En las tierras bajo control del Estado chileno, la imposición de violentas estrategias de pacificación social en contextos extractivistas, se asocia a un nuevo tipo de mercados; los mercados de la empatíai. Los mercados de la empatía, son mercados sumamente profesionalizados, donde se capitalizan ‘habilidades blandas’ orientadas al relacionamiento comunitario. Estos mercados movilizan saberes y prácticas para la construcción de vínculos domesticadores entre empresas y comunidadesii. La estrategia es empatizar con las necesidades afectivas, emocionales y materiales de las poblaciones, incluyendo sus necesidades de reconocimiento identitario, y canalizar recursos para mitigarlas. Efectivamente, en torno a la expansión de las fronteras energéticas, mineras, forestales y agroindustriales se ha configurado una compleja trama de negocios dedicados a la gestión neoliberal de las emociones y sentires, cuyo objetivo es la producción de subjetividades sumisas y cautivadas por el régimen extractivistaiii.
En tiempos de intensa conflictividad territorial, cuando la violencia directa no es suficiente para reprimir las resistencias, la domesticación emocional de las poblaciones se posiciona como tarea central de la patronal extractivista chilenaiv. Es en este sentido que los sofisticados y rentables mercados de la empatía crecen al ritmo de la devastación territorial. En términos concretos, los mercados de la empatía son operados por fundaciones enfocadas en grupos históricamente discriminados/oprimidos y territorios vulnerablesv, y también por empresas consultoras que entregan servicios de relacionamiento comunitario, comunicación estratégica, resolución de conflictos y estudios de línea base, entre otros. En las ultimas décadas, estas fundaciones y consultoras asumen la primera avanzada en los procesos de colonización extractivista, operando complejos mecanismos de pacificación social.
En el caso de las fundaciones, se trata de instituciones privadas sin fines de lucro, aunque suelen desarrollar áreas de consultoría, y cuya finalidad declarada es contribuir al bien común. Actualmente estas fundaciones materializan un tipo particular de filantropía, la filantropía neoliberal, que recrea en viejas y nuevas formas las dinámicas de control asociadas a la tradicional caridad patronal, pero revestida con la retórica de derechos y la tecnocracia neoliberal. Estas fundaciones trabajan directamente con empresas extractivistas, mediante programas y proyectos de intervención que responden a necesidades y demandas no respondidas por el Estado. A través de estos programas y proyectos, las empresas extractivistas se legitiman y amplían sus entornos de aceptabilidad. Entre la gran cantidad y diversidad de fundaciones asociadas a la patronal extractivista chilena, destacamos:
a) Fundación Iguales: Se trata de una fundación enfocada en la diversidad sexual que, siguiendo lógicas neoliberales, promueve la inclusión de la comunidad LGTBQ+ en la sociedad chilenavi. Un foco de su trabajo es la integración laboral, mediante la ‘atracción y mantención del talento diverso’. Fundación Iguales cuenta con Factor Diverso, una agencia de cambio que presta servicios de asesorías a una serie de empresas, entre las que encontramos: BHP, Codelco, SQM, Syngenta, Teck. Fundación Iguales también opera la red Pride Connection Chile, orientada a la generación de espacios de inclusión laboral, esta red cuenta entre sus integrantes a Aguas Andinas, BHP, Bechtel, Enel y Teck.
b) Fundación Amulen: Fundación dedicada a la conservación del agua en territorios rurales. Fundación Amulen trabaja con escuelas rurales en proyectos educativos y también de acceso al agua, además trabaja con agrupaciones y Asociaciones de Agua Potable Rural. Desde una lógica neoliberal, la fundación opera con alianzas público-privada, pero también tiene una alianza estratégica con Agrosuper para el desarrollo del programa Impulsa Agua. Es importante señalar que Amulen es una más de las fundaciones del Grupo Matte, propietario de Colbun y CMPC.
c) Fundación Caserta y Fundación Meri: Ambas propiedad de Filantropía Cortés Solari, cuyo foco es la conservación del medioambiente y la cultura. En el caso de Fundación Caserta se trata de una fundación dedicada a la educación, centrada en habilidades socioemocionales y aprendizaje colaborativo. Meri, por su parte, es una fundación conservacionista que trabaja las áreas de cambio climático y biodiversidad, asociada también al rescate patrimonial. Siguiendo con la línea conservacionista, Filantropía Cortés Solari también cuenta con las Reservas Elementales: Puribeter (San Pedro de Atacama), Likandes (San José de Maipo) y Melimoyu (Patagonia). Cabe señalar que su presidenta es Francisca Cortés Solari, hija de Teresa Solari (family office Corso) y sobrina de Liliana Solari (family office Bethia).
Además de estas fundaciones, es importante mencionar a Fundación Minera Pelambres, Fundación Educacional Arauco, Fundación Angelini y Fundación Luksic, que operan como extensión filantrópica de la patronal extractivista chilena. El operar de las fundaciones derivadas y/o asociadas a los mega-emprendimientos extractivistas, se concreta en proyectos y programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y Valor Compartido, enfocados principalmente en la sustentabilidad ambiental y la inclusión de grupos que consideran ‘minorías’. Instrumentalizando la empatía, estas fundaciones despolitizan reivindicaciones históricas, invisibilizando las condiciones estructurales de la desigualdad y posicionando al mismo empresariado depredador como líder de las soluciones. Paralelamente estas fundaciones operan como agentes socializadores, moldeando subjetividades, deseos y relaciones.

Por otra parte, los mercados de la empatía incluyen un largo listado de empresas consultoras, que prestan servicios de relacionamiento comunitario, comunicación estratégica, resolución de conflictos y estudios para líneas base y evaluación ambiental. A diferencia de las fundaciones las consultoras son organizaciones con fines de lucro. En Chile, el negocio de las consultoras se ha consolidado a medida que se intensifica la conflictividad territorial. Se trata de empresas con enfoques interdisciplinarios, que trabajan desde las ciencias sociales y comunicacionales.
Entre las principales empresas consultoras chilenas, destacamos a Gestión Abiertavii, consultora de amplia trayectoria, que consideramos pionera de los mercados de empatía en el Chile neoliberal. Abierta ha cumplido un rol clave en el diseño de las metodologías de intervención psicosocial que hoy sostienen el avance extractivista, entre estas metodologías destacan las Casas Abiertas. Cabe subrayar que en los últimos años, Abierta ha entregado consultoría a empresas emblemáticas del extractivismo chileno, por ejemplo: Forestal Arauco (Proyecto MAPA), Statkraft (estatal noruega de renovables, conocida por conflicto en Pilmaiken), Aguas Pacífico (Conflicto desaladora Quintero-Pichuncavi), Codelco (Conflicto cierre de Ventanas), además de generar la narrativa de la Estrategia Nacional del Litio y ser la consultora, por mas de 10 años, del programa Somos Choapa de Antofagasta Minerals (Grupo Luksic).
Otras consultoras relevantes son: a) Fundación PROhumana, que presta servicios a Acciona, Gener, Agrosuper, Aguas Andinas, Angloamerican, Antofagasta Minerals, Arauco, BHP, CAP, Codelco, Colbun, Copec, CPC, Enel, Endesa, CMPC, Energy, Statkraft, Teck, Transelec, b)Nexos consultores, que ha trabajado con Aguas CAP, Agrosuper, Albermarle, CMPC, TPC, c) Azerta consultores, entre cuyos clientes destacmos a CAP, Transelec, Andes Iron, SQM, BHP, Aclara, Teck, Río Tinto, Barrick Gold, d) Kancha Investigación, que trabaja con Isa InterChile, Colbun, Transemel, Oenergy, RíosRenovables, e) Acuerda consultores, que cuenta con clientes como Andes Iron, Enel, Codelco, f) Tandem consultores, g) ENCO Medioambiente y Comunidad, h) Inga consultores, i) Paralelo7, y j) Imaginacción consultores (sobre estas últimas no fue posible acceder a clientes).
Un tipo particular de consultora, son las que trabajan la consultoría arqueológica. Destacamos este tipo de consultoras por la legitimidad social que, en contextos de conflicto, se tiende a atribuir a los profesionales del área, legitimidad social que invisibiliza su rol como profesionales contratados por la patronal extractivista. Entre la gran cantidad de consultoras dedicadas a la producción de estudios de impacto ambiental, tramitación de permisos patrimoniales y rescate arqueológico, destacamos: a) ANTU Consultores, que presta servicios a Colbun, Transelec, AES, Mainstream Renewable Power, b) ArqueoSur, entre cuyos clientes encontramos a Enel, CMPC, CGE, Biworenovables, c) Azimut consultores, que presta consultoría a Codelco, Colbun, Elecnor, Celeo, Onergy, d) QArqueologia, consultoría de Transelec, Copec, Solec, Verano Energy, e) PaleoAndes, con trabajos para AngloAmerican, Aguas Andinas, Enel, Engie, Ibereólica, Transelec, Antofagasta Minerals, f) Mankuk, que ha prestado servicios a Engie, Tikuna, Enap, g) Earth Chile: Colbun, SQM, Acciona Energía, PacifycHidro, Transelecc, Geobiota, AelaEnergía, y h) Antropica consultores, entre cuyos clientes encontramos a Barrick, Antofagasta Mineral, Enel, Isa interChile, BiwoRenovables, SolarPack y Soler.
Las fundaciones y consultoras son la primera avanzada colonizadora de la patronal extractivista. Movilizando metodologías de intervención psicosocial, atacan directamente las fuentes de sentido que habilitan potenciales resistencias. Estas metodologías producen comunidades cautivas en las redes asistencialistas y tecnocráticas del empresariado depredador. La gestión neoliberal de los afectos y emociones permite a la patronal extractivista controlar las resistencias en lo que denominan ‘áreas de influencia’ de sus proyectos, pero también consolidarse como agentes socializadores, a gran escala, de una ciudadanía neoliberal que se reconoce en el lenguaje de derechos y sustentabilidad. Es en este sentido que consideramos el trabajo de las fundaciones y consultoras, un trabajo contrainsurgente dirigido a desactivar las capacidades de confrontación de comunidades vulneradas por emprendimientos extractivistas. Las fundaciones y consultoras constituyen los dinámicos y rentables mercados de la empatía, que hoy hacen posible la pacificación de territorios amenazados o ya devastados por la violencia extractivista.
Ely Jiménez Cortés
Colectivo El Kintral.
Borde costero de la cuenca de Elki
Recibido el 6 de abril de 2026
Notas
i Ver ‘Responsabilidad Social Empresarial: Un arma de pacificación social’. Colectivo El Kintral, 2016
ii Las prácticas que materializan dichos mercados y sus efectos serán tratadas en los siguientes textos. El foco ahora es presentar los agentes (fundaciones y consultoras) que operan estos mercados.
iii Ver ‘Ecología política de los regímenes extractivistas. De reconfiguraciones imperiales y re-ex-sistencias decoloniales en Nuestra América’. Horacio Machado. Bajo el Volcán, año 15, número 23, septiembre 2015-febrero 2016
iv El término patronal extractivista, se refiere al gran empresariado transnacionalizado, asociado a la sobreexplotación de la naturaleza. En el caso chileno, estas empresas operan como holding diversificados y se organizan en redes gremiales como la CPC, CORMA, SOFOFA, SNA, Consejo Minero, etc.
v Este texto se enfoca en fundaciones asociadas al mercado extractivista, no se considera a las organizaciones que constituidas legalmente como fundaciones trabajan en los margenes e incluso tensionando el neoliberalismo.
vi El enfoque neoliberal de Fundación Iguales ha sido denunciado por los Marikoneos antiextractivistas, que se reconocen en genealogías críticas anticapitalistas. Desde el cuestionamiento al heterocapitalismo, estos grupos reivindican ´marikoneos y aguas libres´. Se sugiere revisar el trabajo que desde el norte semiárido realiza Ediciones Murciélago y los textos de Fen Huanchicay, entre ellos ‘Estado de Saturación’ y ‘Empresas de diversidad y género, como soporte del ordenamiento capitalista’.
vii Gestión Abierta es liderada por el sociológo Eugenio Tironi, personaje clave del saber consultorial posdictadura.
Colaboraciones a edicionesapestosas@riseup.net
Racismo energívoro en tierras bajo control del estado chileno
Transición energética: una trampa del capitalismo energívoro
Cuadernos del Capitaloceno – primavera 2023 (español/portugués)



