Crisis del Covid-19 en Chile: Una visión estudiantil

by • 23 mayo, 2020 • Abya Yala (América Latina), Noticias, comunicados y columnasComments (0)487

El país en tiempos de Covid-19

No podíamos esperar algo bueno para el pueblo en la situación que hoy vivimos; como siempre, la crisis la paga clase trabajadora. La ineficacia del gobierno para controlar la crisis del Covid-19 es bastante obvia, podemos ver cómo esta afecta de sobremanera a las clases más vulnerables, y cómo estas condiciones sociales se perpetúan aún al pasar los años. Como dijera, en 1973, Miguel Enríquez: “En las últimas semanas el país ha sido sacudido por graves y agudos conflictos. La lucha de clases se ha agudizado mostrando al desnudo las contradicciones de la sociedad”. Esta frase sigue vigente, aplicable 47 años después.

La pandemia solo vino a ensalzar las contradicciones del actual régimen de propiedad y las fuerzas productivas; a exacerbar las problemáticas del sistema neoliberal y el rol subsidiario del Estado Chileno. “No podemos matar toda la actividad económica por salvar las vidas”, fueron las palabras de Carlos Soublette, Presidente de la Cámara de Comercio de Santiago, que nos presenta los reales intereses de un gremio en colusión con el gobierno y la élite empresarial, donde las utilidades y el mercado están por sobre la vida y la dignidad del proletariado.

Sin embargo, no es menester mío señalar lo que mil veces se ha señalado, y lo que ya está en conocimiento y boca de todos. Enfocaremos este artículo en el ámbito de la educación, la base de la desigualdad chilena, desde el punto de vista mismo de un estudiante.

Normalidad productiva y retorno gradual a clases

La necesidad del gobierno por implantar la normalidad productiva tiene sus orígenes en la necesidad de mover la economía en un sistema inestable; la intención de reabrir los establecimientos educacionales subyace en la pérdida monetaria de una educación mercantilizada. “Estamos preparando un protocolo de apertura de colegios que necesariamente tiene que ser progresiva”, dijo el ministro de Salud, Jaime Mañalich. Fuimos testigos de cómo se nos quiso hacer entrar a clases el 27 de abril, no habiendo las medidas sanitarias ni condiciones materiales para esto, y cómo coincidió con la declaración de Sebastián Piñera: “El momento más álgido de la pandemia será a fines de abril y comienzos de mayo”, dando cuenta de la desorganización del oficialismo.

Los requerimientos sanitarios para una acción del tipo no se ajusta a la realidad infraestructural ni epidemiológica. En extremo graves son los dichos del ministro de Educación Raúl Figueroa: “Los jóvenes que se contagian no corren mayor riesgo en términos vitales” (…) “Los apoderados sienten que volver a clases significa poner en extremo riesgo a sus hijos y sabemos que no es así”, mostrando una actitud negligente, despreocupada y desconectada con la realidad individual de cada alumno y la naturaleza del virus, apagando el sentido común. El retorno gradual, además, exacerbaría las desigualdad, pues mientras los establecimientos educacionales privados se abrirían primero a clases por cuestión de calidad, los liceos públicos comenzarían a funcionar mucho después, aumentando la desnivelación curricular ya existente.

Aprendizaje remoto, desnivelación curricular y las pruebas estandarizadas como forma de medición

El aprendizaje remoto, el sistema de clases en línea que plantea el gobierno para suplir las clases presenciales que nos imposibilita la pandemia, ignora la inequidad adquisitiva de la población. Según la Subsecretaría de Telecomunicaciones, el 44% de los hogares en Chile no cuentan con una conexión a internet fija e ininterrumpida, hablamos de casi la mitad de los hogares del país. En comunas como Providencia, el 98% de los hogares sí tienen un internet fijo, pero si nos desplazamos a Cerro Navía, esa cifra cae al 22%, y en el sector María Pinto incluso a un 1%. No sería prudente el obviar si en los hogares hay disponibilidad de aparatos tecnológicos para incluirse en este sistema, disponibilidad que probablemente varíe de forma similar a la del internet. Por otra parte, la sencilla aplicación de esta medida es desigual,  pues en la mayoría de colegios particulares y particular-subvencionados el aprendizaje remoto se está efectuando, mientras que en ciertos liceos públicos, en especial en zonas periféricas, no se realizan las clases en línea y hay muchos casos en que los alumnos no tienen ningún medio de contacto con sus docentes.

Estas inequidades inherentes al sistema educativo afectan la correcta implementación del aprendizaje remoto, y provocan una desnivelación curricular mayor a la ya existente, afectando sobre todo en materia de pruebas estandarizadas como la PSU (o la prueba de transición, que es en esencia lo mismo con otro disfraz); hablamos de que según los Reportes Estadísticos Comunales del 2015, a nivel nacional, los estudiantes egresados de liceos municipales que rendían la prueba conseguían en promedio 457 puntos, mientras que en los colegios particulares, este promedio se eleva a 600 puntos, poniendo al descubierto la calidad segregadora de este tipo de evaluaciones. Es pertinente, por lo mismo, que el Mineduc haga caso a las declaraciones de la Unesco (La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), que recomienda cambiar las pruebas estandarizadas por formas de medición alternativas, para que este tipo de diferencias no empeore.

Turnos éticos y programa de alimentación Junaeb

Un tema que deja muy al descubierto la mala gestión del gobierno se ve en los turnos éticos, cuando el Ministerio de Educación le pide a los profesores hacer turnos para atender a los niños que no puedan quedar al cuidado de sus familias. El problema radica en la inviabilidad sanitaria de estos turnos, en la falta de condiciones para su realización, y el innegable peligro que corren alumnos, docentes y distintos funcionarios a causa de esto. A la Superintendencia han llegado reclamos por insuficiencia de elementos básicos de limpieza y falta de información por estudiantes en cuarentena al interior del establecimiento, por problemas de higiene, salubridad y artículos de aseo. Por estas mismas razones, el Colegio de Profesores de Valdivia acusa ilegalidad en base a lo que señala la letra b) del artículo 184, del Código del Trabajo: “Cuando en el lugar de trabajo sobrevenga un riesgo grave e inminente para la vida o salud de los trabajadores el empleador deberá, adoptar medidas para la suspensión inmediata de las faenas afectadas y la evacuación de los trabajadores, en caso que el riesgo no se pueda eliminar o atenuar”. 

Buscando solución a la problemática de la entrega de alimentos a los estudiantes más vulnerables del país, la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), anunció la entrega de cerca de 1.600.000 canastas de alimentación que serían repartidas por el país. Hemos presenciado gran cantidad de denuncias, cuyas acusaciones nacen de la insuficiencia de dicha canasta, con una cantidad de alimentos paupérrima, en ocasiones menos de la que por ley deberían llegar, y que muchas veces vienen en mal estado. Contraloría ha recibido más de 150 denuncias por irregularidades en la entrega de las canastas. No nos deberían sorprender, por lo tanto, las jornadas de protesta por hambre en la comuna de El Bosque, o futuras protestas en otros focos, siendo esta problemática con las canastas un factor más de incidencia.

Al final del día

La educación es la piedra angular, el pilar fundamental de la consciencia histórica de la que se ha privado a los pueblos para evitar su sublevación. Situaciones como las que vivimos hoy, son las que debemos analizar e internalizar dialécticamente para pasar de ser una clase en sí, a una clase para sí. La lucha de clases es cada vez más inconfundible y la revolución está a la vuelta de la esquina; nuestro deber como jóvenes es dar las condiciones subjetivas para su ocurrencia, crear una vanguardia revolucionaria, generar la educación y la consciencia en nuestros espacios como estudiantes, para lograr la insurrección de las masas y así cambiar todo el sistema que se nos ha impuesto hasta ahora. Está en nuestras manos.

“La revolución no es una manzana que cae cuando está podrida. La tienes que hacer caer”

– Che Guevara.

B.Q

20 de mayo del 2020

Fuente: https://miradaproletaria.blogspot.com


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