Frente a la asamblea constituyente y la agenda represiva del gobierno: ¿cuál es la propuesta anarquista en la revuelta de la región chilena? (español/english)

by • 15 noviembre, 2019 • Abya Yala (América Latina), Mundo, Noticias, comunicados y columnas, WallmapuComments (0)1572

Versión original en español

Frente a la asamblea constituyente y la agenda represiva del gobierno: ¿cuál es la propuesta anarquista en la revuelta de la región chilena?

A un mes del inicio de la revuelta en la región chilena la clase política no parece comprender el trasfondo de las multitudinarias protestas. Las diferentes manifestaciones del descontento no se detienen a pesar de la represión impuesta por el gobierno de Piñera, que lejos de responder al malestar social -generado por un sistema neoliberal aplicado en extremo, que mercantilizó la vida y saquea sin asco grandes extensiones de territorios- ha criminalizado a lxs manifestantes. Si bien el gobierno ha intentado verse receptivo a las demandas y necesidades de la población, no pretende tocar el modelo neoliberal, apostando por el desgaste del movimiento y buscando su quiebre por medio la separación entre manifestantes pacificxs y violentxs. En tal sentido, el 7 de noviembre Piñera anunció por cadena nacional un paquete de leyes represivas (1) y llamó a reunión al Consejo Nacional de Seguridad [COSENA (2)]; el 12 de noviembre, nuevamente por cadena nacional proclamó la necesidad de aumentar el contingente policial por medio del reintegro de funcionarixs en retiro, amenazó a lxs manifestantes con la ley de seguridad interior del estado -que ya tiene sus primeras víctimas en supuestos atacantes al metro de Santiago- y llamó a un pacto por la paz social, que fue recogido por la oposición -FA y exconcertación- acordándose el 15 de noviembre una salida institucional por medio de un proceso de nueva constitución. El presente escrito busca exponer y reflexionar sobre la situación actual de la revuelta, viendo las salidas propuestas por la clase política, y preguntarse por la posición y propuestas anarquistas en este contexto.

Los laser se han vuelto un arma de lxs manifestantes para entorpecer las camáras, drones y visual de la policía militarizada

El gobierno de Piñera, luego de levantar el estado de emergencia,  sacar a lxs militares de las calles y realizar un parafernalico cambio de gabinete -donde solo hubo cambios de puesto entre miembro del propio gabinete del gobierno-, ha apostado, como fue dicho, por continuar con la criminalización de la revuelta, intentando dividir entre manifestantes pacificxs y violentistas -estos últimos incluyen barrasbravas, ladrones comunes, anarquistas y supuestos infiltradxs extranjeros, entre otros- en un burdo intento por construir un nuevo enemigo interno que justifique la utilización de tácticas antisubversivas y la más brutal represión entre quienes se encuentren protestando en las calles. En dicha línea, distintas autoridades han intentado levantar la figura del chaleco amarillo como un agente ciudadano por la defensa de la propiedad privada, que dirija su accionar en contra de encapuchadxs y saqueadores -incluso llamando a armarse contra lxs manifestantes-, lo que ha animado a la aparición en las calles de fascistas dispuestos con pistolas para frenar las protestas (3).

Frente a la violencia policial ahora es común ver mascarillas, lentes protectores, escudos y otros elementos entre lxs manifestantes

A pesar de lo anterior, el rechazo de lxs manifestantes a los medios de comunicación oficiales, por su cobertura criminalizadora y poco solidaria con el movimiento social, demuestran el fracaso de esta política, debido a la aceptación generalizada de la autodefensa, que se ha vuelto una necesidad frente a la violentas arremetidas de la policía en cada manifestación, y el uso sistemático de la tortura, la violencia política sexual y la mutilación como métodos intimidatorios. El empleo indiscriminado de perdigones a quemarropa contra manifestantes, que literalmente han arrancado los ojos a cientos de  ellxs (4)- ha llevado a la crítica generalizada de diferentes organismos nacionales e internacionales, al punto, que el general de carabineros anunció la reducción y control de su aplicación (5), aunque sin verse reales cambios en las calles al respecto.

La fuerte arremetida represiva por parte de las “fuerzas de orden” no debieran sorprendernos. Tanto las FFAA como las policías llevan años siendo entrenadas en técnicas de guerrilla antisubversiva urbana, para lo cual en el año 2012 se instaló, con financiamiento del comando sur del ejército de EEUU, una escuela de represiòn urbana de la ONU en el fuerte Aguayo [Con Con (6)]. El fracaso del gobierno en “restablecer el orden” e imponer su agenda de seguridad queda manifiesto en que se ha visto forzado a aceptar la idea de cambiar la constitución impulsada por la oposición, aunque apostando por usar al  congreso como medio para esto, en lo que claramente es una forma de limitar los posibles cambios radicales que buscan erradicar el extremo modelo neoliberal heredado de la dictadura y la concertación.

Por su parte, desde algunas organizaciones populares como desde los partidos de oposición -principalmente de parte del Frente Amplio y PC- han comenzando a extenderse los cabildos como lugares de discusión, en donde se ha puesto a la asamblea constituyente como mecanismo de salida -y pacificación- de la revuelta. Esta postura parece despertar bastante adhesión en la población, y es una peligrosa propuesta de la socialdemocracia, que pretende canalizar la revuelta e insurrección hacia canales democráticos e institucionales. Es necesario no olvidar, que el cabildo es una institución colonial de discusión pública, que reivindica una forma elitista y de limitada participación para la población; y que fue el mecanismo que usó el segundo gobierno de M. Bachelet (2014-2018) para impulsar una nueva constitución, en un intento con escasa participación y sin carácter vinculante que terminó siendo lanzado al tarro de la basura por el segundo gobierno de Piñera. La nueva constitución es la principal trampa para detener cualquier cambio radical, y el apoyo de diferentes empresarios y partidarios del gobierno deberían alertarnos respecto a su verdadero objetivo.

Enormes cantidades de bombas lagrimogenas y perdigones utiliza la carabineros a diario en la plaza de la dignidad (ex plaza italia)

Frente a tales posturas, la pregunta naturalmente es ¿dónde estamos los anarquistas en la revuelta ? ¿cuál es nuestra propuesta?

Como han señalado varixs compas, lxs anarquistas desde un primer momento  hemos estado en las calles, en primera línea enfrentando a la policía, compartiendo barricadas, cacerolazos, asambleas junto al resto de la población, debatiendo y socializando posturas y saberes antiautoritarias. La ferocidad de las fuerzas represivas ha abierto los ojos a miles de personas  que ahora entienden la necesidad de las capuchas y piden perdón al pueblo mapuche por no escucharlos cuando denunciaron el terrorismo de estado en sus comunidades. La extensión del odio a la policía y las FF.AA ha llevado numerosos ataques a sus cuarteles y a la filtración, por medio de un hackeo, de los datos personales y direcciones de lxs carabineros, así como de información de inteligencia sobre la investigación de dirigentes sindicales, estudiantiles y de los movimientos sociales en general.

Numerosos prejuicios se han roto en estos días respecto a las ideas libertarias y la coyuntura permite soñar con la extensión de las prácticas anarquistas, toda vez que a contrapelo de los cabildos se han ido levantando o extendiendo -en caso de existir previamente- numerosas asambleas territoriales con el fin de ir ocupándose de forma directa de las propias necesidades y nuestras aspiraciones. La ocasión parece propicia para todxs quienes apuestan por comunidades libres, sin jefes, partidos ni intervención estatal, que manejen sus territorios en beneficio de la propiedad colectividad.

Númerosos ataques ha sufrido la estaciòn baquedano luego de denunciarse torturas en su interior

Las asambleas territoriales, libertarias y el trawün surgen como opciones para la autodeterminación de las comunidades, se muestran como órganos de lucha frente al estado patriarcal, colonial y ecocida. Estas parecen ser una de las formas para dotar de contenido antiautoritario a la revuelta, y se han mostrado como una alternativa desde abajo para ejercer soberanía desde un espíritu de solidaridad, apoyo mutuo e insurgencia frente al modo de producción capitalista. Un camino que en la medida que se encuentre alejado de la idea del cambio constitucional puede ser una alternativa para los sueños de libertad y buen vivir.

La conquista de la autonomía es una materia de esfuerzo cotidiano y no tiene recetas, por lo que  difícilmente podemos asegurar que las asambleas territoriales sean la clave para nuestra emancipación pero sin duda son terreno fértil para germinar estas ideas. Sin temor a equivocarnos podemos asegurar que la nueva constitución no es la respuesta al colapso capitalista y la grave crisis civilizatoria que amenaza con extinguirnos junto a millones de especies. No es la hora de detener los impulsos insurreccionales ni frenar el ataque al capital y sus instituciones, así como también es necesario seguir impulsando organizaciones sin jerarquías y abocadas a cuidar del propio territorio en libertad.

Un cambio de constitución o del gobernante de turno no nos ayudará ante el saqueo capitalista, es la hora de abrazar la libertad y asumir el control de nuestras vidas. Por un mundo respetuoso de la naturaleza y el resto de seres vivos no frenemos nuestra arremetida contra el estado-capital. A continuar la lucha, que esto aún no termina.

Gayi

Grupo Solenopsis / LaPeste.org

gruposolenopsis[arroba]riseup.net

15 de noviembre, santiago, región chilena


Notas

(1) La Agenda de seguridad ciudadana propuesta por Piñera el 7 noviembre es la siguiente:

    1. Enviar al Congreso un proyecto de ley que endurece las penas contra quienes participen en saqueos.
    2. Discusión inmediata al proyecto de ley antiencapuchados, que busca mayores sanciones a quien provoque desórdenes públicos ocultando su rostro.
    3. Patrocinar y dar urgencia para combatir el desorden a través de barricadas.
    4. Equipo especial de abogados para que desde el ministerio del Interior interpongan querellas criminales para identificar responsables y lograr sancionarlos.
    5. Constituir un equipo especial para mejorar el trabajo de inteligencia chilena, integrado por las policías y Fiscalía.
    6. Aumentar la capacidad de vigilancia aérea de las policías.
    7. Reforzar la capacidad de los ciudadanos para denunciar y dar información útil sobre delitos ante Carabineros y la PDI.
    8. Ingreso de un proyecto de ley que crea un estatuto de protección de las policías y Gendarmería, que sanciona a quienes los agredan en el ejercicio de sus funciones.
    9. Dar discusión inmediata al proyecto de ley que moderniza el sistema nacional de inteligencia.
    10. Dar urgencia inmediata al proyecto de ley que moderniza las policías.

(2) El Cosena es un organismo que asesora al presidente de la República en materias vinculadas con la seguridad nacional: sólo puede ser convocado por el Jefe de Estado y, para llegar a acuerdos, requiere como quórum la mayoría absoluta de sus miembros: los líderes de los tres poderes del Estado, los de las Fuerzas Armadas y de Orden y el contralor general de la República.

En el actual momento, además de Piñera,  el organismo está compuesto por el presidente del Senado, Jaime Quintana (PPD); el presidente de la Cámara de Diputados, Iván Flores (DC); el presidente de la Corte Suprema, Haroldo Brito; los Comandantes en jefe del Ejército, Ricardo Martínez; de la Armada, Julio Leiva; de la FACh, Arturo Merino; el general director de Carabineros, Mario Rozas; y el contralor general, Jorge Bermúdez. (https://www.cooperativa.cl/noticias/pais/manifestaciones/pinera-anuncia-ley-anti-saqueos-y-cita-al-consejo-de-seguridad-nacional/2019-11-07/132204.html)

(3) En algunxs caso han herido de gravedad a manifestantes. Un ejemplo de esto, es el caso del supremacista blanco, John Cobin, quien disparo en una concentración en la turistica playa de Reñaca: https://www.elmostrador.cl/noticias/multimedia/2019/11/10/hombre-con-chaleco-amarillo-disparo-contra-manifestantes-en-renaca-ciudadano-estadounidense-se-atribuyo-el-ataque/

(4) En este sentido, el caso más dramático es el de Gustavo Gatica Villarroel, de 21 años, quien perdió ambos ojos producto de disparos de perdigones por carabineros el viernes 8 noviembre, cuando fotografiaba las protestas de aquel día.

(5) El general señalo que se instruirá la reducción de su uso, a la vez que pacxs que lancen perdines deberan contar con cámaras Gopro para vigilar y contextualizar cuando las utilicen: http://www.diarioeldia.cl/pais/carabineros-anuncia-que-acotara-uso-escopetas-antidisturbios-en-manifestaciones

(6) http://olca.cl/articulo/nota.php?id=101823


English Version

Faced with the constitutional assembly and the government’s repressive agendA: What is the anarchist proposal in the Chilean revolt?

It’s been a month now since the start of the revolt in the Chilean region and the political class still does not seem to understand what’s behind the massive protests. The many expressions of discontent have not stopped despite all of the repression by Piñera’s government. Far from responding to social unrest—generated by an extreme neoliberal system that has commodified life and stolen enormous areas of land—the state has criminalized protests. Although the government has tried to appear receptive to the demands and needs of the population, it does not intend to lay hands on the neoliberal model, wagering instead on the movement’s attrition and trying to break it by dividing peaceful and violent protesters. So, on November 7th, Piñera announced a package of repressive laws and called a meeting of the National Security Council (COSENA). Then on November 12th, the National Security Council declared that police numbers had to be increased by bringing back those in retirement, threatened the protests with the “internal security law” (which has already seen its first victims, those who allegedly attacked the Santiago metro), and called for a pact for social peace. This call was picked up by the so-called “left” opposition—The Frente Amplio coalition and ex-Concertación (Concertación being the coalition of center-left political parties at the beginning of the return to democracy). These political parties agreed with the government on November 15th to pursue a new constitutional process. This essay seeks to expose and reflect on the revolt’s current situation, looking at the ways out proposed by the political class, and consider an anarchist position and proposals in this context. After lifting the state of emergency, pulling the military off the streets, and making a haphazard cabinet change, Piñera’s government—as predicted—continued to criminalize the revolt, trying to create a divide between peaceful and violent demonstrators. The latter included barrabravas (soccer hooligans), common thieves, anarchists, and alleged foreign infiltrators, among others. This was a crude attempt at constructing a new internal enemy that justified the use of anti-subversive tactics and the brutal repression of anyone found protesting in the streets. In that vein, several authorities have tried to summon up the figure of the yellow vest as a citizen agent in defense of private property, directing actions against the masked and the looters, including calls to bear arms against the protests. This has spurred the appearance of fascists in the streets, armed with pistols to put a stop to the demonstrations.

In spite of all this, protesters’ rejection of the official media for its criminalizing and unsupportive coverage of the social movement demonstrates the failure of this policy. This is due to the widespread acceptance of self-defense, which has become a necessity in the face of the violent police attacks against each demonstration as well as the use of systematic torture, political sexual violence, and mutilation as methods of intimidation. Indiscriminately shooting point blank at protesters—which has literally left hundreds without an eye—has elevated criticism from national and international bodies to the point that the general of the Carabineros’ announced the reduction and control of the use of this tactic. However, there have been no real changes in the streets.

The repressive onslaught by the “forces of order” shouldn’t surprise us. The armed forces, just like the police, have been training in urban anti-subversive guerrilla techniques for years. This began in 2012, when a UN school of urban repression was installed in Fort Aguayo, with financial assistance from the US Army’s Southern Command. The failure of the government in “reestablishing order” and imposing its security agenda is laid bare in the fact that the opposition has forced it to accept the idea of changing the constitution. It has wagered on using congress as a means to do this, though, in what is clearly a move to limit the possible radical changes that seek to eradicate the extreme neoliberal model inherited from the dictatorship and the Concertación.

Impelled by people’s organizations as well as several opposition parties—mainly the Frente Amplio and the Communist Party—councils have started to spread as discussion spaces, where the constitutional assembly has been brought up as a way out—and as a pacification—of the revolt. This position seems to garner a lot of resonance among the populace, and it is a dangerous social democratic proposal that seeks to channel the revolt and insurrection into democratic and institutional channels. It shouldn’t be forgotten that the Chilean word for these councils, cabildo, is a colonial institution of public discussion. It advocates an elitist form with limited participation by the population, and was the mechanism that Michelle Bachelet’s second administration (from 2014–2018) used to push for a new constitution. That attempt saw scant participation with little to hold it together and ended up getting thrown out by Piñera’s second administration. A new constitution is the main trap used to stop any radical change, and its support by many business owners and government supporters should alert us to its true objective.

Faced with these positions, the question is, as anarchists, where are we in the revolt? What is our proposal? As several comrades have stated, anarchists have been in the street from the very first moment, on the front line clashing with the police, sharing barricades, cacerolazo pot-and-pan demos, and in the assemblies with the rest of the population, debating and airing anti-authoritarian positions and insight. The ferocity of the repressive forces has opened the eyes of thousands, who now understand the need for masks and beg forgiveness from the Mapuche people for not listening to them when they denounced state terrorism in their communities. The extent of hatred towards the police and the armed forces has led to numerous attacks on barracks and a leak, by hackers, of many carabineros’ personal information and addresses. They also leaked intelligence on investigations against union, student, and social movement leaders. Many prejudices towards anarchist ideas have dissipated in the past few weeks. The rupture lets us dream of anarchist practices extending. Counter to the councils, many territorial assemblies have sprung up (or expanded, for those that already existed). Their goals are to directly take care of our own needs and aspirations. The occasion seems ripe for all those who throw their lot in with free communities, without bosses, political parties, or state intervention, that manage their territories along collective interests. The territorial assemblies, anarchist assemblies, and the trawün have emerged as options for community self-determination. They seem to be a way of sowing anti-authoritarian content in the revolt, and have proven to be an alternative from below for exercising sovereignty in a spirit of solidarity, mutual aid, and insurgency in the face of the capitalist mode of production. A path that, to the extent that it stays away from the idea of constitutional change, could be an alternative for the dreams of freedom and a life that’s worth it. Achieving autonomy is a matter of daily efforts, and there’s no perfect recipe for how to do it. That’s why it’s hard to say whether the neighborhood assemblies will actually be a key step towards our emancipation, but without a doubt they are fertile ground for germinating these ideas. However, we can say, without any reservation, that the new constitution is not a sufficient response to the collapse of capitalism nor the crisis of civilization that threatens to extinguish us along with millions of other species. Now is not the time to hold back the insurrectionary impulse nor to put the brakes on attacking capital and its institutions, just as it’s also necessary both to keep pushing for organization without hierarchy and to keep focusing on nurturing any liberated space we’ve gained.

A change in the constitution or government won’t help us against capitalist greed. It’s time to embrace liberty and take control of our lives. For a world in harmony with nature and the rest of existence, we won’t hold back our attack against the state and capital. We must keep struggling, because this is far from over.

Grupo Solenopsis / LaPeste.org

gruposolenopsis@riseup.net

November 15

Santiago, región chilena

Translated by CrimethInc


De la desobediencia civil a la insurrección popular: una reflexión en torno a la revuelta y el terrorismo de estado en la región chilena (español/english/português)

No nos engañarán. Como la revuelta en Chile ha sobrevivido y burlado la represión del estado y unas preguntas para los movimientos por venir + Fanzines

(Corto) Génesis represiva – 2019

Asambleas territoriales: órganos autónomos creados por la comunidad en lucha [Panfleto]

Revuelta internacional contra el capitalismo mundial

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