quienes cooperaron construyéndola de acuerdo con los deseos del Estado. Lejos de haber sido un error menor que pueda revertirse mediante una «vía de salida», la cooperación de Morris fue un elemento esencial del caso del Estado contra los acusados de Prairieland, sin el cual sus compañeros Joy «Rowan» Gibson, Benjamin «Champagne» Song, Rebecca Morgan y su propia pareja, Autumn Hill, podrían seguir en libertad. La magnitud del daño que causó solo fue posible porque quienes participaron en las acciones junto a ella habían confiado en ella. No tenemos nada que ganar y sí todo que perder si volvemos a cometer ese error.
– El papel del Comité DFW –
El Comité de Apoyo DFW decidió incluir a la colaboradora Meagan Morris en los esfuerzos de apoyo judicial y de apoyo a los prisioneros, junto con los acusados que no cooperaron. El Comité DFW no ofreció claridad ni transparencia respecto de quiénes habían cooperado y cuándo lo habían hecho hasta enero de 2026, poco antes de que comenzara el juicio. Sin embargo, toda esa información ya estaba disponible en las denuncias penales y otros documentos judiciales publicados en las primeras etapas del caso. Que había existido cooperación era un hecho conocido, al igual que la identidad de quienes cooperaron y lo que específicamente habían hecho. Cuando comenzaron a circular consignas como «Libertad para los Prairieland 19», impulsadas por el Comité de Apoyo DFW, mientras la documentación revelaba que 6 ya habían cooperado, muchas personas se preguntaban si los acusados que habían cooperado también estaban recibiendo apoyo. Fire Ant se incorporó desde un principio al esfuerzo por generar apoyo público para este caso, mientras guardaba silencio tanto sobre el alcance de la cooperación como sobre qué acusados estaban recibiendo apoyo.
Mientras estas preocupaciones seguían circulando y personas más informadas intentaban abordarlas con las organizaciones que estaban impulsando la campaña de apoyo, comenzó a difundirse la versión de que Morris había admitido que había cometido un error y que había renovado su compromiso con sus coacusados. Cuando el Comité de Apoyo DFW comenzó a intentar rehabilitar la traición de Morris poco antes del juicio, no ofreció ninguna explicación sobre en qué consistía realmente ese cambio de postura en la práctica. Sin embargo, sigue siendo cierto que las acciones de Morris antes de ese supuesto cambio ya habían destruido vidas y contribuido a construir la ficción jurídica de la «célula Antifa», que el Estado ahora utilizará a su conveniencia contra cualquier persona. Ese daño no puede deshacerse.
– No hay lugar para quienes cooperan –
Hemos demostrado que lo que hizo Morris fue imperdonable y que no existe ninguna razón estratégica para la postura favorable a quienes cooperan que sostiene Fire Ant en el caso de Prairieland. Pero ¿qué ocurre más allá de este caso? ¿Podemos alguna vez permitir que alguien que ha traicionado la solidaridad de sus compañeros regrese? Fire Ant ofrece la siguiente respuesta:
«Debemos preguntarnos qué podemos ofrecer a los acusados que han cometido un error, pero que aún no han decidido si seguir ayudando al Estado. Si no podemos ofrecer a quienes ya han comenzado a cooperar algún incentivo para dejar de hacerlo, eso prácticamente garantiza que, una vez que alguien empieza a cooperar, se convertirá en una incorporación permanente al arsenal del Estado contra nosotros.»[12]
Sin embargo, el problema es que, una vez que alguien coopera, ya se ha convertido en una parte permanente del arsenal del Estado contra nosotros. Ya sea delatando a sus coacusados, cumpliendo una citación de un gran jurado o ayudando a la policía a identificar otros objetivos para desviar la presión sobre sí mismo, quienes cooperan entregan al Estado información que puede y será utilizada como arma contra el movimiento de manera indefinida. Una vez hecho esto, ya no existe la posibilidad de disuasión ni de revertir el daño. En el caso de Prairieland, la única forma de mitigar el daño causado por la cooperación de Meagan Morris era que sus coacusados cuestionaran su credibilidad ante el tribunal. Al mantener la unidad con ella y afrontar juntos el juicio, quedaron sin ninguna posibilidad de desacreditar sus declaraciones, comprometiendo así su capacidad de defenderse.
Además, la cooperación rara vez es un hecho aislado. Cuando la policía consigue presionar a alguien para que delate, aunque sea una sola vez, ya sea mediante interrogatorios u otros medios, esa persona se convierte en el primer lugar al que acudirán cada vez que busquen información. Mediante amenazas contra quienes desean mantener en secreto su cooperación inicial, promesas de indulgencia individual u otras formas de presión, el Estado logra cultivar informantes de larga duración insertos en los espacios del movimiento. Por ello, si personas conocidas por haber cooperado intentan reincorporarse al movimiento, debemos impedirlo en cada paso.[13] No solo han demostrado que traicionarán a sus compañeros si tienen la oportunidad, sino que nunca podremos saber con certeza si intentan regresar con la intención de seguir informando.
En el caso de Prairieland, convertir a Morris en una lección y comunicar al conjunto del movimiento por qué no existe retorno posible después de lo que hizo cumpliría una función importante para enseñar a quienes recién se incorporan que la exclusión social total y la desconexión de los recursos colectivos del movimiento constituyen la consecuencia mínima esperable por delatar. Establecería límites claros frente a la cooperación y eliminaría cualquier margen para la confusión. Sin embargo, Fire Ant preferiría que enseñáramos la lección opuesta:
«Rechazamos las generalizaciones simplistas que presentan todos los errores como imperdonables, haciendo imposible crear una vía de salida [énfasis nuestro] para quienes anteriormente cooperaron con el Estado, de modo que puedan cambiar de rumbo, reparar el daño y restaurar su compromiso con la lucha.»[14]
En lugar de aportar claridad, la idea de una «vía de salida» abre la puerta a una ambigüedad interminable y a discusiones minuciosas sobre qué constituye un soplón redimible. Enseña a los potenciales revolucionarios que existe un camino de regreso a nuestro movimiento para quienes decidieron salvarse entregando al Estado los medios para destruir la vida de otras personas. Debilita nuestra capacidad para hacer cumplir cualquier estándar y crea un incentivo para que los oportunistas jueguen en ambos bandos. Personas movidas por el interés propio podrían explotar el movimiento en beneficio propio y, al mismo tiempo, convertirse en blancos fáciles de futuras presiones del Estado. Dar cabida a esos elementos solo debilitaría nuestro movimiento al fomentar una lógica individualista de cobardía y autopreservación, dejándolo indefenso frente a la creciente represión estatal.
Solicitar la cooperación es, de hecho, una de las armas más poderosas que el Estado puede utilizar contra nosotros, porque socava el tejido mismo de la solidaridad que mantiene unidos a los movimientos revolucionarios. Debemos preparar a todos los militantes para esperar este tipo de presión y dotarlos del conocimiento de que la única forma de protegernos a nosotros mismos y a los demás es guardar silencio e insistir en hablar con un abogado. Cuando las fuerzas del orden nos soliciten información, debemos informar inmediatamente y de manera pública a otras personas sobre lo ocurrido y sobre aquello que la policía está investigando, dejando en claro que permanecimos en silencio. Cuando alguien no hace esto, despierta sospechas sobre sí mismo si el incidente sale posteriormente a la luz mediante documentos judiciales u otros medios, contribuyendo a un ambiente destructivo de paranoia. La única forma de protegernos frente a esa paranoia es mediante una práctica constante de transparencia y expulsando de nuestro entorno a cualquier persona conocida por haber cooperado.
Además, debemos enseñar a las personas a esperar que, si deciden unirse a la lucha, la cárcel y la prisión siempre serán una posibilidad. Reconocemos que lo que algunos activistas llaman «tortura» no es más que la violencia rutinaria propia de la cárcel, y quienes deseen integrarse a un movimiento revolucionario deben fortalecerse para resistir esas condiciones, e incluso peores, tal como Frantz Fanon ayudó a hacer a los revolucionarios en el pasado.[15] Cada palabra desperdiciada justificando la traición de los soplones desvía nuestra atención de aquellos prisioneros que, al negarse a cooperar, demuestran una conducta ejemplar para un revolucionario. Esto implica también comprender el desprecio con el que se trata a los soplones dentro de las prisiones y que quienes cooperan ponen en riesgo tanto su propia seguridad tras las rejas como la credibilidad de un movimiento revolucionario ante los demás presos. Si se nos percibe como un movimiento que brinda apoyo a los soplones, seremos tratados con razón como enemigos por el preso común.
Así, donde Fire Ant ve la cooperación como una inevitabilidad a la que debemos adaptarnos, nosotros entendemos que un movimiento revolucionario debe ser capaz de hacer cumplir una línea firme de no cooperación en todo momento.
– Anti-represión Revolucionaria –
Esto nos lleva a la cuestión del papel que desempeña el trabajo antirrepresivo en el desarrollo de un movimiento revolucionario. Podemos convertir este ataque del Estado en una oportunidad para unirnos estratégicamente en torno a la práctica política de la no cooperación y el antagonismo hacia el Estado y el capital. Mantener la coherencia de la no cooperación en la práctica significa que el trabajo de organización contra la represión debe ser consciente de su carácter político. La lógica de la «vía de salida» que propone Fire Ant no es la de construir un movimiento revolucionario, sino la de un proyecto de prestación de servicios para potenciales consumidores.
La anti-represión revolucionaria no será para todo el mundo. Si alguien coopera, no debe recibir ningún tipo de apoyo y debe darse a conocer públicamente a los demás. Para que los esfuerzos antirrepresivos sean revolucionarios, deben integrarse en el esfuerzo por construir un movimiento revolucionario. Esto implica identificar e involucrarse en casos de represión por actividad política y brindar apoyo a esos acusados. Ese apoyo puede ser material, como fondos para la defensa, así como político, ayudando a coordinar las estrategias de defensa de acuerdo con los principios colectivos del movimiento. Será necesario orientar a los acusados sobre cómo formar comités de apoyo, sobre las dinámicas internas de las cárceles y prisiones que deben comprender y sobre el funcionamiento de las instituciones penitenciarias con las que se enfrentarán. Esto demostrará a los acusados que los revolucionarios son dignos de confianza y que la solidaridad es correspondida con solidaridad. Sabrán que reciben ese apoyo porque se resisten a convertirse en herramientas del Estado. Al hacerlo, se convierten en ejemplo para otras personas a quienes informemos sobre este caso y para otros presos dentro de las prisiones.
Todo preso político es un compañero potencial. La anti-represión revolucionaria debe existir para que los acusados comprendan qué significa en la práctica su caso para el movimiento que los apoya. Deben saber cómo el resultado de su caso puede sentar un precedente que afectará a muchas otras personas. Esto debe orientar la estrategia de defensa que decidan adoptar. No puede esperarse que los abogados sean la fuente de claridad política. Los acusados que actúan dentro de una tradición de anti-represión revolucionaria necesitan recibir un apoyo suficientemente directo por parte de los revolucionarios para poder orientar a sus representantes legales en la elaboración de una estrategia jurídica que responda a las necesidades colectivas del movimiento revolucionario. Esto significa que el movimiento debe estar organizado de tal manera que sus líneas políticas sepan fortalecer la eficacia de la estrategia de defensa.
Estos aspectos del trabajo táctico en la anti-represión revolucionaria se sitúan en el nivel del tratamiento de un caso en curso. Sin embargo, este trabajo no puede limitarse a las exigencias del tribunal ni verse obligado a operar siempre en los términos establecidos por el Estado. Eso es precisamente lo que nos mantiene constantemente a la defensiva, incapaces de sostener una posición firme en el desarrollo de nuestras fuerzas. Una posición defensiva puede convertirse en una ventaja si se desarrolla una estrategia ofensiva dentro de los medios de la defensa. Lo que aprendamos al participar en el enfrentamiento con la represión y al estudiar su cambiante panorama nos permitirá desarrollar prácticas de lucha que conduzcan al desarrollo de capacidades ofensivas capaces de superar la represión estatal. Debemos aprender a volver el peso del leviatán contra sí mismo.
El hecho de que estemos experimentando una afluencia de personas nuevas al movimiento hace aún más importante que mantengamos líneas claras e inequívocas respecto a los soplones, eliminando cualquier margen para la confusión. Al hacerlo, construimos un movimiento basado en quienes demuestran el mayor potencial para convertirse en revolucionarios comprometidos y dignos de confianza, si es que todavía no lo son. Eso significa priorizar los intereses de quienes son capaces de mantenerse firmes en la no cooperación con sus compañeros y no tener ningún reparo en dejar de lado a quienes no pueden hacerlo. No los necesitamos a ellos ni a sus cómplices en esta traición. En pocas palabras, encontraremos personas más resistentes.
Por estos compañeros, que conformarán la lucha verdaderamente revolucionaria, no podemos permitirnos la ambigüedad ni la cobardía. Aprenderemos mejor qué debemos construir juntos para sobrevivir a esta ola actual de represión preparándonos para practicar y hacer cumplir la no cooperación allí donde sea necesario. Habrá quienes cooperaron que quedarán abandonados a su suerte en prisión, pero fueron sus propias acciones las que ya abandonaron la lucha. Esa es la elección que hicieron y que nos libera de cualquier responsabilidad hacia ellos. Nosotros hacemos esta elección porque reconocemos que el costo del compromiso es mucho mayor.
La anti-represión revolucionaria no puede terminar con el apoyo a casos concretos de represión política. Comienza aquí, en nuestro contexto, pero el objetivo de la represión estatal es aislar de la base social potencial —que también podría convertirse en una fuerza organizada contra el Estado— a los sectores de la población involucrados en la actividad política. El Estado sabe que las condiciones de su propia existencia son las de las relaciones sociales antagónicas del capital. Reproduce ese antagonismo para producir capital y, para hacer estable ese proceso, expande el aparato policial y penitenciario con el fin de mantener sometidos a los proletarios que su sociedad produce, explota y oprime.
Nuestra época de levantamientos masivos contra la policía entre proletarios racializados ha demostrado que esta población posee un potencial revolucionario, pero el fracaso de estos levantamientos para avanzar más allá también demuestra que existen contradicciones entre esos mismos proletarios que constituyen obstáculos para su desarrollo como fuerza social organizada, haciéndolos vulnerables a la eventual ofensiva represiva del Estado. Estos levantamientos surgieron entre poblaciones específicas y se extendieron más allá de ellas debido a la historia del desarrollo de este aparato represivo, dirigido tanto contra los movimientos políticos como contra la actividad de los sectores despolitizados de esas clases. Como resultado, se ha desarrollado una valoración de la no cooperación que existe como un ideal entre los sectores criminalizados del proletariado racializado.
El impulso hacia una apelación liberal —el perdón por parte del Partido Demócrata, la redención individual por encima de la resistencia colectiva— y el alejamiento de uno de los códigos de honor más básicos entre quienes participan en actividades ilegales revela una política orientada hacia el individualismo y una composición influida por valores de clase media, cuyo público objetivo son quienes comparten esos mismos valores y no quienes sobreviven mediante la criminalidad proletaria. Huelga decir que no estamos apelando al victimismo ni proponiendo una actitud de deferencia hacia todas las personas victimizadas por el capital y el Estado. Lo que afirmamos es que la normalización de los soplones solo amplificaría los efectos de la contrainsurgencia que ya está devastando tanto a los movimientos radicales como a los sectores criminalizados del proletariado, donde vemos una expresión de un potencial revolucionario latente. Esta cultura y esta estrategia de no cooperación han surgido porque son necesarias para la supervivencia de las formaciones antagonistas al Estado. Como dijeron recientemente unos compañeros: «los códigos por los que viven los revolucionarios existen para mantener vivo un movimiento el tiempo suficiente como para encontrar posibilidades de horizontes emancipadores».[16] El desarrollo y la victoria de nuestras fuerzas revolucionarias dependen de nuestra solidaridad.
Comunistas y Anarquistas por una Anti-Represión Revolucionaria
julio de 2026
Traducción de Biblioteca Tordo
Fuente: https://bibliotecatordo.wordpress.com
Notas
[1] [https://theanarchistlibrary.org/library/eric-king-no-way-home-an-anarch…](https://theanarchistlibrary.org/library/eric-king-no-way-home-an-anarch…)
[2] [https://crimethinc.com/2026/07/07/manufactured-betrayal-a-statement-fro…](https://crimethinc.com/2026/07/07/manufactured-betrayal-a-statement-fro…)
[3] página 5: [https://prairielanddefendants.com/wp-content/uploads/2026/01/gov.uscour…](https://prairielanddefendants.com/wp-content/uploads/2026/01/gov.uscour…)
[4] [https://prairielanddefendants.com/court-notes/march-4th-federal-trial-d…](https://prairielanddefendants.com/court-notes/march-4th-federal-trial-d…)
[5] [https://prairielanddefendants.com/court-notes/march-4th-federal-trial-d…](https://prairielanddefendants.com/court-notes/march-4th-federal-trial-d…)
[6] página 2: [https://prairielanddefendants.com/wp-content/uploads/2026/02/Cofer_Lust…](https://prairielanddefendants.com/wp-content/uploads/2026/02/Cofer_Lust…)
[7] [https://yournews.com/2026/01/21/6233321/two-transgender-defendants-in-t…](https://yournews.com/2026/01/21/6233321/two-transgender-defendants-in-t…)
[8] página 6: [https://prairielanddefendants.com/wp-content/uploads/2026/01/gov.uscour…](https://prairielanddefendants.com/wp-content/uploads/2026/01/gov.uscour…)
[9] página 21: [https://prairielanddefendants.com/wp-content/uploads/2026/01/complaint-…](https://prairielanddefendants.com/wp-content/uploads/2026/01/complaint-…)
[10] [https://prairielanddefendants.com/court-notes/march-4th-federal-trial-d…](https://prairielanddefendants.com/court-notes/march-4th-federal-trial-d…)
[11] página 25: [https://prairielanddefendants.com/wp-content/uploads/2026/03/JohnsonCou…](https://prairielanddefendants.com/wp-content/uploads/2026/03/JohnsonCou…)
[12] [https://crimethinc.com/2026/07/07/manufactured-betrayal-a-statement-fro…](https://crimethinc.com/2026/07/07/manufactured-betrayal-a-statement-fro…)
[13] Véase el caso de Suzie Savoie durante la ola represiva conocida como Green Scare (Terror Verde) y los sucesivos intentos que tuvieron que hacerse para apartarla continuamente de los espacios relacionados tras su cooperación:
[https://anarchistagency.com/an-anti-snitch-oral-history-of-the-seattle-…](https://anarchistagency.com/an-anti-snitch-oral-history-of-the-seattle-…)
[https://itsgoingdown.org/snitch-suzie-savoie-swarmed-and-deplatformed-i…](https://itsgoingdown.org/snitch-suzie-savoie-swarmed-and-deplatformed-i…)
[14] [https://crimethinc.com/2026/07/07/manufactured-betrayal-a-statement-fro…](https://crimethinc.com/2026/07/07/manufactured-betrayal-a-statement-fro…)
[15] Para obtener información sobre el trabajo de Frantz Fanon en la preparación de combatientes revolucionarios para resistir la tortura, véase:
[https://www.parapraxismagazine.com/articles/fanons-revolutionary-gaze](https://www.parapraxismagazine.com/articles/fanons-revolutionary-gaze)
[16] [https://freepeppyandkrystal.noblogs.org/in-defense-of-dignity/](https://freepeppyandkrystal.noblogs.org/in-defense-of-dignity/)



