1 de mayo: crisis del capital y crisis del trabajo

by • 2 mayo, 2022 • Abya Yala (América Latina), Mundo, Noticias, comunicados y columnasComments (0)814

Hemos insistido en varios análisis sobre el carácter estructural de la crisis de valorización del capital como relación hegemónica que domina el conjunto de la humanidad y la naturaleza. Hoy en día nos encontramos en una vorágine de conflictos que aparentemente no tienen relación, sin embargo, todos y cada uno de ellos parten del agotamiento de la relación capital/trabajo, y de la síntesis social en base a la mercancía y el trabajo abstracto (1).

Este agotamiento es producto de relaciones sociales de producción y distribución —nuestro metabolismo como organismo social— que se realizan de forma separada entre distintas unidades, en permanente competencia entre sí, siendo la relación capital/trabajo (2), la que se encuentra en una reestructuración que, por un lado, pierde validez en cuanto fundamento de la acumulación de valor para la clase capitalista, minando la fuente de valor al desplazar a l@s trabajadore@s del proceso de producción (industria 4.0 y, anteriormente, la automatización de los procesos de producción), mientras que por otro, converge con una sobreacumulación de capital productivo y financiero, consecuencia de la explotación de la plusvalía social que históricamente hizo posible el despliegue del capital como relación social hegemónica, y que hoy encuentra sus límites, disminuyendo las ganancias capitalistas, generando diversos fenómenos cuyos efectos recaen por entero en la humanidad proletarizada y el entorno natural.

Podemos enumerar los siguientes (3):

1-Ciclo de revueltas en distintos países desde hace más de una década (con la crisis del 2008 marcando su hito inicial), la mayoría de carácter insurreccional. A medida que las condiciones materiales vitales de nuestra clase entran en una espiral de precarización, más expresiones de resistencias proletarias surgen, con sus contradicciones y límites.

2-Agudización del calentamiento global y la dramática perturbación de los ciclos climáticos y ecológicos en los que se asienta la vida sobre la Tierra. El capital en su crisis de valorización intensifica la producción de mercancías para contrarrestar la disminución del valor individual de cada una de ellas.

3-Aceleración del cambio tecnológico, que no hace más que agravar la crisis de valorización e incrementar la explotación de los “recursos naturales”, haciendo más hostiles nuestras condiciones de existencia.

4-Financiarización de la economía, que no está desligada de la “economía real”, y que hoy en día se presenta como una sobreacumulación de capital dinerario en el sector financiero, lo que genera grandes perturbaciones en la “economía real”, al financiar solo aquellos sectores productivos donde pueden obtener mayor rentabilidad, por ejemplo, los GAFAM (4).

5-Colapso psíquico de las personas, problemas sobre la salud mental que afectan a gran parte de la población mundial, originadas en el hecho de que nuestra actividad humana se encuentra mediada por relaciones mercantiles, fomentando una individualización de tipo narcisista y una fragmentación siempre creciente.

6-Recrudecimiento de la violencia patriarcal contra las mujeres y las disidencias, producto de la subsunción de la esfera reproductiva a la lógica irracional capitalista. Este fenómeno del incremento de la violencia en todas sus aristas, expresado en su forma más brutal en el aumento de los femicidios, tiene relación con el carácter autodestructivo que nuestra especie atraviesa en la crisis del capital, y está anclada en la necesaria jerarquización sexual de las sociedades de clase, particularmente la capitalista.

7-Estado de excepción permanente y global. A medida que las condiciones materiales que hicieron posible el último ciclo de acumulación del capital —el “neoliberalismo”, desde los años 70 hasta su resquebrajamiento actual (2008 en adelante)— comienzan a entrar en crisis, los Estados capitalistas rearman sus fichas para enfrentar procesos de revueltas cada vez más frecuentes. En particular, en la región chilena el estado de excepción ha estado presente, declarado o no, durante la revuelta, la pandemia, en el Wallmapu (debido a la guerra social desarrollada desde hace años) y por la crisis migratoria en el norte; la actual gestión estatal progresista no lo derogó, sino que incluso evaluó como mantenerlo.

8-Guerra intercapitalista y “reordenamiento geopolítico”. Este último punto es necesario comprenderlo como el intento de contrarrestar las tendencias de la crisis de valorización a través del aseguramiento del dominio de facciones capitalistas sobre territorios y sus recursos energéticos, materias primas, mercados, etc (5).

9-Incremento de la deuda soberana de distintos países. Esta no ha hecho más que incrementarse en los últimos años (6), consecuencia del desmantelamiento de los Estados de bienestar en la zona euro, países como España, Portugal, Irlanda y Grecia, se han visto en la obligación de hacer recortes presupuestarios —educación, salud, vivienda, etc.— , acabando con las “conquistas” del viejo movimiento obrero, y creando un escenario propicio para el desarrollo de movimientos neo y post-fascistas en muchos países de Europa y Estados Unidos, al identificar el problema no en el agotamiento de la relación capital/trabajo sino en la separación entre un proletariado autóctono y un proletariado extranjero que llegaría a competir por el trabajo y las prestaciones sociales.

La crisis de valorización del capital es al mismo tiempo la crisis del trabajo, puesto que la unidad capital/trabajo es una relación que no tiene solución dentro del marco de las relaciones capitalistas. Solo su superación y una nueva dinámica de metabolismo social en que la actividad humana quede liberada de las coacciones del capital nos da la posibilidad de sobrevivir a la crisis socio-ecológica a la que nos vemos enfrentad@s. Esto es, superar las relaciones de dominación en nuestra especie y sobre la Tierra o, dicho de otra forma, una comunidad humana mundial integrada a los ciclos ecológicos del entorno natural.

Inflación como síntoma de la crisis

Durante las últimas semanas hemos presenciado un alza de precios de nuestros medios de subsistencia sin precedentes. Combustibles y alimentos se han encarecido súbitamente durante los últimos 12 meses (7), poniendo en jaque las proyecciones de crecimiento. Mientras que algun@s le echan la culpa a los retiros de los fondos de las AFP y otr@s tant@s a la guerra en Ucrania, los precios siguen su propia naturaleza contradictoria dentro de la crisis de valorización del capital, y es que una de las formas que tiene la clase capitalista de disminuir la tendencia a la caída de sus tasas de ganancias es el traspaso del aumento de los costos de producción, causado por el aumento de los recursos energéticos y de materias primas, hacia sus compradores —sean estos otras empresas o consumidor@s comunes y corrientes—.

Tanto la guerra, como anteriormente la crisis del COVID-19, solo aceleran procesos más profundos de la crisis que está azotando a todo el mundo (8 ) (al mismo tiempo que son manifestaciones extremas de la misma), y que tiene repercusiones terribles sobre nuestra reproducción como humanidad proletarizada. La crisis que se está desarrollando genera una lucha tanto intercapitalista, donde los pequeños y medianos capitales tienen las de perder generando una mayor centralización de capitales grandes, como también una renovada lucha de clases. Las revueltas de los últimos años son la expresión misma del agotamiento del mundo del capital. Con todas sus contradicciones nuestra clase manifiesta de forma clara que lucharemos por nuestras vidas.

Dentro de este marco de disputas entre capitalistas, el aumento del precio de las mercancías no son más que una expresión de la relación —contradictoria— capital/trabajo; por un lado la expulsión de trabajador@s de los procesos de producción (9) disminuye la masa de plusvalía social que bombea al mundo en su conjunto, y por el otro los capitalistas no hacen más que disputarse esta masa de plusvalía social, volviendo cada vez más difícil expandir sus negocios por la disminución de su rentabilidad, y necesitando de forma creciente acceso a créditos. La expansión del sistema financiero responde a esta dinámica, en donde los bancos inyectan liquidez para la expansión de la economía real, pero al hacerlo sobre una rentabilidad futura —incierta— se generan fenómenos indeseados como la depreciación del dinero —una de las fuentes de inflación—. Por otra parte, la caída de la tasa de ganancia de l@s capitalistas aumenta la presión sobre estos para subir los precios y sacarle una tajada mayor al proletariado de sus salarios reales, frenando así esta tendencia a la baja rentabilidad, pero al aumentar los precios de las mercancías con salarios estancados o creciendo desfasados, el consumo se orientará hacia las ramas productivas de los medios de subsistencia, mientras que hará disminuir el consumo de otras mercancías no esenciales, creando un problema mayor para otr@s capitalistas que tendrán que “abrocharse el cinturón” —despidos, endeudamiento y reestructuración— o quebrar. Como se puede observar, estos aumentos de los precios tienen un componente estructural —la contradicción capital/trabajo— que ninguna política monetaria puede solucionar de forma aislada, pues la crisis actual es la crisis de la economía globalizada, y nuestra creciente precarización solo podrá superarse abatiendo el mundo del capital e instaurando la comunidad humana global.

Efectos locales de la crisis en algunas cifras

En la región dominada por el Estado de Chile, la crisis de la relación capital/trabajo se nos presenta bajo el concepto de trabajo informal. Según el INE (10), en la última encuesta nacional de empleo del trimestre de noviembre 2021 y enero 2022, este tipo de trabajo representa un 27,8% del total de la ocupación laboral de la fuerza de trabajo, mientras que el desempleo se ubicó en el 7,5%, encubriendo bajo este concepto la crisis que se vive en el mundo laboral —sumados representan un 35,3%— y que definen de alguna forma la imposibilidad de ingresar al mercado del trabajo formal. Ahora bien, la tendencia del trabajo informal es a aumentar (11). A medida que el capital se ve obstaculizado de absorber fuerza de trabajo, nuestras condiciones de vida se vuelven más y más precarias, lo que fomenta la separación entre nosotr@s al intentar, mediante la competencia, conseguir un trabajo o vender mercancías en el comercio formal/informal. Curiosamente, algun@s capitalistas —y personas que por su baja comprensión del fenómeno de lo que significa el capital como relación social, o por sobreideologización fascistoide—, se quejan de la entrada de herman@s desde otras regiones del continente como factor de desempleo; aun así, a pesar de sus quejas, sobreexplotan tanto formal como informalmente a estas personas, ya que como indica el INE (12), representan alrededor del 11% de la fuerza laboral, con una alta tasa de ocupación informal —en donde se materializan los abusos más excesivos sobre la humanidad proletarizada—.

Mientras tanto, el capital avanza hacia una profunda recesión, que tiene un carácter estructural como indicamos anteriormente y que ha sido agravado por la pandemia de COVID-19 y últimamente por la guerra entre Rusia y Ucrania. Las proyecciones de crecimiento de l@s tecnócrat@s de turno no hacen más que dar cuenta del fenómeno de la disminución de este crecimiento, sin comprender que lo que está detrás es el agotamiento de la relación capital/trabajo, de la extracción de la plusvalía social. Así, por ejemplo, en Chile las proyecciones según el último informe IPOM (13), del banco central, indican: “La variación anual del PIB será negativa durante varios trimestres, proyectándose que la actividad crecerá entre 1,0 y 2,0 en 2022 y entre -0,25 y +0,75% en 2023”. Crecimiento bajo y negativo se traduce en menor inversión en capital que absorbe fuerza de trabajo disponible, aumentando la población sobrante incapaz de ingresar al trabajo formal, y aumentar inversiones que generen mayor rentabilidad —sustitución del trabajo vivo por el trabajo muerto, como maquinaria, automatización, etc—. Por otra parte, nuestras necesidades dominadas por las relaciones de intercambio mercantil progresivamente se van a enfrentar a mayores obstáculos para realizarse, y acá el problema de la inflación y el creciente desempleo nos afecta como clase de manera transversal.

Es en este contexto de crisis generalizada en el que la lucha reformista por derechos laborales tiene menos sentido que nunca, pues por un lado es imposible de solucionar en ese terreno, y por tanto condena a experiencias desgastantes e impotentes, mientras que por otro no hace sino pretender eternizar uno de los aspectos centrales de la dinámica capitalista que precisamente nos ha arrastrado dolorosamente hasta las actuales muestras de colapso social. En este mismo sentido, las masivas y largas revueltas de los últimos años nos han permitido atisbar las formas y contenidos de los procesos revolucionarios que precisamos fomentar para superar el presente de miseria. Se hace necesario criticar y desechar las añoranzas de un movimiento obrero tradicional, y las perspectivas obreristas que proyectan ese pasado (ya en su propio contexto insuficiente) como molde para las luchas futuras. Ningún movimiento proletario autoemancipatorio dará frutos afirmando la propia condición de trabajador@s o al trabajo mismo, sino todo lo contrario.

Será en el necesario rechazo de nuestra posición subordinada a los imperativos de la economía, del trabajo, al que la propia realidad nos arrastra al hacer cada vez más precaria y asfixiante nuestra existencia, desde donde podrá comenzar a construirse un mundo basado en la solidaridad y capaz de asegurarnos una vida plena. Pero tal comunidad humana no es un fruto automático de la crisis, de la que la clase capitalista también busca salidas a su favor a costa nuestra, sino que surgirá de las luchas que hoy comencemos a dar. La pasividad nunca será nuestra opción.

Vamos Hacia la Vida

mayo 2022


NOTAS

(1) El “trabajo abstracto” es un concepto desarrollado por Marx en ‘El Capital’, y se refiere a la sustancia del valor. Consiste en la reducción de todos los trabajos concretos, sensorialmente perceptibles, como resultado del intercambio de los productos de estos, definidos como mercancías. Es la destrucción de todas las cualidades de la actividad humana en el proceso de intercambio mercantil. Para más detalles ver ‘El Capital’, Libro Primero, Tomo 1, P. 51-57.

(2) Capital personificado en la figura del capitalista y trabajo personificado en la figura del/a trabajador/a, relación que se manifiesta como clases sociales con intereses antagónicos.

(3) Tomamos prestado estos puntos del balance de la revuelta en Chile realizado por un compañero en el siguiente blog, recomendamos su lectura para profundizar en el carácter estructural del agotamiento de la relación capital/trabajo: https://necplusultra.noblogs.org/…/revuelta-en-la…/

(4) Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft, l@s multimillonari@s del siglo XXI están relacionados con este tipo de empresas, y aunque muchos sean capitales improductivos, concentran la masa de plusvalía social bombeada por el resto de la humanidad proletarizada.

(5) Para profundizar sobre este tema recomendamos ver: https://hacialavida.noblogs.org/ucrania-2022-roland-simon/; https://hacialavida.noblogs.org/reflexiones-a-proposito…/; https://www.elciudadano.com/…/ucrania-guerra-de…/03/09/

(6) En el siguiente link se puede ver que la mayoría de las principales economías tiene una relación deuda/PIB alta, en muchos casos superando el 100%: https://datosmacro.expansion.com/deuda

(7) Para una mejor panorámica del aumento de precios ver las infografías en https://www.instagram.com/p/CcGG_wPrFFT/

(8 ) Ver https://datosmacro.expansion.com/ipc-paises

(9) Tanto las migraciones masivas que afectan en particular al territorio dominado por el Estado chileno, como también modalidades de subempleo como las plataformas digitales, part-time, etc. son manifestación de esta expulsión.

(10) Ver: https://www.ine.cl/estadisticas/sociales/mercado-laboral

(11) Durante el año 2021 la tasa de ocupación informal creció un 13,3% según el INE, con claras diferencias entre hombres y mujeres, ver: https://www.ine.cl/…/tasa-de-ocupaci%C3%B3n-informal…

(12) Ver el boletín sobre empleo migrante acá: https://www.ine.cl/…/servicio-nacional-de-migraciones…

(13) Ver el resumen de este informe acá: https://www.bcentral.cl/…/detalle/resumen-ipom-marzo-2022

 

Pin It

Related Posts

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.