Perspectivas sobre la urgente necesidad de que salgan todxs

by • 25 junio, 2021 • Abya Yala (América Latina), Noticias, comunicados y columnas, PresxsComments (0)723

Fotografía: Protesta 16 de Noviembre 2020 en 5 de Abril con Las Rejas (Est. Central).

Innegablemente la situación de lxs presxs políticxs de la revuelta en Chile se volvió un tema de contingencia nacional que ha generado diversas reacciones desde la izquierda a la derecha sin lograr aún un cierre definitivo. Si bien hace algunos años el problema de la prisión era exclusivo de grupos anarquistas y anticarcelarios, hoy el asunto se extiende a una mayor parte de la población a raíz de que durante la revuelta cayeron en la cárcel muchxs vecinxs, hijxs, compañerxs y amigxs, evidenciándose a la vez el sesgo de clase y el ensañamiento del Estado contra quienes de una u otra forma se rebelaron y alteraron el orden social a través de la protesta.

A lo largo de todos estos meses se han conformado organizaciones y agrupaciones en solidaridad con lxs presxs y se han levantado diferentes iniciativas: acopios de alimentos, encomiendas, rifas, lucazos, difusión gráfica, libros, fanzines, intervenciones artísticas, bailes, cicletadas, mitines, toma de espacios y enfrentamientos callejeros. Todas estas actividades en conjunto han logrado nutrir la lucha anticarcelaria extendiéndola y dotándola de un dinamismo que hace algunos años no tenía. Es desde esta situación puntual que en distintos espacios se ha podido sensibilizar sobre la realidad carcelaria en su totalidad, así como también impulsar el desarrollo de una crítica radical a la cárcel como institución, apostando a un horizonte de emancipación en donde no sea necesaria su existencia.

A partir del inicio de la revuelta distintas individualidades y grupos anticarcelarios previeron la realidad en que caerían lxs prisionerxs y asumieron la necesidad de continuar fortaleciendo la lucha por la libertad y contra las prisiones; así, desde la calle y los territorios, conforme pasaban los meses se comenzó a agitar por una “amnistía total y sin condiciones” exigiendo la libertad de todxs lxs presxs sin distinguir entre “buenos” y “malos” manifestantes (es decir, que incluyese a quienes cayeron por montajes hasta quienes cayeron por artefactos explosivos, uso de armas de fuego o saqueos), todo esto principalmente de la mano de la Coordinadora 18 de Octubre. Esta consigna con el tiempo fue transformada y reemplaza por una “Ley general de Indulto”, sobre todo de la mano y al interior del Grupo de Iniciativa por la Libertad de los presos políticos[1], que cabe mencionar, es patrocinada por algunos personajes de la cámara de diputados y la escena “política”, razón por la cual no ha estado libre de críticas y escepticismo.

Esta ley general de indulto si bien en el fondo es una especie de “indulto con características de amnistía”, presenta deficiencias e insuficiencias ya que como tal no estaría sirviendo ni siquiera para liberar a todxs lxs presxs de la revuelta, según lo señala la Coordinadora 18 de Octubre[2] y varios prisioneros de las cárceles del país[3], ante lo cual se vuelve necesario romper aquellas trabas que lo impiden. Así también, como todo proyecto de ley, está sujeta a los ritmos de la cámara de diputados y ha demorado más de lo que nos gustaría, siendo constantemente entrampado por aforismos legales y artimañas jurídicas, mientras dentro de la prisión lxs compañerxs continúan perdiendo días y energías de sus vidas atrapadxs en una situación cuya solución avanza muy lento.

En este punto, es interesante echar un vistazo a los diferentes argumentos que los portavoces espectaculares de esta exigencia están esgrimiendo. Por mencionar algunos dentro de la escena progre e izquierdista, personajes como Winter, Provoste, Navarro, Stingo, Boric y Jadue están respaldando la demanda por la liberación de lxs presxs, impulsados más por una cuestión de contingencia que de compromiso real con la lucha, ya que no podemos ignorar que muchos de ellos consiguieron escaños en la Convención Constitucional o están pavimentando el terreno para las próximas elecciones presidenciales, frente a lo cual sumarse a las demandas populares les beneficiaría.

Algo que llama profundamente la atención en el debate público es la incapacidad que estos portavoces han tenido a la hora de defender y poner en su debido contexto la urgente necesidad de liberar a lxs presxs. Se desgastan en excusas democráticas, argumentos estériles y perspectivas de corto alcance, siendo preocupante que los detractores de esta exigencia (sectores de derecha, conservadores, estatistas y burgueses) les sigan ganando la discusión, afirmando por ejemplo que liberar a lxs presxs sería una señal equivocada para la ciudadanía ya que daría a entender que para impulsar cambios políticos es válido el uso de la violencia (siendo que el orden social de este país se fundamenta en la violencia ¡pero del Estado!). Así también, estos sectores reaccionarios afirman que quienes cayeron en prisión son presxs comunes y delincuentes que atentaron contra la democracia y la propiedad privada (aquí les encanta mencionar a las “pymes”), y que su liberación implicaría un peligro inminente para la sociedad (como si la sociedad no estuviera plagada de peligros que la cárcel no soluciona, como por ejemplo los sicarios armados de la policía o el mismo Sebastián Piñera).

En esa misma línea, argumentan que nadie en Chile está preso por sus ideas, lo cual da cuenta de una grave y evidente distorsión en torno a la definición de prisión política, la cual es compartida por sus congéneres de izquierda, quienes no se quedan atrás a la hora de desconocer cobardemente que todo lo que desembocó la revuelta nació a partir de saqueos generalizados, barricadas por todas partes, ataques a comisarías, bancos y propiedad privada.

Hoy en día la prisión política está siendo reducida solamente a una cuestión de consciencia, es decir, que la persona tras las rejas declara o manifiesta una posición abiertamente refractaria que justifica sus actos contra el actual orden existente. Bajo esta definición se filtra a una gran cantidad de personas que cayeron durante la revuelta y que no tienen necesariamente una posición ideológicamente antagónica contra el sistema, pero que ante la insurrección se vieron llamados a participar de su vorágine porque les hizo sentido y porque han experimentado a lo largo de sus vidas las injusticias y las miserias del sistema, lo cual ya es suficiente.

El abogado Julio Cortés en una entrevista realizada por el Porteño[4] matiza estas aseveraciones y señala que, pese a que el Estado lo niegue, el código penal sí contempla sanciones a acciones que son políticas; ejemplos de esto son alzamientos, atentados a la autoridad, desorden público y acciones contra la seguridad interior del Estado. Todo esto no son “delitos comunes” (como por ejemplo el robo de un celular en la micro), sino que son acciones que atentan contra el orden social y que no necesitan de una elaboración teórica previa ni de un proyecto de sociedad de grandes magnitudes.

Asimismo, el informa Valech dice que hay prisión política cuando hay motivación política en los agentes que encabezan la represión. Esta afirmación quizás es la más precisa y le da un giro de tuerca a la perspectiva de que la prisión política se define por las ideas del presx, siendo que más bien se define por las operaciones que el Estado realiza para defenderse de los embates populares, que es exactamente lo que ha hecho desde el 18 de Octubre con el abuso de la prisión preventiva, la infiltración en la protesta de agentes encubiertos, el secuestro en camionetas sin patente, allanamientos varios o la intensificación de la vigilancia en lugares recónditos de la ciudad, cuando en comparación, no tiene el mismo comportamiento con las apariciones violentas de la “nueva derecha” en las calles[5].

Los grupos reaccionarios que defienden actualmente la permanencia en prisión de nuestrxs compañerxs les tratan como si fueran la peor escoria con tal de desbaratar cualquier intento que pueda liberarles, a la vez que infunden el terror en la sociedad cuando la verdad es que muchxs de ellxs  no tenían antecedentes previos a sus detenciones, son jóvenes en su mayoría de entre 20/30 años y primerizxs en lo que se refiere habitar una celda. Las características generales de quienes cayeron durante la revuelta no son las que dice la derecha… y tampoco las que dice la izquierda. Hay una realidad heterogénea y situaciones disimiles que no se han preocupado de indagar.

De esta manera, la ambigüedad y el cinismo que caracteriza tanto a la izquierda como a la derecha respecto a la situación de lxs presxs de la revuelta tiene que ver con que ambos son defensores acérrimos del actual orden social. No podemos olvidar que el 15 de noviembre de 2019 defendieron en conjunto la democracia y se encargaron de salvarle el gobierno a Piñera con el Acuerdo por la Paz[6] cuando como mínimo pudimos haber conseguido derrocar al presidente y profundizar el quiebre que estaba sufriendo el Estado[7].

Ahora bien, respecto a la Convención Constitucional que comenzará a sesionar en Julio de 2021, es importante señalar desde ya que tiene restricciones y límites que impuso ese mismo acuerdo del 15 de noviembre. En un artículo[8] publicado en laizquierdadiario (órgano editorial troskista con quienes no comulgamos, dicho sea de paso), se denuncia esta situación y se presentan interesantes reflexiones en torno a las atribuciones que la Convención Constitucional tendría a la hora de, por ejemplo, exigir inmediatamente la liberación de lxs presxs antes de comenzar a sesionar. En el artículo se argumenta que a lo largo del mundo sí han habido experiencias de lucha en donde lo que se denomina “poder constituyente originario” (la fuerza social que nace desde el pueblo) es capaz de ponerse por encima de las leyes de turno que está destinado a refundar, y que impiden, por ejemplo, la liberación de lxs presxs de las respectivas revueltas. Dentro del plano institucional sería éste el punto fundamental: la Convención Constitucional, al tener su origen en un conflicto social entre clases sociales, debería ser capaz de patear la mesa y no dejarse subordinar por los límites del acuerdo pactado el 15 de noviembre (¡acuerdo que sólo pactó la elite política!) ya que es precisamente una de las trabas que hoy impide verdaderos cambios de transformación político-social (en el marco del Estado, obviamente), y que se erige sobre la muerte, mutilación y encarcelamiento de miles de jóvenes. El artículo concluye sosteniendo que, en la situación actual, lo mejor que puede pasar es que las fuerzas “de izquierda” (Frente Amplio, PC) junto a los independientes, se aglutinen como oposición y exijan de inmediato la libertad de lxs presxs políticxs antes de comenzar a sesionar, desafiando incluso la independencia de decisión que actualmente tiene el poder judicial, y devolviéndole la legitimidad al proceso constituyente.

Por otro lado, y ya no exclusivamente en el plano institucional, es necesario reconocer que la prisión política ya existía desde antes del 18 de Octubre. Las celdas actualmente continúan albergando a compañerxs subversivxs y anarquistas[9] de larga condena que en contextos y condiciones anteriores decidieron pasar al ataque, lo cual de una u otra forma, nos guste o no, los vuelve de un calibre distinto a lxs presxs que cayeron en la revuelta, ya que por un lado, sus motivaciones están arraigadas en una sincera confrontación contra el poder, y por otro, porque las causas de las que se les acusan son mucho más graves en la cualificación jurídica.

Al interior de las prisiones lxs compañerxs han llevado a cabo intensas movilizaciones de huelga de hambre que han agrietado su propia salud, luchando por la derogación de la ley 321 y por el retorno de las visitas que con la excusa del Covid fueron restringidas, exigencias que a la larga beneficiarían a una gran cantidad de presxs. En este punto, la visibilización de la situación ha venido fuertemente de la mano de los entornos anarquistas y anticarcelarios, dando muestras fehacientes de que la solidaridad entre ácratas no es sólo palabra escrita: mano abierta al compañerx, puño cerrado al enemigo.

En el ámbito de las organizaciones sociales conformadas al calor de la lucha, la Coordinadora 18 de Octubre es la que más ha agitado por lxs presxs de larga condena. Es tanto así, que en todos sus comunicados se les menciona y se les visibiliza como parte de la lucha que a lo largo de los años se venía desarrollando y que finalmente explota en Octubre 2019, por lo que corresponde y es necesario que se les libere en tanto compañerxs de lucha. Sin embargo, pese a la verdad ética que hay en esto, parece ser que la posibilidad actual de liberación de lxs presxs de larga condena es mucho menor que la de lxs presxs de la revuelta. La ley general de indulto no les contempla ni de cerca, su proceso carcelario va a un ritmo distinto y con otros virajes,  lo cual no significa que sean luchas distintas.

La agrupación Guacoldas (que participa del Grupo de Iniciativa y ha estado presente en la lucha por la Ley de Indulto) hace poco sacó un comunicado[10] respondiendo al Insumo de la Coordinadora, en donde así como hay interpretaciones equivocadas e incluso malintencionadas, menciona la incoherencia que hay en la pretensión intransigente de exigir  la libertad total de TODXS lxs presxs políticxs existentes bajo el discurso de “libertad total y sin condiciones”, a la vez que en el acto se condiciona la salida de lxs presxs de la revuelta con que salgan todxs lxs demás, siendo que sus niveles, posibilidades y realidades concretas son muy distintas.  Asimismo, afirman que “el indulto no es excluyente para luchar para la libertad del resto de prisioneros(a) políticos(a), todo lo contrario, la libertad de los(a) Prisioneros(a) Políticos(a) de la Revuelta genera un precedente significativo al cual arrimarse”.

Si bien en el documento de Guacoldas hay lucidez y elementos necesarios de considerar, está mezclado con superioridad moral, tergiversaciones y eufemismos[11]. La controvertida hostilidad del texto es un poco desmotivante, sobre todo cuando pese a las diferencias todxs queremos la libertad de lxs presxs. Ahora bien, ciertamente existen otros métodos para poner a lxs compañerxs en la calle, sabemos cuáles son, pero sigue presente ese algo que continúa como límite (el límite de la protesta o las condiciones) y que no le basta la mera voluntad. Porque si no ya lo hubiéramos hecho ¿o no?  Asimismo, es cierto que la única salida real de solución política que existe hoy es la ley general de indulto, instancia ante la cual lamentablemente hay que mantener contacto con senadores y dialogar con autoridades.

En relación a lo anterior, indudablemente  la instalación del tema no fue gratis ya que vino de la mano del ascenso de la movilización, y algo que amerita consideración son los innumerables mitines en distintas regiones del país y las históricas jornadas de protesta convocadas los días 5 de Octubre de 2020, 16 de Noviembre de 2020, 10 de Diciembre de 2020 y 17 de Junio de 2021.

Respecto a las primeras tres jornadas, en la comuna de Estación Central (Santiago) es interesante constatar la concurrencia de sus convocatorias caracterizadas por su temperamento confrontacional, desafiante, salvaje y rabioso. El 5 de Octubre de 2020 se llama a marchar desde metro Los héroes a metro Estación Central, congregándose grupos de disidencias sexuales, pobladoras de poblaciones emblemáticas, familiares de lxs presxs e individualidades antiautoritarias. En el transcurso de la movilización se saquea un líder, se destruye inmobiliario público y privado, se rayan paredes con mensajes de solidaridad y se finaliza con enfrentamientos frente a la Usach. El 16 de noviembre de 2020 se convoca a una protesta territorial en 5 de abril con Las Rejas a la cual asisten vecinxs y pobladorxs con cacerolas y cortando la calle con neumáticos, para luego terminar con resistencia y escaramuzas en la avenida 5 de abril hacia Villa Francia. El 10 de Diciembre de 2020, por su parte, la convocatoria fue en la misma intersección, cortándose el tránsito durante varios minutos y destruyendo las cámaras de seguridad del sector, para luego dirigirse en dirección a Las Rejas con la Alameda, en donde la rabia proletaria finaliza la jornada con la quema de 3 micros REDBUS en plena arteria principal de Santiago, sin registrarse detenidxs.

Todas estas acciones se replicaron a lo largo del país según sus propios contextos, tomando forma de barrotazos, lienzos, cacerolazos, cortes de ruta y enfrentamientos directos, lo cual refleja, por un lado, el nivel de sensibilidad alcanzado respecto a la libertad de lxs presxs, y por otro, la fuerza que somos capaces de desplegar cuando actuamos unidxs simultáneamente. En esa misma línea, es siempre necesario realizar balances sobre la lucha, asumir los propios límites y capacidades de acción, así como también rescatar, conectar y compartir nuestras pequeñas hazañas, no dejar vacíos.

La lucha por la destrucción de las prisiones, en tanto que es parte del movimiento real de negación a las condiciones actualmente existentes, sigue viva desarrollándose al interior y al exterior, sumando compañerxs de otras generaciones, afilando perspectivas, incorporando experiencias, aprendiendo de los errores y entretejiéndose en constancia, solidez y contundencia.  Sin embargo, no hay que olvidar que la lucha es de largo aliento, profundamente complicada, dolorosa y a veces ingrata. Pero sigamos, no estamos equivocadxs, hemos sudado sangre y nunca nadie nos ha regalado nada.

Solidaridad activa y constante con lxs presxs de la revuelta, subversivxs, mapuche y de alta condena.

Fuego a todas las cárceles del mundo.

Nada ni nadie está olvidadx.

Fuente: https://insurrecciontotal.wordpress.com


Notas

[1] https://publicacionrefractario.wordpress.com/2021/02/14/algunas-breves-reflexiones-en-torno-a-la-lucha-por-lxs-prisionerxs-de-la-revuelta/

[2] https://coordinadora18deoctubre.wordpress.com/2021/06/11/insumo-sobre-el-proyecto-de-ley-de-indulto-general-a-lxs-presxs-politicxs-de-la-revuelta/

[3] https://www.facebook.com/Coordinadora18deoctubre/posts/342291613918496

[4] https://elporteno.cl/julio-cortes-morales-sobre-presos-de-la-revuelta-el-poder-represivo-no-puede-perdonarlos-porque-lo-desafiaron-abiertamente-aterrorizaron-a-la-clase-dominante/

[5] Por ejemplo el resguardo que carabineros hace a las marchas del rechazo, o la tibieza ante las acciones de por ejemplo Roberto Belmar que disparó a una manifestación por lxs presxs de la revuelta, o los cuicos de las Condes que andaban con “utensilios” (armas de guerra)

[6] Incluido el Frente Amplio, partido que posteriormente aprobaría leyes que criminalizan la protesta y que actualmente mantiene a compañerxs tras las rejas

[7] En este punto, que claramente excede el propósito del texto, sería interesante profundizar por qué los intentos de transformación revolucionaria de la sociedad siguen orbitando alrededor de la política institucional muerta, la cual sigue determinando la dirección de los hechos.

[8] https://www.laizquierdadiario.cl/Puede-la-Convencion-Constitucional-acabar-con-la-norma-de-los-2-3-y-liberar-a-las-y-los-presos

[9] Actualmente Marcelo Villarroel, Mauricio Norambuena Juan Aliste, Juan Flores, Pablo Bahamondes, Mónica Caballero, Francisco Solar.

[10] https://www.facebook.com/agrupacionguacolda/posts/528562781925569

[11] En el documento nunca se menciona claramente a la Coordinadora 18 de Octubre, no se dicen las cosas por su nombre, se recurre a indirectas y a referencias del siglo XIX entre Proudhon y Marx (de ahí viene el título del texto parafraseando a los libros “Filosofía de la Miseria” y “Miseria de la Filosofía, respectivamente), como si esa rencilla intelectual reflejara la situación actual, o como si la Coordinadora y quienes la componen se adscribieran a una línea “proudhoniana”.


Reflexiones sobre las cárceles concesionadas de la región chilena en el contexto de una nueva movilización y huelga de hambre

Algunas breves reflexiones en torno a la lucha por lxs prisionerxs de la revuelta

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