Un viaje sin retorno hacia nuestra completa libertad y dignidad

by • 17 noviembre, 2019 • Abya Yala (América Latina), Mundo, Noticias, comunicados y columnasComments (0)610

El estallido social iniciado el 18 de octubre y la represión desatada por el Estado demostraron el fracaso del modelo político chileno y su modelo económico.

El origen de todo esto va más allá del gobierno contra el que hoy combatimos, y la revuelta que se propagó luego de las evasiones masivas protagonizadas por estudiantes en lucha tiene su origen en la rabia por los atropellos soportados y permitidos por décadas. Nada bueno puede surgir como consecuencia de entregar al Estado, políticos y autoridades la capacidad de decidir sobre nuestras vidas al mismo tiempo que intentamos sobrevivir en un sistema que transforma nuestras necesidades en un negocio y nuestro tiempo en el dinero que nos han impuesto como la única forma de obtener lo que necesitamos.

Haciendo estallar las calles y las conciencias, muchas personas hemos sentido que con la explosión de la rabia nos hemos embarcado en un viaje sin retorno hacia la recuperación de nuestra completa dignidad y libertad. Y en medio de todo lo que estamos experimentando en lo personal y lo colectivo sabemos que hay personas que antes del 18 de octubre ya transitamos por los caminos de la lucha ancestral por una vida libre sin Estado ni autoridad.

En ese caminar, hemos aprendido que la medida del Estado de emergencia con militares en la calle y toque de queda decretada por el gobierno derechista de Piñera es solo una parte del arsenal represivo que todos los gobiernos han puesto en practica con variadas formas a lo largo de la historia.

Rompiendo con una normalidad impuesta desde hace siglos

En Chile y en el mundo la tortura, el engaño, el asesinato, la injusticia y las reformas que no cambian nada estructural han sido parte la existencia histórica del Estado como herramienta de opresión en beneficio de una elite.

Antes, y también ahora, en Chile ha habido gente muerta, asesinada, torturada, encarcelada, golpeada o desaparecida por el hecho de luchar contra el orden impuesto o solo por su condición económica, sexual o étnica.

Por nuestras venas circula una sangrienta historia de intervención militar y policial para aniquilar las revueltas sociales y las luchas por una vida digna y libre de opresión: el exterminio al pueblo mapuche, la Matanza de Santa María de Iquique, la dictadura de Pinochet, el estado policial de la democracia y ahora también la represión aguda contra la que nos hemos enfrentado.

Sin embargo, en las últimas semanas muchas más personas palparon en carne propia el rol opresor del Estado policial militarizado que ya era evidente acechando hace años en lugares como el Wallmapu, casas okupa, poblaciones combativas y liceos en lucha a quienes el Estado declaró la guerra hace ya bastante tiempo.

Hoy las autoridades vuelven a proteger el orden social, político y económico que han construido para su beneficio y lo hacen reprimiendo en las calles, engañando a través de la prensa y hablando de un supuesto enemigo que busca afectar la vida de las personas.

Ese enemigo que ellos mencionan es cada persona que lucha y cada acto rebelde que se multiplica buscando abrir paso a formas de relacionarse, de organizarse y de vivir opuestas a las que nos han impuesto por años.

Por este motivo los políticos, empresarios y fuerzas represivas intentan convencernos de que hay que tenerle miedo a la desobediencia y a la revuelta. Intentan que caigamos en la trampa de pensar que sus intereses y los nuestros son los mismos. Pero a diferencia de otros momentos en la historia reciente, hoy muchas más personas no les creemos y seguimos en la lucha.

Por eso no olvidamos cada golpe, cada disparo contra nuestros cuerpos y los de nuestras personas cercanas, cada mentira ni a cada cómplice que se ha posicionado a favor de los poderosos y de su represión.

Tampoco olvidaremos cada acto de rebelión, cada abrazo y cada gesto de apoyo entre compañeres, amigues y vecines. Esa memoria y esos gestos de rabia, amor y rebeldía forman parte del escenario de vida y de lucha que cada día vamos construyendo.

La solución está en nuestras manos

En Chile, algo empezó a cambiar. Algunes han despertado antes, otros después, pero lo cierto es que a pesar de la represión seguimos quitando terreno al modo de vida con el que hemos decidido romper.

Hoy somos más quienes no queremos entregar a nadie más que a nosotrxs mismxs la facultad de dirigir los acontecimientos y los procesos hacia un horizonte de libertad y dignidad. Por eso sabemos que lo que construyamos de aquí en adelante dependerá de nosotrxs y no estamos dispuestxs a entregarle a otros la capacidad de decidir sobre nuestras vidas.

Ni la izquierda oportunista ni a la derecha dictatorial. Ni el Frente Amplio ni cualquier partido político. Ni la renuncia de Piñera, ni nuevas elecciones ni una nueva Constitución. Nada que provenga del orden establecido con el que estamos rompiendo podrá entregarnos una solución.

Sabemos que muchas preguntas e inquietudes de cómo seguir inundan a gran cantidad de personas en estos momentos. Desde nuestra identidad anárquica de lucha contra toda autoridad, y desde lo que hemos experimentado en contacto con otras voluntades en medio de la revuelta, hemos ido encontrando las respuestas y las herramientas en la experiencia y el aprendizaje de tomar posiciones de lucha en la agudización del conflicto contra orden social que combatimos. Esas herramientas y esas respuestas las vamos encontrando en la multiplicación de los actos en los que se expresa la desobediencia, el apoyo mutuo y la acción directa.

Luchar en conjunto y apoyarnos ante los efectos de la represión y el miedo al desbastecimiento provocado por el Estado, salir de nuestros mundos personales y juntar fuerzas con otras personas, aportar cada cual según sus capacidades para actuar y pensar juntxs posibilidades de vida distintas a las existentes han sido las respuestas que hemos ido forjando desde la autonomía de no depender de nadie más que de nuestra voluntad puesta en acción.

Todo esto ha sido experimentado por miles de personas en las últimas semanas. Todo esto y más se ha desarrollado sin ningún tipo de líderes ni dirigentes.

De aquí en adelante, lo que cada une de nosotrxs aporte influirá en el curso de lo que pueda o no suceder.

Pase lo que pase, nosotrxs seguiremos luchando y encontrándonos con todas aquellas personas que siguen experimentando y expandiendo la libertad en cada acto de revuelta contra el orden del dinero y la autoridad.

No nos rendiremos, no retrocederemos. Seguiremos construyendo un mundo nuevo sobre las ruinas del sistema que estamos destruyendo.

¡A MULTIPLICAR LA DESOBEDIENCIA, EL APOYO MUTUO Y LA ACCIÓN DIRECTA!

¡QUE VIVA LA REVUELTA CONTRA TODA FORMA DE OPRESIÓN Y AUTORIDAD!

Publicado originalmente en Confrontación. Número especial, octubre-noviembre, región chilena, 2019.


En las calles: El Sol Ácrata, especial Octubre (en Revuelta) de 2019

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