A barrer con las AFP. A acabar con la esclavitud asalariada

by • 19 julio, 2020 • Abya Yala (América Latina), Noticias, comunicados y columnasComments (0)218

Las AFP son una de las instituciones más odiadas en este territorio. Y con sobradas razones.

Son la expresión más clara de la irracionalidad brutal del capitalismo.

Toda una existencia de explotación, de tener que sucumbir al chantaje del salario o morir de hambre, mientras nuestras vidas se nos escapan.

Nos secuestran un porcentaje de nuestros sueldos, lo utilizan para las inversiones de sus mismas empresas a las que les trabajamos, y nos condenan a pensiones miserables.

A través de las AFP se han financiado, con la fracción de salario que ellas retienen y administran, todas las ramas de la producción económica del país (forestales, mineras, pesqueras, retail, etc.), amasando fortunas de nivel mundial, devastando a su vez el entorno en el que dichas industrias se desarrollan. Nuestra fuerza de trabajo crea el valor de las mercancías que a ellos enriquecen, y encima, de nuestros salarios ya cercenados por el plusvalor que toman, sacan una fracción para seguir invirtiendo y acumulando ganancias, con la excusa de rentabilizar nuestros ahorros para la vejez, cuestión que a todas luces es una mentira: las pensiones en su inmensa mayoría no alcanzan para nada.

Y si ya es paupérrimo el futuro que nos deparan las pensiones de las AFP, qué decir de la realidad de una inmensa masa de proletarixs que sobreviven del trabajo precario, sin la más mínima garantía, y del “trabajo doméstico” no pagado asignado a la mitad femenina de nuestra clase, actividades ajenas de la formalidad del “contrato de trabajo” y el salario, pero fundamentales para la perpetuación de la producción capitalista.

Es evidente que las AFP no están pensadas para asegurar un futuro medianamente confortable para la vejez de lxs trabajadorxs. Son un negociado gigantesco, esencial para el capital local. Una forma más de exprimirnos.

La clase capitalista nacional y sus vínculos internacionales dependen del sistema de las AFP. Se negarán ferozmente, tal como hemos presenciado estos días, a renunciar siquiera a una parte de la fuente de sus obscenas ganancias.

Esto ha causado una crisis al interior del gobierno, que se debate entre su defensa natural del empresariado y la necesidad de no perder futuros votos y mantener la endeble estabilidad política y social.

Pero el sinsentido del sistema de pensiones chileno no es más que la expresión de la irracionalidad fundamental que encarna el trabajo mismo: toda la actividad humana se orienta hacia la acumulación de capital, en el sostenimiento y defensa de la explotación de la clase capitalista. Nuestras vidas al servicio de las mercancías.

Del ataque concreto al despreciable sistema de pensiones, a las AFP, a los capitalistas particulares y sus balbuceantes voceros políticos, que nos sermonean sobre nuestra supuesta irresponsabilidad con nuestro propio futuro, debemos pasar necesariamente a criticar el corazón de esta bestia, que son las relaciones sociales capitalistas, la alienación de la vida en pos de la producción de mercancías cuyo exclusivo objetivo es acrecentar las ganancias de la clase dominante. De lo contrario, nos seguirán distrayendo con parches y promesas, celebradas como triunfos por quienes quieren erigirse como nuestros representantes, condenándonos a la dispersión y la derrota.

En un contexto de crisis sanitaria, ampliada por un gobierno criminal, se ha hecho insostenible la supervivencia en el día a día para una gran parte de la población. Esto la ha obligado a salir a la calle exigiendo ayudas inmediatas. Tales luchas han llamado abiertamente a ser responsables en el cuidado para evitar el contagio del coronavirus. Este criterio debe mantenerse.

Se deja sentir con fuerza el estado de ánimo que en octubre pasado hizo explotar por los aires la normalidad de cementerio con la que nos ahogaban. Seamos creativxs, seamos lúcidxs. Exijamos lo necesario para el angustioso presente, pero no olvidemos que solo podemos confiar en nosotrxs mismxs, en nuestros espacios de lucha, en nuestros métodos. Y, sobre todo, no dejemos de tener presente que es imposible parchar este sistema de muerte. Del movimiento de rechazo a las miserias cotidianas surge la necesidad de transformar radicalmente este mundo, poniendo en el centro la satisfacción de nuestras necesidades humanas; poniendo en el centro nuestras vidas mismas.

Contra la miseria del capital, autonomía de clase y solidaridad

¡Lo queremos todo! ¡Lo podemos todo!

Vamos Hacia la Vida

Fuente: Proletarixs en revuelta


¡¡Lo queremos todo!!: Llamado de agitación a protestar donde sea, como sea, como puedas, en todos los territorios, y también a pensar en salidas desde el Anarquismo

Santiago: Seguridad social a la chilena

Revuelta mundial contra la policía

Esto ya comenzó: es la guerra de clases

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