Tribu y manada: descolonizando el individuo moderno-capitalista desde la brujería

by • 9 octubre, 2019 • Antidesarrollismo, Artículos, Coyuntura política, Decolonial, FeminismoComments (0)172

Con el paso del tiempo de colonización y de la imposición heterocapitalista se hace mas visible esa distopia en la que la gente a niveles globales se hace totalmente dependiente de la maquina todopoderosa capaz de satisfacerle todas sus necesidades e inventarse otras tantas:

El auge de comidas rápidas o de preparadas listas en el supermercado y si es posible de una maquina dispensadora de la que no se sabe ni de que están hechas, ni quien la preparó ni de que manera aumentando el fetichismo de la mercancía en el capitalismo (aquella pantalla de humo que nos dice que es comida para consumo fácil y rápido que nos ayuda a no perder tiempo, tan valorizado en estos días, ocultándonos la explotación tanto de animales no humanos como humanos instrumentalizados en esa producción). Se hace la comida un asunto de negocio y no de alimentación y nutrición de la gente.

Relaciones afectivas masivas de amistad o de amor encapsuladas en la virtualidad de redes sociales en las que muchas veces no se sabe ni con quien se esta hablando al otro lado de la pantalla y en donde lo importante es conseguir puntos o likes o seguidores o amigos. Relaciones afectivas mercantilizadas y vaciadas de todo afecto o afectación y cuidado mutuo.

Placer a la venta para la satisfacción de cualquier gusto ofrecido en el trabajo-trafico-turismo sexual y encapsulado en películas de pornografía generadas por la megaindustria de producción audiovisual para brindar placer masturbatorio principalmente enseñándonos estereotipos corporales y coreografías enmarcadas en las normas de violencia heteropatriarcal.

Casas y apartamentos homogeneizados y tan pequeños como sea posible para la mayor cantidad de personas empobrecidas por las que tienen que trabajar toda su vida y otras viviendas llenas de lujos y con unos valores exagerados e imposibles para las mayorías de la población y que solo pueden mostrarnos la desigualdad económica y la acumulación de riqueza tan absurda de las élites que dominan nuestras sociedades.

Con estos ejemplos podemos ver la manera en que la vivienda, el afecto, la comida y el placer están determinados por maneras que buscan construir y mantener la dependencia a las estructuras capitalistas; nos dijeron que somos iguales, libres y otra cantidad de cosas mientras cada vez somos mas dependientes, controlados y sometidos a esas estructuras de explotación y violencia. Cada vez es mas difícil conseguir alimento, placer o afecto por fuera de sus mandatos en los que todo se hace mercancía vendible, comprable y consumible; hasta la gente, las culturas y las emociones, etc.

Entonces al atacar el fetichismo de la mercancía y esa mascara del capitalismo mismo que supuestamente traía progreso y felicidad a la humanidad pero trajo fue el fortalecimiento de la esclavitud, la miseria y la explotación se hace necesario entender que tiene historia, no ha existido siempre de la misma manera e incluso reconocer que hubo un tiempo en el que no existía. Así que si no es eterno sino construido, también puede ser frenado e incluso destruido.

El paradigma de progreso occidental capitalista se impuso en nuestros territorios a partir de la colonización posicionando el pensamiento europeo científico y cristiano como verdad única y modelo para todos los lugares, culturas y comunidades del mundo.

La propuesta es una visión descolonizadora que nos permita reconocer que no es la única verdad y que no ha sido el único modelo de sociedad que la gente ha tenido. Cada pueblo y su gente ha desarrollado una manera especifica de organización para la satisfacción de las necesidades y la generación de bienestar. Sin embargo, como bien sabemos las culturas asignadas como paganas o premodernas fueron atacadas, unas destruidas y otras lograron sobrevivir no sin dificultades.

Avanzados los siglos ya ni siquiera se tiene la noción de otras posibilidades culturales, la gente terminó naturalizando que el mundo estaba dominado por las clases sociales altas, las empresas y las industrias, las iglesias cristianas, etc. Es aquí donde está el potencial rebelde desde donde podemos situarnos para replantear la visión, y encontrar esas otras posibilidades que siguen presentes aunque ocultadas y minimizadas. Hay que buscar la descolonización en la investigación, en los viajes, en las practicas; para permitirnos otras maneras de alimentación, de construcción de afectos y placeres, de organización social y vivienda.

Podemos recordar, investigar esas maneras de otras culturas a las que nos hemos estado refiriendo y alimentarnos de los símbolos propuestos por ejemplo por el aquelarre en el que las mujeres y las personas con creencias paganas se reunían de noche ocultos de la vigilancia de reyes, estados e iglesias para dar rienda suelta a la fiesta, a los placeres, al encuentro. Cuando estamos tan controlados que la única posibilidad que tenemos para vivir es conseguir trabajo para ganar dinero, gastarlo consumiendo las mercancías ofrecidas y seguir trabajando para ganar mas dinero y seguir consumiendo en un bucle eterno.

Podemos recordar las denominadas borracheras aquí en el territorio muyska de Bakata en las que ante los castigos, las prohibiciones y las masacres, las gentes debían reunirse de noche para poder hablar la lengua indígena prohibida, recordar sus historias, sus deidades, sus ancestros y sus costumbres mientras tomaban la bebida fermentada del maíz sagrado, y que eventualmente también fue prohibida para la imposición del consumo de la cerveza y la gaseosa.

Podemos recordar que la alimentación no se basaba en el consumo de animales explotados, masacrados y ahora vendidos masivamente en todas las esquinas de este país, lo usual no era comer pollos decapitados y asados y menos de una marca o empresa especifica; sino que giraba en torno al maíz, al fríjol, la calabaza y la yuca entre una variedad inmensa de muchos otros vegetales.

Podemos recordar que los placeres y emociones no se conseguían por chats, aplicaciones o redes sociales virtuales sino que la gente puede reunirse a comer, beber, danzar y ejercer su sexualidad por fuera del control de la virtualidad y con el gozo del tacto y la presencia viva de cuerpos reales y materiales y no solo en imágenes o muñecas sexuales masturbatorias.

Podemos partir de la necesidad que tenemos de hacer comunidad. Recordar la imagen de la tribu, del clan en el que cada persona es valiosa y hace parte de de su gente y de su tierra.

Podemos recordar que las transformaciones mas grandes se logran es a partir del trabajo colectivo encaminado ya no a la explotación de otros. En vez de articularnos para joder a los demás podemos articularnos para generar alternativas de bienestar para nuestras comunidades. En vez de estar cada uno por su lado intentando navegar las opresiones en una lucha imposible podemos construir lazos de complicidad y de ayuda mutua.

Así como las manadas de lobos y diferentes colectividades que unen a animales agrupados con el objetivo de la supervivencia podemos sobrevivir esta distopia preapocalíptica que nos va matando uno a uno o en masa atacando en manada todo este sistema que nos mantiene encadenados, atomizados, individualizados, sometidos y mercantilizados. Desgarrar sus dispositivos de control, morder y destruir las violencias a las que nos hemos acostumbrado para volver a pensarnos la organización, el bienestar, el placer libre, el cuidado colectivo.

Esto es brujería, es transformar nuestras realidades, es reconocer las fuerzas que alimentamos y naturalizamos, es cortar los hilos que nos atan y tejer hilos que nos permitan liberarnos, es navegar en las inmensas capacidades de nuestras culturas, comunidades, mentes y cuerpos para construir otros mundos. Volvamos a construir nuestras tribus y nuestras manadas!!!

Libertad, salud y anarkia!!!

Xiuaty Huitaka

Fuente: https://medium.com/@ahbupihuitaka


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