En Torno al Pensamiento Revolucionario de Piotr Kropotkin

by • 26 abril, 2015 • ArtículosComments (0)909

(Prólogo a la Conquista del Pan, Revuelta Epistémica, 2015) 

Por El Fauno

p-kropotkin

Hace poco tiempo deliraba sobre la cuestión de que si en verdad puede existir una metodología general que nos lleve a resolver los problemas sociales y la miseria de las naciones que hoy nos atañen. Como hilo al ojal, llegóme esta frase: “Tocan las cuestiones políticas, ¡pero olvidan la cuestión del pan”.

Aunque Kropotkin no se atribuyó a sí mismo el concepto de ‘materialista’, en este texto analiza fuertemente la necesidad terrenal de diversos factores para alcanzar una sociedad superior y más justa. Es la obra más amplia y eficaz de la economía anarquista que existe. Difiriendo del comunismo autoritario que le tocó vivir como última etapa en su vida –y que de hechos uno de sus primeros acercamientos al movimiento obrero fue con Utin, el partidario ruso de Marx, que jactanciosamente rechazó al unirse a las filas bakuninistas de la AIT -, nos incrusta una teoría revolucionaria y meramente humana en la cual habla en esta sobre un inevitable Comunismo Anarquista, respuesta y consideración muy diferente al utopismo, ya que los libertarios nunca se han apoyado en conceptos metafísicos (como los “derechos naturales” o las “obligaciones del Estado”) para llevar a cabo las mejores condiciones para la felicidad humana.

¿Cómo se llegará a la sociedad ideal sin dañar los derechos de cada quien?, ¡tomando los medios de producción y de subsistencia! Es una explicación sencilla y directa. Es una hipocresía producir el alimento y no poder consumirlo, es lastimoso construir una vivienda y no poder habitarla, es deplorable fabricar materiales para el disfrute del arte y la Ciencia pero nunca poder gozar de tales lujo para el alma. Para erradicar estos males, el pensamiento kropotkiniano nos induce a actuar mediante una hipótesis tripartita:

1) El Comunismo Anarquista: Es la vertiente de todas las tendencias de organización social basadas en la justicia, que conllevan la expropiación [1] tanto de bienes, indumentaria y alimentos para repartirlos entre todos, además de dividir el trabajo de acuerdo a las aptitudes y necesidades de cada quien, incluyendo a la cultura y las artes como formación íntegra de los individuos. Lo que producen los hombres en cada época histórica debe devolvérsele a la comunidad, aun seamos los más pródigos en un oficio, necesitamos la producción de otros trabajos para sobrevivir, así lo plantea, como una Asociación Libre que por ende tiene a una distribución Libre, una idea mucho más antigua que el propio Anarquismo. Todo esto bajo el nombre de la libertad, pues Kropotkin repudiaba todo tipo de intermediario y autoridad en la realización del hombre (una dura antítesis a las formas organizativas de los del PCUS). Si bien Proudhon tenía un ligero acercamiento contractualista sobre una línea horizontal de las decisiones, es Kropotkin quien se acercaría más a la forma de practicidad de este ideo-realismo.

Para lograr esto, es menester erradicar la tríada de la explotación: la ley, la autoridad y la falsa moral; inventos de los cuales han surgido otras formas coercitivas como las prisiones, el trabajo asalariado, la acumulación de capital, la manipulación y los asesinatos políticos, todo esto siendo fundamento de la conciencia que quiso infundar en sus partidarios, pues como ferviente historiador de las relaciones sociales, pensó que el porvenir emanado de la Anarquía tenía que Ser de y para los individuos, transformar a las masas del pueblo en conciencias libres de prejuicios.

2) Filosofía, Ciencia y Moral Anarquista: Su pensamiento mantiene al concepto social como materia prima, sin embargo, representa un excelente equilibrio entre la parte epistémica de sus estudios científico-evolucionistas con el ámbito de la práctica social y humana. Deseaba un bienestar para todos, a través de la propia realización del pueblo, un factor muy radical puesto que nos refiere al nexo individual-colectivo que al ser cumplido y comprendido tanto por explotadores como explotados, los saberes llegarían a un plano donde en verdad fueran un lujo para todos y no un privilegio.

Tal vez, porque lo que fue más reconocido tanto por aristócratas como por por obreros, es por la invitación al razonamiento sobre este nexo de vertiente metafísica-praxis, transfundida en el llamado apoyo mutuo.

Es menester ahondar en la razón de Ser del apoyo mutuo como concepción biológica de la sociedad, ya que ésta da pie a las hipótesis revolucionarias anteriormente expuestas. A diferencia de la investigación darwiniana sobre El Origen de las Especies que justifica una dominación de fuerzas y competencia entre individuos (elemento fundamental del sistema de producción capitalista y de la doctrina laissez-faire), en el apoyo mutuo observamos la forma organizativa de las sociedades animales más avanzadas y que han sobrevivido gracias a la colectividad, no al falaz argumento de las jerarquías. Todo esto no bajo sesudas reflexiones, sino de fuentes concretas como su viaje a Siberia en 1862 del cual justifica científicamente su descubrimiento y planeación filosóficos, y por otro lado, su militancia revolucionaria que sería la conclusión abierta de una verdad que correspondía a la frase humeniana: “para comprender a la Naturaleza, hay que estar en ella”.

Considerando que la única ley es la solidaridad, Kropotkin apunta:

“Se ha creado sobre la conciencia —aunque sea instintiva— de la solidaridad humana y de la dependencia recíproca de los hombres. Se ha creado sobre el reconocimiento inconsciente o semiconsciente de la fuerza que la práctica común de dependencia estrecha de la felicidad de cada individuo de la felicidad de todos, y sobre los sentimientos de justicia o de equidad, que obligan al individuo a considerar los derechos de cada uno de los otros como iguales a sus propios derechos. Sin duda me refiero a la gloria que nos brinda el apoyo mutuo”[2].

El principio del apoyo mutuo no constituye, por tanto, un ideal ético ni tampoco una mera anomalía que rompe las rígidas exigencias de la lucha por la vida, sino un hecho científicamente comprobado como factor de la evolución, paralelo y contrario al otro polo, que es la competencia y la alusión a seres con tendencias de superioridad a otros. El entendimiento y la asociación natural entre personas es ajeno a la sociedad y al Estado, por lo que el colectivismo que propagó es una idea que sigue vigente en muchos espacios y pueblos autónomos.

Afirma así que en todos los tiempos han existido dos corrientes de pensamiento y de acción en conflicto: estatistas y libertarios. Nada más que una ferviente lucha de clases. En cuanto a la moral, la cuestión “¿por qué seré moral?” nos plantea una mayor importancia al fin de su aplicación, que se concibe como una búsqueda de placer, evitar el dolor, como hechos generales del mundo orgánico: la esencia de la vida. No hay actos bueno ni malos, ya que la Naturaleza no es buena ni mala, simplemente coordina las actividades y los goces de la vida.

Considerará absurdo, que durante el periodo revolucionario, existiese una ausencia de moral, sería semejante a hacer de lado el Yo y la felicidad de cada quien. Para mejor comprensión, interpreto las dos leyes que resumen a la moral kropotkiniana: 1) tratad a los demás como os gustaría que os tratasen y 2) que cada uno se ocupe de sí mismo para proyectarse como hombre, que cada quien se ocupe de lo que le importa. Estas dos concepciones son claramente un indicio al cuidado del Yo como una moral practicante, es decir, del ego como factor moral. El sector individualista del Anarquismo tuvo más presente una filosofía de unicidad que una práctica política como estandartes ideológico, pero al parecer, en La Moral Anarquista hay gran peso stirneriano que el maestro logró adaptar a la ética anarquista que dispersó entre sus discípulos.

Bajo una idea de influjo existencialista, podemos decir que cada elección que hizo Kropotkin en verdad era una elección para su pueblo. A los doce años rechazó su título de “príncipe” pues conocía las miserias de aquéllos que no tenían “linaje” alguno, reñía incluso a sus amigos cuando se lo daban. Siempre le fue sempiterna y apasionante la idea libertadora por los oprimidos, rechazando jerarquías científicas, puestos burocráticos [3], escapando y combatiendo al Estado para hacerles llegar a los obreros de toda Europa y América el ideal de la justicia Libre, asumía que el hombre fuerte de pensamiento, el hombre exuberante de vida intelectual, debe procurar esparcirla. Uno de los pasajes filosóficos con mayor contenido radical humanista se encuentra en La Moral Anarquista:   La exposición del Humanismo en Kropotkin es impresionante, suele recordársele como fue en sus últimos años; un resplandeciente y amable filósofo científico, cuyos claros ojos grisazulados miraban tras las gafas con serenidad y penetración. Impresionaba de inmediato como hombre de vigor intelectual, pero sin la más leve conciencia de ello y sin el menor sentido de superioridad. Pronunciase una conferencia ante cortesanos científicos o ante obreros anarquistas, cenase con aristócratas o con campesinos, era sencillo afectuoso y cálido, desbordaba sentimiento, pues lo tenía en el corazón.

“Llamándonos anarquistas declaramos por adelantado que renunciamos a tratar a los demás como nosotros no quisiéramos ser tratados por ellos; que no toleramos ya la desigualdad, lo cual permitiría a alguno de entre nosotros ejercitar la violencia o la astucia o la habilidad del modo que nos desagradaría a nosotros mismos. Pero la igualdad en todo -sinónimo de equidad- es la Anarquía misma (…) Siendo anarquistas, declaramos la guerra al cúmulo de embustes, de astucia, de explotación, de depravación, de vicio, en una palabra de desigualdad, que han vertido en los corazones de todos nosotros. Declaramos la guerra a su manera de obrar y pensar. El gobernado, el engañado, el explotado, la prostituta, etc., hieren ante todo nuestros sentimientos de igualdad. En el nombre de la Igualdad, no queremos ya ni prostitutas, ni explotados, ni engañados, ni gobernados” [4].

3) El Espíritu de Rebelión: Hay periodos en la vida de la sociedad humana en que la Revolución se convierte en necesidad imperativa, en que se proclama a sí misma inevitable, nuevas ideas germinan por doquier. Bien se dice que quien conoce a Kropotkin sólo por La Moral Anarquista o La Conquista del Pan, en realidad no lo conoce.

Como indicio libertario, adhiere a su Ser las ideas republicanas que se gestaron de la Revolución Francesa en su juventud, ¡sería incoherente pensar que el pensador fuese pacifista!, (además de que esta corriente no entraba aún a las filas libertarias). Alentaba a la violencia y a la Rebeldía repetidamente como primera y última alternativa ante las fallas del capitalismo en el mundo.

La Rebelión tendría que tener un carácter profundamente comunal y popular. La idea de la propaganda por el hecho y los aspectos de violencia en los procesos de emancipación le resultaron de seria discusión entre los círculos que frecuentaba, pero nunca la descartó como fundamento revolucionario, pues no podría existir bienestar mediante decretos y leyes, sino mediante la toma directa de éste. Su posición durante el Congreso Anarquista de La Chaux-de-Fonds en Suiza de 1879, con respecto a los atentados terroristas como los de Narodnaya Volya y el Comité Ejecutivo de la misma organización fue justificarlos dadas las circunstancias existentes en Rusia, como una respuesta a la represión extrema o basándose teóricamente en principios anarquistas, pero no como una política que debía ser recomendada para una adopción general.

Uno de los acontecimientos que consolidó su postura fue la ejecución de los Mártires de Chicago en 1886[5], suceso histórico del cual se hizo mediática la relación violencia-anarquismo, un punto de vista enérgicamente rechazado por sus seguidores. Ante las campañas de difamación nacidas de la Revuelta de Haymarket, Kropotkin afirma (pero sobre todo concientiza acerca de ello) que la violencia es utilizada por todo grupo Humano en la proporción en que su acción sea obstaculizada por la represión, al tiempo que las leyes de excepción los declaren fuera de la ley. Regularmente colaboraba en la producción de folletos económicos para los trabajadores, en ellos fue donde plasmó la forma radical su pensamiento.

PERO… ¿CÓMO CONQUISTAR EL PAN?

Kropotkin no fue en-sí el creador de la teoría del comunismo libertario, fue su apóstol y su popularizador, pues Moro, Campanella e incluso Fourier ya hablaban de la importancia de la devolución de la propiedad a la commune, sin embargo, fue el ‘príncipe anarquista’ el que resaltara con el mensaje de una necesaria acción ante los males del mundo, refiérome a la Revolución.Como había mencionado, la Filosofía del autor no es para algo abstracta, el Anarquismo es medio para expresar al apoyo mutuo, que tiende a ser un medio secundario para construir una sociedad ideal, ¿pero cómo forjarla? La Conquista del Pan es en realidad un plan estratégico, económico y práctico-filosófico que nos deja en claro la metodología a seguir –la respuesta a la cuestión primera que planteé en esta introducción- para lograrlo. El título sugiere que no se debe conquistar únicamente el pan, aun con vino y queso, la verdadera lucha se concentra en que será preciso conquistar también todo lo necesario o lo simplemente útil para una vida confortable; lo político va enlazado a lo económico, y esto antecede a toda sociedad, es preciso que podamos asegurar a todos la plena satisfacción de sus necesidades y de sus deseos, así, nos liberará de la enajenación hacia el dinero, el trabajador podrá comer lo que produce, el obrero vestirá sus productos, el investigador estudiará sin prejuicios, y el artista se inspirará como un aedo del pueblo.

Dentro de la obra apreciamos un análisis sociológico-libertario a los dos sectores principales del trabajo: el campo y las industrias. El texto también presenta una crítica a los enemigos del comunismo anarquista mediante diálogos imaginarios, forma de desarrollar la imaginería y situarnos en pleno acto de rebeldía popular. La primera moción que se le da a los revolucionarios –desde la Revolución Francesa hasta la Comuna de París en 1871- es que siempre existe un caos y una descentralización del poder después de los amarres violentos del pueblo, Kropotkin reconoce que es una cuestión difícil de contrarrestar, pero a la vez fundamenta que es una excelente forma de reorganizar la sociedad, pues sin un gobierno, las personas naturalmente tendrán que forjar un auto-gobierno que venga a relucir en los demás individuos. La solidaridad y las asociaciones Libres se posan como fundamentos necesarios en la Revolución, pues aludiendo a la subjetividad humana, no todos somos iguales en aptitudes y metas de genealogía, por lo tanto, ese magnífico apoyo mutuo beneficia la organización de la nueva sociedad.

EL PENSAMIENTO ECONÓMICO

 Kropotkin recibió una educación científica muy fuerte, llegando a conclusiones del uso de la ciencia no como una forma de extender la fuerza productora, sino como una fuerza mutua entre individuos. Pensaba que los científicos no emplearían las teknés que ideaban para liberar al trabajador del exceso de fuerza, pues como Charles Fourier, afirmaba que el trabajo debería convertirse en un agrado, en un goce, y no en un pesimismo de rutina. Las fábricas deberían tener una relación estrecha y adecuada con la cultivación intensiva para mantener la subsistencia de los pueblos.

Al contrario del materialismo a gran escala e internacional de Marx, Kropotkin quería que el “pequeño hombre” sobreviviese, y que la producción industrial, convertida en cooperativas de obreros permitiesen las condiciones para una producción eficiente. En teorías muy de su agrado, decía que pequeñas comunidades como éstas, teniendo una propiedad colectiva y una dirección común, aunadas a la coordinación de la industria con la agricultura (el principio de federación Libre o de legislación directa), podían marchar en el desarrollo económico sin ninguna clase de autoridad coactiva.

Dentro de su exaltación revolucionaria, planteó que ese colectivismo en realidad era el preludio al comunismo libertario, fase superior en la organización de los medios de producción. Sin embargo, el autor no dio mucha importancia a desarrollar un plan para esta etapa, y se conformó con dejar como pendón de su Revolución a la frase “de cada uno según sus capacidades, a cada uno según sus necesidades”, rescatada del mutualismo proudhoniano.

INFLUENCIA DE LA CONQUISTA DEL PAN EN LOS MOVIMIENTOS LIBERTARIOS

A pesar de que en Rusia se contaban con escritores como Leov Tólstoi, Bakunin o Alexander Herzen, no fue hasta la media década de 1890 cuando se fortifica el movimiento anarquista, inspirado en parte por La Conquista del Pan, no obstante, ferozmente perseguidos por los bolcheviques y la “Asamblea Constituyente” de Kerensky, se permaneció clandestino con robos y expropiaciones constantes. No resurgiría el movimiento sino hasta 1917.

Sólo al final de su época de auge, entre 1918 y 1921 los anarquistas rusos consiguieron una breve gloria y repentina cuando los campesinos del sur de Ucrania se congregaron por decenas de millares bajo las banderas negras del jefe guerrillero Néstor Majno. El encuentro de éste junto con Kropotkin se debe tornar bastante interesante para el lector:

“En ese momento recibimos informaciones de que Kropotkin ya estaba en Petrogrado. […] Kropotkin emprendía el viaje de Londres a Rusia enfermo, pero llegando bien al mismo corazón de la Revolución, Petrogrado. Supimos que se había entrevistado con socialistas del gobierno de Kerensky. […] La alegría en las filas de nuestros grupos era indescriptible. Hubo una asamblea general, que dedicó una serie de ponencias sobre lo que nos iba a proponer el anciano Pedro Alexeyevich. […] se nos planteaba el problema directo de donde está el camino y los medios para administrar la tie- rra y, sin el Poder encima de nosotros, como quitarse de los parásitos que no producen nada, que viven en la alegría y el lujo. […] La respuesta a esta pregunta la dio Kropotkin en La Conquista del Pan. Pero las masas no habían leído esta obra. Una minoría la conocía. Ahora las masas no tienen tiempo de leerla. Ahora para ellas es necesario que oigan lo más concreto de la lengua sencilla, viva y fuerte de La Conquista del Pan, para que no la comprendan de modo rutinario, sino que agarren enseguida el hilo conductor de las acciones” [6].

Grupo_de_Combate_del_Ejército_Negro

Con la destrucción final del Ejército Revolucionario Insurreccional de Majno en 1921, el anarquismo decayó rápidamente hasta extinguirse debido a la implacable persecución de la Tcheka [7].

La mención que más me interesa recalcar es su influencia en Ricardo Flores Magón –en especial en el PLM- como motores en las huelgas de 1906, 1907 y la Rebelión de Acayucan, con el motivo principal de la lucha armada y la expropiación de las fábricas, sin embargo, costó la libertad de decenas de liberales y obreros, pero ganando fuerza en Orizaba, Puebla y la Ciudad de México, donde las revueltas eran más constantes.

Ricardo tuvo principal admiración por los textos de Kropotkin, en especial por Las Prisiones y La Conquista del Pan, al igual que los anarquistas europeos, anhelaba que la Revolución Mexicana se gestará como un proceso de autorrealización del Ser mexicano, sin líderes ni comandantes, pues cambiar de amo no traería ningún beneficio a la situación política del país.

En el artículo El Pueblo Mexicano es Apto para el Comunismo escrito en 1911, hace hincapié en la búsqueda de la cooperación natural y en la necesidad de no alejar al obrero industrial de la población indígena, ideas retomadas directamente de Kropotkin y su Campos, Fábricas y Talleres. Lo veía también como un filosofo por excelencia de la rebeldía, poniéndolo como ejemplo en El Derecho de Rebelión, texto de gran radicalización en vísperas del movimiento de Revolución.

Buscaba una solidaridad –que vendría siendo el equivalente al apoyo mutuo- entre los marginados para poder así usar la voz de la Anarquía en pos de las necesidades materiales:

“¡Es tan rara virtud la solidaridad! […] Para mí la solidaridad es la virtud de las virtudes. La materia existe por la solidaridad de los átomos. Sin esta virtud, todo el edificio del Universo se desplomaría y desaparecería en la obscuridad, como polvo esparcido por los vientos. La solidaridad es esencial a la existencia, es condición de la vida. Las especies que sobreviven en la lucha por la existencia no son, de ningún modo, las que están compuestas de los individuos más fuertes, sino aquellos cuyos componentes adoran más reverentemente la mayor de las virtudes: la solidaridad. La solidaridad es progreso, pues la vida significa evolución, y la solidaridad es condición de la vida. La solidaridad es armonía, cooperación entre los seres humanos, gravitación para los cuerpos celestes. ¿Qué es la luz solar? La solidaridad de los siete colores del arco iris […]”[8].

Ahora conociendo un poco sobre la estructura del texto, no basta más que leerlo y usarlo como arma ante el individualismo de nuestra época quías-apocalíptica, recordar el valor de la Naturaleza, y que los atentados que nos esperan contra las corporaciones, los Estados podridos del Siglo XXI y la indiferencia de nuestros hermanos, serán resultados de las más profundas enseñanzas del maestro Kropotkin.

¡Que la organización, la Acción colectiva, la Historia y la Filosofía nos lleven a conquistar el pan!

¡Vamos por la Rebelión que dará paso a una vida más solidaria!

RR  EE  VV


[1] Para la filosofía anarquista, las expropiaciones no podrían constituir un “despojo legal” de los medios, sino una necesidad inequívoca para la justicia dentro de las condiciones de subsistencia.

[2] Piotr Kropotkin, “Introducción” en El Apoyo Mutuo.

[3] En vísperas de la Revolución Rusa de 1917 rechazó un puesto de ministro por parte de Aleksandr Kerensky, jefe de gobierno, así como una pensión del Estado de parte de Lenin. (Richter G. “P.A Kropotkin i Oktiabskaya revoliutsia -Kropotkin y la Revolución de Octubre-).

[4] Piotr Kropotkin, La Moral Anarquista, Buenos Aires, Utopía Libertaria, 2008, p. 36.

[5] Uno de los triunfos del Anarquismo obrero, pues la idea de la huelga general para lograr la jornada laboral de ocho horas se incrementará tiempo después hasta lograrse. Kropotkin mantiene una fuerte convicción ante el juicio a muerte a los siete anarquistas por la Revuelta de Haymarket, lo llama “simulacro de Estado”. Léase “Carta de P. Kropotkin” en Los Mártires de Chicago de Ricardo Mella.

[6] Alexandre Skirna, Nestor Makhno (Le Cosaque Libertaire 1888-1934, La Guerre Civile en Ukraine 1917-1921), París, 1999, pp. 67-68.

[7] Organización de estrategia policial creada por el gobierno de Lenin, encargada de encerrar y fusilar a todo aquél con intenciones “contrarrevolucionarias” –para ellos, los anarquistas- o en contra del Partido.

[8] Ricardo Flores Magón, Carta dirigida a Gus Teltsch (Leavenworth, Kansas, Mayo 4 de 1920, Archivo Ricardo Flores Magón).

Extraído: https://bloquelibertariomexico.wordpress.com

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