Los cuerpos y su resonancia liberadora en educación

by • 17 diciembre, 2020 • Artículos, Educación, Práctico, ReflexionesComments (0)608

“Nadie sabe lo que puede un cuerpo”. Baruch de Spinoza

El reconocido filósofo de origen surcoreano y radicado en Alemania, Byung-Chul Han, en su libro La desaparición de los rituales (2020), ha sustentado que atravesamos una crisis de resonancia, de agotamiento y carencia de ecos empáticos entre los cuerpos. Sostiene, por consiguiente, que, en vez de comunidades sin comunicación ya que se identifican o enlazan a través de las significantes practicaciones rituales simbólicas en diferentes ámbitos de las sociedades, prácticas socioculturales reiterativas sentidizadoras, hoy día lo que tiende a prevalecer son los vínculos digitalizados de conectividad descorporizadora entre los individuos, “comunicaciones sin comunidad”, ocasionando la progresiva desaparición de la cohesionadora experiencia corporal comunitaria o de comunidades resonantes. Siendo el distanciamiento físico-corporal producido por la pandemia de la COVID-19, un acelerador de la crisis de resonancia.

En nuestro libro Emancipación de las subjetividades en las infancias y juventudes. Afectualidad, uso de las TICs y educación liberadora (2019), propusimos concebir la relación social afectual, a diferencia de la relación afectiva, una diferencia de intensidad o de nivel primordialmente, como resonancia empática inmanente y trascendente entre los cuerpos. Un agenciamiento autopoiético inter y transcorporal que propicia el reconocimiento sensible de los cuerpos entre sí. Así mismo, señalamos que el individualismo narcisista y competitivo que fomenta el neoliberalismo reprime la potencialidad de la reciprocidad de la resonancia afectual indispensable para el desarrollo de una vida comunitaria plena. Aspectos que la pandemia del COVID-19 ha exacerbado por el confinamiento y el aislamiento asumidos como dispositivos inmunizadores que incitaron mucho más el temor a relacionarse con los otros cuerpos, ante lo cual también propusimos asumir el paradigma ecoprotector comunitario-inmunitario, extensión complementaria del despliegue de la afectualidad. En consecuencia, para efectos educativos, se debía favorecer en las instituciones formativas dicha resonancia, ahora inmunitaria, con la finalidad de contrarrestar la alienación corporal que propicia el neoliberalismo y enfrentar la pandemia, buscando así, liberar o emancipar ecoprotectoramente los cuerpos sintiendo y sintiéndose juntos.

Sin embargo, lo expresado en ese texto, no planteó en extensión y profundidad lo suficiente respecto a las características que revisten los cuerpos en el contexto presente para procurar la realización de la resonancia afectual y sus efectos ecoprotectores inmunitarios sobre los cuerpos que se deben cuidar en función del desarrollo de sus potencialidades realizadoras en los espacios o ámbitos educativos pese a las condiciones adversas indicadas. Es de aclarar que el actual distanciamiento físico inmunitario no impide la resonancia afectual por cuanto esta es trans-subjetiva o transcorporal, es decir, que se puede sentipensar a los otros distantes sin que medie necesariamente la tecnología digital indistante. De aquí, que formulamos una fundamentación teórica y metódica con la finalidad de viabilizar la producción colectiva por los docentes de una política para afianzar institucionalmente en la educación escolarizada, la afectualidad, publicada en el texto Contrahegemonía liberadora en educación. Para una política de la afectualidad (2020). Por otra parte, hoy consideramos como imprescindible ahondar en el conocimiento de la vitalidad bioenergética de los cuerpos contextualizados en campos de fuerzas que los cruzan para orientar el despliegue de su potencialidad afectual y ecoprotectora en la autónoma formación de sí mismos desde la inquietud de sí en comunidades resonantes.

La vitalidad bioenergética es el flujo bio-psico-social dinamizador que da soporte existencial inmanente y trascendente a la actividad de los cuerpos asumidos individual y colectivamente. Cuando esa vitalidad se hace consciente y se transfigura en voluntad de contrapoder, los cuerpos actualizan sus potencialidades para la afectación y producción de acontecimientos que responden a las contingencias que enfrentan deviniendo así en corporeidades. Según Foucault (1985) el biopoder o control de los poderes gubernamentales sobre la vida se ejerce individualmente a través de la anatomo-política y colectivamente como especie o población por medio de la biopolítica.

La vitalidad bioenergética es encauzada represivamente durante la infancia tanto por los padres como por las instituciones educativas imponiéndole normas corporales según las creencias e ideologías que prevalezcan en las comunidades y sociedades al respecto. Esos controles provocan reacciones subjetivas en los cuerpos que producen representaciones y revestimientos que conducen a asumir posturas físico-corporales inflexibles o rígidas de encorsetamiento que manifiestan e implican contención y represión de deseos o afectos que no se corresponden con las pautas disciplinadoras o normalizadoras impuestas y cuya contravención causaría castigos.

Ello conducirá a la necesidad de adecuación y conformidad con el ordenamiento establecido por las instituciones de poder porque influyen en la modelación de la conducta probable (familia, escuela, etcétera), no sin generar malestares y frustraciones que se internalizarán como situaciones traumáticas en muchos de los casos, incidiendo en la formación del carácter. De este modo se controlará negativamente la vitalidad bioenergética y sus manifestaciones afectivas en relación a los tipos de vínculos o nexos entre los cuerpos, entre estos, la resonancia afectual o empática, pese a que en los primeros meses luego del nacimiento se produce intersubjetivamente la sintonía afectiva entre la madre y sus hijos/as. Sintonía afectiva que será la base para el desarrollo posterior de la empatía si la represión psicoafectiva inducida desde el exterior por el tipo de instituciones represoras e inhibidoras prevalecientes no lo obstaculiza o impide.

Así se originan los miedos y temores a experimentar cambios e innovaciones sociales en las pautas prefijadas por las instituciones disciplinadoras. Lo que condicionará la superación de las tensiones que abriga el carácter para estimular y motivar el liberador despliegue muscular-movimiental de la motilidad (con el juego, baile y la danza resonantes, por ejemplos) contra el encorsetamiento del cuerpo-mente, así como el reconocimiento de la potencialidad afectivo/afectual que se pudiera promover resonantemente entre los cuerpos para su ecoprotección inmunitaria, como lo exponemos en nuestro próximo libro Glosario-otro de educaciones populares, pedagogías críticas y descolonizadoras.

La contención inhibidora de potenciales relacionamientos sociales emancipadores por empáticos con los otros/as que podría fundamentar una nueva sociedad, puede ser derruida mediante lo que denominamos metafóricamente el “abrazo resonante”. Un envolvimiento sociocultural vibratorio liberador de los cuerpos por movimiental-afectual al transponer los límites fijados arbitrariamente para relacionarse entre sí por los intereses y poderes hegemónicos con el propósito de regimentarlos o disciplinarlos. Envolvimiento inductor del reconocimiento como iguales-diferentes al sentir y sentirse juntos desdibujando y socavando las desigualdades entre las clases sociales, etnias, géneros, territorialidades, etcétera. Un abrazo resonante ético-estético que también envuelve el reconocimiento regocijante de ser parte de la naturaleza por cuanto se percibe sensiblemente que somos naturaleza socializada, contra su alienación depredadora en nosotros de modo contra natura por el neoliberalismo que ha convertido todo en recursos explotables mercantilmente para ampliar sus ganancias obscenas en detrimento del mundo, generando con ello diversos tipos de crisis estructurales que evidencian el agotamiento de la Modernidad capitalista, propiciatorias de efectos ecológicos perversos contra la vida planetaria como la pandemia del COVIT-19 que favorece hoy a los poderes fascistoides que nos quisieran acostumbrar a estar confinados, aislados y obedientes para siempre bajo el pretexto de la inmunización negativa-privatizadora y no proclives a movilizarnos por la emancipación a través de la inmunización ecoprotectora-comunitaria-resonante.

Jorge Díaz Piña 

Recibido el 13 de diciembre del 2020


Referencias

Foucault, M. (1985). Historia de la sexualidad. La voluntad de saber. México: Siglo XXI Editores.

Han, B-Ch. (2020). La desaparición de los rituales. Una topología del presente. Barcelona: Editorial Herder.


Colaboraciones a edicionesapestosas[arroba]riseup.net


Emancipación de las subjetividades en la infancia y juventudes: Afectualidad, uso de las TICs y educación liberadora – Iliana Marina Lo Priore Infante y Jorge Eliecer Díaz Piña

Contrahegemonía Liberadora en Educación: Para una política de la afectualidad

Byung-Chul Han: la desaparición de los rituales nos ahoga (entrevista)

Byung-Chul Han: La pandemia y el regreso a la sociedad disciplinaria

Una introducción a la vida no fascista (Prefacio de Michel Foucault a la edición estadounidense de El Anti-Edipo)

Los mecanismos de poder: bio-política y “población” en el pensamiento de M. Foucault.

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