John Zerzan: El moderno Anti-Mundo.

by • 9 julio, 2014 • Artículos, Coyuntura política, Teoria políticaComments (1)3009

 

Hoy solo existe una civilización, una única máquina global engrasada para la domesticación. Los continuos esfuerzos de la Modernidad para desencantar e instrumentalizar el mundo natural no-cultural han producido una realidad en la que virtualmente nada queda fuera del sistema. Esta trayectoria ya era visible en los tiempos de las primeras urbes. Desde aquellos tiempos Neolíticos nos hemos acercado mucho más a completar la des-realización de la naturaleza, culminando hoy en un estado de emergencia mundial.

La aproximación a la ruina es una visión común, nuestro obvio no-futuro. Casi no es necesario destacar que ninguna de las pretensiones de la Modernidad/Ilustración (en lo que concierne a la libertad, la razón, el individuo) son válidas. La modernidad es esencialmente globalización, masificación, estandarización. La auto-evidente conclusión de una inexorable expansión indefinida de las fuerzas productivas da el golpe final a la creencia en el progreso. A medida que la industrialización de China avanza a paso ligero, tenemos otro caso gráfico a la vista.

Historia de la renuncia

Desde el Neolítico, ha habido un constante incremento de la dependencia con la tecnología, la cultura material de la civilización. Horkheimer y Adorno destacaron que la historia de la civilización es la historia de la renuncia. Se obtiene menos de lo que se pone. Y este el fraude de la tecno-cultura, y el corazón oculto de la domesticación, el empobrecimiento creciente de uno mismo, de la sociedad, de la Tierra. Mientras tanto, los sujetos modernos tienen la esperanza de que, de alguna manera, la promesa de mayor modernidad sanará las heridas que los afligen.

Un aspecto definitorio del mundo presente es el desastre auto-construido, que se anuncia diariamente. Pero la crisis que enfrenta la biosfera es razonablemente menos destacada y notoria, por lo menos en el Primer Mundo, que la diaria alineación, desesperación y captura en una rutinaria red que controla sin sentido.

La influencia sobre los más pequeños eventos o circunstancias nos vacía a medida que el sistema de producción e intercambio destruye nuestras locales peculiaridades, distinciones y costumbres. Se han ido las anteriores pre-eminencias del lugar, reemplazadas progresivamente por lo que Pico Ayer llama la cultura de aeropuerto, sin raíces, urbana, homogénea. La Modernidad encuentra sus bases originales en el colonialismo, así como la civilización –en un nivel más fundamental- se funda en la dominación.

Algunos querrían olvidar este elemento pivotador de la conquista, o trascenderlo, como en la fácil nueva trans-modernidad de la pseudo-resolución de Enrique Dussel (The Invention of the Americas, 1995). Scott Lash usa una

manipulación similar en Another Modernity: A Different Rationality (1999), un pobre título sin sentido dada su reafirmación del mundo de la tecnocultura. Un fracaso más tortuoso es Alternative Modernity (1995), en el que Andrew Feenberg observa sabiamente que la tecnología no es un valor que uno debe elegir a favor o en contra, sino un desafío sin fin a desplegar y multiplicar mundos. El triunfante mundo de la civilización tecnificada, que conocemos como modernización, globalización o capitalismo, nada tiene que temer de tales evasiones vacías.

Paradójicamente, la mayoría de los trabajos de análisis social brindan soporte a una acusación del mundo moderno, pero fracasan al confrontar las consecuencias del contexto que desarrollan. David Abrahams, por ejemplo, en The Spell of the Sensuous (1995) brinda una revisión muy crítica de las raíces de la totalidad anti-vida, sólo para concluir con una nota absurda. Ocultando las conclusiones lógicas de todo su libro (que debería ser una advertencia para oponerse a los horribles lineamientos de la tecno-civilización), Abrahams decide que este movimiento hacia el abismo, después de todo está, basado en la tierra y es orgánico. De manera que tarde o temprano debe aceptarse la invitación de la gravedad y volver a la tierra. Una manera sorprendentemente irresponsable de concluir su análisis.

Richard Stivers ha estudiado el ethos contemporáneo dominante de la soledad, el aburrimiento, la enfermedad mental, etc., especialmente en su Shades of Loneliness: Pathologies of Technological Society (1998). Pero su trabajo cae en el quietismo, tal como su crítica en Technology as Magic que termina en una también esquiva conclusión:  la lucha no es contra la tecnología, que una manera simplista de entender el problema, sino contra un sistema tecnológico que es ahora nuestro medio-vital.

En The Enigma of Health (1996) Hans George Gadamer nos aconseja traer nuevamente los logros de la sociedad moderna, con todo su aparato automatizado, burocrático y tecnológico, al servicio del ritmo que sostiene adecuadamente la vida corporal. Nueve páginas antes, Gadamer observa que es precisamente este aparato de objetivación el que produce nuestro violento extrañamiento de nosotros mismos.

La lista de ejemplos podría llenar una pequeña biblioteca, y el show del horror sigue. Un dato entre miles es el asombroso nivel de dependencia de esta sociedad con la droga tecnológica. Trabajo, descanso, recreación, no-ansiedad/depresión, función sexual, realizaciones deportivas -¿Qué se escapa? Por ejemplo, el uso de antidepresivos está ascendiendo entre los preescolares.

Cuestionando el consenso

Aparte del doble-lenguaje de incontables teóricos semi-críticos, sin embargo, está el peso de la inercia no-apologética de innumerables voces que aconsejan que la modernidad es simplemente inevitable y deberíamos desistir de cuestionarla. Dicen que está claro que en ningún lugar en el mundo hay escapatoria de la modernización y es inalterable. Tal fatalismo ya se aprecia en el título de Michel Dertourzos What Will Be: How the New World of Information Will Change Our Lives (1997). Poco asombra que la nostalgia prevalezca, el apasionado deseo por todos lo que nos ha sido quitado de nuestras vidas. Las pérdidas se acumulan en todas partes, junto a la protesta contra nuestro desarraigo y llamados por un retorno a casa. Como siempre, los partidarios de incrementar nuestra domesticación nos hablan de abandonar nuestros deseos y crecer.

Norman Jacobson (“Escape from Alienation: Challenges to the Nation-State,” Representations 84: 2004) advierte que la nostalgia, si abandona el mundo del arte o la leyenda, se hace peligrosa, una amenaza al Estado-Nación. Este medroso izquierdista aconseja realismo, no fantasías: Aprender a vivir alienado es equivalente, en la esfera política, a dejar la seguridad del cobijo familiar. La civilización, como biensabía Freud, debe ser defendida contra el individuo y todas las instituciones son parte de esa defensa.

¿Cómo salimos de aquí, de este barco de la muerte? La nostalgia sola es poco adecuada para un proyecto de emancipación. El mayorobstáculo para dar el primer paso es tan obvio como profundo. Si entender viene primero, debería ser claro que no se puede aceptar la totalidad y a la vez formular una auténtica crítica y una visión cualitativamente diferente de esa totalidad. Esta inconsistencia fundamental resulta en la relumbrante incoherencia de algunos de los trabajos citados antes.

La impactante alegoría de Walter Benjamín del significado de la Modernidad: Su rostro está vuelto al pasado. Donde percibimos una cadena de eventos, ve una sola catástrofe que se mantiene apilando ruina sobre ruina y la arroja a sus pies. El ángel querría quedarse, despertar a los muertos y reparar lo que ha sido aplastado. Pero una tormenta sopla del Paraíso: ha apresado sus alas con tal violencia que el ángel ya no puede cerrarlas. La tormenta lo impulsa irresistiblemente al futuro, al que da la espalda, mientras que la pila de desperdicios delante suyo crece hasta el cielo. Esta tormenta es lo que llamamos progreso.(1940)

Hubo un tiempo en que esta tormenta no rugía, cuando la naturaleza no era un adversario a ser conquistada, domesticada en lo que es estéril y sustituto. Pero hemos estado viajando a velocidad de crucero, levantando ráfagas de progreso a nuestras espaldas, hacia un mayor desencanto, cuya empobrecida totalidad hace ahora peligrar tanto la vida como la salud.

La complejidad sistemática fragmenta, coloniza, rebasa nuestra vida diaria. Su motor, la división del trabajo, minimiza la humanidad en sus profundidades, des-capacitándonos y pacificándonos. Esta especialización estupidizante, que nos da ilusión de competencia, es clave, permitiendo predicar la domesticación.

Antes de la domesticación, Ernest Séller (Sword, Plow and Book, 1989) anotó que simplemente no había posibilidad de un crecimiento comparable en complejidad con la división del trabajo y diferenciación social. Por supuesto, hay un fuerte consenso que una regresión de la civilización acarrearía un alto costo –apoyado por atemorizantes escenarios ficticios, muchos de los cuales no reflejan más que los actuales productos de la modernidad. La gente ha comenzado a cuestionar la Modernidad.

Ya un espectro está rondando su fachada que se desmorona. En 1980 Jurgen Habermas temía que las ideas antimodernidad junto con un toque adicional de premodernidad habían alcanzado alguna popularidad. Una gran marea de tal pensar parece inevitable, y comienza a resonar en filmes populares, novelas, música, fanzines, shows de TV,   etc.

Y es también un hecho, triste, que el daño acumulado haya causado una gran pérdida de optimismo y esperanza. La negativa a romper con la totalidad corona y consolida este pesimismo inductor-de-suicidio. Sólo visiones completamente fuera de la realidad corriente constituyen nuestro primer paso a la liberación.

No podemos permitirnos continuar operando en los términos del enemigo. (Esta posición puede parecer extrema; el abolicionismo del siglo XIX también parecía extremo cuando sus adherentes declararon que sólo aceptaban una eliminación de la esclavitud y que las reformas eran pro-esclavitud).

Marx entendió la sociedad moderna como un estado de permanente revolución, en perpetuo movimiento innovador. La posmodernidad trae más de lo mismo, a medida que el cambio acelerado hace a todo lo humano (como nuestras relaciones más cercanas) frágil y deshecho. La realidad de este movimiento y fluidez ha sido elevada a virtud por pensadores posmodernos, que celebran la indecisión como condición universal. Todo es fluir, fuera de contexto, cada imagen o punto de vista es efímero y tan válido como cualquier otro.

Este es el punto de vista de la totalidad posmoderna, la posición desde la cual los posmodernos condenan toda otra perspectiva. El fundamento histórico de la posmodernidad es desconocido en sí mismo, por tener una aversión fundamental a descripciones generales y totalidades. Ignorando la idea central de Kaczynki (Industrial Society and Its Future, 1996) que el significado y la libertad son progresivamente proscriptas por la sociedad tecnológica moderna, los posmodernos tampoco se interesaran en el hecho que Max Weber escribió lo mismo casi un siglo antes. O que el movimiento de la sociedad, por así decirlo, es la verdad histórica que los posmodernos analizan tan en abstracto, como si fuera una novedad que ellos solos (parcialmente) entienden.

Evitando asir la lógica del sistema como un todo, vía un número de áreas de pensamiento prohibidas, la posición de estos fraudes turbadores anti-totalidad es ridiculizada por una realidad que es más totalizada y global que nunca. La rendición de los posmodernos es un reflejo exacto de los sentimientos de desamparo que atraviesa la cultura.

La indiferencia ética y la auto-absorción estética unen sus manos a la parálisis moral, en la actitud posmoderna de rechazo de la resistencia. No sorprende que un no-occidental como Ziauddin Sardan (Postmodernism and the Other, 1998) juzgara que la posmodernidad preserva –aún aumenta- todas las estructuras clásicas y modernas de opresión y dominación.

La moda cultural predominante puede que no disfrute mucho más de su vida enconchada. Después de todo, es sólo la última oferta en el mercado minorista de la representación. Por su naturaleza, la cultura simbólica genera distancia y mediación, supuestamente cargas inexorables de la condición humana. La mismidad ha sido sólo una trampa del lenguaje, dice Althusser. Estamos sentenciados a no ser más que los modos a través de los cuales el lenguaje progresa autónomamente, nos informa Derrida

Lo simbólico es imperio

La resultante del imperialismo de lo simbólico es el triste lugar común de que el humano concreto no juega ningún rol esencial en el funcionamiento de la razón o la mente. Al contrario, es vital para eliminar la posibilidad de que las cosas hayan sido alguna vez diferentes. La posmodernidad resueltamente elimina al sujeto del origen, la noción que no siempre estuvimos definidos y reificados por la cultura simbólica.

La simulación en computadoras es el último avance en la representación, su poder de des-corporeizar fantasías es exactamente paralela a la esencia central de la modernidad. La instancia posmoderna se niega a admitir la triste realidad, con claras raíces y dinámica esencial. La tormenta del progreso de Benjamín presiona hacia adelante en todos los frentes. Interminables evasiones estético-textuales se apilan para la clasificación de cobardías.

Thomas Lamarre ofrece una típica apología posmoderna sobre el tema: La Modernidad aparece como un proceso o ruptura y reinscripción: modernidades alternativas involucran una apertura a la alteridad dentro de la modernidad Occidental, en el propio proceso de repetición o reinscripción. Es como si la modernidad misma fuese deconstrucción. (Impacts of Modernities, 2004). Sólo que no lo es, como si destacar esto fuera necesario.

¡Deconstrucción y destotalización no tienen nada en común! La deconstrucción juega su papel en el mantenimiento de todo el sistema, que es una verdadera catástrofe, la actual, avanzando.

La era de la comunicación virtual coincide con la abdicación posmoderna, una era de debilitamiento de la cultura simbólica. La conexión debilitada y abaratada encuentra su análogo en la fetichización del siempre-cambiante, significado sin base textual. Tragado por un ambiente que es más y más un inmenso agregado de símbolos, la deconstrucción abraza su prisión y declara ser el único mundo posible. Pero la depreciación de los simbólico, incluyendo el analfabetismo y el cinismo acerca de la narrativa en general, pueden conducir en la dirección de poner en cuestión todo el proyecto civilizatorio. El fracaso de la civilización en su nivel más fundamental se hace tan claro como sus multiplicadores efectos mortales en lo personal, lo social y en lo ambiental.

Las oraciones deben confinarse a los museos si la vacuidad de la escritura persiste predijo Georges Bataille. El lenguaje y lo simbólico son las condiciones de posibilidad del conocimiento, de acuerdo a Derrida y el resto.

Sin embargo, vemos al mismo tiempo una constante disminución en la comprensión. La aparente paradoja de una absorbente dimensión de representación y una disminución del significado hace finalmente que la primera se haga susceptible –primero de duda, luego de subversión.

Husserl trató de establecer una aproximación al significado basándose en el respeto a la experiencia/fenómeno tal como se nos presenta, antes de ser re-presentada por la lógica del simbolismo. No es pequeña sorpresa que este esfuerzo haya sido un objetivo central de la posmodernidad, que ha entendido la necesidad de extirpar esta visión.

Jean Luc Nancy expresa sucintamente esta oposición, decretando que “No tenemos idea, ni memoria, ni presentimiento de un mundo que sostenga (sic) al hombre en su seno”.(The Birth to Presence, 1993).

Cuan desesperadamente aquellos que colaboran con la reinante pesadilla se resisten al hecho de que, durante los dos millones de años antes de nuestra civilización, esta tierra era precisamente un lugar que no nos abandonó y nos sostuvo en su seno. Amenazados por la enfermedad de la información y la fiebre del tiempo, nuestro desafío es explorar el continuo de la historia, como se dio cuenta Benjamín es su último y mejor pensamiento. El vacío, la homogeneidad, la uniformidad deben dar lugar al presente no-intercambiable.

El progreso histórico está hecho de tiempo, que firmemente ha devenido una monstruosa materialidad, regulando

y midiendo la vida. El tiempo de no-domesticación, de no-tiempo, permitirá en cada momento estar pleno de conciencia, sentimiento, sabiduría y re-encantamiento. Se puede restaurar la verdadera duración de las cosas cuando eliminemos al tiempo y a las otras mediaciones de lo simbólico.

Derrida, enemigo jurado de esta posibilidad, basa su negativa en la alegada eterna existencia de la cultura simbólica: la historia no puede terminar, porque el juego constante del movimiento simbólico no puede terminar.

Este auto-de-fe es un voto contra la presencia, autenticidad, y todo lo que es directo, concreto, particular, único y libre. Estar atrapado en lo simbólico es solamente nuestra situación actual, no una sentencia eterna.

Un mundo de simulaciones

“Es el lenguaje el que habla”, dice Heidegger. Pero ¿Fue siempre así? Este mundo está lleno de imágenes, simulaciones –como resultado de elecciones que pueden parecer irreversibles. Una especie, en unos pocos miles de años, ha destruido la comunidad y creado una ruina. Una ruina llamada cultura. Los lazos de estrechez a la tierra y a los otros –fuera de la domesticación, ciudades, guerras, etc.- han sido dañados, pero ¿no pueden sanarse?.

Bajo el signo de la civilización unitaria ha sido develado, el posible ataque fatal contra cualquier cosa viva y distinta, para que todos lo veamos. La Globalización, de hecho, sólo ha intensificado lo que estaba en marcha mucho antes de la modernidad. La colonización y uniformización incansablemente sistematizada puesta primero en movimiento para controlar y domar, ahora tiene enemigos que la ven tal como es y lo que acarrea al final, a menos que sea derrotada. La elección al comienzo de la historia fue, como ahora, la de la presencia versus la representación. Gadamer describe la medicina, básicamente, como la restauración de lo que pertenece a la naturaleza. La curación, como la remoción de todo lo que trabaja contra la maravillosa capacidad de la vida de renovarse a si misma. Quitemos lo que bloquea nuestro camino y todo está allí, esperando por nosotros.

J.Z.

 

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One Response to John Zerzan: El moderno Anti-Mundo.

  1. Pablo dice:

    VIDA Y EVOLUCION.

    EL CEREBRO:

    Como a crecido el cerebro humano tantisimo comparado con el de nuestros primos chimpances.Los cientificos dicen que fue porque al andar de pie teniamos las manos libres con las que haciamos herramientas y esa relacion del cerebro y la fabricacion de herramientas cada vez mas complejas hizo que nuestro cerebro creciera para poder evolucionar en esa fabricacion.
    Yo soy un manitas creativo y nunca e fabricado nada andando necesito estar parado,depie o sentado si es posible,si yo pudiera trabajar con cuatro manos como los chimpances seria un jenio,si fuera cierta la teoria cientifica los chimpances tendrian el doble de cabeza puesto que tendrian cuatro manos para trabajar.
    A los chimpances le a crecido el cerebro 100 Cm3,los cientificos dicen que por su gran empatisacion,a nosotros nos a crecido 1000 Cm3,podria ser tambien por nuestra forma de empatisar,aunque parece que no nos diferenciamos mucho, espresion facial,acicalamiento,gritos,despiojamiento.etc.
    Cuando nos pusimos de pie,nos bajo la laringe facilitandonos una nueba forma de empatisar la VOZ, esta llena de senzaciones y emociones,que por medio de sus tonos altos y bajos,diferentes melodias etc.Nuestro sistema genetico a tenido que crear cerebros cada vez mallores para poder expresar y percivir esa empatisacion cada vez mas complja de los hominidos.
    EMPATISAR:interrelacion grupal por medio de sensaciones y emociones,mientras mas complejas sensaciones necesitamos un cerebro mas complejo para interpretarlas.
    El lenguaje de la naturaleza,de la vida es la empatia,no tiene significado como nuestro lenguaje astracto,pero se basa en la verdad,cada uno espresa lo que siente por dentro y de esa forma todos savemos de todos y el grupo se fortalece, se compenetra y unifica.Por ejemplo si recolectamos aunque no nos veamos si escucho la voz de algien se que por ese lugar no me atacara directamente una fiera,se si esa persona es joven o bieja,se si quiere sexso o no,si se siente bien o mal etc,en algun momento usariamos la voz conjuntamente para mayor compenetracion y union grupal,tambien para asustar algun carnivoro y quitarle su comida o para defendernos de un ataque.De esta forma evolucionamos por millones de años,hasta que adquirimos el lenguaje astracto con su conciencia de si hace unos 150000 mil años.
    Desde joven e intentado imaginarme o sentir ese tiempo donde teniamos un cerebro como el de ahora pero sin lenguaje,sin conciencia de si,me decia quiero volver a ser o sentir como un animal,pero no consigo dejar de ser una persona.Es tan dificil imaginar sin un punto de referiencia,solo puedo usar al chimpances como referencia,pero solo le a crecido 100Cm3 y a nosotros 1000- o- 1300Cm3 si contamos a los neardentales,por el otro lado podria usar a los recolectores y cazadores modernos pero tienen lenguaje y conciencia,son como nosotros,solo una cultura menor y menos dinero o poder.
    Hace tiempo viviendo en grupo nos reuniamos alrrededor del fuego y ablabamos de temas importantes pero en ingles que yo no entendia luego algien me traducia,un dia le pedi que no me tradusca porque yo me montaba una pelicula con las espresiones,voces,intensiones,espectatibas etc esa pelicula me llenaba el corason y me hacia sentir muy bien,pero en el momento que me traducia se me baciaba el corazon y dejaba de sentirme asi,esa pelicula es lo mas aprosimado que puedo imaginar sobre ese tiempo paradisiaco.
    Una vez vi un youtube donde a un indigena en la selva le ataca un leopardo y un perrito de solo 30 cm ladrando asusta al leopardo que sale hullendo,que podriamos hacer nosotros con nuestra voz y un cerebro tn grande.
    La VOZ espresa la verdad que viene de dentro,el lenguage astracto espresa la intencion manipulando la verdad en venefisio propio.
    La voz puede nombrar,poner nombre no es lenguaje astrapto,es un sonido que impacta emocionalmente y hace reasionar similarmente a los componentes de un mismo grupo cultural,muchos animales en especial mamiferos lo usan para una empatisacion mas compleja.

    CONCIENCIA:
    Cuando la ciencia habla de conciencia lo complica mucho dividiendola en conciente,inconciente,preconciente,conciencia de si mismo etc.Dice que la mente del hombre funciona un 95% inconciente y un5% conciente,eso quiere decir que toda la naturaleza,el sistema genetico, es inconciente y solo un pequeño trozo de nuestra mente es conciente.No sera que la naturaleza y el sistema genetico son concientes y que la mente humana tiene un 5% de inconciente o conciente enfermo o conciencia manipulativa-maquiabelica, con la que destrulle a la naturaleza que es nuestra propia vida.
    Conciencia:es el modo en que se expresa y percive el sistema genetico por medio del cuerpo y cerebro que a creado y dirige.Evoluciona en su relacion con el medio aprendiendo por esperiencia o imitacion,a eso que aprende se le llama cultura.Los cientificos dicen que la cultura es otra forma de vida no biologica su sistema genetico parece ser pura informacion sin codificar pero nace,evoluciona,se reproduce y muere.Dicen que se parece a un virus porque necesita de un ser eucariota y con cerebro para vivir y reproducirse.Creo que es el parasito mas maravilloso y endogeno de toda la naturaleza,alludando al sistema genetico y su conciencia a evolucionar rapido y armoniosamente.
    Las selulas se comunican entre ellas de muchas manaras, las neuronas parecen que lo hacen electricamente, toda esa interrelacion depende de las sensaciones-emociones que surjen en la relacion del cuerpo con el medio y otros cuerpos.el sistema genetico se espresa y percive dependiendo de esas sensaciones-emociones:lenguaje de la naturaleza,de nuestra vida.La cultura de alguna forma se pega o acompaña a esas sensaciones cooperando con el S.genetico,por eso la cultura es un virus super endogeno,que evolucionando ella alluda a evolucionar al S.genetico de su anfitrion.
    Lei en un libro de ciencias:La cultura llego a hacerse tan sofisticada en el cerebro humano que un dia el hombre adquirio conciencia de si mismo y desde ese momento se separo del resto de la naturaleza.Una frase muy vonita,pero yo creo que el hombre es inconciente,ni siquiera se conoce a si mismo,el unico animal que no save quien es.Ademas ¿ quien a adquirido conciencia, su verdadera vida el S genetico:eso va en automatico no puede tener conciencia, o el cuerpo-cerebro que son maquinas de mantenimiento y reproduccion dirigida por el S genetico, tampoco.No sera que la cultua(ser vivo)que avita nuestro cerebro se a hecho tan sofisticada que a adquirido conciencia de si misma por medio del lenguage astracto que ella a construido.Se a hecho tan sofisticada que a puesto un centro horganisativo de su informacion en nuestro cerebro al que nos hemos identificado de tal modo que le llamamos(YO).
    La cultura siendo el parasito mas endogeno de la naturaleza en el cerebro humano por medio del lenguage a mutado a conciente de si misma haciendose patogeno y nosotros infectados nos separamos del resto de la naturaleza, esplotandola y casi estingiendola sin comprender que tiene nuestro S genetico que todos somos UNO.La cultura evoluciona rapidisimamente a costa de nosotros que involucionamos para adaptarnos mejor a su evolucion,ya no coopera con nuestro S genetico,solo le interesa su evolucion-procreacion.Nuestra mente dedica todo su tiempo y energia a servir a la cultura olvidando que el S genetico es quien nos a creado y es a quien deveriamos cervir

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