Una reflexión para preparar el segundo capítulo de nuestro combate

by • 23 diciembre, 2019 • Abya Yala (América Latina), Noticias, comunicados y columnasComments (0)445

Si hemos podido llegar tan lejos en esta lucha iniciada el 18 de octubre, dándole un carácter histórico, extendiéndola y generalizándola a todo el país, es porque enfrentando el aumento del precio del Metro y el Transantiago, sin la dirección de las organizaciones sindicales y populares cooptadas por la burguesía y su régimen, espontáneamente avanzamos en nuestra conciencia. En sólo cuestión de días de combate la demanda principal pasó a ser fuera Piñera y el régimen pinochetista de la constitución del ’80.

Conseguimos así que la lucha quedara en manos de sus verdaderos dueños: los estudiantes, la juventud, los trabajadores y el pueblo explotado. Como pudimos conquistamos jornadas de lucha revolucionaria. Piñera y la burguesía, más la oficialidad de las FF.AA. -los representantes del imperialismo, su propiedad y negocios en el país- quedaron en una crisis terrible. Cada nueva medida que tomaron encontró una respuesta más contundente y redoblada de nuestra parte.

Nada se nos puede cuestionar a los millones que luchamos, que entregamos todo en la pelea, al costo de que decenas de compañeros fueron asesinados y otros miles heridos y encarcelados como nuevos presos políticos del estado asesino. Sin ninguna duda el elemento más desfavorable en estos dos últimos meses no ha estado en nuestra voluntad de combate, sino en los reformistas colaboradores de la burguesía de siempre. Cuando Piñera estaba en el piso, igual que las instituciones odiadas de este régimen, el Frente Amplio, el PC, la CUT y otras burocracias sindicales reunidos en la Unidad Social llamaron a diálogos de paz social, cabildos “ciudadanos” y “distractores” constituyentes para sostenerlos y salvarlos.

Sus políticas reformistas de maquillaje al régimen y al estado burgués han buscado en todo momento romper nuestra independencia de clase, manifestada en la unidad obrera y popular en las calles, enfrentado con piquetes la brutal represión, en los paros, marchas, asambleas y cada uno de los métodos de lucha de clase con los que mostramos nuestra legítima indignación revolucionaria.

Son sus voces las que ahora están diciendo hasta el cansancio que ya acabó el momento de las marchas y de la lucha, que hay que “organizarse para el proceso constituyente”, que hay que practicar más “ejercicios democráticos”, que la lucha es un horizonte a recorrer y que debemos reflejarla acumulando poder. Pretenden apropiarse de nuestra lucha y sus demandas para llevarlas al terreno del enemigo, que es donde son completamente anuladas y aplastadas.

Quieren que bajemos los brazos, adormecernos y pacificarnos con sus discursos democrático burgueses que venden a un gobierno y régimen a los que se puede presionar y reformar con procesos y asambleas constituyentes para que “repartan la riqueza” y “acaben con la desigualdad”. ¡Cuánta hipocresía y cinismo! La economía mundial y Latinoamericana en manos de los parásitos imperialistas comienza a mostrar los terribles síntomas de un nuevo derrumbe, ante el cual, no nos esperan a los trabajadores ni concesiones ni mejorías en nuestras precarias condiciones de vida.

La dominación imperialista del sub continente ha impuesto economías dependientes del saqueo de los recursos naturales como petróleo, minerales y del agro por parte de las transnacionales. La caída de sus precios y de su demanda en el mercado mundial ha hundido la economía de decenas de países, que sólo consiguen crear ciclos económicos falsos aumentando las usureras deudas externas, o imprimiendo dinero falso que se traduce en inflación, o sea, en una baja de los salario e ingresos de los explotados.

Por eso en este país el régimen no deja de mostrar su verdadero rostro pinochetista, sólo entregó migajas y, pese a los miles de mantos y salvavidas humanitarios que le tiran con sus consejos y asesorías los organismos de DD.HH. de la ONU y las ONGs, no cesa la brutal represión, la persecución, los juicios y condenas, y todo el terror de los aparatos de represión del estado.

No es hora de escuchar a quienes venden a un imperialismo y sus gobiernos lacayos como receptivos y capaces de ser generosos. De no triunfar las sublevaciones revolucionarias y antimperialistas que estos últimos meses han sacudido al continente, el imperialismo que dirige a las FF.AA. y represivas de los estados coloniales de Latinoamérica, no dudará en descargar sanguinarias masacres como ya lo hace en las calles de Medio Oriente contra las masas revolucionarias, pues sólo tiene para repartir hambre, miseria, explotación y balas.

Nuestra grandiosa lucha ha quedado con una gran deuda que es urgente saldar. Y ésta es, no desperdiciar ninguna oportunidad para formar y construir organismos de autodeterminación y democracia directa, que se extiendan a todo el país para coordinar y centralizar a los que luchan. Los piquetes de autodefensa de primera línea, presentes en cada una de las jornadas revolucionarias, tienen toda la autoridad para crearlos. Las asambleas independientes de democracia directa que han surgido a lo largo del país pueden llamar a formarlos, los trabajadores que paralizaron y se han movilizado tienen todo en sus manos para ponerlos en pie.

Es urgente hacerlo para llegar con ellos a la producción, a toda la economía, al funcionamiento del aparato del estado y utilizar el arma más fuerte que tenemos quienes estamos en este combate: atacar las ganancias, el bolsillo de la burguesía y todo el orden social burgués. Con ellos podremos romper la resistencia de los partidos y burócratas de la Unidad Social que colaboran con Piñera, el régimen y sus trampas constituyentes para desviar nuestra lucha.

El capital y el imperialismo no tienen fronteras. ¡Entre la juventud revolucionaria, los trabajadores y el pueblo explotado del mundo tampoco debe haberlas! Nuestra lucha iniciada el 18 de octubre pasado no sólo se resolverá a nuestro favor en las ciudades y centros productivos del país, sino también en los combates que se desarrollan en Ecuador, Colombia, Bolivia, Haití, en Hong Kong, en Irak, El Líbano e Irán. Pero fundamentalmente en el corazón de la bestia imperialista, en Francia que vive jornadas de huelga, también en Alemania, Japón y por supuesto en los  EE.UU. de Wall Street. La sublevación del pueblo trabajador allí, para derrotar al 1 % de parásitos imperialistas que se apropian y concentran en sus manos las ganancias que producimos la aplastante mayoría de los explotados del planeta, es fundamental para conseguir la victoria!

Veintisiete Millones

19 de diciembre 2019

contacto.internacionalista@gmail.com /facebook: veintisiete millones

Colaboración recibida el 20 de diciembre


Colaboraciones a edicionesapestosas[arroba]riseup.net


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