La naturaleza del Estado

by • 28 agosto, 2016 • Artículos, Teoria políticaComments (0)1360

El Estado es una de las instituciones más emblemáticas para la humanidad, en especial para el mundo occidental. Creo importante conocer de dónde nace esta imagen del Estado como una institución de poder tan legitimada, que une a una gran variedad de personas dentro de territorios extensos y delimitados.

Hobbes es uno de los primeros autores que describe la imagen del Estado. La elección de Hobbes para la definición de Estado es importante, porque aunque se considera que su imagen es absolutista, grafica crudamente cómo fue entendido el Estado desde sus orígenes.

Hobbes (1651) dice que el objetivo o fin del Estado, es el de otorgar seguridad a sus súbditos. El  Estado introduce normas que permiten a las personas vivir juntos y en armonía, osea funciona como un medidador en las relaciones de las personas que habitan en él. Así, analoga al Estado con una persona: a la cabeza está el soberano, cuyo cuerpo se constituye de una gran multitud de personas que establece pactos recíprocos entre sus miembros con el fin de que el que gobierna pueda emplear la fuerza y medios de todos, como juzgue conveniente para asegurar la paz y la defensa común. El titular de esta persona se denomina soberano, y la multitud que constituye su cuerpo son sus súbditos.

La unión de las voluntades de todos es lo que se llama Estado, Sociedad civil o persona civil. La voluntad de todos es una, y es esa sola voluntad la que va tomando forma de una persona. Ningún ciudadano ni un grupo de ellos puede considerarse el Estado, a excepción del que está a la cabeza, es decir, quien posea la voluntad por encima de la de los demás.

Para entender la teoría de Hobbes es necesario saber que compone un modelo iusnaturalista en el que se parte de un estado de naturaleza negativo del humano (basada en la alocución de Plauto: Homini lupus homini, que acentúa el carácter egoísta connatural de ser humano, y que Hobbes recoge y enfatiza con fuerza) y se evoluciona hasta la constitución del Estado, en donde queda garantizada la supervivencia y la prosperidad de las personas (Rodríguez, 1999: XVIII).

barbarieAlgunos autores anarquistas de finales del siglo XIX, al igual que Hobbes describen la imagen del Estado como una institución que subordina a quienes habitan en él, y justamente por esta razón que toda obra de estos anarquistas está dedicada a desprestigiar el absolutismo, ya que atenta contra la libertad y la autonomía.

Bakunin en 1871 señala que el Estado es una institución que regula y garantiza la desigualdad política y económica. Además, reproduce el principio jerárquico divino: humilla y empequeñece al hombre. En otras palabras, reproduce esta idea de una cabeza al mando de una multitud que se subordina.

De la lectura de Ferrer sobre este texto, se puede rescatar la idea de Bakunin que: desde el orden estatal únicamente emergen criaturas tortuosas o torturadas, contrahechas a imagen y semejanza de su regulador (Ferrer, 2006:7). Bakunin está en completo desacuerdo con la subordinación que propone Hobbes, porque el precio de la estabilidad y la seguridad es demasiado alto. Nuestra libertad es más valiosa que los favores o derechos que nos puede entregar el Estado.

Kropotkin, al igual que Bakunin, realiza una crítica dura sobre el poder absolutista que ejerce el Estado. Esta crítica encarna crudamente el poder que tiene el Estado al anular pequeñas organizaciones que osen combatir la soberanía del Estado.La crítica y propuesta de Kropotkin hace alusión a la formación de  federaciones libres*.

Para Kropotkin, lo que horroriza al legislador es precisamente un Estado dentro de un Estado. El Estado no quiere ni puede reconocer una unión libremente consentida funcionando dentro de él sin llevar un control propiamente tal. Y el soberano en conjunto con la Iglesia son los únicos que tienen derecho de servir de lazo de unión entre las personas. Por ende, es este derecho propio del Estado lo que le permite aniquilar cualquier organización basada en la unión directa entre la ciudadanía. Este es el principio del Estado, el de generar sumisión y disciplina, tal como Hobbes escribió unos siglos atrás, sin este principio de sumisión y disciplina, el Estado deja de existir. El Estado pide a sus súbditos la sumisión directa, personal, sin intermediarios (Kropotkin, 2001: 30-35)

Estas definiciones, si bien, están bastante resumidas y obviamente falta muchas discusiones de muchos autores que se han dedicado a escribir y estudiar sobre el Estrado, las considero bastantes cercanas aún a cómo funciona el Estado en la actualidad. Aunque claro, el poder del Estado a mutado harto durante el último tiempo, por ende, ya no podee la soberanía absoluta frente a nosotrxs, también nos dominan instituciones más grandes como la ONU, el BM, FMI y distintas empresas transnacionales y nacionales. Las definiciones recién presentadas son importantes porque de alguna manera representan un pequeño esbozo de la naturaleza estatal, naturaleza que es legitimada por aquellos que están en el poder y aquellos que les gusta ser esclavxs. Podemos concluir con esto, que el Estado es una figura metafísica que está por encima de las personas. En donde las personas tienden a ser igualadas, dentro de un territorio determinado, con una normativa en común, en la cual todas las personas que habitan en él están obligadas y sometidas a cumplir estas normas o pactos. Y aquellos que nos negamos a obedecer y nos revelmos a su poder, seremos perseguidos y apresados.

Muerte al Estado y  a toda institución que nos obligue a ser esclavxs.


Referencias bibliográficas

  • Bakunin, M. (2006) Dios y el Estado. Buenos Aires: Utopía Libertaria.
  • Bodin, J. (1997) Los seis libros de la República. Madrid: Tecnos
  • D’ Auria, A. (2014) El hombre, Dios y el Estado: contribución en torno a la cuestión de la teología política. Argentina: Libros de Anarres.
  • Ferrer, (2006) Prologo en  Dios y el Estado. Buenos Aires: Utopía Libertaria.
  • Hobbes, T., (1999). El Leviatán. Madrid: Alianza.
  • ————-. (1999). Tratado sobre el ciudadano, Madrid: Trotta.
  • Kropotkin, P. (2001). El Estado, Madrid: Difunde la idea. Recuperado en: http://www.inventati.org/ingobernables/textos/anarquistas/kropotkin_elestado.pdf
  • Rodríguez, F.  (1999) Prólogo en El Leviatán. Madrid: Alianza. 

Publicado originalmente en Pestezine Nº14, Invierno 2015

Pin It

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *