Lucha anticolonial en Canadá, Noticias e Historia

by • 5 marzo, 2020 • Norteamerica, Noticias, comunicados y columnasComments (0)485

Este articulo es una versión extendida de “From Sea to Sea”: Bloqueo ferroviario, colonialismo y historia del ferrocarril canadiense, publicado el 15 de febrero de 2020 en Contrepoints.Media una nueva web que hace crónicas sobre las luchas autónomas, anticapitalistas y anticoloniales.

La Red Ferroviaria de Canadá ha sido paralizada durante más de una semana por los bloqueos en solidaridad con la comunidad Indígena de Wet’suwet’en, la cual se opone a la construcción del oleoducto de Coastal GasLink, en su territorio nunca cedido a Canadá. La comunidad Mohawk de Tyendinaga ha estado bloqueando trenes de pasajeros y de mercancías entre Toronto y Montreal des del 5 de febrero, así como un bloqueo del ferrocarril en New Hazelton, B.C. ha forzado el cierre del Puerto de Príncipe Rupert. Los bloqueos en solidaridad con el Wet’suwet’en se han multiplicado, a través del llamado Canadá, así como campamentos han sido creados encima de las vías de tren en Kahnawà:ke, Listuguj, Halifax/K’jipuktuk, Diamond, entre otros.

En respuesta a la llamada de solidaridad a Wet’suwet’en en respuesta a la redada de la Real Policia Montada Canadiense (RCMP) en el campo de Unist’ot’en, numerosos bloqueos de infraestructura de transporte crítica, han paralizado tanto las líneas de mercancías como las de pasajeros, a través de todo el así llamado Canadá. El jueves 13 de febrero, el Ferrocarril Nacional Canadiense anunció el cierre indefinido de su Red De Canadá del Este, y de toda la red de pasajeros Via Rail.

Las élites económicas están haciendo sonar la alarma: escasez en el suministro de propano, pérdidas de beneficios, restricción en el viaje de trabajadores y miles de despidos temporales que animan al publico a querer mantener el status-quo – la reputación de la Cámara de Comercio Canadiense como uno de los mayores exportadores de cereales está en juego. Mientras el presidente de la Cámara de Comercio Canadiense se hace eco de que una paralización ferroviaria de esta magnitud representa una emergencia para la economía canadiense, el Primer Ministro Justin Trudeau llama a la gente que protesta a que “respeten la a los agentes de la ley Canadiense” y el Líder Conservador Andrew Scheer insiste en que los que están en solidaridad con la gente de Wetsu’wet’en deberían de “mirar-se sus privilegios”, mientras tanto se acumulan requerimientos judiciales que quieren ejercer una represión sin precedentes.

Wet’suwet’en y Coastal Gaslink

En los recientes años, compañías de petroleo y gas incluyendo TC Energy (anteriormente TransCanadá), Enbridge, y Pacific Trails, han intentando construir oleoductos sin el consentimiento de los Jefes Hereditarios, dentro del territorio tradicional de Wet’suwet’en, situado unas 400 millas al norte de la ciudad de Vancouver, British Columbia. Los Jefes Hereditarios siguen opuestos a los acuerdos hechos por el Consejo de Bandas, que son instituciones políticas impuestas, creadas por el gobierno Canadiense para legislar las negociaciones coloniales, las cuales ejecutan los derechos de estas corporaciones para extraer los recursos con impunidad. Es en tierra de Unist’ot’en – un territorio que nunca ha sido cedido- a lo largo de la ruta propuesta por oleoductos Coastal GasLink, que campamentos, puntos de acceso, y centros de recursos para la comunidad se han erigido para resistir activamente la construcción del oleoducto, defender el territorio de Wet’suwet’en, las tradiciones y el futuro de las generaciones que van a vivir en estas tierras.

El oleoducto de la Coastal Gaslink, es el proyecto más caro de este tipo hasta ahora, con casi 6 billones invertidos, es el foco de la lucha para los protectores de Wet’suwet’en y sus aliados. La ocupación de la defensa de su territorio a través del Campamento Unist’ot’en busca afirmar la soberanía de Wet’suwet’en, rechazando negociar con los representativos de TC Energy y restringiendo su entrada en el territorio.

A principios de Enero de 2019, un requerimiento judicial sancionador fue otorgado para permitir el acceso al sitio a oleoductos Coastal Gaslink LTD. Para completar la construcción del oleoducto CGL. En respuesta, el Clan Gidimt’en Yintah estableció un control de acceso defensivo a su territorio en el kilómetro 44’5 de la carretera Morice River Forest, un sistema de rio del que varias municipalidades dependen. Los RCMP fuertemente armados hicieron una redada a las tierras ancestrales de Gidimt’en Yintah más tarde ese mes, desmantelando las puertas de acceso y arrestando a 14 protectores. Un articulo en el diario The Guardian en diciembre 2019 reveló como la RCMP aprobaba el uso de fuerza letal contra los defensores de tierra Indígena.

El 31 de diciembre de 2019, TC Energy obtuvo un nuevo requerimiento; esta vez de la Corte Suprema de British Columbia, citando que personas del territorio de Wet’suwet’en deberían de mantenerse a 10 metros de distancia de cualquier representativo o vehículo afiliado con Oleoductos Coastal Gaslink. El 6 de Febrero, el RCMP estableció libremente una “zona de exclusión”, restringiendo el acceso a los reporteros, residentes, abogados y aliados dentro del territorio de Wet’suwet’en.

Entre el 6 y el 10 de febrero, el RCMP invadió. Cargando en la carretera maderera con un arsenal de vehículos, soltando helicópteros y una unidad canina, un cañón de sonido y maquinaria pesada; hicieron barricadas con excavadoras en puntos de entrada, ignorando la prohibición territorial del Gidimt’en y arrestando a más de 20 defensores, incluyendo varios ancianos tribales. En respuesta a esta invasión de su territorio tradicional, los Wet’suwet’en han llamado a sus aliados a través de la Isla Tortuga (nombre originario para Norte América) para dar apoyo a su lucha contra el gobierno de Canadá; es extractivismo colonial, es menosprecio genocida por la soberanía y tradiciones Indígenas, y las compañías de petróleo y gas solo ven beneficios por encima de la gente y sus tierras.

El impacto económico de estos bloqueos enfrentan el rol central del extractivismo y la infraestructura ferroviaria en la economía de Canadá, pero también subrayan la profunda, relación estructural entre el transporte de mercancías y el colonialismo Canadiense. Llamativamente tópico, la historia del desarrollo de la red ferroviaria ilustra como la industrialización, la unificación de la nación canadiense, ley canadiense, el colonialismo y la violencia del estado están interconectadas.

Ferrocarriles en el corazón de la Constitución Canadiense

Durante la segunda mitad del siglo XIX, los proyectos ferroviarios que enlazaban varios puntos de Norte América se multiplicaron. Emprendedores y hombres de negocios invertían sumas colosales de dinero para establecer nuevas lineas ferroviarias, apoyados por igual parte por grandes subvenciones del gobierno. Las ciudades conectadas se convirtieron en estratégicas arterias económicas, y los ferrocarriles contribuyeron en gran parte a la industrialización de estas, alimentando nuevos mercados para la madera, carburantes, hierro y acero. El ferrocarril hizo posible el llegar a áreas antes inaccesibles; y a partir de proporcionar transporte a los colonos, bienes o fuerzas armadas, pronto estos fueron los cimientos para asentamientos más en el interior.

Mucho más que una mera herramienta económica, el sistema ferroviario estaba en el corazón de la Confederación Canadiense y jugó un papel clave en el nacionalismo Canadiense. La construcción del Ferrocarril Intercolonial, uniendo United Canadá con las provincias Marítimas, fue creado como una condición para la firma del Ley Constitucional de 1867. Entonces British Columbia se unió a Confederación en 1871, siguiendo la promesa del Primer Ministro John A. Mc Donald’s de construir el Ferrocarril Canadian Pacific, que uniría las provincias del este con las del oeste. El proyecto de ferrocarril se convirtió en un actor importante en la unificación de Canadá, tanto simbólicamente como materialmente. El gobierno optó por una ruta que evitaba cruzar la frontera y los territorios que pertenecen a la Compañía Hudson Bay, la cual hasta entonces ha estado mayormente habitada por las Primeras Naciones y la comunidad Métis.

Mayormente subvencionada, la construcción del Ferrocarril Canadian Pacific fue ensombrecido por escándalos de corrupción que expulsaron el gobierno de Mc Donald’s en 1873.

Paralelamente al Ferrocarril Canadian Pacific, una multitud de ferrocarriles con rutas menos ambiciosas fueron construidas, otra vez subvencionadas por el gobierno y otra vez invadiendo los territorios de las Primeras Naciones. Algunos de estos proyectos de especulación, fueron provechosos y varios estaban al límite de la bancarrota después de la Primera Guerra Mundial. Varias líneas fueron compradas, subsecuentemente nacionalizadas por el gobierno, y más tarde fusionadas para crear la Ferroviaria Nacional Canadiense.

El Indian Act y la Policia Montada del Norte Oeste

Pasar el Indian Act (Ley India) en 1876 proporcionó el marco legal para los tratados que permitirían al gobierno Canadiense privatizar y apropiarse de tierras Indígenas por las que cruzaba el ferrocarril.

El sistema de Consejo de Bandas y el sistema de reserva recogido en el Indian Act, imponía una estructura política y un concepto de pertenencia de la tierra que estaba en conflicto con las tradiciones y culturas de las Primeras Naciones, y permitió al gobierno dictaminar los términos de negociación de expropiación de una forma “legal”.

En 1873, el predecesor de la Real Policía Montada de Canadá (RCMP) – la policía montada del Norte Oeste – fue creada para el propósito específico de controlar la población Indígena de Prairies, empezando des de 1881, los “Mounties” (RCMP) fueron asignados a proteger la construcción del Ferrocarril Canadian Pacific y movieron su base a Regina, fundada rápidamente en preparación para la construcción del ferrocarril. El transporte ferroviario fue una de las mayores ventajas para la Policía Montada, permitiéndoles movilizar a reclutas rápidamente para lidiar con los levantamientos de los Métis y aplicar el Indian Act.

Siguiendo a la intencionada exterminación de los rebaños de búfalo por parte de los colonos entre 1870 y 1880, la supervivencia de varias llanuras de las Primeras Naciones dependía de los alimentos proporcionados por la Policía Montada. La amenaza de hambruna les forzaba a firmar tratados renunciando sus territorios a la Corona y asignándolos a reservas al norte del ferrocarril. Entre 1871 y 1921, la Corona Canadiense firmó 11 acuerdos con las Primeras Naciones que concedían virtualmente toda la tierra de “Ontario” hasta las Montañas Rocosas.

La continuación del Colonialismo de Canadá: Del ferrocarril a los oleoductos.

Las similitudes entre la historia de la construcción del ferrocarril y los varios proyectos de oleoductos son mucho más que coincidencias. Subvenciones del estado, compras de proyectos fallidos, robo a la tierra de las Primeras Naciones, acciones legales y intervención de fuerzas armadas: lo que emerge de la historia del ferrocarril en la segunda mitad del siglo XIX es la presente persistencia de un colonialismo estructural des del que Canadá se ha construido. La apropiación de tierras de las Primeras Naciones está en el corazón de la Ley y Constitución Canadiense. Más allá de la retórica de la reconciliación, el colonialismo continua al mismo ritmo y aún es mantenido hoy día a través de la legislación y la fuerza bruta. Canadá ha sido construido des el extractivismo y la circulación de bienes. Los bloqueos de trenes durante las últimas semanas de Febrero del 2020 resaltan no solo los cimientos colonizadores del territorio Canadiense, pero también sus debilidades, su dependencia a su infraestructura de transporte y la eficiencia con la que puede ser detenido.

Articulo traducido de Itsgoingdown.org bajo el título From Sea to Sea

Fuente: http://alasbarricadas.org


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