Reflexiones sobre las cárceles concesionadas de la región chilena en el contexto de una nueva movilización y huelga de hambre

by • 9 junio, 2021 • Abya Yala (América Latina), Carceles, Noticias, comunicados y columnas, PresxsComments (0)927

Frente al reciente traslado de presos de la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago y la Sección de Máxima Seguridad a la cárcel-empresa concesionada La Gonzalina de Rancagua, queremos solidarizar con los compañeros que inician una nueva movilización y huelga de hambre.

A raíz de esto, es necesario visibilizar la situación que se vive actualmente en las cárceles concesionadas las cuáles llevan 16 años de funcionamiento y que a pesar de haber sido construidas para mejorar las condiciones penitenciarias para las y los presos, en lo concreto, solo han servido para perpetuar la miseria y para lucrar con la vida de quienes se encuentran encarceladas/os.

El 2005 en el gobierno del demofascista Ricardo Lagos, se inauguró la primera cárcel concesionada en Rancagua. El modelo chileno de concesiones penitenciarias correspondería a un modelo mixto donde mientras la custodia corre por cuenta de Gendarmería de Chile, la intervención psicosocial y la provisión de servicios a la población penal están a cargo de una empresa concesionaria. El 2015 Álvaro Millanao, director de la Asociación Nacional de Oficiales Penitenciarios (ANOP) comentó: “Para la época en que se planteó la idea, significó un salto en cuanto a infraestructura, tanto para albergar a la población penal con mejores condiciones de habitabilidad y distribuidos según tipo de delito, como para los funcionarios”.

A su vez, Juan Eduardo Saldivia, presidente de COPSA, sostuvo “el sistema tiene un modelo de gestión donde el concesionario tiene responsabilidades que se traducen en una mejor prestación de servicios de alimentación, salud, y de rehabilitación a los condenados”(1). Sin embargo, ¿Qué tan real es lo que dicen estos carceleros?

Las y los presos, y quienes les visitan, saben que en estas cárceles las condiciones de vida no son las que se plantearon en miles de informes que justifican la concesión. Para empezar, la infraestructura de las canas es precaria: la humedad, el hacinamiento, las plagas, etc., han quedado al descubierto por testimonios de presos o videos que se difunden cada cierto tiempo desde el interior de las cárceles, donde se puede observar que pese al dinero destinado para mantenerlas sumado a la subvención que recibe cada presa/o, las “mejores condiciones habitables” no son reales.

Si hablamos de la alimentación, esta tampoco puede ser catalogada como optima, ya que por algo las y los presos piden a sus familias que le lleven alimentos o útiles de aseo desde el exterior. Comidas frías, insípidas o con basura son las que recibe la población penal, esta comida es conocida como “el rancho” y lamentablemente solo comen de ahí quienes no pueden acceder a alimentos de afuera, que son un gran porcentaje de cada módulo.

Por otro lado, la salud también es nefasta. Los hospitales penitenciarios no cuentan con los implementos necesarios para atender a la población penal, no se cuenta con ambulancias ni con un equipo a la altura. Lo mismo que pasa con la ilusión de la reinserción, puesto que es la gran farsa del sistema penitenciario chileno. Mientras Gendarmería y el Ministerio de Justicia se jactan de las actividades y equipos de profesionales para trabajar la reinserción y disminuir la reincidencia, en la práctica esto no sucede. Según el estudio “El trabajo de las personas privadas de libertad en Chile: hacia la (re)inserción social y laboral” del Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica, 15.202 presos se incluyeron alguna actividad laboral, y 1.750 internos se capacitaron en competencias de empleabilidad para el 2018 a través del convenio Sence-Gendarmería (2), esto dentro de la población penal que casi llega a los 50.000 presos y presas.

Con esta información que recopilamos, no estamos pidiendo que las cárceles sean dignas ni que se modernicen para agrupar a la mayor cantidad de presos y presas posibles, sino que es necesario dejar en evidencia cómo se lucra con las personas y como se les trata dentro de los penales. Son muchas las condiciones deplorables que pasan los prisioneros y prisioneras, sus familias, parejas, amigos para llegar a verles. El mal trato de gendarmería, las decisiones arbitrarias respecto a lo que entra en las encomiendas o que ropa debe usarse por nombrar algunas, no son más que un desgaste emocional y económico para los cercanos de los presos y presas, esa es una política de guerra, el desgaste hacia el enemigo, en todo momento la existencia de las cárceles responden a la política de control de una clase sobre la otra la cual ocupa los medios que tienen a su disposición para mantener el orden imperante de la democracia capitalista. Para quienes componen la clase burguesa, es decir para quienes están a cargo de las decisiones de lo que respecta a la cárceles, los y las pobres somos sus enemigos, somos simples números a costa de quienes se benefician, porque, de los casi $800.000 corresponde a la subvención de cada reo y de los cuales no se ocupa ni siquiera la mitad de dinero… ¿a dónde va a parar toda la plata que no se usa? ¿Quiénes se están enriqueciendo de la sobrepoblación en las canas?

Esperamos que la movilización de los compañeros trasladados también abra la discusión hacia el sistema de cárceles concesionadas y a las condiciones de vida en las cárceles en general, que no debamos “alegrarnos” porque en algunas canas entran ciertos tipos de alimentos y en otras no o que otras quedan más cerca de la ciudad y otras son más retiradas.

La cana como institución mata, debe desaparecer y los y las presas deben salir a las calles, pero mientras estén en esos centros de castigo y aislamiento no podemos abandonarles… la situación de los presos es inseparable a la guerra de clases.

LA CARCEL ES UNA INSTITUCIÓN DEL ESTADO QUE LEGITIMA Y EJERCE EL TERRORISMO DE ESTADO PARA QUEBRAR Y AVASALLAR A LAS PERSONAS ENCARCELADAS, SU POLÍTICA ES UNA POLÍTICA DE GUERRA, LA CUAL EN NINGÚN CASO ABANDONARÁ LA HOSTILIDAD.

LO QUE QUEREMOS ES DESTRUIR LAS PRISIONES

NO HUMANIZARLAS

ABAJO LOS MUROS DE LAS PRISIONES

COORDINADORA DE APAÑE ANTICARCELARIO VIDA SIN BARROTES

JUNIO DE 2021


Notas

(1)Sanhueza, Guillermo Enrique, & Pérez, Francisca. (2017). Cárceles concesionadas en Chile: evidencia empírica y perspectivas futuras a 10 años de su creación. Política criminal, 12(24), 1066-1084. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-33992017000201066

(2) https://www.latercera.com/tendencias/noticia/solo-30-los-reos-chile-trabaja/144172/

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