Nanotecnología y Control social

by • 10 enero, 2019 • Antidesarrollismo, Artículos, Coyuntura política, Ecología, Economía, Geopolítica, Poder, Software, TécnicaComments (0)391

En la búsqueda del control total de cada aspecto de la existencia, el orden dominante ha comenzado a desarrollar tecnologías capaces de manipular la materia a escala nanométrica, una millonésima parte de un milímetro. A este nivel, el de los átomos y las moléculas, así como de las proteínas, compuestos de carbono, ADN…, la distinción entre lo animado y lo inanimado puede comenzar a hacerse nebulosa y muchos de los planteamientos vinculados con esta tecnología representan esa nebulosidad.

La nanotecnología (1) crea nuevos productos a través de la manipulación de las moléculas, átomos y partículas subatómicas. Mientras que la biotecnología manipula la estructura del ADN para crear nuevos organismos a través de la recombinación genética, la nanotecnología va más alla, “destruyendo” la materia en átomos para posteriormente unirlos dando lugar a nuevos materiales, literalmente creados átomo a átomo. Actualmente, la atención está puesta sobre el átomo de carbono, pero los científicos están interesados en tener control sobre cada elemento de la tabla periódica para utilizarlos en un futuro. Esto les permitiría combinar características (tales como el color, resistencia, punto de fusión, etc) en formas previamente desconocidas.

La mayor parte de la investigación en nanotecnología está conectada con las investigaciones en biotecnología, en la búsqueda de la posibilidad de manipular los átomos a nivel biomolecular. Este es el origen de la nano-biotecnología. Los proponentes de esta investigación han hecho públicas las muchas posibilidades que pueden alcanzarse al jugar con la línea entre la materia viva e inanimada a nivel atómico: plásticos que se autolimpian al ser la suciedad el alimento de las enzimas que los constituyen, alas de aviones confeccionadas por proteínas que funcionan como adhesivos si el ala se ve dañada y así la reparan, conjunto de átomos utilizados como alimento y bebida que son capaces de combinarse de varios modos para crear el alimento o la bebida deseada, ordenadores ultrarrápidos con circuitos basados en “esqueletos” de ADN (2), conductores eléctricos a escala nanométrica en base proteica- por ejemplo “plásticos vivos” construidos a partir de una bacteria manipulada genéticamente capaz de producir una enzima que los científicos afirman que puede polimerizarse (3).

Pero esto son simplemente “Knick-Knacks” (“golosinas”) sin valor alguno que son exhibidas ante el público para provocar deseos infantiles en el consumidor quien deseará ardientemente su satisfación. Estos artilugios no muestran más que actividades relacionadas con el público. Mucho más importante son los procesadores de información miniatuarizados que pueden encontrarse en cada uno de estos dispositivos. Esta miniaturización
abre la puerta a la presencia de micro-chips inteligentes en cada producto del mercado. Ya, ciertos productores han colocado estos chips en sus productos, permitiendo con ello que los movimientos de estos productos puedan rastrearse. Estos chips miniaturizados a la escala del nanometro serán imposibles de detectar por parte del consumidor.

Con cada uno de los últimos desarrollos tecnológicos, los proponentes de la tecnología también publicitan la utilidad “humanitaria” de ésta – en medicina, producción de alimentos, en el desarrollo general de nuestra forma de vida-. Pero los intereses reales de los gobernantes de este mundo al desarrollar esta tecnología yace lejos de esta utilidad humanitaria (como se ha sugerido en párrafos anteriores).

La nanotecnología, como casi cualquier sistema tecnológico desarrollado en los últimos 60 años, ha sido ampliamente desarrollada en el bastidor de los estudios militares. Un claro ejemplo de ello son los MEMS (Sistemas Mecánicos Microeléctricos), la primera generación de las nano-máquinas. Estos aparatos son receptores y motores en miniatura que tienen el tamaño de un grano de polvo, prototipos de los que están entrando en el mercado. La aplicación que actualmente está siendo estudiada es una tecnología de vigilancia que pueda rociarse sobre el campo de batalla o bajo un área de observación, para recopilar ciertos tipos de información.

De hecho, esto es muy similar al “smart dust” (4) que puede ser presentado como una “comodidad” al poder ser esparcido sobre las paredes de los edificios, conectado a la calefacción, al aire acondicionado o al sistema eléctrico y encargarse de encender o apagar calentadores, aires acondicionados, luces, etc. cuando fuese necesario. Pero los experimentos también están dirigidos hacia posibles usos del “samrt dust” como método de vigilancia policial.

El robocop o soldado robot del futuro es probablemente como un micro o nano-robot, versátil, relativamente económico, casi imposible de detectar, capaz de introducirse casi en cualquier espacio.

La Nanotecnología es un medio ideal para extender ampliamente el control social. Esto puede observarse teniendo en cuenta el Veri-chip, un producto de la compañía de Florida, Applied Digital Solutions.

Este chip es del tamaño de un grano de arroz y se introduce en la piel a través de una inyección. Puede programarse para acumular información acerca de la persona en la que se ha introducido y establecer comunicación con un GPS (Sistema de Posición Global). Se presentó al mercado en abril de 2002. La compañía lo publicita como un método de almacenar el historial médico directamente en nuestro cuerpo y como un tipo de guardaespaldas electrónico para evitar los secuestros de las personas ricas. Pero otras posibilidades mucho más siniestras no son olvidadas. La compañia CEO sugiere que el Veri-Chip puede resultar una gran alternativa a la “green card” (5) y también ha recomendado su uso sobre niños, ancianos y presos. Una tecnología como ésta con un gran potencial para el control social probablemente será introducida de forma creciente, hasta que sea considerada como algo normal. Tras ello sólo será cuestión de un pequeño paso para hacerla obligatoria al principio a través de un chantaje indirecto: “no, no tienes que llevar este chip colocado bajo tu piel si no quieres, pero si no lo llevas no serás capaz de conseguir un trabajo, beneficios colectivos, tener una cuenta bancaria, hacer compras, etc, etc…” Pero posiblemente terminará siendo legalmente requerido con multas por negarse o quitarse el chip.

De hecho, en Gran Betraña el gobierno ha propuesto implantar estos chip a condenados por pedofilia. Estos chips no solamente registrarán la localización de quien “lo viste”, sino también la tensión arterial y el ritmo cardiaco. En otras palabras, no los signos específicos del despertar sexual, pero si aquellos relacionados con la agitación nerviosa y el miedo; el mismo nerviosismo y miedo que un/a ladrón/a o un/a saboteador/a debe sentir mientras está actuando. Utilizando la alarma alentada por los medios sobre la pedofilia -un caso definitivo  de crear conciencia pública a favor del aumento del control social en nombre de los/as niños/as- el proyecto de trasladar el control social directamente a nuestros cuerpos se justifica. Y una vez que la gente se haga a la idea de que ciertas personas deberían estar monitoreadas, esta monitorización será fácilmente ampliada en alcance.

El miedo por la seguridad de los/as niños/as, ya facilita el ensanchamiento de esta monitorización. Expertos y asociaciones de padres de Gran Betraña recomiendan que a todos/as los/as niños/as le sea insertado el chip después de que dos chicas fueron violadas y asesinadas en 2002. De esta manera todos los/as niños/as se convertirán en los guardianes del Estado y en sus aparatos tecnológicos de por vida. A partir de aquí la cuestión será: ¿Quién protegerá a los/as niños/as del ojo penetrante de sus padres y del Estado? ¿Quién protegerá a los/as niños/as de las redes ineludibles del control tecnológico?

La importancia de la investigación tecnológica para aquellos que tienen el poder, se hace evidente frente a la enorme apropiación de fondos invertidos en ella. El gobierno de los EEUU invierte de 600 a 700 millones de dólares al año en este sector. La Unión Europea también invierte cientos de millones de euros en esta investigación en la que intervienen multinacionales como Philips, Motorola, y STMicroelectronic.

Estos chips demuestran sólo una de las maneras en las que la micro y nanotecnología desdibuja la distinción entre lo vivo y lo muerto a través de la penetración de la máquina en un cuerpo vivo -el cibernético13 de la ciencia ficción-. Pero la nanotecnología lleva las  cosas aún más lejos, con la creación actual de máquinas orgánicas a través de la manipulación atómica. Es aquí, con la creación de máquinas que parecen llevar a cabo funciones biológicas (proponentes de la nanotecnología han hablado de máquinas capaces de reproducirse así mismas utilizando métodos similares a la reproducción asexual de las células), donde surge el miedo por el “grey goo” (6), el miedo de que estas máquinas microscópicas capaces de reproducirse pueden invadirnos poco a poco, destruyendo moléculas para llevar a cabo sus funciones programadas y destruirlo todo en el proceso.

Por supuesto, este miedo es del tipo más extremo y apocalíptico. Pero en el nombre del “progreso” incluso los miedos más legítimos -como el miedo a la monitorización total de la existencia, o el miedo a una posible infección por desarrollos nanobiotecnológicos- tiene que ser dejados a un lado. Los delitos de la tecnociencia y los desastres causados por esta son siempre atribuidos a un “mal uso”, porque la tecnología, por supuesto, es neutra. Que estos desastres parecen seguir una razón tras otra de algún modo no plantea ninguna cuestión sobre esta supuesta neutralidad, como si algún “buen uso” fuese posible.

El papel de los expertos ha sido siempre justificar el sistema tecnológico, para explicar como la procesión de desastres es debido simplemente a incidentes aislados, aberraciones que no reflejan en absoluto el sistema en si mismo. No podemos permitirles por más tiempo tomar las decisiones sobre estos asuntos. Recuperar la capacidad de decidir por nosotros/as mismos/assobre estas cuestiones, puede llevarnos exclusivamente en una dirección, el ataque contra el sistema de dominación y explotación en todos sus aspectos. A la vez que los expertos científicos nos hablan sobre estas tecnologías, están describiendo una decisión que ya “cuelga” sobre nuestras cabezas. Buscar cualquier dialogo con ellos o con los poderes dominantes a los que sirven es inútil. Debemos reconocer estos desarrollos por lo que son; el mayor robo de nuestras vidas, un ataque sobre cualquier capacidad para la autodeterminación que pueda quedarnos.

La oposición a estos últimos desarrollos tecnológicos no puede seguir el mismo camino que pasados movimientos de oposición, movimientos que intentaron dialogar con los amos de este mundo. En tal dialogo, los amos siempre ganan. Quizá en algunos lugares, las monstruosidades producidas por estas tecnologías han tenido que ser etiquetadas, así que tenemos una “oportunidad”. Pero a pesar de ello se han convertido en algo más de nuestra existencia.

La nanotecnología crea monstruosidades minúsculas capaces de los mayores horrores, ya que son capaces de llevar el sistema de control social directamente al interior de nuestros cuerpos. No podemos pretender por más tiempo que existe alguna posibilidad de diálogo. Es un hecho evidente para los dominadores de este mundo que el mantenimiento de la paz social es un acto de guerra contra todos/as los/as explotados/as y desposeídos/as. Aquellos/as de nosotros/as que deseamos la libertad necesitamos poder crear nuestras vidas según nuestros propios términos, quienes deseamos permanecer como individuos capaces de cualquier tipo de acción autónoma, debemos actuar destructivamente contra el sistema de control social en su totalidad, la totalidad de esta civilización en la que las máquinas la tienen tomada con la gente y la gente se trasforma lentamente en máquinas. Aquí y ahora.

Willful Disobedience

Fuente: Lecturas sobre tecnología y dominación


Miguel Amorós: ¿Dónde Estamos? Algunas consideraciones sobre el tema de la técnica y las maneras de combatir su dominio

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Lydia Feito: Aspectos éticos de las tecnologías genéticas biomédicas: apuntes para la reflexión (LP69)

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