Anarquía y Anarquismo: la tradición rusa

by • 7 mayo, 2016 • Artículos, Economía, Historia anarquista, Organización, Teoria políticaComments (0)1577

El Anarquismo colectivista se vincula al pensador Mijail Bakunin (Rusia 1814-1876). De origen aristocrático, Bakunin poseía una sólida cultura urbana y formación militar. Se había educado en San Petersburgo y fue miembro de Cuerpo de Artilleros del Ejército Ruso: un cuerpo militar privilegiado. Completó su educación en Berlín, Dresde y Leipsig, espacios en los que compartió la experiencia intelectual del hegelianismo de izquierda. Durante su vida como activista, estuvo en contacto lo mismo con Kart Marx que con Pierre Joseph Proudhoun.

bakunin1Bakunin, en muchos sentidos, representa el espíritu internacionalista de la causa anarquista.  Una razón para ello fueron sus viajes: cuando se evadió de la prisión en Siberia, emigró a Japón, pasó luego a California y Londres y, en 1848, participó en la Revolución de París. Pero no se trata sólo de eso. Bakunin se propuso coordinar los esfuerzos anarquistas y su filosofía colectivista internacionalmente. Desde 1864, se dio a la tarea de  organizar las primeras redes anarquistas, a saber, la Hermandad Internacional y la Alianza Internacional para la Social Democracia. Aquellas  estructuras representaron la oposición más organizada a la Internacional de los Trabajadores organizada por Marx y los comunistas. Desde la perspectiva anarquista, la diferencia entre el Marxismo y el Anarquismo estribaba en que, si bien ambos estaban comprometidos con el socialismo, la igualdad y la libertad, los marxianos poseían una filosofía autoritaria y, los anarquistas, una libertaria.

Los Anarquistas Colectivistas coinciden con los Anarquistas Mutualistas en varias cosas:

  • En el rechazo del Estado y los procedimiento políticos convencionales
  • En su defensa del Federalismo y las organizaciones pequeñas
  • En el principio de que el producto del trabajo debe ser del trabajador

Las diferencias parecen haber sido, sin embargo, abismales y se referían a cuestiones tácticas y estratégicas mayores:

  • Los Anarquistas Colectivistas favorecían el uso de métodos revolucionarios para acelerar la disolución del Estado
  • Los Anarquistas Colectivistas estaba de acuerdo en la necesidad de organizar a los trabajadores y en que esa clase debía ser la que  poseyera la tierra y los medios de producción: no los artesanos y campesinos como sostenían los Mutualistas

El argumento filosófico para justificar la propiedad colectiva era un orden que esta se ajustaba a las Leyes Naturales de la Sociedad. La propiedad privada, el “robo” según la designaban  Rousseau y Proudhoun, era un orden artificial y humana. Bakunin y sus seguidores manifestaban un rechazo abierto a todo tipo de individualismo y a cualquier fórmula que se derivara del culto a la Libertad Individual.  En ese sentido, resulta obvio que se encuentran en el extremo opuesto respecto a Stirner y mucho más cerca de la praxis Socialista. Bakunin prefiere la libertad que se alcanza en sociedad y en armonía con los demás: la Libertad Colectiva.

El radicalismo de Bakunin, desde mi punto de vista, resulta evidente en el rechazo palmario que manifiesta este teórico a todo tipo de Estado, incluso la Comuna o la Dictadura del Proletariado. La lección que se deriva de ello es que el carácter coactivo del Estado es una condición natural del mismo: se apoya en su voluntad de monopolizar la violencia mientras la censura en otros. En la lógica de Bakunin, el Estado nunca puede desprenderse de su condición de organización elaborada “desde arriba  hacia abajo”. El pensador ruso prefiere las organizaciones elaboradas “desde abajo hacia arriba”. La fuente última de poder social debía ser la comuna como “base unidad-primaria” que, aunque federadas, no debía perder su poder efectivo o su autonomía respecto a las demás.

Sus argumentos le sirvieron para elaborar una crítica de la Iglesia y la Religión, en la que converge con Proudhoun y Marx: Bakunin veía en la Iglesia un hermano del Estado y, en el Estado, una metáfora del poder de Dios. Del mismo modo, los artilugios participativos del Estado Burgués  ya fuesen elecciones, parlamentos, la  representatividad y la delegación del poder, dado que no se ajustaban a  la Ley Natural, debían desaparecer con el Estado.

Desde cierto Punto de vista, el Anarquismo Colectivista aspiraba a retornar a un Estado Natural perdido. La tendencia dominó en España hasta la década de 1930, momento en que la Guerra Civil Española y el triunfo de Francisco Franco, condujeron al movimiento a una crisis que ya era visible en 1939. El discurso de Bakunin parece una proposición diseñada para sociedades preindustriales. En el  resto de Europa, se abrió paso el Anarco Comunismo desde 1870.

Anarco comunismo

Se trata de una interpretación ligada a la figura de Piotr Kropotkin  (1842-1921) y un grupo de pensadores ubicados en Ginebra, Suiza. Kropotkin, como Bakunin, provenía de una familia privilegiada: era un aristócrata ruso con título de Príncipe y extraordinario geógrafo y naturalista. Había estudiado en la Academia Militar del Zar Ruso, instituto que suplía asesores y funcionarios elite al Imperio. De hecho, Kropotkin fue parte del Cuerpo de Pajes de San Petersburgo.

Su disquisición intenta traducir la experiencia de la Comuna de París (1871) a una teoría para la acción anarquista. Sus títulos más significativos fueron La conquista del pan (1892) y Campos fábricas y talleres (1899). El lector se encuentra ante un teórico urbano, que imagina la Metrópolis Industrial del futuro como el espacio ideal para la Sociedad Libertaria. Esa “Metrópolis” equivaldría  al “Reino de la Abundancia”, panacea de todos los males heredados del capitalismo. El lenguaje futurista y el misticismo,  se unían en este pensador que, además, era para mi gusto un excelente escritor.

La Sociedad Libertaria sería coronada por dos condiciones:

  • La descentralización del orden social
  • La integración del mundo industrial y el agrario, considerada una de las claves de la crisis producida por el industrialismo capitalista

kropotkin_portraitKropotkin era un “evolucionista” en el sentido que  Charles Darwin (1809-1882), autor de El origen de las especies (1859), le dio a ese concepto con su revolucionaria obra intelectual. En el volumen Ayuda mutua (1902), el autor  presentaba el Anarquismo como la fase final del desarrollo de la cooperación. Lo cierto es que en Kropotkin, la cooperación y la solidaridad, se transformaron en un factor de la evolución biológica, tanto como el trabajo resultaba en la Dialéctica de la naturaleza (1875-1876) de Friedrich Engels, un elemento decisivo de la hominización del mono. El lenguaje de Kropotkin, naturalista famoso en su tiempo, acerca el pensamiento social al de la ciencia natural de la evolución de un modo original, echando las bases de una suerte de teoría sociobiológica. El Anarquismo, como el Comunismo, se convierte en un Estado Natural o fin de la historia necesario cuyo alcance es inevitable.

Para Kropotkin el trabajo es una necesidad natural como quien dice, producto del instinto y de la necesidad de supervivencia. El problema de la propiedad y la desigualdad es una deriva. Problemas como consumo conspicuo o innecesario, la voluntad de acumular en exceso, pueden superarse. Kropotkin conjeturaba que cuando no se restringiera el acceso a los bienes, la tentación de poseer más de lo necesario desaparecería. El  mundo imaginado por el príncipe ruso,  subsistiría sobre la base del apoyo mutuo y la cooperación, de modo que el valor más significativo del capitalismo desde Adam Smith, la competencia egoísta, estaba condenada a desaparecer.

Las convergencias del Anarco Comunismo con el Anarquismo Mutualista y el Colectivista son varias, entre otras, la preeminencia de las comunidades locales sobre las nacionales en el plano político y económico. Pero difiere de ambos en cómo define el en el proceso de  distribución de bienes. El Anarquismo Mutualista y el Colectivista, permanecieron vinculados a la esfera del salario por lo que fueron tentativas simpáticas al sindicalismo. El Anarco Comunismo, como el Comunismo, partía de otra premisa más etérea: “De cada uno acorde con su capacidad, a cada cual acorde con su necesidad”.

Extraído: https://historiasociologia.wordpress.com/

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