Cuba: Diálogos con el Taller Libertario Alfredo López. El bloqueo externo al gobierno y el gobierno del bloqueo interno (I)

by • 18 agosto, 2021 • Abya Yala (América Latina), Noticias, comunicados y columnasComments (0)888

Nosotros tenemos una especie de slogan: «Abajo el bloqueo de los Estados (Unidos, o no) al pueblo de Cuba», que obviamente reconoce que no solamente vivimos bajo el efecto del bloqueo del gobierno norteamericano, sino que también existe el bloqueo del Estado cubano sobre el pueblo. Esto es parte de un pensamiento anarquista general, del que se pueden buscar referencias en figuras como Kropotkin, en cuanto a la capacidad de autogestión, de autorganización y apoyo mutuo que todo pueblo tiene. También pueden tales capacidades llamarse “fuerzas productivas”, esa es una de las manifestaciones de esa capacidad, y los Estados constriñen esas capacidades, como también lo hace el sistema empresarial capitalista. Hay autores marxistas que han trabajado también estas cuestiones, como John Holloway, estudiando de qué manera esta fuerza creadora puede restringirse por la acción de las estructuras de poder, y cómo esas estructuras generan resistencias. Hay, por tanto, una visión –que compartimos- de liberación de fuerzas productivas más allá del sistema salarial.

La situación en Cuba hoy día, hace bastantes años, es de muchas figuras de la oposición política al régimen que han promovido la noción de “liberar las fuerzas productivas”. También lo han dicho muchos académicos de la Economía, e incluso ahora ya forma parte también hasta del discurso oficial: personas del partido comunista de Cuba (PCC) hablan también de liberar las fuerzas productivas. Generalmente lo que se entiende por ese término es básicamente promover un mercado interno con relaciones de producción basadas en micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), que utilizarían el trabajo asalariado. En principio, cualquier ciudadanx de Cuba pudiera emprender -siempre y cuando tenga dinero y recursos para hacerlo-; generalmente, esos emprendimientos tienen apoyo desde el extranjero mediante remesas de familiares, amistades, u otros partners, o producto de alguna actividad del propio emprendedor/a en algún país foráneo. Estas remesas también son algo que afecta mucho del bloqueo norteamericano.

Entonces, tales emprendimientos se entiende que en muchos casos van a estar basados en la lógica capitalista. Si dos o tres personas queremos hacer un emprendimiento, es mucho más fácil ir a las correspondientes direcciones municipales a solicitar las licencias, y crear una microempresa capitalista, donde habrá un “cuentapropista titular” y personas contratadas. Es enormemente más fácil crear una empresa privada que explota trabajo asalariado, que una cooperativa. Hay una serie de normas que el gobierno tiene que coartan el libre desenvolvimiento de la gente de Cuba, es decir: no solamente se reorienta esa creatividad hacia el capitalismo, por tanto cuando nosotros hablamos de liberar las fuerzas entendemos que debe ser liberada en una dirección de cooperación, socialista, equitativa, priorizando el apoyo mutuo y no en una relación de jerarquía – sino también hay muchísimas restricciones, las que van desde la censura en determinados ámbitos artísticos, hasta restricciones burocráticas para actividades, o vigilancias que se establecen administrativamente, como por ejemplo la casi imposibilidad de crear organizaciones no gubernamentales, pues gran parte de propuestas de nuevas asociaciones resultan denegadas por los órganos de justicia.

Cuba es vista desde afuera como un espacio de colectivismo, pero cuando uno aterriza, y conversa con los vecinos, con lxs trabajadorxs, con las amas de casa, “los cubanos de a pie” (segmentos humildes, que no andan en autos) y la “gente de la calle” (personas comunes del pueblo, sin cargos oficiales), rápidamente se percata de que hay mucho escepticismo con cualquier variante de organización (ya sean sindicales, barriales, comunitarias), porque la gente tiene una experiencia de organizaciones formadas por el gobierno y organizadas de arriba hacia abajo, donde las instancias “inferiores” reciben órdenes de las “superiores”, y es en extremo difícil canalizar cualquier iniciativa “desde abajo” o desde lo local. Hay pocos proyectos realmente voluntarios/comunitarios, entonces la gente, cuando uno intenta hablar con ella para organizar algo y tener iniciativa a nivel de comunidad o centro de trabajo, o más aún para tener una iniciativa de tipo sindical libre, la gente enseguida piensa que uno llega a manipularlos, representando a una intención imperialista, disidente o procapitalista que viene de parte del gobierno de los Estados Unidos, o que se trata de unx “oportunista”, quien quiere “cogerlx a unx pa´ sus cosas”, es decir, usar a otras personas en función de su ego, sus intereses, y probablemente algún dudoso plan que entrará tarde o temprano en conflicto con el Estado. No es que la gente permanentemente tenga miedo, pero cuando se empieza a hablar de algún empeño colectivo no “orientado desde arriba”, enseguida se encienden señales de alerta: es la paranoia. Esto ocurre porque la propaganda se ha encargado sistemáticamente de crear la imagen de que gran parte del llamado “ambiente independiente” llega instigado desde programas gubernamentales de Estados Unidos, lo cual, en verdad, no siempre es falso. Hablamos de esos bloqueos también, porque no podemos no tomar en cuenta la política de los Estados Unidos contra Cuba, la política del gobierno imperialista, de sus aliados “no gubernamentales”, y por supuesto del bloqueo económico y financiero.

Dicho esto, hay que tener clara cuál es la crítica que se le hace al bloqueo. En la crítica del gobierno cubano hay varios elementos con los cuales no estamos de acuerdo: por un lado, el bloqueo está desde el año 1962, cuando fue legislado, pero en la práctica está desde unos años antes. Ha pasado bastante tiempo, ya tenemos que como pueblo, como país, estar capacitados para deflectar esa realidad, vivir no desestimando la injusticia, sino creando medios internos para romper ese bloqueo: esto debe ser parte de nuestra independencia como pueblo. Es muy raro que un país que se proclama socialista resulte dependiente de un bloqueo y las decisiones de un gobierno capitalista. Es como defender un socialismo que necesita permisos de un gobierno para existir. Esa situación nunca será realmente acorde a las ideas del socialismo. Una de las garantías existenciales de la validez de un proyecto socialista autónomo libre es que ese proyecto va a existir por un período de tiempo; entonces, tiene que aprender a vivir al lado del poderío imperialista-capitalista. Entonces, el proyecto tiene que aprender a vivir y a defender su existencia, también en lo económico, porque lo raro es que el capitalismo no estuviese acosando a ese socialismo. Entonces, forma parte del proyecto socialista como tal el aprender a vivir aún bajo el acoso capitalista, y como un proyecto independiente del imperialismo. Mientras se hable del bloqueo como una traba sistémica en el desarrollo, estamos reconociendo que como proyecto socialista necesitamos del capitalismo para subsistir. Ahí hay un gran problema para autorreconocernos como socialistas. El bloqueo existe, pone trabas a la economía cubana y a la convivencia social en Cuba; cosas elementales como las remesas están restringidas. Pero de esa realidad, a reconocer todo esto como que con eso es como único que nos podemos desarrollar – va un enorme trecho, pues hay que tener una política de lucha contra el bloqueo, y aun desde una perspectiva gubernamental ha habido tiempo suficiente para desplegarla cada vez más, si existiera en las mentes de los dirigentes un pensamiento de verdad estratégico.

Es un bloqueo que afecta a las personas y las relaciones comunitarias, pero el otro bloqueo, el bloqueo del gobierno cubano, también las afecta. En cuanto a ese segundo bloqueo, nuestra visión difiere de las de la oposición, en el sentido de que nosotros a la liberación de las fuerzas productivas la concebimos en el marco de apoyo mutuo, la autoorganización, la autogestión, la cooperación, y no en el marco de una libertad de empresa capitalista.

Esta cooperación también la pensamos internacional, y consideramos que el bloqueo norteamericano rompe con esa cooperación internacional, basada en el apoyo y no en un emprendimiento con base en un sistema de tipo salarial, o sea, parte del Sistema-Mundo capitalista. El bloqueo como bloqueo económico afecta a muchísimas empresas cubanas, hay que decirlo y es real, pero es espurio aquel proyecto socialista que para su mera existencia debe depender de la benevolencia de un proyecto capitalista e imperialista, de un gobierno capitalista e imperialista. Lo hemos dejado con bastante claridad.

Por Aislamiento Represivo

2 de agosto del 2021


Comunicado Cuba: el fin del encantamiento social de la “Revolución”

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