Imaginarios y discusiones en torno a la “primera línea”

by • 16 abril, 2020 • Artículos, Coyuntura política, Organización, Poder, ReflexionesComments (0)545

Quisiéramos plantear aquí como afinidades más preguntas que respuestas, pues las verdades no existen más que para ser cuestionadas y las respuestas para ser desmenuzadas. No surgimos de la nada y vamos por todo, por que las letras de la crítica son armas acorazadas que no van a poder destruir sus lacayos y aquí las traemos para ser disparadas en las sienes de los poderosos.

Es así que nos urge problematizar la generalización, uso y abuso del concepto de primera línea para muchas actividades que no se vinculan necesariamente con la lucha armada, principalmente en los tiempos que transcurren, en donde bajo este concepto se intenta honrar y vanagloriar al personal de salud que en los hospitales ponen en riesgo su vida para frenar el avance del covid-19. Creemos que la masificación y la extrapolación de la primera línea a otras esferas de la alienada vida humana, produce una degeneración y un vaciamiento cualitativo del concepto que puede resultar peligroso.

Partamos por decir que durante el alzamiento revolucionario de octubre pasado la masificación del apoyo a la llamada “primera línea” creció a niveles nunca antes vistos, en donde a vista y paciencia de todxs se enaltece la acción de lxs antes odiadxs encapuchadxs, pero que ahora se ven como armas de guerra en defensa del pueblo rebelde que podía resistir horas mientras un grupo minoritario de sujetxs se posicionaba cara a cara con la policia, sus lacrimogenas y los balines que varios ojos arrebataron. Ya de partida, varias diferencias tendremos con eso, pero no es este el texto para entrar en detalles. Aquí lo que queremos plantear y enfatizar, es que históricamente el concepto de primera línea hace referencia, con sus diferencias y semejanzas, a un fenómeno y una acción anterior a la revuelta de octubre, que en su momento se presentaba bajo el nombre de bloque negro, grupo de choque, etc. Quienes participamos de aquello no podemos dejar de recordar las cobardes acciones de grupos como la Jota, la socialdemocracia y la ciudadanía, que en intentos desesperados por “evitar el caos” y “cuidar la manifestación” nos entregaban a la policía y nos quitaban las poleras. La primera línea hoy en día no puede no reconocer que la violencia que despliega es la evolución de una práctica que antes se condenaba, que su existencia y nacimiento radica en la calle y que banalizar su contenido (por muy pobre o espontáneo que sea) puede traer consecuencias desfavorables. Es a partir de esto que situamos y problematizamos a la primera línea exclusivamente como sujetxs políticxs acuerpados en la calle, armadxs con piedras y fuego contra carabineros. 

A modo de tesis, consideramos que es necesaria la generación autónoma, creativa y directamente contra hegemónica de provisiones y cargamentos líricos, sapienciales, teóricos y prácticos por parte de nuestra clase, que no se desarrollen únicamente en el espectro panfletario sino que sean anclados en el desarrollo tanto material como espiritual del pueblo organizado. En tanto que defendemos esta provisiones y cargamentos con garras, uñas, dientes y mechas, es que evitamos que el poder, por medio de sus armas de difusión ideológica como los medios masivos de comunicación nos gane la guerra. Tenemos que estar despiertxs, ya que como podemos apreciar, sutilmente el poder hace uso de nuestras armas, conceptos, ideas, acciones y todo lo que implique conformación de herramientas de autodefensa, para luego usarlo en nuestra contra.

A partir de esto y siguiendo una bonita idea de Deleuze, el poder territorializa. Esto quiere decir que gana terreno al interior de las luchas que ejercemos lxs oprimidxs, devorando todo sin dejar formas de resistencia vivas, dejándolas en la vitrinas, sujetas meramente a ser observadas, transformadas y reducidas a seres inofensivos dignos de acariciar. Así es como también terminan gestionando nuestra autodefensa y reapropiándose de las luchas contra el capital. Sin embargo, no es nuestra intención cuestionar la labor del personal médico ni que estén presentes poniendo el cuerpo y resistiendo para salvar vidas, sino que problematizamos la generalización de conceptos relacionados con la guerrilla callejera al espacio cotidiano, lo que significa un evidente gesto de territorialización por parte del poder. Pensemos ¿qué vamos a hacer cuando se baje la cuarentena, podamos salir a la calle y la primera línea (callejera) sea negada como tal tildándolos de meros delincuentes?. El peligro de que aquello pase es latente.

Sabemos que el capitalismo territorializa todo y lo somete a su funcionamiento. En la época en que nos encontramos, el capitalismo no tiene afuera. Está sellado. ¿Dónde se sitúa entonces la resistencia y la crítica si no existe lugar ni espacio para respirar ni para mirar mejor?. Sin lugar a dudas nos encontramos en el interior de la catástrofe y es desde allí desde donde accionamos buscando como sea la ruptura, las líneas de fuga, la desterritorialización, la ganada concreta y la ofensiva contra el enemigo. Incluso en tiempos de repliegue, pandemia y confinamiento social, debemos ser capaces de mantener la comunicación y la creación de nuestra autonomía, en todos los planos de la totalidad de nuestra vida.

El capital no descansa.

No nos cansemos nosotrxs.

Aún queda una guerra por librar.

¡Vamos hacia la vida!

Afinidades antiautoritarias contra la catástrofe

Fuente: https://lineasdefugawordpress.wordpress.com


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