SOV Neiva ULET-AIT: Mambru no va a la guerra

by • 29 abril, 2022 • Abya Yala (América Latina), Noticias, comunicados y columnasComments (0)445

La coyuntura electoral en Colombia es nuevamente el escenario fértil para que el terror, la barbarie y el miedo impuesto por la clase dominante, prepare el terreno de quienes gobernaran por cuatro años el país. Los atentados contra la vida de la población civil y miembros de las organizaciones sociales y populares vuelven como si estuviéramos en los años de la violencia sembrada por parte de los carteles del narcotráfico. Al mismo tiempo, que agudiza el conflicto armado en los territorios, azotados históricamente por la constante confrontación entre grupos armados que disputan el control territorial, que aumentan las incursiones de la fuerzas armadas, como parte de la estrategia del Estado en cabeza de Iván Duque para, según esté, «mantener el orden público» y combatir a los grupos en armas. Situación que deja un panorama desalentador para la clase obrera y los sectores populares, pues el reclutamiento de jóvenes aumenta para hacer una guerra que en nada les beneficia.

Y es que en Colombia por más de 50 años se ha hecho la guerra con la vida de los hijos de la clase obrera, a quienes se les induce con miedo e imaginarios de fe a una falsa causa, a combatir un «enemigo interno». Guerra que solo ha beneficiado a la clase dominante. En el país casi el 98% de las Fuerzas Armadas oficiales están integradas por jóvenes de estratos 1, 2 y 3, quienes en su mayoría son reclutados o se ven en la obligación de prestar el servicio militar por falta de oportunidades laborales y de educación. Es importante anotar que el Estado colombiano ha creado dispositivos legales que obligan a los jóvenes a resolver su situación militar. Según la ley el servicio militar obligatorio será de dieciocho (18) meses y de doce (12) meses para bachilleres y quienes no sean aptos o desistan de prestar el servicio deberán pagar «la cuota de compensación militar» o de lo contrario es declarado remiso, lo que supone una multa que puede superar dos salarios mínimos por año. Situación preocupante, entendiendo que la mayoría de jóvenes son de los sectores populares con muy bajos recursos económicos, por tanto, deben decidir entre pagar el servicio o quedar como remisos.

Conforme a lo anterior, con la obligatoriedad de definir la situación militar, las irregularidades y procesos ilegales son una constante en esté proceso por parte de la Fuerzas Armadas. Durante muchos años en Colombia se practicaron las llamadas «batidas», con las cuales miembros de las Fuerzas Armadas recorrían las calles de las ciudades, especialmente en los sectores populares para trasladar de manera forzosa a las instalaciones militares a quienes no hubieran resuelto su situación militar. Que si bien, al día de hoy las batidas han disminuido por las diferentes denuncias y sentencias que limitan a las Fuerzas Armadas hacer este tipo de procedimientos, las irregularidades y procesos ilegales aún siguen vigentes.

Los anarcosindicalistas saben que las guerras sólo se hacen en interés de las clases dominantes; creen, por tanto, que es justificable cualquier medio que pueda impedir el asesinato organizado de los pueblos.

Rudolf Rocker

De manera que, esta situación debe llevarnos a las diferentes individualidades y colectividades a desarrollar acciones e iniciativas de propaganda que tenga por objetivo rechazar las actividades que miembros de las Fuerzas Armadas desarrollan con fines de reclutamiento, al mismo tiempo que se llevan a cabo acciones para denunciar las irregularidades que cometen en estos procesos, pues regularmente a los jóvenes se les infunde el miedo a posibles multassi no acuden a los batallones a resolver su servicio militar. Pero fundamentalmente, estas acciones deben permitir tomar una posición crítica en relación a las políticas de seguridad y guerra que impone el Estado y sus instituciones. Dado que estas prácticas militaristas se ejecutan y perpetúan en la sociedad en connivencia con el Estado y su clase dominante. Colombia se ubica entre los países de América Latina y el Caribe con más gasto militar, segúnlos datos de Sipri, el país invirtió $9.216 millones de dólares y para2021 se estimó que el presupuesto en gasto militar fue de $10.400 millones de dólares.

Trabajadores: otra vez más los tiranos, disponiendo a suantojo de la suerte de los pueblos, han convenido en que estosse busquen para destruirse.

Anselmo Lorenzo

Aquí, recordamos la importancia del movimiento obrero internacionalista que desde su nacimiento forjó en su base ideológica la lucha contra la guerra y el militarismo, al considerar que estos elementos eran utilizados por la burguesía para apropiarse de la producción ajena y poder extender sus posiciones para mantener sus privilegios de clase. Resaltando la figura de Emma Goldman quien mediante la propaganda y la acción directa denunció la movilización de tropas, el reclutamiento de soldados yel gasto estatal por parte de los Estados Unidos en contra los procesos independentistas de América. Al mismo tiempo, se rechazó la falsa idea de la patria como elemento infundido para sostener la guerra y el militarismo.

Así mismo, si bien desde nuestra perspectiva Anarcosindicalista, la acción directa organizada es la forma más efectiva de luchar contra cualquier forma de autoridad y dominación, dentro de los límites dela actual sociedad dado el caso y las circunstancias, se puederecurrir a las sentencias y dispositivos jurídicos dispuestos enColombia para defender el derecho a la objeción de conciencia, a la cual se puede recurrir si el servicio militar va en contravía de las creencias y principios políticos, éticos, filosóficos, humanistas, entre otros. Además de otras disposiciones y herramientas legales que puede ser usada en los procesos que realizan miembros del ejércitoen los barrios de los sectores populares o espacios públicos como estaciones de transporte, terminales y parques con fines de reclutamiento que son de carácter irregular, los miembros del ejército no pueden retener o tan siquiera solicitar la identificaciónde los jóvenes.

Por tanto, contrario a la popular canción «Mambru se fue a laguerra», para nosotras Mambru no va a la guerra, se opone a participar en ella y emprenden una lucha constante para lograr asegurar mejores condiciones de vida de los obreros que residen en los sectores populares y en los territorios rurales. Pues quienes optan por ir lo hacen como parte de sus posibilidades para asegurar sus necesidades más básicas, Pues la educación y trabajo digno en este país es un privilegio que estos jóvenes no pueden asegurar con un Estado autoritario que profundiza la desigualdad y la pobreza en beneficio de los intereses de la clase dominante. Como se mostró con anterioridad, el gasto militar en el país representa un costo muy elevado, por tanto, es necesario luchar para eliminar el gastos que se invierten en la guerra ya que estos fortalecen los aparatos de guerra del Estado, pero fundamentalmente estos gastos representan enormes ganancias para la burguesía que se enriquece con lafabricación y venta del material de guerra.

Arrebatarle a la guerra los jóvenes implica una lucha para desmontar estos aparatos autoritarios y represivos, con los cuales la clase dominante hace la guerra a sus enemigos en beneficio de susprivilegios de clase.

La objeción de conciencia es un derecho
¡Contra la guerra y el militarismo!

Sindicato de Oficios varios Neiva – ULET-AIT

Unión Libertaria Estudiantil y del Trabajo
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Fuente: https://www.acat-ait.org

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