Alfredo Cospito: A los orígenes del victimismo (2015)

by • 19 diciembre, 2022 • Artículos, Ciudadanismo, Coyuntura política, Historia anarquista, Organización, Poder, PropagandaComments (0)661

Nos comprometemos a liberar monseñor Marco Ussia cuando la iglesia haga se pronuncie a favor de la libertad de los presos políticos en España… Nuestra acción tiene el objetivo de poner a la Iglesia frente a su conciencia y su responsabilidad, en este momento crítico para el pueblo español, porque, después de 27 años de dictadura fascista, los demócratas españoles que reclaman un mínimo de libertad de expresión y de asociación reconocida en la carta de los derechos humanos, siguen en prisión…

Secuestro de Marco Ussia, Roma, abril 1967 –Grupo Primero de Mayo– Sacco e Vanzetti
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“…La ciencia USA al servicio del crimen…golpeamos a uno de los responsables del genocidio vietnamita! A Johnson le dan igual las marchas por la paz, usemos sus mismas armas: dinamita y sabotaje!”

Atentado a la empresa estadounidense Dow Chemical, Milán 30 marzo 1968 –Grupo anarquista… (el resto del comunicado ilegible por estar quemado)
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Condenamos a la Iglesia por actividad contra la revolución…la obra criminal de apoyo al fascismo español…

Atentado en la iglesia de San Babila, Milán, 10 junio 1968 –Anarquistas–
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Compañero, destruye los bancos…destruye las iglesias…destruye las universidades…asalta los grandes almacenes

Atentado en La Rinascente, 30 agosto 1968, Milán –Anarquistas–
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Última hora: la policía vuelve a asesinar, dos jornaleros en Sicilia! Es su misión santa Pueblo Insurrecciona! Contra el autoritarismo, contra las leyes, es estado y la iglesia que todo santifica. W la Anarquía!”

Atentado con dinamita en el Ayuntamiento de Génova, 3 diciembre 1968 (en solidaridad con los muertos de Avola) –Gruppo Rivoluzionario Carlo Cafiero–
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Compañero trabajador, en los bancos están las riquezas…destruye los bancos…En las universidades está la cultura científica destruye las universidades, en las iglesias la opresión de la razón…destruye las iglesias. En los almacenes están los productos superfluos, destrúyelos”

Segundo atentado en La Rinascente, Milán 15 diciembre 1968 –Brigata Anarchica Ravachol–
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La ciencia americana instrumento de sometimiento de los pueblos…las espléndidas empresas aeroespaciales no alimentas a los explotados.”

Atentado con dinamita en la Base OTAN Camp Darby, Pisa, –Gruppo Anarchico J. Most–
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Imputados! Quemad la toga de los jueces!Haced del tribunal un campo de batalla…la lucha continúa con todos los medios a disposición contra la autoridad del estado de la iglesia. Saludos”

Atentados con dinamita en el Palacio de Justicia y el Ministerio de Instrucción Pública Roma 27 y 31 marzo 1969 –Associazione Rivolucionaria Anarchica per la Rivoluzione Sociale–
.

La lectura histórica de un cierto anarquismo siempre ha sido parcial, instrumental y a menudo no tiene nada que envidiar a la de los historiadores oficiales. El propósito de este escrito es llegar a los orígenes del victimismo que ha corrompido y sigue corrompiendo el movimiento anarquista italiano desde hace más de cuarenta años, de la masacre de Plaza Fontana en adelante. Con el riesgo de pasar por “revisionista”, antes de desarrollar mi tesis debo especificar algunas cuestiones. Aun siendo cierto que la bomba de Plaza Fontana la puso el Estado, de lo cual tengo certeza, expongo “otras” convicciones:

-la convicción que muchos de los atentados de la izquierda extraparlamentaria de esos años que se hicieron pasar por fascistas eran atentados anarquistas con reivindicaciones muy creíbles.

-la convicción de que Giuseppe Pinelli no era una pacifista, un no-violento, mártir de la izquierda, santo de la democracia, sino un anarquista revolucionario que poco antes de ser asesinado por Calabresi y compañía había colaborado activamente con una organización anarquista que practicaba la lucha armada con bombas y secuestro de personas por media Europa, el Grupo internacional anarquista Primero de Mayo [1], emanación directa de FIJL [2] y que en consecuencia, como todo anarquista coherente con aquello que hacía, creía en la violencia revolucionaria.

-la convicción que Gianfranco Bertoli era un anarquista individualista –no un fascista, una marioneta o un idiota útil en manos de los servicios “desviados” como muchos anarquistas sin vergüenza siguen sosteniendo– y que su acción se enmarca perfectamente en la tradición de la propaganda por el hecho, del terrorismo individualista anarquista. Dicho esto, establecidos estos pocos punto, comenzamos nuestro viaje al pasado desmontando algunos mitos. La masacre de Plaza Fontana no fue para los anarquistas, como afirman muchos historiadores, “la pérdida de la inocencia” sino el nacimiento de una nueva figura, un nuevo papel aceptado por miedo a la represión. Un papel impregnado de inocentismo piadoso e instrumental. El anarquista víctima del sistema, el muchacho anarquista ingenuo que juega a la revolución superficialmente, que corre el riesgo de que se le acerquen infiltrados, fácil de instrumentalizar por el poder. Casi todos los anarquistas consciente o inconscientemente en aquellos años, con pocas excepciones, llevaron esa casaca. Después de Plaza Fontana hubo un torrente de contra-investigaciones legalistas e inocentistas en las que la caricatura del anarquista dinamitero y sanguinario fue sustituida por la caricatura aún más demencial del anarquista víctima inerme y predestinada de la violencia estatal. Muchos, para vivir tranquilos o para sacar a los propios compañeros de prisión siguieron el juego, algunos fueron más lejos contribuyendo ellos mismos a esta nueva tendencia “investigadora” a través de contra-investigaciones otro tanto legalistas, caricaturizadas y lloronas.

No se pueden entender del todo los hechos trágicos de Milán y el consiguiente pánico y conmoción entre las filas anarquistas sin hacer un breve esbozo a la lenta pero gradual evolución que comprometió una parte del movimiento en los años comprendidos entre 1962 y 1969. En toda Italia esos años los anarquistas de acción atravesaron un momento de gran vitalidad, casi diría de renacimiento. Diversos núcleos y grupos de afinidad con mucha movilidad, de jóvenes y menos jóvenes, creyeron en la potencia de sus acciones, de atentados de baja intensidad con nitrato a otros más potentes, con dinamita. Este crecimiento se vio acelerado gracias a la influencia de la FIJL y de su emanación directa: el Grupo Primero de Mayo. Esta evolución se verificó contemporáneamente en otros países europeos dando mejores resultados: la Angry Brigade de Inglaterra, los “Rebeldes del Haschisch” en Alemania, los GARI en Francia. En Italia el shock colectivo de la masacre de Estado interrumpirá bruscamente esta evolución bloqueando su desarrollo. Esta masacre y el posterior homicidio de Pinelli fueron el “pecado original” para el movimiento anarquista, tras el cual nada volvió a ser como antes. Desde ese momento los “juegos” se detuvieron y la tendencia positiva que había invadido el movimiento en esos últimos años sufrió un fuerte revés, aunque no definitivo.

Muchas leyendas y falsedades se han creado acerca de esos famosos años. Una de las más tenaces es la que veía en el anarquismo de finales de los sesenta el eslabón más débil del movimiento revolucionario. Un movimiento anarquista golpeado por la represión y los montajes precisamente por esta hipotética debilidad intrínseca y por la facilidad de que hubiera infiltrados. Otra falsedad (por no decir algo peor) tiene que ver con el papel embarrado y bufonesco que nuestro victimismo y el de la inteligencia de izquierda asignó a los actores de esa tragedia. Pinelli el mártir inocente, pacifista “anarquía no significa bombas sino justicia en libertad”, Valpreda el anarquista individualista ingenuo y manipulable que reivindica “con la cabeza alta” su inocencia y el ser todo un charlatán con palabras “bomba, sangre, anarquía” y sin hechos concretos. Fuimos nosotros los anarquistas los primeros responsables de tal distorsión de la realidad. Distorsión que nacía de la necesidad de defenderse de una acusación considerada difamadora, una masacre que golpeaba a gente corriente, a clientes fortuitos de un banco de agricultores, en su mayoría pequeños campesinos. Esta realidad alternativa fue introyectada hasta tal punto por los anarquistas, y también por los mismos actores de aquella tragedia, hasta tal punto que todo lo bueno que se había hecho en los años precedentes quedó oculto, borrado. El “pánico de defensa” dio origen a una huida general y a una retirada casi total. Muy pocos los ejemplos contrarios, pero significativos: el asesinato del comisario Calabresi y la masacre de la comisaria de Milán [3] del anarquista Bertoli, que pagará duramente las consecuencias de su acción no solo por los 20 años y pico de cárcel sino por la difamación continua y el aislamiento casi completo por parte de un movimiento anarquista asustado y enloquecido.

La tesis que quiero apoyar con este argumento es que la llamada “estrategia de la tensión” se planeó contra del movimiento anarquista, no por eslabón débil sino al contrario, por ser el único segmento de la “izquierda” revolucionaria del momento sobre el que era creíble urdir tal trama. Principalmente por dos motivos, porque en ese momento histórico era el más activo respecto a acciones armadas, bombas e incluso los precedentes de dos secuestros [4], y de forma secundaria por sus contactos internacionales con grupos como Primero de Mayo o la FIJL que llevaban años practicando acciones armadas en media Europa. Habría sido más difícil preparar el montaje con los comunistas, que en la época estuvieron mucho menos activos en la lucha armada. No es casualidad que el único comunista que trataron de implicar en los hechos de Plaza Fontana fuera Feltinelli por sus contactos con algunos de estos anarquistas, en particular con Corradini y Vincileone [5]. Un ejemplo concreto de contactos “operativos” del editor revolucionario con estos anarquistas se dio cuando semanas antes de la muerte de Guevara en Bolivia, gracias a la mediación de estos dos compañeros Feltrinelli buscó el apoyo del Primero de Mayo para organizar conjuntamente acciones en solidaridad con los guerrilleros bolivianos. Después de la muerte de Guevara, el Primero de Mayo realizó una serie de atentados coordinados en toda Europa sin precedentes: el 12 de noviembre de 1967 en Bonn explotaron tres bombas en las embajadas de Grecia, Bolivia y España; en Roma en la embajada de Venezuela; en Milán en la oficina de turismo española; en Aja en la embajada de los Estados Unidos, en la griega y en la española; en Madrid en la de los Estados Unidos; en Ginebra en la oficina de turismo español.

Diez atentados coordinados en un sólo día, las capacidades organizativas de los anarquistas en Europa no tenían igual, todo mérito de las juventudes libertarias y de su voluntad de actuar y coordinarse: este despliegue de fuerzas ocurría mientras en Italia los GAP [Gruppi d’Azione Partigiana] de Feltrinelli eran poco más que una idea y las BR estaban lejos de nacer, su primer atentado será en 1971. Podemos decir con certeza que el cáncer del victimismo anarquista vio la luz el 12 de diciembre de 1969 tras la matanza de la Banca de Agricultura. Ya se vislumbraba algo el 25 de abril de ese mismo año, también en Milán en el día de la Resistencia cuando en la oficina de cambio de moneda de la estación central y en la feria de muestras, impugnada en aquellos días por el movimiento estudiantil explotaron pequeños artefactos incendiarios a base de nitrato y gasolina. El humo del incendio en la estación mandó a urgencias para revisión una decena de pasajeros a quienes dieron el alta enseguida, el otro artefacto de la feria rompió un par de escaparates: tan inocuos que hasta la “Rivista Anarchica” de marzo de 1971 las definió como cartas bomba. La ignición de los artefactos era exactamente igual a los anarquistas de La Rinascente (del que se ha citado un fragmento al principio del artículo): La resistencia eléctrica habitual, la botella de gasolina habitual y el reloj habitual como temporizador. La voluntad de quienes atentaron no era causar víctimas, la policía recibió llamadas anunciando la “explosión” en la estación, algún periódico habló de una reivindicación, de octavillas encontradas en el lugar, como en los precedentes atentados anarquistas en Milán. Los periódicos hicieron un gran escándalo de estos “terribles” atentados. El movimiento anarquista milanés en seguida se posicionó hablando de provocación y equiparando estos atentados considerados fascistas y los atentados anarquistas contra el Ministerio de Instrucción Pública y el Palacio de Justicia de Roma reivindicados por la “Internazionale Anarchica Marious Jabob”. La teoría del complot, el echar mierda sobre las propias acciones para salir impune tuvo sus pródromos antes de plaza Fontana. Se consideró responsables de estas misteriosas explosiones a algunos compañeros que ya hemos tenido forma de conocer, Giovanni Corradini y Eliane Vincileone. junto a ellos fue arrestado el más joven Paolo Braschi, en cambio Ivo Della Savia fue mas afortunado y consiguió evitar el arresto echándose al monte. Lo cuatro compañeros hacían referencia al periódico “Materialismo e Libertà”.

Antes de continuar con nuestra historia conviene detenernos brevemente en la olla en ebullición que fue la Milán anarquista de los años sesenta. En Milán, en ese período de contestación y grandes fermentos libertarios, entre tantas experiencias de lucha dos pequeños grupos de afinidad anarquistas dieron sus primeros pasos. El grupo más “viejo” hacía referencia a Ivo Della Savia y Braschi, mayor experiencia con explosivos, en contacto con Corrandi y Vincileone en estrecha relación con las federaciones juveniles anarquistas de otros países con la FIJL y el Primero de Mayo. Del grupo más joven, más “alborotador” formaba parte Valpreda, Claps, Derrico vistos en los ambientes milaneses como “incontrolables”, con menos experiencia práctica pero con un espíritu individualista anárquico muy fuerte. Se hacían llamar los “iconoclastas” e imprimían un folio “Terra e Libertà” donde expresaban claramente sus ideas “violentadoras”. Serán implicados en el montaje de Plaza Fontana y acabarán por consentir ser carne de matadero de las varias contra-investigaciones a las que en cualquier caso deberán la libertad. La policía política milanesa estaba más preocupada por el grupo que decían giraba en torna a los Corradini. Esta preocupación se debía sobretodo a sus contactos internacionales, en un informe sobre la pareja se podía leer: “Al menos desde 1962 han constituido un centro de activismo anarquista que siempre ha atraído a un cierto número de jóvenes. En tal ambiente, aunque no sea posible afirmar si los cónyuges Corradini desempeñaron un papel y cual fue este, maduró el secuestro del vicecónsul Isu Elías”. El movimiento anarquista pronto olvidó estas dos figuras de militantes, puede que demasiado incómodos para un anarquismo que de esa temporada salió purgado por dentro.

Las organizaciones específicas anarquistas FAI-GIA-GAF, después de la oleada represiva seguida a Plaza Fontana tratarán de rebajar el conflicto y al menos en una cosa conseguirán unirse: en considerar como provocación todas aquellas acciones de cierta importancia reivindicadas los meses precedentes por anarquistas. Un testimonio importante sobre esos años lo dio el mismo Ivo Della Savia que desde la clandestinidad dejó una increíble entrevista al “Corriere della Sera” en la que contaba sin ningún pudor, a un periodista, la génesis del anarquismo de acción en Italia: “en 1963 asistimos a la formación de los primeros grupos anarquistas que empezaban a realizar acciones directas. Por acciones directas entendemos atentados. Yo formaba parte de estos grupos articulados de forma muy estricta. No había problema con el número, es decir, no nos preocupaba ser muchos…la propia acción habría hecho una clara selección…de 1963 a 1967 Italia asistió a la formación material, a la articulación, a las condiciones previas para llegar a una determinada situación, para asegurar una mayor eficacia, una mayor conexión… La policía se encontró frente a un hecho nuevo, que desconcierta: los anarquistas golpean con regularidad periódica, y cada dos o tres meses sucede algo en la tranquila sociedad italiana. Véanse, por ejemplo, los atentados contra el consulado español en Nápoles y el fallido atentado contra el mismo consulado en Génova[…]”

Esta evolución será bruscamente interrumpida por el conspiracionismo generalizado que seguirá a la masacre. El punto culminante de la autocompasión se alcanzará después del homicidio de Pinelli con la distorsión en clave victimista pacifista y democrática que el movimiento en su gran mayoría hizo de la figura de este compañero: decenas de conjeturas, millones de documentos a modo de prueba que avalaban las teorías más abstrusas sobre conspiraciones internacionales, tramas negras, tramas rojas, extremismos opuestos, CIA, KGB, servicios secretos “desviados”. De todo aquel papeleo judicial y de las consiguientes y paralelas contra-investigaciones nació una nueva “ciencia” que tendrá en el anarquismo de acción una de sus mas ilustres víctimas. En nombre de esta “ciencia”, denominada “estrategia de la tensión”, por cada petardo o bomba en los siguientes años llegó la acusación de provocación. Cada vez que un grupo anarquista golpea, todavía hoy sucede que las momias del inmovilismo “revolucionario” sacan esta tan usada y tan útil teoría contra quienes se permitan transformar en hechos aquello de los que miles parlotean. El anarquismo italiano de principios de los años setenta se caracterizará en gran medida por la campaña por la liberación de Valpreda. Una campaña totalmente centrada en el legalismo, que se dedicará casi exclusivamente a la defensa judicial y a la búsqueda del consenso piadoso de la opinión pública democrática.

La guinda de tal campaña fue la candidatura en las listas del “Manifiesto” del “ilegalista” Valpreda, intento fallido, no será elegido. Quien se salía de esas vías legalistas era automáticamente acusado de provocación y linchado ideológicamente.

Fuera del “bel paese” los compañeros/as que habían colaborado con Pinelli y su “Croce Nera” [6], federaciones juveniles, FIJL, Primero de Mayo, Black Cross inglés estaban confusos y aturdidos. Las noticias que recibían de Italia eran contradictorias, el movimiento italiano quedó totalmente a merced de la caza al infiltrado, parecía que no te podías fiar de nadie, invadidos por el pánico, los anarquistas italianos veían agentes secretos y provocaciones en cada rincón. Un claro ejemplo de esta paranoia generalizada y contagiosa nos lo brinda Octavio Alberola, uno de los fundadores del grupo Primero de Mayo que, en el libro “El anarquismo español y la acción revolucionaria, 1961-1974” escrito en 1975 junto a Ariane Gransac, cuando comienza a enumerar las acciones ocurridas en esos años se detiene confesando que a partir de cierta fecha no se pronunciará por culpa de las provocaciones y montajes que tuvieron lugar en el país, que hacían poco creíbles las acciones ocurridas en ese periodo. Estas dudas de Alberola son indicativas de la confusión y del pánico que reinaban en los ambientes anarquistas italianos, que en su gran mayoría se encontraron desprevenidos frente a estos trágicos eventos, no consiguiendo dar una respuesta colectiva otro tanto agresiva como la violencia y represión que los había golpeado. En ese momento el movimiento italiano sólo trasmitió a los de otros países europeos desaliento, victimismo y dudas, esto cuando entre federaciones juveniles francesas, española, suizas, inglesas, italianas se habían establecido contactos sólidos que ya habían dado sus primeros frutos concretos, entre otras cosas poniendo en dificultad a los viejos inmovilistas del anarquismo europeo, la FAIsta Montseny [7] por ejemplo se esforzó mucho para frenar estos nuevos fermentos.

El 9 de septiembre de 1970 las federaciones juveniles y el Primero de Mayo en recuerdo de su compañero Pinelli hicieron explotar artefactos simultáneamente en París, Londres, Manchester y Birmingham contra edificios de representación italiana. Fue la única acción de cierto calado que se realizó en Europa por Pinelli. La responsabilidad de esta escasa solidaridad revolucionaria fue debida a la línea defensiva legalista que los compañeros estaban llevando a cabo en Italia.

Para que alguien fuera de las fronteras italianas se acordase de Valpreda habrá que esperar a febrero de 1972 cuando en solidaridad con él explotó una bomba en la embajada italiana de Bruselas. En Italia no fue tan distinto, fueron pocas las acciones relevantes enmarcadas como reacción a los hechos de Plaza Fontana que saldrán de las vías de la protesta simbólica civil.

Pocas acciones pero significativas, el 17 de mayo de 1972 el comisario Calabresi, el mayor responsable de la muerte de Pinelli fue asesinado al lado de su casa por desconocidos. Este caso también desató la indignación de una parte del movimiento: increíblemente también muchos anarquistas, Valpreda incluido, gritaron escandalizados. A falta de un responsable que difamar se lanzaron contra la acción delirando acerca de “conspiraciones” y de una fantasmal utilidad por parte del poder de quitar de en medio a un testigo incómodo. Sin reservas, se intentó manchar una acción ejemplar, lúcida, quirúrgica.

La operación denigratoria fracasó, todo el movimiento se galvanizó, Lotta Continua exaltó el gesto vengador, décadas después algunos de sus antiguos militantes pagarían caro con la cárcel su viejo entusiasmo. A partir de esa fecha, los historiadores darán comienzo a los llamados “años de plomo”. Exactamente un año después, el 17 de mayo de 1973 frente a la jefatura de policía de Milán, apenas finalizada la inauguración de una placa a Calabresi, el anarquista individualista Gianfranco Bertoli lanzó una granada de mano dejando varios muertos y heridos.

El compañero, una vez capturado, afirmó con orgullo ser un anarquista individualista y explicó su gesto como una venganza por el asesinato de Pinelli: linchado públicamente por todo el movimiento anarquista, las buenas almas de la “Revolución” lo hicieron pasar inmediatamente por un fascista a sueldo de los servicios secretos “desviados”.

Entre las poquísimas excepciones estaba el círculo anarquista Ponte della Ghisolfa de Milán, que, aunque se desmarcaba del “loco” (sic.) gesto, lo reconoció como un compañero, que se equivocaba, pero seguía siendo un compañero. Muchos años después, convencidos por un magistrado democrático, cambiaron de opinión, pero esta es otra historia, una muy desagradable que no me apetece contar, una fea historia hecha de instrumentalización y conveniencia política [8].

Dejadme concluir con una reflexión, en mi opinión el significado profundo de lo que fueron aquellos años para los anarquistas queda muy bien plasmado por las lecturas opuestas y distorsionadas que el propio movimiento hizo de las dos figuras, en mi opinión, más emblemáticas de aquella época, Pinelli y Bertoli, víctima y verdugo:

Pinelli: mártir de la anarquía, buen padre de familia, trabajador, proletario consciente, no violento convencido.

Bertoli: fascista, loco, provocador, agente de los servicios secretos, subproletario drogado, violento, ladrón.

No fue la prensa burguesa la que los representó así, sino nuestros propios periódicos, ‘Umanità Nova’ in primis. Estas dos máscaras nos dicen mucho sobre en qué se había convertido el movimiento anarquista italiano tras el pánico que siguió a la bomba de Piazza Fontana. Nos hablan de declive, de retroceso ante la represión. Pagaremos caro esos miedos, esa falta de coraje con un estancamiento que se prolongará en el tiempo. Usted se preguntará, ¿por qué revolver estas viejas historias? Estoy convencido de que si no desatamos ciertos nudos del pasado, corremos el riesgo de volver a caer en los mismos errores una y otra vez.

Aún más convencido de que la respuesta a la represión es el principal campo donde todo movimiento revolucionario juega su partida más importante, la de su propia credibilidad. Con demasiada frecuencia se ha respondido a las acciones represivas recurriendo exclusivamente a los tribunales, limitándose a gritar invenciones, alegando la propia inocencia, pidiendo justicia a los tribunales confiando únicamente en los abogados. Por eso creo que revisar críticamente nuestra historia puede ayudarnos a desenredar estos nudos y avanzar más rápidamente. “Nada nuevo y hermoso puede escribirse en páginas viejas y sucias”. CFF

Alfredo Cospito

Publicado originalmente en Croce Nera Anarchica, n°2

Traducción por https://lucharcontrael41bis.noblogs.org

Recibido el 18 de diciembre del 2022


Cronología:

-29 septiembre1962: secuestro del vicecónsul español Isu Elías en Milán. Anarquistas.

-6 marzo 1963: atentados a la oficina de la compañía aérea Iberia y al Consejo superior Investigación Científica Español en Roma, a la vez que la bomba al Ministerio de la Tecnología en Madrid, con reivindicación CIL (emanación de Defensa Interior). Anarquistas..

-27 noviembre 1964: dos cócteles molotov destuyen Seminario Opus Dei Roma. Anarquistas.

-17 diciembre 1964: bombas incendiarias dentro del Vaticano y en la Universidad Pontificia. Anarquistas.

-2 enero 1965: bomba al consulado español en Nápoles. Anarquistas.

-25 abril 1965: bomba en las oficinas de la compañía aérea española Iberia en Milán. Anarquistas.

-31 abril 1966: secuestro monseñor Ussia. Grupo Primero de Mayio, Sacco y Vanzetti.

-26 mayo 1968: bomba incendiaria concesionario Citroen en Milán. Gruppo Anarchico Internazionale.

-16 junio 1968: bomba incendiaria contra Banco de Italia en Milán, firmado “Anarquistas”.

-23 julio 1968: bomba incendiaria Biblioteca Ambrosianen en Milán. Anarquistas.

-20 agosto 1968: bomba en el Palazzo del Cinema, Venecia, reivindicado por el Gruppo Anarchico M.Nettlau.

-23 agosto 1968: bombas sin detonar en el Duomo, iglesias de San Babila y Sant’Ambrogio, reivindicadas por “Anarquistas”.

-25 agosto 1968: bomba contra sede comercial urbana en Milán. Anarquistas.

-31 agosto 1968: atentado incendiario fallido en La Rinascente, firmado Gruppo Anarchico Ravachol.

-4 septiembre1968: durante la conferencia internacional anarquista en Carrara nace la Cruz Negra Internacional, Giuseppe Pinelli asume la responsabilidad de la sección italiana.

-3 diciembre 1968: bomba oficina municipal di Génova firmado Gruppo Anarchico Carlo Cafiero.

-23, 24 diciembre 1968: Milán segundo atentado contra La Rinascente, firmado Gruppo Anarchico Ravachol.

-25 diciembre 1968: bomba con dinamita en el Tribunal de Livorno, firmado Gruppo Anarchico Giustizia del Popolo.
-3 enero 1969: atentado en la Base OTAN Camp Darby en Pisa, firmado Gruppo Anarchico J. Most.

-12 noviembre 1967: Roma, bomba en la embajada de Venezuela en Milán, bomba oficina de turismo española simultáneamente otros atentados en Ginebra y Bonn reivindicado por Primero de Mayo y Movimiento de Solidaridad Revolucionaria Internacional.

-3 marzo 1968: Turín, bomba al consulado Americano de forma simultánea otras bombas en L’ Aja e Londres, reivindicadas por Grupo Primero de Mayo y el Movimiento de Solidaridad Revolucionaria Internacional.

-19 enero 1969: Milán bomba en comisaria de Policía. Anarquistas.

-26 enero 1969: Milán bomba en la Oficina de Turismo Esapñoloa, firmado Gruppo Anarchico Barcellona 39.

-enero 1969: Turín bomba delante de la iglesia S.Cristina firmado Gruppo Azione Diretta.

-8 marzo 1969: Vercelli atentado contra comisaría, detenidos Anarquistas.

-27 marzo 1969: Roma dinamita Ministero Pubblica Istruzione, firmado Internazionale Anarchica Gruppo Marius Jacob.

-31 marzo 1969: Roma dinamita Palazzo di Giustizia, firmado Internazionale Anarchica Gruppo Marius Jacob.

-3 abril 1969: Turín bomba al Monumento al carabiniere, firmado Anarquistas.

-25 abril 1969: Milán bombas al stand Fiat y Feria de Muestras y en la oficina de cambio de la Estacion Central.

-1,2,3 mayo 1969: Milán arresto de los/as anarquistas Paolo Faccioli, Paolo Braschi, Ivo Della Savia (en clandestinidad), Eliane Vincileone, Giovanni Corradini: todos/as acusados/as de las bombas del 25 abril.

-7 diciembre 1969: liberados Corradini y Vincileone

-12 diciembre 1969: masacre Piazza Fontana.

-15 diciembre 1969: Homicidio Pinelli


Notas

1. La fecha de nacimiento del grupo Primero de Mayo se remonta al 1º mayo de 1966, cuando fue secuestrado en Roma monseñor Marcos Ussia. Serán los periodistas quienes “bautizarán” el grupo de esa manera. Quienes organizaron el secuestro, con el apoyo de algunos anarquistas italianos, fueron militantes de la FIJL y de la CNT, entre ellos Octavio Alberola, una del las mejores mentes de DI (Defensa Interior) órgano que el Movimento libertario Ibérico (que unía FAI, CNT, FIJL) creó para combatir el franquismo empuñando un arma. Después de la disolución de DI provocada por el sabotaje interno llevado a cabo por la corriente de los “inmovilistas” de la FAI y CNT sólo quedaron la FIJL a combatir el franquismo empuñando un arma. El grupo Primero de Mayo fue uno de los instrumentos de los que se dotó el anarquismo para continuar la lucha.

2. La FIJL (Federación Ibérica de Juventudes Libertarias) se fundó en 1932 como organización juvenil anarquista, miles de sus militantes participaron en la guerra civil española de 1936. En la sucesiva resistencia antifranquista se transformó en la vertiente más vital del anarquismo.

3. El anarquista Gianfranco Bertoli , el 17 de Mayo (día de la conmemoración del homicidio del comisario Calabresi, con la inauguración de una placa en el patio de la comisaria milanesa de la calle Fatebene fratelli), lanzó una bomba de mano a la puerta de la comisaría, que desviada por una patada de un policía según declaró Bertoli, costó la vida a cuatro personas. Su intención era golpear a las autoridades presentes en el acto para vengar la muerte de Pinelli.

Condenado al ergastolo [cadena perpetua] y salido en semilibertad después de 21 años de cárcel, durante toda la vida ha reiterado su ser anárquico individualista y las motivaciones de su gesto, refutando las acusaciones de fascista dirigido por los servicios secretos, realizadas tanto la magistratura como los medios de comunicación como el propio movimiento anarquista.

4. En Italia, antes de las BR, eran los anarquistas quienes usaban el secuestro de personas como medio de presión política. El 29 de septiembre de 1962 algunos jóvenes anarquistas , de manera más bien improvisada, secuestraron en Milán al vicecónsul español Isu Elías, para pedir la conmutación de la condena a muerte de un compañero suyo de las FIJL destinado al garrote vil. El objetivo fue alcanzado: el joven anarquista salvó la vida. El 1º de Mayo de 1966 fue secuestrado el consejero español de la embajada de Roma, monseñor Marcos Ussia (ver nota 1).

5. Eliane Vincileone y Giovanni Corradini, redactores de «Materialismo e Libertà», editado en 1963 como “periódico de acción y estudios libertarios”, del que sólo saldrán tres números. Ambos tenían contactos a nivel internacional con la FIJL y otros militantes anarquistas. Fueron arrestados por las bombas de la Feria de Muestras del 25 de abril y liberados el 7 de diciembre, por falta de pruebas.

La pareja tenía vínculos de amistad con el editor Giangiacomo Feltrinelli, y su nombre figurará más veces en las investigaciones y expedientes informativos de esos años. Vincileone estaba detenida junto a otros anarquistas en la comisaría de Milán cuando asesinaron a Pinelli.

6. La Croce Nera Anarchica [Cruz Negra Anarquista] nace en Italia, en Milán, durante los primeros meses de 1969, también gracias a los Grupos anarquistas federados. Con el objetivo de apoyar prisioneros anarquistas. Entre los principales promotores e la iniciativa estaba Giuseppe Pinelli. Las sección italiana publicó un boletín del cual saldrán 9 números desde junio de 1969 a abril de 1971.

7. Federica Montseny (1905, Madrid -1994 Toulouse) comienza su militancia en la CNT junto a sus padres, anarquistas catalanes, fundadores de «La Revista Blanca» en 1898.

En 1936, está presente en el comité regional de la CNT y en el comité peninsular de la Federación Anarquista Ibérica, colaborando a la elaboración de un programa anarco-comunista. Después del estallido de la revolución en julio del ‘36 participa a las luchas contra los golpistas de Francisco Franco. El 4 de noviembre de 1936 se convierte en uno de los 4 ministros, por la CNT, en el nuevo gobierno presidido por Largo Caballero: Juan García Oliver de justicia, Juan Peiró de industria, Juan López Sánchez de comercio y Montseny ministra de sanidad.

Al final de la revolución, con su compañero Germinal Esgleas, se ve obligada al exilio en Francia, arrestada y liberada por el gobierno de Vichy, logra evitar la extradicción a España, convirtiéndose en una de las principales representantes de la CNT en el exilio, y de la vertiente ”inmovilista” de los anarquistas ibéricos.

8. A tal propósito cfr. CARTEGGIO 1998-2000 di Gianfranco Bertoli Alfredo M. Bonanno, 2003, Edizioni Anarchismo. <https://www.edizionianarchismo.net/library/alfredo-m-bonanno-gianfranco-bertoli-carteggio-1998-2000 >


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