Santiago: Autonomía política para lxs trabajadores del mundo

by • 3 mayo, 2020 • Abya Yala (América Latina), Mundo, Noticias, comunicados y columnasComments (0)253

Desde 1931, cuando el Estado de Chile impuso el código del trabajo a través del dictador Calor Ibáñez del Campo, lxs trabajadorxs perdieron su capacidad política y fueron convirtiéndose paulatinamente en meros agentes productibles y consumidores de la sociedad chilena actual. La autonomía que presidia a lxs trabajadorxs antes de 1931, representada sobre todo por las mancomunales y las sociedades de socorros mutuos en que se organizaban, les permitían hacer política por sí mismxs sin tener como mediadores a los políticos del Estado. Si bien se podría decir que esto creaba precarias condiciones laborales para lxs trabajadorxs, pues, nada estaba regulado legalmente, esto, también permitía, entre otras cosas, mantener los fondos de ahorros en manos de lxs trabajadorxs, negociar directamente con el patrón a través de huelgas generales y, más importante aún, permitía a lxs trabajadorxs hacer política por ellxs mismxs sin tener que preguntar al Estado chileno si podía hacer algo por ellxs, ya que, la clase trabajadora actuaba autónomamente.

Luego de 1931, cuando se impone el código del trabajo, la única organización legal para aunar a lxs trabajadorxs serán los sindicatos, que pasarán a ser legales y a estar apadrinados por el Estado. Si antes lxs trabajadorxs actuaban autónomamente, ahora, estos pasan a ser agentes peticionarios de sociedad en donde piden que se hagan leyes a través de mecanismos estatales en vez de reproducirlas ellxs mismxs. Ya no hay más trato directo con el patrón (el cual muchas veces profita del Estado y viceversa). Por otro lado, los fondos de ahorros pasan a manos estatales (los cuales luego pasarán a manos privadas con las llamadas AFP). Pero, peor aún, luego de 1931 se pierde la autonomía política de lxs trabajadorxs, y no tan sólo se pierde, sino que se desenfoca, el Estado la focaliza en hacer de ellxs meros consumidores. No es casualidad que en la década de los 50 comience la introducción de lo que se conoce como la cultura de masas o industria cultural en Chile, en donde, prácticamente la población se despolitiza en son volver a los individuos fanáticos consumidores de productos de entretención y banalidades estéticas, sistema que se ha mantenido y profundizado, hasta nuestros días.

La contingencia actual de la pandemia COVID-19 ha demostrado esta transfiguración de la agencia, o el cierto porvenir, por el cual han pasado lxs trabajadorxs chilenos en su historia. Al estar despolitizados no han podido actuar autónomamente y al contrario han actuado mediante la apadrinación del Estado que, en vez de tratar de protegerlos, sólo ha tratado de proteger la economía del país y a sus consumidores que son la base de dicha economía, la cual, a la vez, no sustenta el bienestar del país, sino del Estado. Es por esto que como anarquistas llamamos a la autonomía política de lxs trabajadorxs fuera del campo estatal. Porque si bien las medidas de protección de lxs trabajadorxs han mejorado desde 1931, no fue gracias al código del trabajo, ni a la acción estatal y sus incontables reformas, sino que más bien, fue gracias a la práctica de lxs trabajadorxs que poco a poco trataron de recuperar su autonomía política, pero que fueron traicionados y masacrados por el mismo Estado chileno una y otra vez, hasta la actualidad cuando el pueblo pide dignidad. En nuestro presente las condiciones laborales están lejos de ser las más adecuadas, pues, como trabajadorxs seguimos convertidos en meros y meros consumidores dentro de un mercado-comercial-económico regulado por la mano visible (y nunca invisible) del capitalismo internacional, el cual, ha precarizado cada vez más la vida de las personas y ha despolitizado a lxs individuos tratándolos como ignorantes.

Es por esto y mucho más que en este primero de mayo es necesario hacer un llamado a la autonomía política de lxs trabajadorxs, para que estos logren llegar al bienestar máximo de las personas, por ellxs mismxs, a través del apoyo mutuo, la fraternidad y el amor. Todxs somos trabajadorxs, nadie es patrón. Entonces ¿de qué sirve el gobierno y el Estado? Organízate y lucha.

¡Que viva la anarquía: Amor, Solidaridad y Fraternidad! ¡Que vivan lxs trabajadorxs del mundo!

Sindicato de Oficios Varios Santiago

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