Reflexiones anarquistas cubanas a un año del 11 de julio (entrevista)

by • 27 julio, 2022 • Abya Yala (América Latina), Noticias, comunicados y columnasComments (0)862

Introducción

El 11 de julio, una ola de protestas antigubernamentales sacudió la realidad cubana a nivel nacional. Iniciadas desde las afueras del archipiélago, como San Antonio de los Baños, cerca de La Habana, y Palma Soriano en la provincia de Santiago, las protestas se extendieron a varias ciudades y pueblos en menos de 24 horas. Miles de personas, encabezadas por los sectores más precarios de la sociedad cubana, salieron a las calles de todo el país. Un hecho de estas dimensiones era desconocido no solo para el Estado cubano -la última protesta popular, conocida como el «Maleconazo», tuvo lugar en 1994- sino para las propias clases populares cubanas. Estos dos enemigos irreconciliables, el estado y los dominados por el estado, midieron sus fuerzas en el contexto de un evento definitorio. La respuesta del estado cubano fue extremadamente violenta.Se han registrado 1.848 detenciones relacionadas con el 11 de julio. No puede haber duda sobre la naturaleza histórica de estos eventos.

La resistencia a la dominación estatal nunca ha cesado en Cuba, una resistencia marcada por muchas complejidades, una resistencia que ha tomado muchas formas, tanto públicas como individuales, una resistencia que también ha sido cooptada por otros poderes y agendas. Pero una resistencia que siempre ha sido, en el fondo, la expresión de las clases, grupos e individuos dominados por el autoritarismo del Estado cubano, y que, por tanto, ha sido siempre una resistencia legítima y, más que legítima, ha constituido la esperanza de organizar un día el asalto final al sistema de dominación, poniendo en marcha una liberación radical y verdaderamente revolucionaria. Las luchas populares nunca caen en el vacío y sus desarrollos nunca son lineales. Esto puede entenderse como su principal fuerza, pero también como su auténtica forma histórica. Estamos convencidos de que la profunda crisis que enfrenta la sociedad cubana seguirá produciendo mayores resistencias. Pero por ahora, un año después del marcador del 11 de julio, el acto de reflexión es imperativo.

Hemos pedido a nuestros compañeros cubanos, integrantes del Taller Libertario Alfredo López y coordinadores del Centro Social Abra , que compartan sus ideas. Estas reflexiones son de lectura imprescindible. Estas reflexiones, sobre todo, ponen fin al carácter binario con que se entiende la correlación entre Estado y oposición en Cuba, comprensión que ha constituido el interés histórico de todos los poderes de dominación involucrados. No dudamos que estas reflexiones serán apreciadas por quienes, con honestidad revolucionaria, se reconocen revolucionarios y se organizan para la revolución social.

Entrevista

Black Rose / Rosa Negra (BRRN): A un año de las históricas protestas del 11 de julio, ¿cómo ve la situación en Cuba?

Member of Alfredo López Libertarian Workshop (ALLW): Bueno, hay varias cosas que forman parte del paisaje habitual de decadencia regional que estamos viviendo aquí, como parte de la decadencia de este mundo organizado en torno a las mercancías. Hay un agotamiento importante de los recursos básicos, hay una crisis alimentaria que se está desenfrenando, una crisis energética, en fin, una crisis multidimensional que para los que vivimos los años 90 en Cuba es algo que no es extraño. Pero sorprende lo que ha aprendido el Estado cubano sobre la gestión de la escasez, en relación con las concentraciones de población, las zonas de conflictividad social y los polos de desigualdad social, especialmente con los cortes de energía eléctrica y la adquisición de productos escasos en medio de una escasez galopante. Esta educación estatista es producto de 62 años consecutivos en el ejercicio del poder total sobre el tejido social de Cuba.

Sin duda hay grandes diferencias con respecto a antes del 11 de julio. Hay un descreimiento muy interesante en la forma y lógica operativa del Estado, el discurso del Estado y el oficialismo. Ahora hay un sano agotamiento de la credibilidad en la realidad oficial y en ese sentido es un momento muy interesante.

Junto a esto hay también una ruptura bastante profunda del tejido social de solidaridad popular. Por supuesto, esto no es absoluto. También hay preciosas expresiones de solidaridad cotidiana y de ayuda mutua. Y bueno, con el tema de los cientos y cientos de personas encarceladas, para los días del 11 de julio se ha desatado un movimiento solidario bastante interesante, sólido, que trasciende toda ideología.

Esto ha dado lugar a la importante salida de prisión de personas vinculadas al 11 de julio, y al mismo tiempo que todo ello, el Estado cubano trata de rejuvenecer su imagen de benefactor/padre de la comunidad, que ha calado en el imaginario popular. en Cuba y ha creado realidades concretas en torno a esa imagen. Pero en general el momento actual ha hecho que la vida diaria aquí sea extremadamente angustiosa. Hay un proceso migratorio interno muy fuerte hacia las grandes ciudades, hay una gran desesperación relacionada con cómo afrontar el día a día, las crecientes dificultades y, además, se sabe la certeza colectiva de que va a empeorar. y sentido, pero también que el patrón opresor que domina a Cuba no es una sentencia eterna y que lo estamos empujando difusamente hacia otra dinámica.

Debemos estar atentos a expresiones de reorganización en el tejido social popular, de rearticulación de ese tejido social, porque realmente es la única opción viable que tenemos, no sólo como anarquistas, sino como seres sociales. En momentos sumamente fundamentales como los que vivimos en Cuba, se hace muy transparente la función creadora colectiva de esa ayuda mutua explorada por Kropotkin.

Manifestación en La Habana el 11 de julio de 2021

BRRN: En un análisis de las causas objetivas y subjetivas de las protestas un año después: ¿Qué ha cambiado? ¿Qué ha quedado?

ALLW: Voy a empezar con lo que creo que ha quedado. Se ha mantenido una creciente erosión de las capacidades de una vida mínimamente organizada. Ha continuado la destrucción del mundo popular, campesino, rural en Cuba. Se ha mantenido el centralismo estatal, se ha reforzado la militarización de la sociedad, la presencia de la policía política. La ausencia de opciones colectivas se ha mantenido frente a la crisis estatal y económica, y frente a todo el autoritarismo existente en Cuba.

Lo que ha cambiado: En primer lugar, creo que ha cambiado la relación entre las personas, la relación de masas entre las personas y el Estado, es decir. Hay una desnaturalización creciente del Estado o del gobierno, de los gobernantes, de la policía política, y una desnaturalización muy significativa de todo lo relacionado con la normalidad autoritaria en Cuba. Y bueno, ante todo esto, por supuesto, el Estado ha desplegado toda la maquinaria represiva y policial, apostando a la cárcel como solución. Por otro lado, está el tema de recuperar el rostro comunitario del Estado, es decir, hay todo un conjunto de acciones que ha realizado el Estado, acciones de pura propaganda, de arreglar, digamos, un rostro comunitario, un rostro de atención a las poblaciones más desfavorecidas, a las crecientes poblaciones periféricas que se concentran en las grandes ciudades del país. También hay una mejora, en detalle, del trabajo con los centros de resistencia, de disidencia.

Hay una cara represiva que se ha vuelto mucho más dura, mucho más despiadada, y junto a todo esto continúa, aunque ahora menos, la cuestión del desconocimiento de lo que está pasando con el sistema penitenciario en Cuba. Cada vez hay más familiaridad entre la gente con el tema de las cárceles en Cuba, el tema de los presos políticos. Esto, por supuesto, conlleva una gran tragedia familiar/personal, pero al mismo tiempo una toma de conciencia en amplios sectores de la sociedad sobre el carácter represivo, autoritario, policial, de toda la maquinaria gubernamental en Cuba. Y en ese sentido todo sigue igual, la realidad oficial sigue siendo la misma, pero por debajo hay una corriente muy grande de deslegitimación de todo el aparato estatal, y una incapacidad del Estado para dar respuesta al cúmulo de todas las demandas sociales. .

Y en ese sentido, en medio de todo el desastre, en medio de toda la catástrofe que está ocurriendo, se vislumbra un colapso de toda la maquinaria estatal, así que a ver qué pasa. Este derrumbe claramente va a ser profundamente violento, profundamente regresivo, pero esa desnaturalización ya está en marcha, ya está ocurriendo, y esta desnaturalización del autoritarismo y el estatismo en Cuba no tendrá otra salida que, como mínimo, la transformación y el agotamiento. Esta es una crisis del Estado tal como lo conocemos hoy en Cuba.

BRRN: ¿Cómo ha reaccionado el Estado cubano ante la situación creada por el 11 de julio y cómo ve el papel del Estado en el momento actual?

Lo único que tiene disponible el estado cubano en este momento es la represión, el miedo, la administración centralizada del miedo. Tiene también a su favor la inmensa inexperiencia de la sociedad cubana en cuanto a aprender a reaccionar, a aprender a organizarse frente a todo el autoritarismo y todo el caciquismo existente. También tiene a su favor un éxodo constante y permanente de la juventud cubana, que es un factor de conservadurismo bastante grande. El Estado también tiene a su favor todos los recursos económicos y el dinero que entra por esta emigración, y ha aprendido a vivir desangrando demográficamente al país. Es un caso de laboratorio, de cómo un estado devora a una sociedad. El Estado también tiene 60 años de experiencia administrando la represión, practicando la atomización social. Pero hay que decir que esto ocurre en un contexto de creciente conciencia crítica respecto del propio Estado en Cuba, y de la función
de las instituciones básicas del Estado en cuanto a mantener la represión, el control social, el verticalismo, y en ese sentido la el Estado le está haciendo muy difícil gestionar la credibilidad de su propia existencia. Así que este es un momento muy interesante.

BRRN: Las protestas del 11 de julio deben su relevancia, en parte, a la decisiva participación de la clase obrera cubana. Aunque sabemos que este es un punto de debate, queríamos saber 1) Tu opinión 2) ¿Qué impacto ha tenido la protesta en la clase obrera cubana?

ALLW: En mi opinión, cabe precisar que, efectivamente, hay un papel protagónico de la clase obrera cubana, pero es la clase obrera desocupada, precaria, el mundo de las pequeñas ciudades y el mundo campesino que se ha urbanizado en la de la manera más precaria posible, y además con una muy escasa conciencia de sí mismos como clase trabajadora.

Es bastante complicado si definimos que fue la clase obrera la protagonista de estos hechos. Realmente no había una organización sindical clásica, ninguna organización sindical, ninguna organización territorial ligada al trabajo. Fue fundamentalmente la población urbana, a partir del proceso de urbanización informal que se está dando en todo el país. Sin duda es un mundo derivado del trabajo, el mundo del obrerismo, pero sobre todo un mundo marcado por la precariedad, por el desempleo, por la falta de perspectiva de unión como trabajador. En este momento en Cuba, y creo que en muchos otros lugares, ser un asalariado con un trabajo que da un salario fijo ya te coloca prácticamente en la condición de clase media más que en la condición de obrero.

Entonces en ese sentido, para decir que los protagonistas del 11 de julio eran de carácter obrero, pues habría que hacer todos estos detalles. Por otro lado, está el referente de las luchas sociales de los trabajadores en todo el mundo. Ese referente, el de la propia emigración cubana en Estados Unidos, que se convierte en un modelo al que aspirar, un modelo a seguir, y es sobre todo un modelo de consumidor reivindicado, un consumidor que finalmente logra acceder a todo un mundo de consumo. pospuesto por décadas, por lo que se vuelve complicado en ese sentido hablar de la clase obrera. Se hace difícil asociar el 11 de julio con una iconografía obrera, proletaria, porque realmente no es muy fácil encontrarlo así, visualmente.

Por supuesto, a nivel teórico se puede decir que un hecho como el del 11 de julio fue protagonizado por la clase obrera. A nivel, digamos, de un análisis sociológico, analítico, de comportamiento de clase y todo eso, claro que sí, pero no es algo que se pueda encontrar visible y fácilmente en los comportamientos, en el tipo de sujeto que protestó en 11 de julio. Es más bien en el mundo precario, el mundo de la pobreza generalizada, el mundo del desempleo, el mundo de la falta de sentido de la vida cotidiana, donde creo que también está la posibilidad de entender el tema del 11 de julio.

BRRN: Cientos de personas fueron detenidas en la respuesta represiva del estado al 11 de julio. ¿Cuál es el estatus de los presos políticos y cómo ve la naturaleza de la campaña para liberarlos?

ALLW: Los hechos del 11 de julio, y los encarcelamientos masivos que se han producido, han puesto en primer plano del conflicto social en Cuba la condición de presos políticos, la condición de presos políticos de cientos de jóvenes que nunca habían tenido un vínculo formal con Cuba. lo que se llama política. En ese sentido, el Estado cubano ya no puede manejar la idea de que en Cuba no hay presos políticos, que en Cuba no hay oposición política, que solo hay presos comunes, gente que simplemente viola las leyes en Cuba, ese discurso fue volado Hay toda una población carcelaria políticamente motivada ligada al 11 de julio que es bastante significativa, no tanto por los números sino por la forma en que se hizo público todo.

Hay que decir, por supuesto, que en Cuba hay una población carcelaria inmensa, con muy pocas estadísticas al respecto, pero se sabe y es algo que se percibe a diario, la presencia masiva de las cárceles en Cuba, la cárcel población en Cuba, la industria carcelaria en Cuba. Y todo esto lo ha puesto en primer plano el movimiento solidario que ha surgido de los cientos de presos por los hechos del 11 de julio. Y bueno, el movimiento que se ha organizado en torno a eso es un movimiento que ha trascendido todas las ideologías, ha trascendió orientaciones políticas específicas, y ha generado una sensibilidad anticarcelaria, diríamos, específicamente respecto a estas personas, no respecto a la prisión como tal, como una institución. Hay muy poca discusión sobre el tema carcelario en Cuba hoy, hay muy poca discusión sobre la alternativa antiautoritaria a la cuestión del castigo. Pero bueno, es un momento muy interesante, es un momento en el que estas cosas se han vuelto totalmente naturales, y en eso se ha avanzado mucho en comparación con hace un año o dos años, y bueno, eso es algo que hay que tomar  ventaja.

Sin duda, el protagonismo, digamos ideológico, de todo el movimiento anticarcelario es un discurso liberal genérico. Pero esto está abierto y disponible para otras lecturas, y para otras intervenciones. Y en ese sentido, bueno, todo lo que se ha desatado es sumamente doloroso, pero a la vez es muy interesante en términos no solo de aporte de ideas, sino también como práctica organizativa, de cómo organizar la solidaridad, y eso tiene convertirse en un asunto práctico ordinario.

Manifestaciones el 11 de julio de 2021

BRRN: ¿Cree que el 11 de julio tuvo un impacto en la correlación de fuerzas políticas en la isla? ¿Quiénes son los actores principales en este momento? ¿Qué distingue a estos actores en el campo político e ideológico?

ALLW: Creo que más que hablar de fuerzas políticas, deberíamos hablar de fuerzas sociales desagrupadas, fuerzas sociales desagrupadas contra fuerzas policiales altamente organizadas, y básicamente, la correlación de fuerzas entre la policía política y la sociedad cubana. Por supuesto, dentro de la sociedad cubana hay una pequeña red de tendencias, de tensiones, y el 11 de julio sin duda eliminó esa correlación de fuerzas sociales, aunque creo que fue básicamente a favor de la policía política. La policía política ha logrado desmantelar todas las expresiones organizadas y públicas de oposición en el país, han logrado desmantelar el Movimiento San Isidro , han logrado desmantelar el Archipiélago , han logrado desmantelar la UNPACUoposición, y bueno en ese sentido, a nivel físico, visible, la policía política ha triunfado en toda la línea. Lo que no han logrado es recomponer la situación y las condiciones que dieron origen al 11 de julio. Por otro lado, está el movimiento Patria y Vida , que ha tenido una notoria presencia mediática, internacional, etc.

Esta última tendencia ha mostrado una falta de propuestas sobre la vida cotidiana en Cuba, postergando todo el tema a la salida del gobierno, al fin del régimen y al restablecimiento del capitalismo normal. Y, por otro lado, hay corrientes minúsculas, de izquierda anticapitalista, de crítica independiente, que han logrado cierta visibilidad y configuración propia fuera de la dinámica del marxismo oficial en Cuba.

En ese sentido, el 11 de julio fue un catalizador para percibir en profundidad a la sociedad cubana y en especial a toda esa gran masa de marginados condenados a una vida de miseria, en la periferia de las grandes ciudades, y ha puesto el tema de la represión y prisión existente aparato en Cuba al frente y al centro junto con la magnitud y profunda arbitrariedad de ese aparato. A nivel físico ha puesto de manifiesto la correlación de fuerzas favorable a la policía política, pero a nivel de circulación de ideas, disposiciones y voluntades, la policía política sabe que tiene muy poco margen de maniobra más allá de la represión masiva, que se intuye será el siguiente paso en lo que está por venir en Cuba. En ese sentido, hay que estar preparados en cuanto a crear infraestructura, espacio, redes de apoyo, porque viene una represión mucho más dura.

BRRN: Futuro cercano: ¿Qué líneas de desarrollo en materia de luchas sociales se vislumbran en Cuba?

ALLW: En cuanto a líneas de desarrollo inmediato de las luchas sociales en Cuba, creo desde hace bastante tiempo que es necesario seguir trabajando e insistir más en la cuestión de la organización cotidiana de una vida alternativa, una vida disidente, una vida rebelde contra el orden establecido en Cuba, más que organizar acciones, digamos, de protesta, que también son importantes, acciones de rechazo al Estado. También debemos trabajar en la creación de infraestructura cotidiana, en todos los ámbitos, para crear un tejido social que no solo disienta verbalmente del sistema, sino que también viva fuera del sistema. Tenemos que repensar el tema de la organización, un tema que, con el 11 de julio, se ha convertido en una prioridad máxima.

En otras palabras, todas las formas de disidencia pública con respecto al sistema fueron desarticuladas en gran medida también por la inocencia organizacional y la falta de experiencia sobre cómo lograr la organización, la falta de debate sobre cómo lograr una respuesta alternativa al sistema. Y es una oposición que se ha organizado solo en torno a la cuestión de exigir derechos, reclamar al Estado y bueno, se vio claramente que es muy fácil que el sistema rompa esto, con una concentración muy concentrada e hipervisible. liderazgo de ciertas personalidades, como Luis Manuel Otero, este del Archipiélago, Yunior García, este señor de la UNPACU.

Tenemos que trabajar como anarquistas para crear infraestructura y organización que no dependa de personalidades, que no dependa de cifras, que no dependa de rostros públicos, sino que se organice en base a infraestructura, en base a formas de vivir, formas de vivir juntos, formas de supervivencia que encierran en sí mismas alternativas al caos que estamos viviendo. Esto no implica
enfrentarse todo el tiempo a la maquinaria policial, es decir, tan importante como enfrentarse a la maquinaria policial es también la creación de formas alternativas. Esta es una pregunta que está a la orden del día en todas partes.

Estamos frente a una maquinaria hiperorganizada, hiperestructurada, represiva, policial y de control social con muchos recursos. En ese sentido, debemos avanzar y debemos trabajar en propuestas que han venido precisamente de nuestro campo anarquista, en repensar las nociones de organización, las nociones de estructura, las nociones de práctica revolucionaria en relación con la vida cotidiana. En este sentido, las formas organizativas que son porosas a toda la estructura hipercentralizada de control deben ser consideradas y puestas en el centro de la tensión. Tenemos que buscar más caminos, tenemos que buscar, tenemos que experimentar, tenemos que dialogar, tenemos que ejercitar formas de organización confrontacional cotidiana que nos permitan superar todas las barreras de control, todas las barreras del algoritmo policial.

Entonces, creo que esta es una línea en la que debemos seguir trabajando para salir de este atolladero y ganar experiencia con lo que ha pasado este año. Hay un cúmulo de experiencias muy importantes y de ahí no se están sacando conclusiones y entonces en ese sentido, bueno, este 11 de julio puede ser un buen momento para pensar en eso, para pensar en la situación de fracaso en la que se encuentra el movimiento social. en este momento en Cuba para luego repensar otras miradas, otras lecturas y otras prácticas.

La ABRA Centro Social y Biblioteca Libertaria.

BRRN: ¿Cuál ha sido la trayectoria del Taller Libertario Alfredo López y del Centro Social Abra en el período de este último año? ¿Hay un aumento del pensamiento y la organización anarquista en Cuba?

TODO: El Taller Libertario Alfredo López y el Centro Social Abra, en la coyuntura del 11 de julio, antes y después: hay que decir que tiempo antes de este momento decisivo del 11 de julio, ya habíamos pasado por la coyuntura de cerrar el país, la ciudad, por la pandemia, que afectó nuestra dinámica aquí de una manera muy dura y directa. Tengan en cuenta que unos meses antes de que se declarara el cierre del país, estábamos trabajando en la V Primavera Libertaria que había sido un espacio muy interesante para navegar en una perspectiva anarquista antiautoritaria, un espacio de diálogo, de encuentro, de prácticas en una época del año y que había estado funcionando con bastante eficacia. Tuvimos que paralizarlo, y eso también llevó a una parálisis de la sociabilidad aquí en el espacio.

Al mismo tiempo, esto nos conecta con el tema del concepto, con el tema de las formas de entender la gestión del espacio. Y entendemos que si algo puede aportar un espacio como este es que sirva como espacio de encuentro y coordinación de las distintas voluntades, afinidades, personas, colectivos, que se agolpan aquí en la ciudad, que tampoco son muchos. En este sentido, Abra no ha dejado de ser un espacio de encuentro, coordinación, formación, intercambio y gestión de la vida cotidiana. Y esto ha sucedido sin ningún problema, en el sentido de que entendemos la necesidad y la posibilidad de crear infraestructura diariamente para poder hacer frente a este colapso que estamos viviendo. Pero es importante decir que hay varios compañeros que han adquirido notoriedad pública en Cuba cuyos aportes de ideas, de formas de entender la realidad cubana, se han establecido en gran medida aquí. El Centro Social Abra es uno de los pocos espacios de encuentro entre personas que abarcan un amplio espectro ideológico-político y con las que aquí hemos tenido diálogos muy interesantes.

Hemos coordinado actividades de ayuda mutua para el sostenimiento de un colega nuestro que depende, por su condición física, de la ayuda mutua y la solidaridad, y en base a eso nos hemos organizado. También estamos en una campaña de distribución de medicamentos, algo que ha sido sumamente difícil porque el Estado ha saboteado todas las conexiones para recibir medicamentos desde fuera de Cuba, sobre todo desde Estados Unidos, pero bueno, no nos hemos quedado ahí tampoco. Estamos hablando de expresiones pequeñas pero muy concretas y papables, a través de las cuales ponemos en práctica lo que decimos, no solo a nivel enunciativo, sino practicándolo en el día a día. Y esa solidaridad y esa ayuda mutua es el vector de organización. Más que organizar un día de confrontación o un día de odio contra el sistema, que también está bien, es importante tener un espacio que no se queme, un espacio que no sea de interés inmediato para la policía política, aunque no los dejemos llegar a la mirilla, pero es necesario generar prácticas que no sean directamente confrontativas y si, organizacional. En ese sentido, ese ha sido el lugar del Centro Social Abra, incluso más que el Taller Libertario Alfredo López, que es una organización que ha sufrido mucho los embates del aislamiento, de los compañeros que se han ido del país, y realmente lo que ha más actividad ha tenido es el espacio y, por supuesto, derivada del espacio, la perspectiva antiautoritaria que planteamos los que estamos aquí. Así, podemos decir que hemos conseguido sobrevivir a toda la catástrofe que se ha producido tras el 11 de julio.

BRRN: Históricamente, desde finales del siglo XIX, los anarquistas cubanos han tenido una perspectiva distinta no solo de la clase dominante sino de otros sectores de la izquierda. ¿Qué aportes puede ofrecer el anarquismo en este momento?

TODO: Esta pregunta se refiere al contexto cubano, obviamente. El anarquismo como corriente de pensamiento y práctica tiene una historia muy rica y silenciada en Cuba. Esto es algo en lo que han insistido Frank Fernández y algunos otros investigadores y escritores. Pero creo que el anarquismo también tiene una iconografía, personajes legendarios, con una colección periódica muy rica que aún está por estudiar en detalle, con una sociabilidad muy rica y con una vida pública muy rica. Esto tampoco era muy grande, no creo que esto fuera muy grande tampoco. Por la forma en que la Revolución cubana trató el anarquismo en Cuba, borrándolo literalmente del mapa, existen ciertas mistificaciones en torno al tema, pero su presencia es significativa, sobre todo su capacidad de anclaje con la mentalidad, con el imaginario popular en Cuba. , en muchos lugares.

Creo que en este momento el anarquismo tiene un aporte muy importante que hacer en términos de concienciación sobre las formas de organización contra la opresión. Es decir, el anarquismo va mucho más allá que casi todas las corrientes modernas de pensamiento en el sentido de que mira la cuestión de la lucha por la justicia más allá de la lucha misma, más allá de centrarse en el opresor. El anarquismo también está muy atento a las dinámicas opresivas que se dan en la lucha contra la opresión. Esto me parece un tesoro invaluable. El anarquismo también presta mucha atención, o al menos tendencias de pensamiento importantes, a la dinámica interpersonal, a la cuestión de los roles sociales en los que nos encontramos involucrados, como padres, como maestros, como personas mayores, como personas. que viven en entornos urbanos, como personas que tienen un cúmulo de información que no necesariamente es conocimiento, y todas las jerarquías que se generan a partir de esos roles. En este sentido, creo que el anarquismo está muy atento a la vida cotidiana. Está muy atento a los momentos de los hechos cotidianos, y qué potencialidades tienen estos hechos cotidianos en términos de generar formas opresivas o formas liberadoras de configuración social.

Es un tremendo tesoro tener a mano ese legado y esas prácticas en relación con los no anarquistas, que no son vistos como ignorantes o desposeídos sino como personas con potencial para generar formas de pensar y actuar no autoritarias. Así que creo que el anarquismo está preparado, al menos en su forma de operar en su percepción de la realidad, para todos los desastres que se avecinan y para toda la desesperación que se avecina. Porque creo que el anarquismo comprende muy bien los profundos efectos psicológicos y sociales de la apoteosis del Estado, la apoteosis del autoritarismo, la institucionalización del autoritarismo. Por eso el anarquismo puede hacer aportes muy importantes en momentos de agotamiento, supuesto agotamiento de la capacidad del pensamiento para dar cuenta de las circunstancias que estamos viviendo.

El anarquismo también nos permite tender puentes con todas las demás corrientes de pensamiento que andan dando vueltas, que aún existen, que dan razón de ser. El anarquismo nos permite comprenderlos, nos permite analizar la lógica del pensamiento en estos cuerpos de ideas y, al mismo tiempo, encontrar afinidad en los espacios más disímiles, en las formas más disímiles de percibir la realidad, en las experiencias más disímiles de sociabilidad. Entonces, en ese sentido, el anarquismo permite trascender la lógica misma del «ismo» y verse como una actitud en la vida cotidiana que no necesita, digamos, de una estructura de tendencia, aunque, por supuesto, esto también es perfectamente posible. y legítima, y también es necesaria una organización tendenciosa. Pero creo que también se puede ir más allá. Puede ser útil a una persona de tu entorno, a cualquier persona sin experiencia previa con tendencia organizativa, y por eso el anarquismo tiene una plasticidad extraordinaria para todas las circunstancias que estamos viviendo, sobre todo con el nivel de reestructuración que estamos viviendo. El anarquismo tiene una respuesta bastante rica y significativa. Y ese es el valor que veo en los conceptos y nociones de las prácticas anarquistas en este momento.

Ahora mismo en Cuba, como resultado de la apoteosis autoritaria que estamos viviendo y de todo el agotamiento y desmoralización del llamado Estado socialista, revolucionario, antiimperialista, como se llame, ese agotamiento y esa muerte lenta pero perceptible de todo este entramado de la Revolución del 59 ha arrasado también con parte de lo amado por el pensamiento de izquierda en
Cuba. Este es el pueblo que se ha formado en su sensibilidad revolucionaria a través del Estado que hoy agoniza, y que ha dado lugar a un vacío creciente que ha sido llenado por el liberalismo, ha sido llenado sobre todo por el neoliberalismo, el anarcocapitalismo en los últimos meses, chovinismo patriótico oficial. En ese sentido, el anarquismo, al menos tal como lo entendemos, no ha sufrido esos ataques. Al contrario, ha ido ganando una presencia muy pequeña.

Ese ha sido el aporte del Taller Libertario Alfredo López. Aquí somos cuatro locos, cuatro gatos arando en el árido mar de Cuba, pero sobre todo hemos logrado el respeto, sobre todo hemos logrado el privilegio de ser escuchados, de ser tomados en cuenta en nuestras consideraciones, nuestras propuestas, nuestras prácticas. Esto es algo, nos parece, que habla de la actualidad del anarquismo en la Cuba de hoy, de que somos pocos pero que somos escuchados, tomados en cuenta por muchas corrientes de pensamiento en la Cuba de hoy, y desde hace varios años. Esto habla de algo interesante, no solo de algo ingenuo, no solo de algo curioso -los términos más benévolos con los que la cultura política cubana dominante tiende a construir su representación del anarquismo- sino también de algo que se ha ganado una cierta respetabilidad.

Creo que el anarquismo seguirá teniendo un modesto futuro en Cuba y que puede hacer un aporte en la medida en que trascienda todas esas lógicas personalistas, mediáticas, autorrepresentativas que han tenido los movimientos disidentes en Cuba en los últimos años, tiempos, meses, y, sobre todo, que el anarquismo se convierta en un virus, en un germen que no tiene rostro, que no tiene nombre, pero sobre todo una lógica asumida, que mucha gente asume lógicas antiautoritarias en su forma de pensar, actuar, relacionarse, frente a la autoridad. Creo que esta puede ser la gran victoria del anarquismo, o al menos una pequeña victoria que permita continuar la batalla. Esto es algo común en todas partes. Por supuesto que las siglas, los nombres, las tendencias definidas son importantes para la estructuración y para la organización entre los compañeros, pero, frente a la sociedad.

Yo creo que lo mejor del anarquismo puede venir por la forma de organizar la lógica cotidiana y por el comportamiento de cada uno, y que de ahí fluiría todo lo demás, vendría todo lo demás: la historia de la tendencia, la historia de la lucha, la historia de la las figuras, pero lo primero es un modo de ser, un modo de proyectarse. Creo que esta ha sido una pequeña gran victoria que hemos tenido aquí en el espacio que hemos organizado en Cuba.

BRRN: ¿Cree que es válido abordar un análisis interseccional de raza, género y clase en el contexto tanto del 11 de julio como del desarrollo de las luchas sociales en Cuba? Desde la perspectiva específica del anarquismo cubano contemporáneo, ¿cuáles podrían ser algunas posibles premisas de análisis en la intersección de las categorías mencionadas?

TODO: Por supuesto, es absolutamente válida, en Cuba y en todas partes, y bien particularmente en Cuba, una sociedad profundamente marcada por las dinámicas de plantación del siglo XIX, y también profundamente marcada por imaginarios racializados, producto de la plantación, y por la cuestión de subordinación de género que tiene peculiaridades muy interesantes en Cuba, pero que también existen. En ese sentido, pensar formas de abordarlo, formas de comprometerse con él, es un tema orgánico, consustancial, al punto que, bueno, no conozco mucho debate sobre el tema en nuestro entorno, y no No creo que sea porque la gente lo está ignorando, sino porque se presupone esa intersección y también se presupone la necesidad de comprometerse con esa intersección. Para mí, en particular, el tema de género y raza es súper importante, y me recuerda a un grafiti de Banksy donde aparece un niño con toda esa estética punk, con la bandera anarquista, calzando botas, etc, etc, listo para ir a una manifestación, probablemente violenta, y su madre está ajustando toda la estética andamios, ella lo está arreglando. Esa imagen me parece fundamental, en el sentido de que el 11 de julio y en general hechos como estos levantamientos masivos muestran la importancia de las mujeres, madres, hermanas, no solo en el enfrentamiento directo -que se dio, de hecho hay muchas niñas presas, que también son negras, madres- pero también en el sentido de que son ellas las que probablemente tienen una conciencia más sólida y sentida de la necesidad de una infraestructura organizativa, una infraestructura cotidiana para superar esta lucha. probablemente uno violento, y su madre está ajustando todo el andamiaje estético, lo está arreglando.

Entonces, siguiendo con la pregunta, los temas de género y raza son los que hacen más visible externamente el tema de clase. Porque una sociedad como la nuestra, donde el Estado ha articulado un discurso de igualdad social, de avance de la condición de la mujer en la sociedad, donde realmente ha habido avances muy importantes -el derecho al aborto, la igualdad económica en los salarios, una fuerte presencia de la mujer en instituciones de poder en Cuba, mujeres negras, blancas y mestizas. En este contexto, la cuestión de clase debe afinarse, conectándola con las experiencias cotidianas de las personas, especialmente desde el punto de vista de género y raza. Este es un terreno muy interesante que a nosotras mismas nos ha costado mucho articular como resultado de esta economía doméstica en la que vivimos, dominada por los hombres. Las mujeres tienen muchos problemas para involucrarse en el activismo sistemático, por lo que hacen aportes
en una retaguardia activa que prácticamente se invisibiliza. Pero están ahí y tienen una presencia súper importante en el sentido organizativo, en el sentido logístico, en el sentido de pensar la lucha más allá de la revuelta directa contra el poder. Y se convierte en un reservorio de desnaturalización de todas las opresiones.

Ahora mismo estoy en la ciudad de Camagüey, que es probablemente la región de Cuba donde hay menos presencia africana, y aquí se ve muy bien que el Estado ha trabajado con mucho detalle el tema de la representación afrodescendiente de hombres y mujeres. mujeres en las instituciones de poder. Es algo que se puede notar. El gobernador de la ciudad, secretario del partido comunista a la vez, es afrodescendiente. El representante de la Fundación Nicolás Guillén aquí en la ciudad de Camagüey es afrodescendiente. También hay mujeres afrodescendientes en puestos importantes. Por lo tanto, debe afinar el análisis y las circunstancias en las que se llevará a cabo ese análisis. Porque el Estado tampoco es tonto con respecto a estos temas. Por supuesto, sin duda, hay regiones de Cuba donde esa articulación entre raza.

En los epicentros del levantamiento del 11 de julio, en las zonas urbanas periféricas, marginales, en las ciudades, quienes asumen el liderazgo cotidiano en la lucha y sobrevivencia son las madres, generalmente madres solteras, abuelas. Entonces, lograr articular y naturalizar un discurso crítico, rebelde y alternativo aquí se vuelve fundamental, porque son las heroínas, no los hombres heterosexuales. En ese sentido, la cuestión de la articulación de raza, clase y género es una variable que, como dije al principio, es profundamente integral a cualquier movimiento que exista en Cuba, tanto los movimientos alternativos como los representantes del Estado. En las luchas que vienen en el futuro, este es un tema que habrá que articular mucho más y habrá que visibilizar más el papel de esas mujeres negras, afrodescendientes, pero también mujeres que no son afrodescendientes, pero que viven en la opresión general, bajo la opresión masculina. De hecho aquí en Cuba desde las décadas de 1930 y 1940 hemos tenido pensadores y activistas como Agustín Alarcón, Juan René Betancourt o Salvador García Agüero, quienes ya a fines de la década de 1930 hablaban del plus-dolor, es decir, está el dolor de los explotados en general pero está el dolor del negro explotado, de la mujer explotada, lo que denota que es un tema integral y no siempre reconocido en Cuba por los activistas socialistas, anticapitalistas y antiopresores en general.

 

Por Black Rose Anarchist Federation/Federación Anarquista Rosa Negra

Original en ingles: https://blackrosefed.org

Traducción automática de A-infos

Recibido el 21 de julio del 2022


Colaboraciones a edicionesapestosas[arroba]riseup.net


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