Punki Mauri, ¡presente! A 10 años de la muerte en acción de Mauricio Morales

by • 3 julio, 2019 • Artículos, Historia anarquista, Memoria, ReflexionesComments (0)268

Noche negra de negros augurios

“La noche ya ha avanzado. No hace tanto frío para toda la ropa que oscurece nuestra imagen, pero eso no importa, el viento refresca nuestro rápido avance. Estamos a tiempo. Todo hasta el momento va bien. Estamos solos, solos como nunca y como siempre. Por las calles sombrías y maltrechas rodeamos la fábrica de carceleros. Nos acercamos. La próxima parada está cerca. En mi mente repaso el plan acordado…”

– “Un saludo de Libertad” – (1)

Tras un día feriado que anticipaba para muchxs un largo fin de semana, la ciudad de Santiago se iba durmiendo en la fría madrugada del 22 de mayo de 2009. Un sector de Avenida Matta permanecía en quietud, lejos de las luces y bullicio de locales comerciales. Solo dos ciclistas avanzan como difusas siluetas para diferentes cámaras de seguridad.

El avance se interrumpe cuando las siluetas se separan y una de ellas se baja de la bicicleta para arreglar algo en su mochila. Un gran destello corta entonces la filmación.

El ruido de una potente explosión hace eco entre las calles, la confusión despierta el lugar, lanzando las alertas policiales.

En la mitad de la calle Ventura Lavalle, casi en la esquina con Artemio Gutiérrez, un cuerpo ya sin vida está envuelto en una estela de pólvora, a un costado un revólver -con una sola bala en la nuez- más allá una bicicleta negra espera para continuar el viaje. A solo metros se encuentra la Escuela de Gendarmería, lugar donde los carceleros reciben adoctrinamiento y especialización.

La policía, la prensa, bomberos y vecinas/os van copando el lugar. Tras la confusión inicial, las primeras inspecciones van dando luces de lo ocurrido. Un hombre había muerto por la detonación de un artefacto explosivo que portaba, el objetivo del ataque era el recinto de carceleros.

Fotógrafos de la prensa se acercan al cuerpo y registran las primeras imágenes, difundidas sin filtro para aterrorizar, macabros y falsos detalles se difunden por los medios conforme van pasando las horas.

Tras acordonar el área, el equipo criminalista de Carabineros va recogiendo las evidencias, fotografiando y asignando un número a cada pieza levantada. Como no había ningún documento de identificación, hacen registro de las huellas dactilares para dar con la identidad. La obtienen en el trascurso de la mañana.

El hombre muerto es Mauricio Morales, de 27 años, anarquista, que registra detenciones y controles en manifestaciones anárquicas. Por la prensa sus tatuajes son descritos con minuciosidad, es casi el mediodía del 22 de mayo de 2009.

Comienzan los primeros allanamientos a su familia sanguínea. La cacería ya está desatada.

Carroña periodística…

“Si la prensa hubiese podido arrojar sangre a través de la pantalla, lo habría hecho, pero aun así, esa sangre habría continuado siendo guerrera, nunca sometida y ese orgullo en alto era lo que más les molestaba”

-Macul con Grecia- (2)

Las empresas comunicacionales no escatimaron adjetivos para describir el lugar, inventando escabrosos pasajes. La exposición del cuerpo y sus heridas alcanzó niveles que solo se entienden dentro de la lógica del terrorismo de estado.

A las 13:30 hrs, en los noticieros de medio día difundieron la identidad de Mauri, con su fotografía de carnet, indicando además que pertenecía una colectividad que okupaba una casa en el centro de Santiago.

Hacía meses las investigaciones policiales por la serie de atentados explosivos contra símbolos del poder y dependencias bancarias, habían centrado su mira en las okupaciones, en especial en algunas, desde donde la propaganda y agitación anárquica eran constantes.

Entonces, casi en simultáneo con la entrega del nombre de Mauri, dos allanamientos se producen en Santiago centro. Carabineros allana una casa particular, que funcionaba como centro social y la Policía de Investigaciones allana la okupación “La Idea”, desde donde se llevan a varixs detenidxs.

Equipos periodísticos televisan y cubren los allanamientos, mientras hablan de “avances en la investigación”. Entre pomposas declaraciones afirman que el acompañante de Mauri huye herido, estaría identificado y su captura era calificada de “inminente”.

La Policía de Investigaciones llevó hasta uno de sus cuarteles a lxs compañerxs detenidxs, allí intentaron interrogar a varixs de ellxs. Se les preguntaba por la persona que acompañaba a Mauri. Les pedían un nombre que al menos ellos “imaginaran” que podría ser, a lo que se negaron de forma tajante. Fueron así presionadxs “si no cooperan les mostraremos fotografías de cómo quedó el cuerpo”. Para la policía, el cuerpo de Mauri pasó a ser un trofeo, con el que quisieron golpear a todo el entorno.

Se produjo un festín mediático con la muerte de Mauri, indagando sobre su vida, su familia, su comportamiento en la universidad e incluso destacando que mantenía deudas con una casa comercial, buscando ridiculizarlo a toda costa.

Equipos de un canal de televisión se aproximan a lxs compañerxs y familia que esperaba la entrega del cuerpo en las afueras del Servicio Médico Legal, tratan de conseguir una entrevista con el mismo viejo y manoseado argumento “queremos darles la oportunidad de defenderlo, de explicar por qué lo hizo, se están diciendo cosas muy feas…”. A patadas y empujones los hicieron retroceder.

La misma noche del 22 de mayo desde un canal de noticias apareció una burda entrevista a dos supuestos compañeros de Mauri, quienes de espaldas, encapuchados y con la voz distorsionada darían cuenta del “plan” del compañero, con un guion absurdo y sin sentido. Este es quizá uno de los pasajes más patéticos y lastimeros, que sirve como barómetro del odio que inspira la figura de cualquiera que atente, incluso a riesgo de su vida, contra el domino y su orden.

En defensa de un compañero

“Compañerxs, somos muy clarxs y concientes de lo que va a ocurrir ahora, sabemos que se vienen días y meses difíciles. Pero también sabemos que el dolor y la tristeza de la partida de nuestro hermano no nos puede paralizar. Recordamos insistentemente que él murió en combate, que la ofensiva tiene variadas formas, que ninguna vale más que otra. Apelamos entonces, a que la hermosa llama de su corazón anarquista propague el irreductible deseo de aniquilar esta realidad.
Su cuerpo hoy yace prisionero en manos de la policía y sus mercenarios, pero la energía de su vida permanece con nosotrxs, con lxs compañerxs que junto a él y de diversas formas se enfrentaron y enfrentan a aquello que quiere transformarnos en esclavxs”.

                                                    – “Ha muerto un guerrero                                 pero nuestro fuego no se apaga” -(3)

Las dos casas allanadas estaban un radio aproximado de 15 cuadras de distancia, en medio de ambas se encontraba el Centro Social Okupado y BIblioteca Sacco y Vanzetti, lugar donde Mauri vivía y cuyxs compañerxs decidieron hacer frente al posible allanamiento y agitar las aguas de la memoria.

Encapuchadxs desde el techo enfrentaron a los primeros carros policiales que llegaron al lugar, en minutos la calle se acordonó, mientras la prensa se apostaba en los mejores lugares.

Pero así como llegó la carroña, también fueron llegando compañerxs, se fue corriendo la voz y desde diferentes puntos, distintxs compas se hicieron presentes, muchxs no conocían a Mauri, pero movidxs por un genuino impulso solidario llegaron decididxs a aportar.

A media tarde se registran los primeros choques con la prensa, memorable es la golpiza a un equipo televisivo, que momentos atrás había generado la detención de algunxs compañerxs. Con osadía, la prensa fue expulsada del lugar, aflorando la complicidad, la resistencia y la ofensiva.

No se trataba de defender una casa o a lxs compañerxs que desde el techo desafiaban al poder, se trataba de defender la memoria de Mauri, cortando la quietud del 22 de mayo. Había partido un compañero, un hermano, pero no eran lágrimas lo que se iba a regalar a la prensa y la policía, había dolor, pero no había derrota.

Un sentimiento urgente y colectivo de defensa del compañero, fue la chispa que encendió la mecha, Mauri sin quererlo operó como catalizador para la sedición anárquica.

Quizá lo hermoso de esa larga jornada cargada de caóticos sentimientos, se encuentra en la forma de hacerle frente al golpe de la muerte y las esquirlas de la cacería policial.

En lugar de silencio, sumisión y repliegue, la respuesta fue resistencia y ofensiva, expulsando a la prensa de las cercanías de la okupación Sacco y Vanzetti, agrupándose diverxs compas para levantar barricadas y enfrentar la arremetida policial.

Esa es la belleza de la confrontación. Justo en momentos donde los poderosos y sus múltiples personajes ansiaban ver expandida la derrota, la forma altiva de enfrentar ese momento fue la mejor propaganda de anarquía y compañerismo.

Pasadas las 22hrs, casi un centenar de compañerxs permanecían reunidxs frente a la “Sacco”, desde una de sus ventanas un parlante expandía la música que Mauri escuchaba, las canciones donde cantaba y su voz (y risa) acompañaban la noche.

Enteradxs del avance de los carros policiales, lxs compañerxs en la calle deciden salir a buscar a los piquetes, levantando barricadas en todo el barrio. Se iniciaba así un combate que duró horas, moviéndose por todo el sector, buscando las principales arterias. Fue una noche de múltiples llamaradas.

Hubo detenidxs, compañerxs golpeadxs y diversos intentos de parte de Carabineros por entrar a la okupación, pero aun cuando lanzaron agua y gases, finalmente no hicieron ingreso. Desde el techo los esperaban con ansias…

En las primeras luces de la mañana aún humeaban las barricadas y cada pared del barrio recordaba a Mauri. Se sembraba así la semilla de la memoria negra.

Esquirlas y cacería

“Hoy, el Estado, la policía, la gerencia económica e intelectual de este país hacen gala de su ineptitud atacando casas, alzando burdas declaraciones, repitiendo las imágenes de la descarada persecución política, democrática o dictatorial, da lo mismo”.

– “Un saludo de libertad” – (4)

Al funeral llegaron centenares de compañerxs, desde diferentes rincones, muchxs aún sin declarar afinidad completa con las ideas y acciones de Mauri, demostraron con su sola presencia respeto, solidaridad y compañerismo.

Nuevamente en momentos donde lo “racional” dictaba ponerse a resguardo, lo más lejos posible para no verse salpicadxs con la arremetida policial, el germen anárquico se reunió para despedir el cuerpo físico del compañero.

Lienzos, capuchas y voluntad fueron acompañanado el ataúd que muy acorde con las ideas de Mauri, llevaba un rayado donde se leía “Ni dios ni amo”. La familia sanguínea decidió bajarse de los autos y acompañar a pie el camino hasta el cementerio, avanzando junto a todxs lxs compañerxs. Se trataba de evitar a toda costa que los carros policiales cortaran la marcha y aislaran el ataúd.

Tras el funeral se levantaron algunas barricadas en los alrededores del cementerio, sin que se registraran detenidxs en el lugar. La prensa vigiló a distancia, pudiendo obtener algunas imágenes cercanas solo en las afueras de la casa de la familia sanguínea.

Los ecos de los enfrentamientos tras la muerte de Mauri, fueron superando cualquier distancia, llevando la noticia a diferentes territorios, desde donde fueron manifestando solidaridad, aportando a la expansión de la memoria.

La presencia policial y periodística en torno a las okupaciones fue permanente, intensificando los controles que ya existían desde antes del 22 de mayo. El poder, a través del hostigamiento, buscaba provocar el cierre de los espacios, porque entendía el aporte que significaban para la propagación de las ideas/acciones antiautoritarias.

Carabineros y la Policía de Investigaciones se disputaban el protagonismo en el caso, elaborando diferentes teorías, que finalmente implicaban la presencia de ambas policías en el entorno de Mauri. Aun así, ningún camino les llevó a su acompañante.

El quiebre entre la familia sanguínea y lxs compañerxs de Mauri que la policía no pudo lograr en un primer momento, lo fue obteniendo con el paso de los meses. Psicólogos policiales fueron asesorando a la familia sanguínea, aprovechándose de ellxs, guiando y orientando su dolor hacia el camino que le convenía a la investigación.

Así finalmente, de una familiar la policía obtiene una declaración con una lista de personas que posiblemente acompañaban a Mauri, quienes además serían las “culpables” de su decisión de ataque, de sus ideas y acciones frente a la autoridad.

Todo esto se sabría recién en 2010, cuando en el marco del tristemente famoso “Caso Bombas”, muchxs de sus compañerxs enfrentaban las acusaciones del poder.

En una retorcida y artificiosa tesis de la fiscalía, existía una organización ilícita terrorista, con un plan criminal estudiado para difundir el terror mediante acciones directas. En esta organización había supuestos líderes y una estructura definida, con roles establecidos. Y como guinda de la torta, la fiscalía sostenía que para llevar a cabo el “plan criminal” lxs imputadxs levantaban “fachadas” de okupaciones, llamadas en el delirio fiscal como centros de poder.

Mauri y 14 compañerxs más, fueron sindicadxs como parte integrante de esta organización ilícita terrorista. Durante las interminables audiencias es donde sale a la luz la declaración de parte de la familia sanguínea. Fue un momento duro y amargo, porque más allá de todo el festín mediático y policial tras su muerte, finalmente parte de su familia nuclear no solo pisoteaba su vida y valores ácratas, negaba además su fuerza individual y colaboraba con los eternos enemigos de Mauri: los defensores de la autoridad.

A la distancia de los años puede parecer tragicómico el curso de los acontecimientos, con sus vueltas y delirios investigativos, pero lo cierto es que así lograron ir desarticulando entornos, con el miedo y desgaste, además desalojaron la okupación Sacco y Vanzetti, detuvieron a más de 10 compañerxs por varios meses, extendieron el juicio por más de un año y durante el proceso expusieron -una vez más- fotografías del cuerpo muerto de Mauri, con detalle en cada herida. Es sin duda lamentable que este último hecho no encontrara resistencia, por mínima que fuera.

Finalmente el juicio terminó con la absolución de todxs lxs imputadxs. Así terminaba -por ese momento- el intento por judicializar un amplio entorno anárquico y resolver, al menos policialmente, la muerte de Mauri.

La memoria negra

“Cuando la muerte nos sorprende de improviso son lxs vivxs quienes se preguntan sobre el “sentido” y “significado” de estas muertes… Lxs muertxs no pueden respondernos; sólo sus vidas y acciones pueden darnos indicios sobre aquello que motivó a nuestrxs hermanxs a ser como fueron…”

-Gabriel Pombo da Silva- (5)

A poco más de tres meses de su muerte, sus compañerxs de okupación editan un material escrito, donde se recopila gran parte de sus escritos, canciones, cuentos y poemas. La intención es poner en colectivo sus reflexiones e ideas, para que pudieran propagarse hacia otrxs compañerxs y no quedara Mauri encerrado en su círculo cercano.

En medio de la cacería, en un generoso gesto, diferentes compañerxs fueron aportando con canciones, escritos, entrevistas o cartas que había dejado. Mauri no era un tesoro que había que guardarse para sí, escondiéndolo de las miradas del resto, tampoco era el héroe martirizado cuya figura se alzaba por sobre lxs demás. Era todo lo contrario y siempre fue reivindicado como un compañero más.

Tras el embate periodístico, con sus múltiples difamaciones, entre pomposas declaraciones policiales que pretendieron describirlo, era importante hacer un rescate del compañero. Evitar las reinterpretaciones y posibilitar que el mismo Mauri en primera persona a través de sus múltiples escritos, fuese acercándose a otrxs compañerxs y entornos.

Hay compañerxs cuyas muertes que se explican por la vida que decidieron vivir. El gesto de editar un libro con sus escritos, se enmarca precisamente en posibilitar que quienes no fueron cercanxs al compañero, conocieran el tránsito de su camino, los diferentes recorridos que lo llevaron a ser quien fue, las decisiones de vida que finalmente lo acercan a la muerte.

Así el Punki Mauri fue expandiéndose entre compañerxs, viajando miles de kilómetros, hablando diferentes idiomas pero con un negro lenguaje común. Sus experiencias, valores e ideas volaron, derribando las fronteras del tiempo y la geografía. Hubo decisión y persistencia en que la llama de su vida no se apagara.

La memoria negra fue adquiriendo amplias y variadas formas para propagarse y contagiar a nuevxs compas. En ese tránsito todo gesto fue y es un aporte. Sin líderes ni dirigentes, todxs estamos llamadxs a buscar incansablemente como contribuir a esa propagación, de la forma que creamos más certera. No hay una memoria oficial, sino múltiples gestos para seguir prokurando que viva la Anarquía.

El paso de los años

“¿Cuatro años? Me parece una infinidad, pero también fue hace nada cuando Culmine me mando la noticia de aquel 22 de mayo, junto a un recorte de periódico con su foto. Solo un trozo de papel, una imagen ya marcada por el tiempo, ¿destinada rápidamente a descomponerse? Sí, pero también mucho más!.
Es el símbolo de un recuerdo imborrable, es una querida e íntima imagen, una de las verdaderamente pocas que hasta ahora, permanece siempre pegada al muro de la celda. Es un símbolo de una relación con el guerrero Mauri y con su tribu guerrera, imprimido a fuego siempre quieto y seguro en mi corazón y en mi mente. Más allá de cualquier frontera, distancia, represión, y muerte!”

-Marco Camenisch- (6)

Ya se cumplen 10 años de la muerte de Mauri, es casi inevitable hacer una retrospectiva, analizar cómo fueron sucediendo y enfrentándose diferentes hechos.

Hacer un rescate de la belleza de ciertos momentos de confrontación, destacando la permanente presencia de la solidaridad, la agitación y la propagación de la memoria.

No han sido 10 años de quietud o de recuerdo silencioso, ha sido un tiempo donde desde diferentes territorios se han levantado gestos de memoria colectiva, como idea/acción que tiende a propagar la vida que Mauri fue forjando, su decisión de confrontar lo establecido, su negación activa a cualquier autoridad, al mismo tiempo que de forma inseparable se sigue propagando la Anarquía y el Kaos como fuerza vital.

La partida de Mauri se transformó en el punto de encuentro entre muchxs otrxs compañerxs. Un punto de encuentro para despegar hacia nuevos desafíos, ahí radica la vitalidad de la memoria, no es la fotografía estática de un momento de confrontación, es el presente que vamos construyendo, nutridxs tanto de las experiencias de otrxs compañerxs como de nuestros propios intereses y anhelos. Así vamos proyectando el camino.

Tras el paso de la muerte y la cacería policial, nos afirmamos en la orgullosa decisión de no retroceder, nutriendo la sonrisa con la certeza de que el poder no pudo imponer ni el silencio, ni la sumisión. No pudo detener la dimensión ofensiva de nuestra memoria negra, que combate la resignación y el miedo, solo funcionales a la autoridad.

El Punki Mauri ha estado presente en la calle todo este tiempo, porque quienes lo recuerdan no están alejadxs de los senderos de lucha, no se levanta una memoria desde la vereda de la comodidad, sino desde el terreno mismo del combate a la dominación.

No ha habido ni victimismo, ni ningún intento por blanquear su recuerdo. Mauri no es el inocente que cae en un montaje, era un ser anárquico que se atrevió a desafiar lo impuesto. Murió como eligió vivir. No es un héroe o un mártir idealizado, es tan solo un compañero más, con defectos y virtudes, aciertos y errores, cuyas decisiones de vida fueron propagando el fuego en los corazones anárquicos.

En estos años ha habido diversas jugadas represivas, muchxs compañerxs han sido apresadxs, algunxs han logrado salir de las jaulas, otrxs han recibido largas condenas. Algunxs compañerxs se han ido, se han cansado, otrxs van llegando y en su alegre rabia aportan nuevas energías.

Muchxs de quienes hoy recuerdan activamente a Mauri lo han ido conociendo tras su muerte, sintiéndolo cercano y compañero a través de lo que en vida fue forjando. Ha habido un traspaso generacional de la memoria, como una fibra negra que nos conecta y hermana. En la calle hoy sigue riendo en otras risas, con total vitalidad. Sus ideas aún son herramientas con las que resistir y atacar aquello que intenta someternos.

A 10 años de su muerte, Mauri sigue entre nosotrxs, impregnándose en nuevxs cómplices. Sigue presente en el combate, generando el desprecio de la policía y la prensa, lo vemos en sus burdas campañas de exposición y desprestigio.

Los años pasan, pero nuestrxs muertxs en guerra nos siguen acompañanado.
Buen Viaje Mauri
Nada ha acabado, todo continua

“Algo siempre queda. Dicen que las ideas son indelebles. Aquí y allí y en todas partes. No solo vosotrxs, no solo nosotrxs, todxs. Todxs y para siempre. Todavía tenemos camino por delante.” (7)

Publicado originalmente en Madre Tierra, publicación anárquica, n° 3. Mayo 2019.


Notas

(1) Comunicado escrito por tres grupos de acción el día 23 de mayo de 2009, saludando al compañero Mauricio Morales.

(2) Extraído del libro “Macul con Grecia. Fuego en las manos contra la Autoridad”.

(3) Comunicado escrito por el Centro Social Okupado Sacco y Vanzetti el día 22 de mayo de 2009.

(4) Comunicado escrito por tres grupos de acción el día 23 de mayo de 2009, saludando al compañero Mauricio Morales.

(5) Texto publicado el año 2013.

(6) Texto publicado el año 2013.

(7) Escrito de los compañeros Yanis Skuludis, Sokratis Tzifkas (Cárcel de menores Avlona), Mpampis Tsilianidis, Dimitris Dimtsiadis (Cárcel de Koridallos). 22 de Mayo 2011.


Una mirada cómplice a la violencia encapuchada

«Madre Tierra» publicación anárquica: De la lectura a la acción. De la lectura a la complicidad…

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