[Folleto] No queremos una mejor policía

by • 14 julio, 2021 • Biblioteca & HemerotecaComments (0)965


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NO QUEREMOS UNA MEJOR POLICÍA

En cada asesinato y maltrato policial está la acción del Estado y el Capital

La policía que nos toca en cada época y región, así como el “orden social” cedido a su control, no responden únicamente a la voluntad individual de sus miembros, sino a lo que el capital ha definido como peligroso para ese orden. Las ideas dominantes de cada época, las ideas que determinan lo que puede ser deseable y lo que resulta peligroso, lo posible y lo inverosímil, son las ideas de la clase dominante.

De esta forma, la defensa y promoción por parte del Estado de este orden social busca hacernos colaboradores de la miseria policial. Así es como el monitoreo abarca cada vez más aspectos de nuestras vidas, ya sea controlando nuestros patrones de consumo, vigilando o clasificándonos, o empujándonos a denunciar o fiscalizar a los demás. Nunca antes los estados y las empresas habían tenido acceso a tanta información, en su mayoría expuesta voluntariamente por consumidores que, a primera vista, no percibimos ninguna hostilidad en esto. Así es como, casi sin darnos cuenta, día a día vamos naturalizando la visión del mundo que se nos ha dado, reproduciendo en lo cotidiano relaciones de dependencia, control y colaboración alineadas con el orden social capitalista.

Resulta cada vez más claro que la función principal de los estados es contener las consecuencias de la actual crisis mediante nuestro disciplinamiento, reduciendo su función de gobierno cada vez más a su forma represivo-policial, aumentando año a año la cantidad de efectivos policiales y armamento. Así es como intentan mantener bajo control a las cada vez más crecientes masas de excluidos del mercado del trabajo, de las promesas de inclusión, participación y diversidad. Es sobre todo en esa masa humana, que no tiene nada o casi nada que perder, donde el poder ve hoy la peligrosidad social y a quien reprime y maltrata con mayor rudeza.

En este contexto, después de una larga acumulación histórica de brutalidad policial, es natural la extensión del odio a la policía. Pero no basta con odiar a la policía; si no rechazamos el conjunto de condiciones materiales que la hacen necesaria, no haremos más que reforzar su existencia. Basta con escuchar la voz de quienes buscan dotar a la policía y al rol que desempeñan en la sociedad capitalista de características que la hagan más agradable, más “humana”: des-financiación, refundación, democratización, control popular de las fuerzas de seguridad, son algunos de sus slogans. En concreto, más allá de las posibilidades reales de aplicarlos, estos proyectos proponen medidas que apuntan a trasladar funciones policiales a otro tipo de instituciones civiles/comunitarias; democratizar las instituciones represivas, generar organizaciones civiles que vigilen la tarea policial, cambios de nombre, uniforme y plan de estudios de las fuerzas, etc, etc. Las mismas voces engañosas que en su ideal progresista anhelan “menos policía, más educación”, siguiendo, conscientemente o no, con una lógica que el estado ya conoce y aplica: ampliar el alcance de las instituciones educativas como formadoras de ciudadanos inofensivos para bajar los índices de desobediencia y criminalidad.

La policía no ha de ser reformada, ni sindicalizada, ni supervisada por ninguna burocracia política, externa ni deconstruida. La policía debe ser abolida, destruida y enterrada junto a todo lo que hay en la sociedad que la hace necesaria: la propiedad privada, las clases sociales, el trabajo.

¡Recuperar nuestros espacios del control policial y sus lógicas!

¡Por la destrucción de todo cuanto nos oprime!

¡Por la revolución social!

Biblioteca La Caldera

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