Automatización, robotización, inteligencia artificial y su impacto en el empleo

by • 24 enero, 2018 • Antidesarrollismo, Artículos, Coyuntura política, Economía, Geopolítica, Software, TrabajoComments (0)1576

En el debate presidencial Congreso Futuro el candidato Alejandro Guillier señaló que “En el el corto plazo vamos a tener que hacer lo que está pensando Europa o Canadá, que es aplicar un impuesto a la robotización”.

La idea del sociólogo (y también periodista) es que con el dinero recaudado a través de este impuesto, se capacite a jóvenes y mujeres en carreras tecnológicas, dando un impulso a las actividades productivas del siglo XXI.

La verdad es que suena bonito a primera vista, pero la realidad que se está viviendo en el mundo dice que estas palabras son solo una expresión de buenos deseos.

En primer lugar hay que señalar que si las empresas incorporan robots e inteligencia artificial en sus procesos, no es por mero capricho, es porque disminuye los costos de producción y permite garantizar calidad en los productos.

Si Chile incorpora un impuesto a la robotización, encarecerá los costos de producción, por lo que no serán competitivos con los importados. Eso haría necesario también crear un impuesto a las importaciones fabricadas por robots, lo que claramente resulta inviable, pues eso implicaría hacer un estudio de toda la cadena productiva de cada una de las importaciones.

Una segunda posibilidad, sería aumentar los impuestos a todas las importaciones, lo que de acuerdo a los tratados comerciales ratificados por el Estado de Chile, no es factible, al menos sin entrar en conflictos con las grandes potencias, ante las cuales la Nueva Mayoría y la derecha suelen columpiar el pescuezo en forma sincronizada.

Existen múltiples estudios sobre el impacto de la robotización en las cadenas productivas. Por ejemplo Mihai Andrei en su artículo en la revista electrónica ZME Science señala que algunas industrias chinas han logrado reemplazar al 90% de sus trabajadores con robots, aumentando la producción en un 250% y disminuyendo los productos defectuosos en un 80%. En siguientes etapas de incorporación de automatización se espera aún una disminución mayor de los trabajadores.

Algunos empleos que peligran por el ingreso masivo de robots e inteligencia artificial, fuera de los trabajadores de las fábricas, son choferes, albañiles, contadores, carniceros, vendedores, técnicos petroleros, cajeros, meseros de restaurantes, corredores de bienes raíces, técnicos dentales, cocineros y otra larga lista difícil de enumerar detalladamente.

Dentro de las tendencias mundiales, Adidas y otras empresas llegan a proponer fábricas sin trabajadores.

Esta tendencia de disminución del uso de la mano de obra es de carácter mundial y está permitiendo el retorno a Europa de muchas empresas que habían colocado sus plantas productivas en Asia, en especial en China, pues los robots en China y Alemania son igual de costosos.

El economista John Maynard Keynes en 1933 ya había predicho el problema “debido a nuestro descubrimiento de medios de economizar el uso de la mano de obra que superan el ritmo en que podemos encontrar nuevos usos para el trabajo”, lo que llamó la enfermedad del desempleo tecnológico. A partir de los primeros años del siglo XXI, el rápido ritmo de reemplazo de trabajadores por máquinas, ha puesto entre las primeras prioridades de los economistas el estudio de este fenómeno.

Frey y Osborne, ya el año 2013, anunciaban que los robots ponían el riesgo el 47% de los puestos de trabajo de Estados Unidos. Su estudio consideró el impacto del uso de máquinas de aprendizaje automático (Machine Learning) y de robots móviles en 702 diferentes ocupaciones. Dentro de las preocupaciones de estos autores está que los robots están desplazando a trabajadores de ingresos medios que son destinados a ocupaciones manuales de menores salarios. Al mismo tiempo se requieren trabajadores altamente calificados en labores que requieren esfuerzo intelectual, lo que ha llevado al alza los salarios de las profesiones tecnológicas, causando una polarización en la distribución de los ingresos que en varios países desarrollados había sido superada hace mucho tiempo.

Sí, para sorpresa de nosotros que vivimos en Chile, los sueldos en otras partes del mundo permiten vivir dignamente. Por lo menos hasta ahora.

Uno de los mayores ejemplos de que la inteligencia artificial puede reemplazar labores complejas, es la próxima proliferación de los vehículos de conducción autónoma, que sin necesidad de conductor pueden evaluar situaciones extraordinariamente complejas y tomar decisiones acertadas, en circunstancias que hace pocos años los expertos pensaban que las tecnologías que replican las percepciones humanas, serían desarrollados en varias generaciones más. Hoy ya están siendo comercializados algunos de estos automóviles autónomos, Alemania está desarrollando una norma que permita su incorporación en masa al uso cotidiano y General Motors, dueña de la marca Chevrolet entre varias otras, quiere ingresar al negocio de taxis sin chofer para el 2019.

Seguramente veremos a furiosos choferes de taxis destruyendo a estos vehículos autónomos, pero si consideramos que tres cuartos del costo de un viaje en taxi (En USA) corresponde al salario del conductor, está claro que los vehículos autónomos terminarán imponiéndose.

En 1589 William Lee inventó la primera máquina de tejer y cuando intentó obtener la patente respectiva, la reina Isabel I se la negó por temor al desempleo que provocaría, medida que en definitiva solo retrasó el inevitable reemplazo de los trabajadores por máquinas. De hecho Ned Ludd el año 1779 destruyó dos telares en protesta por la amenaza de la revolución industrial.

Su ejemplo fue seguido por un movimiento que atacó los telares hacia década de 1810 y por movimientos de campesinos hacia 1830 que destruyeron las trilladoreras, ambos en Inglaterra y completamente infructuosos en la detención de la masificación de la tecnología.

Toda este mundo de producción sin mayor esfuerzo humano, en especial en labores repetitivas y sin ejercicio de la creatividad, nos debiera alegrar, abrirnos un mundo de posibilidades de realización personal, mientras las máquinas trabajan para las personas, sin embargo el capitalismo y su lógica de utilidades como centro de la vida productiva, convertirán esta potencial bendición en una maldición para la mayoría de la población que se verá arrojada al desempleo o subempleo de por vida, y por ende, a la precarización más absoluta de su vida.

El desarrollo de la inteligencia artificial no solo afecta a trabajadores manuales de mediana calificación, sino que a profesiones donde el ejercicio intelectual es relevante. Por ejemplo el banco JPMorgan desarrolló un software que permite reemplazar 360.000 horas de abogado anualmente en la revisión de contratos de hipoteca por algunos segundos de operación de computadoras . El Deutsche Bank por su parte ha anunciado que los empleados que se comporten como robots en su trabajo, serán reemplazados por robots verdaderos en el corto plazo, estimándose que 9.000 de los 100.000 empleados serán despedidos en los próximos cinco años y 6.000 de los 30.000 contratistas sufrirían la misma suerte. Algunos ejecutivos del área bancaria plantean que el Deutsche Bank sería capaz de mantener sus operaciones con la mitad de los empleados y contratistas que tiene en la actualidad.

También existen importantes desarrollos en el desarrollo de software de diagnóstico médico y en el desarrollo de robots para cirugías, que por el momento solo sirven para el apoyo del ejercicio de la profesión médica, pero que de seguro en un futuro llevarán al reemplazo de profesionales por técnicos de menor calificación. Ya existen estudios que los software de interpretación de electrocardiogramas lo hacen mejor que el cardiólogo promedio.

El estudio de Acemoglu y Restrepo del Massachusetts Institute of Technology pone en cifras las percepciones enunciadas. Estudió el impacto de la incorporación de robots entre 1990 y 2007 en Estados Unidos, encontrando que por cada robot que se introduce por cada mil trabajadores, el empleo disminuye entre 0,18 a 0,34% y los salarios entre 0,25 a 0,5%, es decir la masa salarial disminuye, confirmando que los trabajos eliminados no son los de peores remuneraciones y que no existe reemplazo masivo por mano de obra calificada.

Las conclusiones de este trabajo son relevantes, pues muestra que los empleos eliminados no son reemplazados por otros en áreas de servicios y si se crean algunos, estos son con salarios más bajos o son tan pocos que su efecto es muy pequeño. No es sorpresa que el estudio muestre que los salarios más afectados son de trabajadores manuales y de fábricas, y los con menor disminución corresponden a quienes tienen estudios universitarios, pero también muestra que no existe ningún sector donde haya existido crecimiento del empleo por la incorporación de robots, es decir la solución de Guillier, para la masificación de la robótica e inteligencia artificial, no tiene sustento en la realidad.


Apéndice
Efectos del desarrollo tecnológico en la masa salarial

Cada vez que una persona concurre a consumir un bien, debe pagar por él. Este dinero que entrega a cambio del producto tiene como destino, por un lado pagar los costos del producto y por otro las utilidades de los capitalistas.

Marx plantea que una parte del precio va a pagar las materias primas y desgaste de maquinarias utilizadas en la producción, transporte y comercialización del producto. A esto lo llamó capital constante y se representa en las ecuaciones como “C”.

La parte del precio que se destina a pagar a los trabajadores involucrados en los procesos de producción, transporte y comercialización lo llamó capital variable y se representa en las ecuaciones como “V”.

Por último la parte que se le entrega a los patrones, por el solo hecho de ser los dueños de los medios de producción, la llamó plusvalía y se representa como “p”, con minúscula. Es necesario destacar que el capitalista, en las empresas pequeñas y medianas, también suele ejercer algún trabajo, por lo que parte de sus ingresos corresponden a lo que pagaría a un trabajador por ejercer ese rol, y el resto a la plusvalía que es el exceso por sobre lo que sería el sueldo de un eventual empleado.

De esta forma el precio “P”, con mayúscula, estará compuesto por los tres elementos señalados:

P=C+V+p

Además, existen dos tipos de productos que se producen de acuerdo al análisis económico. El primero es el tipo I, que corresponde a los medios de producción, es decir bienes que permiten fabricar otros bienes. Y el segundo es el tipo II que corresponde a los bienes de consumo, es decir aquellos que se destinan a satisfacer directamente las necesidades de las personas.

Con estas definiciones establecidas, se puede proceder a analizar el efecto que tiene el desarrollo tecnológico en los esquemas de reproducción capitalista, mediante un ejemplo numérico simple, tomado del texto “El Reinado del Dólar Hegemonía y Decadencia” de André Farhi.

C1 y C2 son el capital constante de los sectores I y II respectivamente; V1 y V2 son el capital variable de los sectores I y II; y p1 y p2 son la plusvalía de los sectores I y II.

A su vez los capitalistas destinarán su plusvalía a consumo personal y también a nuevas inversiones.

Llamaremos R1 y R2 la parte de la plusvalía destinada al consumo de los capitalistas de cada sector, pc1 y pc2 la parte ahorrada de la plusvalía y destinada a nuevos bienes de producción y finalmente pv1 y pv2 la parte de la plusvalía destinada al pago de más trabajadores.

Durante el primer periodo de tiempo tendremos que:

Oferta de medios de producción:

C1+V1+p1=44+11+11=66

Oferta de bienes de consumo:

C2+V2+p2=16+4+4=24

Productor nacional bruto: 66 + 24 = 90

En este ejemplo se tiene que la relación entre capital constante y variable C/V es de 60/15=4.

Supongamos que se ahorre la mitad de la plusvalía en los dos sectores. Esta mitad de la plusvalía, que se ahorra, servirá para comprar bienes de producción y para pagar a nuevos obreros, es decir que va a dividirse de nuevo en C y en V, en la misma proporción que antes. Se supone que C/V es constante, que es la hipótesis de Marx en los esquemas de reproducción.

Así se tiene:

p1 ahorrada: 11/2=5,5= pc1 + pv1 =4,4 + 1,1 (pc1/pv1=4)

p2 ahorrada: 4/2=2= pc2 + pv2 =1,6 + 0,4 (pc2/pv2=4)

Por lo tanto el dinero destinado a compra de bienes de producción, llamado ahorro, será:

C1 + C2 + pc1 + pc2= 44+16+4,4+1,6=66

Así, la oferta de bienes de producción y la demanda de estos será igual. Ahorro=Inversión. (66 cada uno)

A su vez el dinero destinado a compra de bienes de consumo será:

V1 + V2 + pv1 + pv2 + R1 + R2= 11 + 4 + 1,1 + 0,4 + 5,5 + 2= 24

Así, la oferta y la demanda de bienes de consumo serán iguales también (24 cada uno).

De esta forma la economía estará en equilibrio: demanda = oferta.

Si producto del avance tecnológico aumenta la proporción que se invierte en maquinaria y disminuye la inversión en mano de obra, tendremos que la relación C/V crece.

Para completar nuestro ejemplo, la relación C/V cambiará desde 4 en el primer periodo a 7 en el segundo periodo.
Con esto se tendrá que:

p1 ahorrada= 5,5 = 4,8 (C) + 0,7 (V)

p2 ahorrada= 2 = 1,75 (C) + 0,25 (V)

Y el ahorro será C1 + C2 + pc1 + pc2 = 44 + 16 + 4,8 + 1,75 = 66,55

De esta forma el ahorro de 66,55 es mayor que la oferta de bienes de producción de 66.

A su vez el dinero destinado a bienes de consumo será

V1 + V2 + pv1 + pv2 + R1 + R2 = 11 + 4 + 0,7 + 0,25 + 5,5 + 2 = 23,45

Es decir que la oferta de bienes de consumo es de 24, mayor que la demanda de estos que es de 23,45.

De esta forma la economía capitalista está obligada a vender en terceros países el excedente de su producción. Esto obliga a las potencias dominantes a la expansión imperialista, que en el siglo XX fue a través de la intervención militar directa (invasiones) o indirecta (golpes de estado) y que actualmente se ha instituido a través de la formación de acuerdos comerciales que garantizan la hegemonía de las superpotencias en el comercio mundial, y a la vez les garantizan el suministro de materias primas para su producción.

Así, no es de extrañar por ejemplo, que el Estado de Chile, a través de la Corfo, delimite el rol del país a un mero subordinado de las potencias dominantes, invitando a explotar el litio en Chile a empresas transnacionales, y que ha cambio pida concretar inversiones en el desarrollo de industrias asociadas, como lo es la fabricación de baterías, sin plantear de ninguna forma una estrategia de desarrollo autónoma a partir de la explotación de los recursos naturales propios.

 

 

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