¿Qué fue de los grupos autónomos?

by • 6 octubre, 2022 • Artículos, Historia anarquista, Historia social, Memoria, OrganizaciónComments (0)615

“Los grupos autónomos fueron el sector del movimiento libertario más represaliado. Pero era un sector de muy difícil identificación; cualquier pretensión de quererlo catalogar sería vana.”

H ace ya muchos años que desaparecieron los movimientos por la autonomía, tanto en España como en el resto de Europa, la represión y el hastío ante la incomprensión masi-va de la clase trabajadora hizo que los grupos autónomos se extinguieran pero su experiencia pervive. De facto, tanto el anarquismo como el anarcosindicalismo poseen de manera intrín-seca entre sus principios fundamentales la autonomía, autonomía individual, autonomía de los grupos de afinidad, autonomía de los sindicatos, autonomía de las comunidades o colecti-vidades; todas estas autonomías enfocadas hacia un bien común, hacia una federación cons-truida de abajo a arriba.

Los grupos autónomos (GG. AA.) eran algo parecido pero no tanto a lo expresado en el párrafo anterior. Por un lado surgen como superación de los partidos políticos y de los sindi-catos. No cuestionaban el anarcosindicalismo, simplemente este no se encontraba presente en las luchas obreras, pero si cuestionaban el sindicalismo correa de transmisión del partido so-cialdemócrata o comunista de turno, y su compromiso de mantener el orden social. Los GG. AA. Estaban compuestos por revolucionarios, es decir, personas que creían que una transfor-mación profunda de la sociedad era posible; no pretendían sustituir a las luchas de la clase trabajadora, sino asistirla logísticamente, educarla políticamente, sin ser ellos una vanguardia, e impulsarla hacia procesos rupturistas.

Las luchas de los GG. AA. costaron muchos sacrificios. En algunos artículos sobre los mis-mos se hacen referencias que les califican como aventureros. Nosotros pensamos que eran personas luchadoras que defendieron sus ideas hasta donde pudieron. Sin lugar a dudas fue-ron derrotados pero su experiencia no fue en vano y ya forma parte de la historia de la lucha de clases.

“Los grupos autónomos fueron el sector del movimiento libertario más represaliado. Pero era un sector de muy difícil identificación; cualquier pretensión de quererlo catalogar sería vana. Tal era su diversidad en el discurso y en el comportamiento. En esa diversidad radicaba su potencialidad.” (Andrés Edo.)

“En tanto que movimiento organizado de masas, no hubo movimiento sindical antes de 1976. Sí hubo grandes huelgas, pero los sindicatos solo existían bajo formas embrionarias dentro de la CNS (Confederación Nacional de Sindicatos). Para los trabajadores no había otra elección que el sindicalismo de Estado o la huelga salvaje.” (Lorenzo Rubio). En este contex-to surgen los grupos autónomos.

“A partir de la matanza de Vitoria la estrategia del Capital se aceleró. Había que hacer cam-bios en las estructuras políticas para evitar una dinámica autónoma de clase. Ese mismo mes de marzo, Santiago Carrillo (PCE) empezó a hablar de ruptura pactada. En 1977 fueron legalizados partidos y sindicatos. Un año y medio después. Se firmaron los pactos de la Moncloa, mientras los medios de comunicación de masas se apresuraban a restar legitimidad a la asamblea como método de organización obrera. […] Los grupos autónomos continuaron apoyando las huelgas pero poco a poco, y de manera inexorable, los cambios socio-laborales los distanciaban de la clase obrera y, a partir de 1979, llegaron a realidades opuestas: las luchas obreras fueron olvidadas y cuando surgieron fueron domesticadas por los sindicatos oficiales (CCOO, UGT, USO, ELA…), mientras aquellos jóvenes continuaron su lucha contra el capi-talismo, por la abolición del trabajo asalariado, aunque esta lucha fue debilitada por la reali-dad social. […] Los activistan que entraron en las cárceles durante las revueltas de los presos sociales, no reclamaron nunca el estatuto de preso político. […] Del exterior no recibieron ninguna ayuda, salvo la familiar.” (Joni D.).

Publicado originalmente en La idea. Hoja libertaria, año 1, n°6, septiembre 2022.


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