El Negro

by • 20 julio, 2017 • Artículos, Literatura y poesia subversiva, PoesíaComments (0)374

El Negro es un perro
grande
de tipo labrador
y pelo negro negro frondoso
(he ahí el motivo del apodo que le puse).

El Negro duerme a la intemperie
ni de día ni de noche se mueve
de los locales comerciales de mi barrio
donde le dan cariño y lo alimentan.

Quisiera llevármelo a mi casa cada vez que paso.
A veces le compro huesos carnudos y casi devora mi mano
cuando se los doy y él cagado de hambre los recibe.
Me desgarra verlo tan solo por las noches
durmiendo sobre el pavimento
que no tenga un techo.
Me desgarra escuchar su tos que lo socava producto del frío
¿Qué será de él el próximo invierno?
“la naturaleza es sabia” me dice mi vieja
cuando le cuento su historia.

¿Y si nosotros fuéramos como el Negro?
Animales arrojados a la vida como un bulto
en un mundo artificial hecho por otras especies
no para nosotros
¿Y si coexistiéramos como náufragos en una selva que no es la
[nuestra?
¿Si fuésemos la plaga en un mundo dominado por otros?

Lo cierto es que nosotros somos la plaga
transformamos el mundo destruyendo su equilibrio
no hay otra especie que lo haga
no hay otra especie que destruya la naturaleza.

Lo cierto es que somos como el Negro en el universo
vagamos en un vacío existencial
inventamos ideologías para llenarnos de sentido
y en la tierra nos aferramos ciegamente
a lo que entendemos como certeza:
ciencia
racionalidad
religiones
filosofías
Estado
patria
bandera
democracia
modas
y miles de huevás que estamos siempre ansiosos por consumir:
el celular
la ropa
autos nuevos
y tanta mierda innecesaria.

¿Pero qué culpa tiene el Negro?
¿qué culpa tiene de que en nuestra selva no haya espacio para él?
¿qué culpa tiene el bosque?
¿qué culpa tienen los ríos?
¿qué culpa tiene el aire?
¿qué culpa tiene la tierra?
¿qué culpa tienen el resto de las especies afectadas por nosotros?

Lo cierto es que somos perros salvajes, y más salvajes que el Negro cuando nos peleamos por un pedazo de mundo, por aquello que vemos como riqueza.

El Negro parece un tonto cuando se mueve tan alegre meneando la cola
pero de tonto no tiene nada
es una criatura tierna.
Tontos somos nosotros los humanos
por tontos orgullos
como el cuico orgulloso de su dinero, de su clase
como el bello o la bella con aires de superioridad
como el macho orgulloso de su género y su fuerza
como el cara de raja orgulloso de su habilidad para cagarse a los demás
como el tonto orgulloso de haber nacido en un país
como el tonto con aires de grandeza embobecido con un título o nombramiento

Lo cierto es que yo quiero a mi Negro
pero no puedo llevármelo a mi casa
porque el patio no da para tanto
porque recogí a mi perrita la Blanquita
cuando vagaba por la calle con apenas dos meses de vida
porque acogí a Don Gato, un gatito salvaje que cazaba pájaros.

Lo cierto es que yo quiero a mi Negro
y lo quiero con su pinta de tonto cuando está alegre
porque es un alegre humilde y sencillo
que nunca
nunca
me haría daño.

Matías Paredes*


 

*Sociólogo y poeta, interesado en la crónica social, realiza de forma esporádica el Taller de Creación Literaria y Critica Social en el Ateneo Anarquista de Santiago. Actualmente, desarrolla en el mismo lugar, el Taller de Metodologías de la investigación Social.

El poema “El Negro” que aquí presenta, pertenece a la antología de poetas jóvenes “Parias, Poetas y Borrachos”,  que fue publicada a finales del 2016 por la editorial independiente Anagénesis.

 

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