Calama: Fuerzas Armadas y Pacos saliendo de cacería. Reporte desde el Oasis del Loa

by • 30 octubre, 2019 • Abya Yala (América Latina), Noticias, comunicados y columnasComments (0)383

Militares en el tercer dia en toque de queda

Al igual que en la mayor parte del país, el estallido general que se desató el 19 de octubre, llegó a Calama a través de manifestaciones solidarias en primera instancia, para luego apuntar a demandas locales.

Y es que la rabia acumulada en Calama es bastante grande. A pesar de ser esta la zona que mayor aporte da al PIB nacional, es a su vez una de las mas atrasadas del país debido a la desigualdad evidente, a la carencia de infraestructura adecuada para desarrollar una vida óptima, al costo alto de la vida, pero fundamentalmente, debido a la contaminación que va en aumento exponencial a medida que pasan los años.

Calama, que en antaño era un oasis agrícola (quizás el más grande de Chile); Calama, que se nombró así por ser la tierra entre las aguas; Calama, que poseía un sector amplio llamado La Banda (otrora islote por los múltiples brazos del Loa); Calama, que era bañado por dos ríos (uno de ellos, El Salvador, que antes brindaba energía eléctrica a la ciudad a través de una central y que ahora esta canalizado), hoy se encuentra seco, con el constante peligro de tener como vecino al relave Talabre (antes Salar), además de múltiples mineras y una fundición que funcionó por más de 100 años contaminando nuestros cielos, sin contar las múltiples plantas de tratamientos de metales pesados (como la tristemente famosa planta de Plomo, única en el país).

Calama, zona de sacrificio, se movilizó quizás como nunca lo había hecho, y fue tanta la movilización, que la normal represión que ejercía la policía a los mineros en sus puestos de trabajo en alguna huelga, bajó al centro de la ciudad, contaminando aún más el aire con lacrimógena, humo y balas. La represión, que buscaba alivianar las protestas, generó lo contrario: comenzaron los saqueos y los atentados a los tradicionales centros del poder económico y político. Así llegó el estado de emergencia y el toque de queda, y así salieron los milicos a la calle con sus fusiles y sus botas a jugar a la guerra. Y vinieron los videos: los allanamientos a casas, los disparos militares entre las barricadas (como en una guerra) y la resistencia popular, ya sea caceroleando en las poblaciones, ya sea concentrándose en la plaza bailando al ritmo de la morenada (acá en Calama la morenada y diablada es patrimonio local, y emociona ver a bandas de bronces tocándole al Pueblo y no a una figura de yeso) o bien enfrentándose a la represión policial y militar. Y es que todas las formas de lucha son válidas, necesitamos a todos.

Se sabe que la represión en Calama apunta no tan sólo a contener los saqueos (quizás eso es lo menos importante), sino que fundamentalmente a proteger la industria minera, principal sustento del país. En tiempos de crisis, históricamente se ha utilizado la minería para desestabilizar políticamente el país. Pasó en 1891 y pasó en 1973. El poder sabe cuidar lo suyo, y para ellos lo más importante actualmente es la minería, y quizás por eso mismo se han encargado de meter miedo a los mineros para que no se vayan a paro. En Calama históricamente los mineros se han movilizado sólo a la hora de luchar por demandas propias de tipo económica, por lo que tampoco es de extrañar esta pasividad en el mundo minero, quienes aún no se suman con fuerza a las movilizaciones que sacuden al país. Esperemos que cambie esta situación, ya que un espaldarazo de ese tipo ayudaría a todos quienes queremos cambiarlo todo.

Cristian Battaglia

Publicado originalmente en El Sol Ácrata, especial Octubre (en Revuelta)


En las calles: El Sol Ácrata, especial Octubre (en Revuelta) de 2019

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