¿Es viable el anarquismo en la actualidad?

by • 6 marzo, 2015 • Artículos, Coyuntura política, Sin categoríaComments (4)6076

559608_427049080656659_1575779792_nDesde siempre, la principal crítica hacia el anarquismo ha sido el argumento según el cual esta ideología es utópica e ingenua, ignorante de la verdadera y malvada naturaleza humana. Cuando se habla de esto, normalmente no hay un anarquista en medio que pueda discutir estos argumentos, y esto ha hecho que la consideración utópica del anarquismo se haya extendido, ya que los anarquistas nunca han tenido voz en estos debates. Además, ha nacido un nuevo argumento según el cual el sistema anarquista ha quedado anticuado. El objetivo de este folleto es dar la perspectiva anarquista sobre estos debates y así enriquecer las posibles discusiones futuras. Es muy fácil criticar y desprestigiar una doctrina cuando no hay nadie que las defienda; por ello, este folleto pretende demostrar que la cuestión no es tan fácil y que el anarquismo sí que es capaz de refutar estas contrarias opiniones. Aún así, intentaré no ser exhaustivo porque mi intención es hacer reflexionar, y no “iluminar”.

Economía:

En la cuestión económica el anarquismo tiene varias teorías, de las cuales la más famosa y quizás la más válida es el comunismo libertario. El libro que expone las bases del comunismo libertario es La Conquista del Pan de Kropotkin, pero existe un gran número de obras anarquistas que profundizan este sistema económico y social. Es importante señalar que el anarquismo es extremadamente anticapitalista y enemigo de todo privilegio. Aspira a la igualdad económica y a una sociedad libre de toda avaricia. Para eliminar la avaricia, el egoísmo y demás sentimientos negativos humanos, es necesario abolir la propiedad privada y eliminar el dinero. Evidentemente, los objetos sentimentales, o los objetos de coleccionista o de un carácter parecido, sí que pueden ser “propiedades”. Pero en general la mayor parte de los productos básicos serían colectivizados, y de esta manera se eliminaría la raíz de un sinfín de crímenes diversos. El problema está en que los anarquistas tienen varias propuestas económicas: unos dicen que el trabajo es colectivo pero que sus frutos no; otros dicen que tanto el trabajo como los productos son colectivos; otros hablan de un federalismo económico… en el fondo, la mayor parte comparten ciertos puntos: colectivización (aunque sea mínima), solidaridad, anticapitalismo, economía de “abajo hacia arriba”, hacer del trabajo una actividad agradable y evitar convertir al ser humano en simples máquinas productoras, más manos de obra y menos horas…

El trabajo es odioso porque nos someten y nos convierten en simples herramientas debido a la opresión de los patronos-burgueses-empresarios; si el pueblo y el ser humano eligiera cómo y cuándo trabajar, y durante cuántas horas, el trabajo sería casi una actividad lúdica y todos tendrían, tarde o temprano, deseos de reunirse con los amigos y “trabajar” para el bien de la comunidad mientras charlan.

El anarquismo tiene un sentido muy práctico y real en el campo económico. No hay que olvidar que esta doctrina se elaboró por personas que vivían la vida cotidiana y que conocían muy bien el trabajo. No eran intelectuales encerrados en torres de marfil: fueron ideólogos que además de basarse en la teoría, también se basaron en la práctica. Teóricos que en muchos casos trabajaban como albañiles o como panaderos.

El anarquismo se ha llevado a la práctica con éxito varias veces: en la Revolución Española de 1936, en la Revolución Ucraniana de 1917… Desgraciadamente, la represión, las revoluciones “a medias”, el aislamiento, etc. han hecho que estas revoluciones no prosperasen por largo tiempo. Pero las aportaciones de estas experiencias revolucionarias han demostrado que el problema no está en el sistema anarquista, sino en cómo vencer al enemigo ideológico.

Me gustaría citar unas líneas de un libro llamado “España” escrito por un intelectual ajeno al movimiento anarquista, Salvador de Madariaga:

“En Enero de 1932, los mineros de Fígols (Cataluña) se alzaron contra el Estado proclamando el comunismo libertario, lo que celebraron con una huelga general en el laborioso valle del Llobregat. ¿Con qué se come eso de comunismo libertario?, preguntará el lector. Precisamente: ¿Con qué se come? Aquí suele colocarse el párrafo de cajón sobre el analfabetismo español y la ignorancia de la clase obrera por todos aquellos a quienes distingue precisamente su ignorancia de la clase obrera española. Porque aquellos libertarios Quijotes de la emancipación social que, como el Caballero de la Mancha, intentaban imponer a la recia realidad el ensueño que en sus almas animaba, no tenían nada de analfabetos y eran capaces de leer como los que de tales los acusan, sólo que, por llevar dentro una facultad creadora, mucho mayor que la que distingue el plumífero extranjero que los critica, en lugar de leer libros prefieren crearse a sí mismos sus categorías y sus ilusiones y vivir su vida con una seriedad y un apego a su modo de pensar que ya envidiarían muchos eruditos en el cómodo abrigo de sus bibliotecas. Más enseñanza, se nos dice. Mucha enseñanza haría falta para apagar la fe de tales iluminados”.

En Fígols el comunismo libertario tuvo tanto éxito, y fue hecho tan pacíficamente y con tanta eficacia que el periódico La Tierra escribió que ese hecho era un acontecimiento histórico importantísimo, que debería ser estudiado y analizado exhaustivamente por todos los políticos e intelectuales. ¿Qué hizo Manuel Azaña? Pidió plenos poderes y efectuó una cruel represión contra los anarquistas pacíficos de Figols. Así analizan los políticos y los pseudo-intelectuales.

En la actualidad el anarquismo ha sido testigo de nuevas obras sobre la economía como por ejemplo las de Abraham Guillén. Pero no todo queda ahí, ya que el sistema anarquista se sigue renovando, teniendo en cuenta los tiempos que corren y, evidentemente, a sus principios. El anarquismo es una ideología muy flexible y variada, no dogmática, extraordinariamente tolerante, pero tiene ciertos principios que jamás puede olvidar, como por ejemplo la igualdad social, la lucha contra la autoridad…

Observad estás líneas de “Sol Negro”:

“L@s agricultor@s no necesitan que el ministerio de agricultura (que nunca han metido las manos en la tierra para trabajarla) les digan cómo organizarse a ell@s que de sol a sol viven con la tierra, en la tierra y de la tierra. En las fábricas tampoco se necesita a l@s patron@s que sólo hacen quitar las ganas de trabajar (y hasta de vivir) a quien mejor que él / ella conoce el funcionamiento de la máquina con la que pasa más horas al día de las que dedica al disfrute con su familia. Pero a pesar de todo, nos intentan hacer creer que somos un@s inútiles, que no sabemos organizarnos, que no tenemos capacidad de decisión propia y que no sabemos hacer nada sin que ell@s nos digan cómo hacerlo”.

Sociedad:

El argumento segundo está en el debate de la naturaleza humana y en el sistema judicial. Los anarquistas siempre hemos sido conscientes de la crueldad humana y de todas sus miserias, pero estamos convencidos de que aún así el anarquismo es posible. El ser humano tiene numerosos defectos, pero desde luego no tantos como aseguran estas exageraciones. No es malo por naturaleza, sencillamente porque en la naturaleza los conceptos malo-bueno no existen. El ser humano es simplemente un animal, y su principal objetivo es la supervivencia, tanto propia como la de la especie. Los anarquistas estamos convencidos que el principal defecto del hombre es la competencia, junto a la ignorancia. El hecho de que el ser humano sea “tan malvado” se debe a que la cultura imperante ha fomentado la competencia salvaje, el egoísmo y la insolidaridad. Se suele recurrir a las teorías de Darwin y a las de Malthus, pero en realidad el problema no es la raza, sino la cultura que ha impuesto tanto el Estado como la Religión y algún que otro despistado.

Pero todo es una equivocación: el ser humano no lucha por la supervivencia, sino por la supervivencia de la especie (del cual deriva la sexualidad, el instinto de protección, y al mismo tiempo el fuerte instinto de supervivencia individual). Y si a ello le añadimos que el ser humano es un animal racional, progresando continuamente (aunque parezca lo contrario), pues entonces es posible superar el estado primitivo humano de “la lucha por la vida” al siguiente escalón del progreso y de la civilización: “el apoyo mutuo”. ¿Por qué luchar continuamente si podemos ayudarnos? La “lucha por la vida” está muy bien para los cocodrilos y los leones, pero para el ser humano resulta ridículo en una reflexión seria. Con la reflexión, nos damos cuenta que lo que determina la naturaleza humana es la supervivencia de la raza. Al principio se compitió mucho, pero ahora sabemos que con el apoyo mutuo la supervivencia de la raza está todavía más asegurada, con lo que se consigue eliminar la super-competitividad. Por otra parte, es interesante señalar que las razas que mejor han sobrevivido son las que mejor se ayudan mutuamente. ¿Por qué la historia de la humanidad es tan nefasta? La respuesta es simple: el dinero y los intereses siempre han estado en medio, pero han sido protagonizados sin excepción alguna por el Estado y por la religión. Reflexionen: ¿Inquisición? Religión. ¿Guerras? Religión y Estado. ¿Stalin? Estado. ¿Hernán Cortés? Estado y Religión. ¿Gengis Khan? Estado. ¿Hitler? Estado. ¿Cruzadas? Religión. ¿Racismo? Estado (y Religión). ¿Antisemitismo? Religión. ¿Ustashas? Religión. ¿Franco? Estado y Religión. ¿Exterminio de indios? Religión… como veis, la lista es interminable, pero las respuestas las mismas. El problema no es la raza humana, sino el Estado, la Religión, el capitalismo y el Nacionalismo, todas las cuales son combatidas por nosotros los anarquistas. No nos importa quienes sean los del Estado, ya se llamen burgueses, comunistas o nacionalistas. Al igual que la Religión, ya se llame cristiana, islámica o escandinava.

Los anarquistas conocemos, y hemos sufrido con frecuencia, los vicios y defectos de la raza humana. Pero creemos que estos vicios pueden ser solucionados en nuestra sociedad libertaria. Por el momento es necesario fomentar la solidaridad, la cultura, la responsabilidad, la libertad, el altruismo, el sentido crítico, la irreligiosidad… en fin, los ideales del anarquismo.

Recuerdo que una vez un ex-sacerdote que se había hecho ateo me contó una conversación que tuvo con otra persona. El entonces sacerdote defendía la teoría de la maldad del género humano, a lo que replicó aquella persona: “si eso fuera cierto, entonces los asesinatos serían justos, porque entonces sería razonable ir por allí exterminando al género humano”. Y es así: si los seres humanos somos malvados por naturaleza, entonces merecemos ser exterminados. Cuentan que una vez, en un invierno de Turín, el ya cansado y decrépito Nietzsche volvía a casa cuando vio a un cochero borracho azotando a su caballo. El filósofo, llorando, se echó al cuello del caballo protegiéndolo. ¿No os dice nada esto?

Nosotros, los anarquistas, siempre hemos prestado una especial atención a la pedagogía y a la justicia. Seguimos trabajando en estas cuestiones, reconociendo que todavía no hemos descubierto la fórmula mágica para solucionar definitivamente estos problemas. Pero de nuevo, estamos completamente seguros de conseguir muchos más logros que cualquier otro sistema político, ya sea la “democracia” (que necesita la injusticia y la ignorancia en numerosas ocasiones para justificarse), o el comunismo.

Evidentemente, el anarquismo tiene su propio sistema judicial. Es un sistema muy diferente al que conocemos, pero es un sistema. Para empezar, es necesario mencionar que muchos delitos, algunos muy importantes como el robo, no existirían. Por otra parte, existirían “jueces”: sin ir más lejos asambleas donde se plantearían si alguien representa un problema o no. El castigo más frecuente sería el ostracismo y, si es posible, la “re-educación”. Pero los anarquistas no basamos nuestro sistema judicial en jueces, tribunales y castigos, sino en conseguir una sociedad menos frustrante y menos injusta. “Es mejor prevenir que remediar” Así habla la anarquía en materia de justicia. Por otra parte, no es muy difícil darse cuenta que los actuales sistemas judiciales estatales no previenen ni evitan el crimen, sino al revés: lo fomenta. Alguien que sepa cómo son, en realidad, las cárceles y los carceleros, sabrá de sobra que la integración social es casi imposible. Los asesinatos son crímenes “pasionales”, donde la policía nada puede hacer. La mayor parte de los crímenes son inevitables, donde lo único que se puede hacer es castigar, inútilmente, al culpable. La solución está en conseguir una sociedad más agradable y feliz, no en hacer cárceles donde no se consigue la integración social del delincuente y que, además, cuesta una fortuna para construirlas y para el mantenimiento de los presos.

¿Cómo sería la sociedad anarquista? La organización anarquista se efectúa desde abajo hacia arriba: primero están los individuos, pero éstos necesitan a otras personas para sobrevivir, por lo que entran en una “sociedad”. El primer paso hacia la sociedad es la familia, los amigos y personas afines, el siguiente paso es la comunidad de vecinos, después es la ciudad, luego la provincia… así hasta llegar al conjunto de toda la humanidad, tras haber pasado por la escala el grado de organización de países, continentes… La sociedad anarquista funciona básicamente por las organizaciones y federaciones celulares, es decir, organizados en pequeños grupos representados por delegados que se eligen y que pueden ser sustituidos inmediatamente si la comunidad lo considera necesario. Se debe tender hacia la autogestión y autosuficiencia, pero como es normal, también se necesitaría productos que sólo se encuentran en determinados lugares. No hay problema: para eso están las organizaciones “más grandes” que son las encargadas de contactar con comunidades más lejanas. De esta forma, se podría encargar (si es posible) aquel producto que se necesite. Ante todo, auto-organización. Esta es la palabra que define la sociedad anarquista.

Un objetivo de la sociedad anarquista es eliminar el consumismo feroz y el despilfarro, intentando evitar las técnicas actuales que sirven para provocar el consumismo masivo de esta sociedad haciéndoles creer que necesitan ciertos productos que son ciertamente inútiles. Pero no todo queda ahí, sino que este objetivo se extiende a todo lo que está creando la sociedad actual. Me explico:

Es famoso el problema de la anorexia. La anorexia no es el resultado de la maligna naturaleza humana, sino de esta sociedad establecida por algunos interesados. Todo empezó con el ideal de belleza que se creó. Rápidamente, algunas personas se dejaron influir, y poco después despertó un sentimiento de competición que se extendió. Como suele ocurrir en la sociedad capitalista, se hizo salvajemente y sin cuidado. De esta forma los capitalistas empezaron a vender bragas, sujetadores, ropa… de tallas bastantes sorprendentes, y las chicas (y chicos) empezaron a dejarse influir, creyeron que debían adaptarse a todo ello. Con el tiempo, el afán de competición a la burguesa (o consumista) se hizo tal que empezó a surgir el problema de la anorexia. Y mientras unos advierten de los evidentes peligros de la anorexia, otros siguen vendiendo sus braguitas talla fideos. La anorexia es un producto del capitalismo, y es deber del anarquismo eliminar con estos excesos que sólo pueden surgir en sociedades enfermas como la capitalista. ¿Cómo se combate? Pues eliminando los ideales de la sociedad capitalista, concienciando a los trabajadores y a los productores (como por ejemplo a los fabricantes de bragas y ropas), previniendo los excesos… Evidentemente, es lógico que la anorexia aparezca en una sociedad dominada por los empresarios, los burgueses y los capitalistas… ya que éstos son gente acostumbrada a la gran vida y son altamente irresponsables. Un humilde trabajador anarquista (o trabajadora) es consciente del mal del mundo, y probablemente ha sufrido mucho, quizás incluso la anorexia de alguien cercano a él o ella, y por ello es responsable y prudente. Jamás fomentará irresponsablemente la anorexia, como hacen los capitalistas. ¿Por qué los capitalistas fomentan, indirectamente, la anorexia? Pues porque ganan dinero con todo el negocio de la moda, de la ropa, de la belleza… Si un rico puede hacerse más rico con ello no dudéis que lo hará, aunque sea a costa de liquidar la salud de un / una joven.

En la actualidad, la sociedad y los ideales de los capitalistas están muy bien arraigados, y las personas normales tienen dificultades en imaginar un mundo diferente; una sociedad con trabajadores que controlen las fábricas con comodidad, sin despilfarros, sin anuncios “comecocos”, etc. es muy difícil de imaginar y la gente de hoy suele mostrar cierto temor y desconfianza hacia ello. Los anarquistas de hoy en día hemos comprendido todo esto y sabemos que si en el pasado el arma principal del anarquismo era la huelga revolucionaria, en la actualidad es la cultura anarquista. Un cartel ácrata decía: “los libros anarquistas son armas contra el fascismo”. Y así es. ¡Lee libros anarquistas! Porque el anarquismo está hoy en día más justificado que nunca, y si no lo crees mira el Tercer Mundo (producto de la sociedad capitalista y de las barbaries estatales), el imperialismo norteamericano, la pobreza, la resistencia al desarme, la injusticia, el machismo… vivimos en un auténtico caos, y sólo la auto-organización de los pueblos puede acabar con todo este desorden que sólo beneficia al Estado.

Para nosotros, los anarquistas, la libertad y la justicia son sinónimos. La libertad sin justicia se contradice, y viceversa. Esto es importante, ya que algunas personas, que tienen un concepto muy equivocado sobre qué significa realmente libertad, creen que el anarquismo trae caos y desenfreno. Nosotros no hablamos de una libertad capitalista o anarco-capitalista; estamos de una auténtica libertad, de la libertad humana, tanto colectiva como individual.

La Federación Anarquista Ibérica resume su programa así:

  1. Abolición de la propiedad privada de la tierra, de las materias primas y de los instrumentos de trabajo, a fin que nadie pueda tener explotando el trabajo ajeno, y teniendo todos los humanos garantizados los medios de producir y vivir, puedan ser verdaderamente independientes y puedan asociarse a los demás libremente en función del interés común y conforme a las propias simpatías.
  2. Abolición del gobierno y todo poder que haga ley y la imponga a los demás, o sea: abolición de las monarquías, repúblicas, parlamentos, ejércitos, policías, magistraturas y de todas las demás instituciones dotadas de medios coercitivos.
  3. Organización de la vida social a través de libres asociaciones y federaciones de productores y de consumidores hechas y modificadas a tenor de la voluntad de sus componentes, guiados por la ciencia y la experiencia y libres de toda imposición que no derive de las necesidades naturales, a las cuales, vencido el hombre por el sentimiento de la misma necesidad inevitable, voluntariamente se somete.
  1. Garantizar los medios de vida, de desarrollo y de bienestar a los niños y a todos los que no estén en estado de proveer a sus necesidades.
  2. Lucha contra las religiones y todas las mentiras, aunque se oculten bajo el manto de la ciencia, e instrucción científica para todos, hasta su más elevado grado.
  3. Lucha contra el patriotismo. Abolición de las fronteras; confraternización de todos los pueblos.
  4. Reconstrucción de la familia, de modo que resulte la práctica del amor, libre de todo vínculo legal.

Educación:

La educación y la pedagogía siempre han sido temas muy difíciles para los capitalistas y muy del gusto para los anarquistas. En el siglo XIX la mayor parte de los anarquistas eran maestros que lucharon fervientemente contra el analfabetismo. Muy pocas personas lo saben, pero los esfuerzos de enseñanza y de educación del anarquismo español fueron tres veces mayores que los de la Restauración, y eso sin contar la labor cultural y literaria de los libertarios que no eran maestros.

El ejemplo más claro de pedagogía libertaria fue La Escuela Moderna, fundada por Ferrer i Guardia. Esta escuela fue algo tan importante que aparece en casi todos los libros de historia de España y se han escrito numerosos libros sobre este proyecto que tuvo unos resultados magníficos, pero que quedaron frustrados tras el fusilamiento de Ferrer. Sin embargo, existieron otras escuelas como las de Ferrer, que funcionaron magníficamente, y lo mejor de todo es que todavía existen algunas escuelas de este tipo, como la “Paideia”, en Extremadura, que lleva más de 25 años en funciones.

Estas escuelas eran laicas, ajenas al lucro, muy naturalista, con numerosa participación de intelectuales (como Ramón y Cajal, entre otros), ecologista, defensora de la auténtica igualdad entre la mujer y el hombre, con una espléndida biblioteca, con laboratorios, y pionera en España en materias como la neurología, la física o la química. Tenía como objetivo formar a los niños para la vida, darles todo el conocimiento posible, y para anarquizarles. Ferrer estaba preparando la sociedad libertaria con esta escuela, y nos dio un ejemplo de cómo debía funcionar la enseñanza en la sociedad anarquista. Por eso Ferrer i Guardia, fusilado por pedagogo anti-autoritario, es una de las figuras más queridas del anarquismo internacional. Leamos una cita de él, escrita en La Huelga General:

“En la sociedad anarquista, la educación y la instrucción de los niños se hará de tal forma que todos comprenderán la necesidad del trabajo sin otras excepciones que las enfermedades físicas irremediables. Y como no habrá el mal ejemplo actual de unos que trabajan y de otros que no, de unos que comen y otros que ayunan, todo el mundo contribuirá a la producción de la riqueza común en la medida de sus fuerzas y todos según el hambre que tengan”.

“Y será fácil para los educadores impulsar a los niños el gusto y la obligación general del trabajo”.

“Siendo los hombres razonables, al contrario de lo que ocurre hoy, encontrarán sin grandes esfuerzos la manera de ser durante toda su vida propietarios de aquello

que les rodean y de aquello que aman, sin que este derecho a la propiedad pueda perjudicar a nadie ni crear supremacías de ningún tipo”.

“Precisamente, la demencia de aquellos que no comprenden la anarquía proviene de la impotencia con que se encuentran de concebir una sociedad razonable”.

Uno de los grandes dramas de la educación en la sociedad capitalista es que no ayuda a la formación y realización. La mayoría de los alumnos lo sienten así, y los profesores se quejan continuamente de la mala estructuración educacional que impiden esta realización personal. Muchas personas quieren ser biólogos, matemáticos e historiadores a la vez, pero la educación capitalista lo impide, ya que estudiar las tres carreras exige mucho tiempo, dinero y esfuerzo. El horario es otro problema. Y estudiar no te da dinero, lo que obliga a buscarse un trabajo que con frecuencia absorbe mucho tiempo. Y luego están los bachilleratos, con sus diferencias y desventajas. Estas y muchas otras razones son algunos de los interminables motivos que impiden la realización personal.

Muchos intelectuales de la actualidad se han quejado de un fenómeno que se está dando: el aumento de la especialidad en detrimento del “saber general”. Esto provoca situaciones insólitas: un biólogo de gran nivel que no sabe en qué año fueron expulsados los judíos de España; o que un historiador no conozca la diferencia entre glóbulos rojos y glóbulos blancos. Además de todo esto, añadid la desinformación imperante en la actualidad, o la continua manipulación mediática. Y no termina todo: el consumismo que provoca el capitalismo ha provocado que la gente se desinterese por la lectura, el teatro y otros aspectos culturales. Consumismo que provoca también un creciente aislamiento de las personas.

En realidad, las democracias parlamentaristas necesitan, efectivamente, cierto nivel cultural y científico de las personas. Pero les conviene que los conocimientos no sean muy altos, ya que entonces aparecería una gran cantidad de críticos que podrían en duda el sistema imperante. Por eso la universidad es tan cara y costosa (y al mismo tiempo está tan llena de “rojos”): hay que educar y enseñar sólo lo suficiente.

Las democracias temen cortar la raíz de muchos males que padecemos. ¿Qué pasaría si los crímenes se redujeran hasta cifras insignificantes? Respuesta: que no habría necesidad de policías ni de cárceles, y esto conllevaría a una considerable reducción del poder del Estado. El lector puede sacar otros ejemplos.

Otro problema que se está dando es el “desprecio” que está creciendo hacia ciertos trabajos. Ya nadie quiere trabajar en oficios tan necesarios como la fontanería o la carpintería. Ahora todo el mundo quiere estudiar en la universidad, lo cual no es extraño porque el capitalismo así lo exige. Y ahí no queda la cosa, ya que además está apareciendo otro problema: o elegir carreras “de vocación” o elegir carreras “prácticas”. Hay personas que quieren estudiar Filosofía, pero al final deciden hacer Derecho porque es más práctico, frustrando así sus deseos de auto-realización, y la única alternativa que tiene es hacerse autodidacta o esperar unos años para hacer otra carrera.

Es evidente que en una sociedad organizada entre todos nosotros y sin tantos intereses la educación sería mucho mejor y más solidaria, además de ser menos competitiva. Las democracias, con su capitalismo, jamás podrán presentar un sistema educativo adecuado. El anarquismo, que necesita todos los conocimientos posibles para sobrevivir, es el sistema adecuado para presentar una educación y enseñanza razonable.

Religión:

El anarquismo respeta el librepensamiento y todas las creencias, aunque tradicionalmente siempre se ha definido como una ideología atea y anti-teísta. No nos importa que alguien crea en la existencia de un hombre extraordinario que fuese crucificado, o que alguien crea en lo que dijo un profeta que vivió por el desierto. Pero entre las creencias y la religión existe una gran diferencia. “Religión” viene del latín (“religio”), y significaba algo entre “disciplina”, “obligación”, “escrupulosidad”, “compromiso”, etc. Los religiosos definen la religión como “las mediaciones o vínculos que unen al ser humano con una realidad suprema”, lo cual es erróneo ya que Platón, por ejemplo, no era religioso y sin embargo sí reconocía una supuesta realidad suprema (“Mundo de las Ideas”) con la cual se podía llegar o vincular con el conocimiento. El significado real de la religión es “el conjunto de creencias dogmatizadas y organizadas”, normalmente en una institución (iglesias, templos, casas de sectas, etc.). En el fondo de la religión existe un principio de la autoridad que hace que el anarquismo se declare enemigo de todo tipo de manifestaciones religiosas. Ni siquiera el anarquismo cristiano (que fue teorizado por Tolstoi y seguido por anarquistas de gran prestigio) acepta la religión, que no es más que un fascismo dentro del campo de la moral y del pensamiento. Cuando atacamos a la religión, también desafiamos a las sectas, pues hay que tener en cuenta que no existen diferencias objetivas entre el cristianismo y los Testigos de Jehová. Si eres un cristiano pensaras que los Testigos son una secta, y viceversa (al fin y al cabo los cristianos son una secta judía). Es interesante lo que escribió en una carta el Papa León X a un cardenal: “Desde tiempos inmemoriales es sabido cuan provechosa nos ha resultado esta fábula de Jesucristo”.

Algunas personas creen erróneamente que la religión y las creencias metafísicas son innatas. Para ello recuerdan que estos tipos de creencias se han manifestado en todos los pueblos de la humanidad sin excepción. En realidad, la aparición de creencias religiosas y mitológicas se debe al desconocimiento humano y a la lógica ignorancia de los primitivos hombres, y no por un “algo debe de haber”, ¡y cuidado! la religión no existió siempre: apareció en Sumeria aproximadamente en el año 6.000 antes de Cristo. Y si tenemos en cuenta que numerosos pueblos de Oceanía, Asia y de las Amazonas son completamente “ateos” y que no creen en nada sobrenatural, entonces una persona se puede permitir el lujo de dudar eso del “innatismo religioso”. Lo más interesante de todo es que los grandes crímenes comienzan con la aparición de la religión, ya que en los pueblos irreligiosos (incluso en los actuales) existe una armonía que más quisiera tener la comunidad cristiana. La mayor parte de los anarquistas estamos seguros de que la aniquilación de la religión es un paso decisivo para lograr una sociedad más humana y justa. Es evidente: la historia nos demuestra que las religiones siempre han estado apoyando al poder. Esto no es una casualidad: se debe a razones muy lógicas, y nos guste o no, la religión sigue apoyando en la actualidad al poder imperante, y lo seguirá apoyando hasta que sean destruidos.

Lo más negativo de la religión (o de algunas) es su apoyo y justificación de la autoridad. El lema más famoso del anarquismo (“Ni Dios ni amo”) no se equivocaba: Dios es la justificación moral de la autoridad. Si Dios existe, la autoridad existe. Los tiranos, los reyes, los gobernantes y los burgueses no son más que “diocesillos”, dioses terrenales en miniatura. Los anarquistas debemos combatir tanto a la autoridad terrenal como a la autoridad divina o moral. Cuando destruyamos a Dios, cuando destruyamos el concepto de Dios y de la autoridad, entonces dejaremos a los gobernantes terrenales sin justificación moral, y el anarquismo tendrá el camino libre de obstáculos para implantar su sociedad de libertad y justicia. Las religiones que justifican el autoritarismo son el cristianismo, el judaísmo, el Islam, etc. Otras religiones son más sutiles, como el budismo (“la religión de los ateos” se le ha llamado en numerosas ocasiones). El budismo no tiene tanto defectos como las religiones teístas, pero presenta una actitud bastante negativa para los anarquistas, como es el rechazo a las pasiones y su alejamiento del mundo y de la realidad. Sin embargo, el budismo como filosofía es muy interesante. Desgraciadamente, hacer un análisis de las diferentes religiones sería algo muy largo que no cabe en este escrito. Lo que sí es importante señalar es que destruir las religiones no significa destruir algunas creencias: si alguien quiere seguir creyendo en el galileo o en el Dios Tapachum Pim Pum allá él, pero que se abstenga de imponer sus creencias a la fuerza (que es lo que han hecho las religiones desde siempre). El nacionalismo y el patriotismo son también auténticas manifestaciones religiosas. Un famoso lema ácrata dice que el nacionalismo es la religión del Estado. Efectivamente, el patriotismo se basa en una infantil metafísica que asegura la superioridad de una raza frente a las otras y afirma que existen diferencias entre los seres humanos, como si los chinos cagasen por la boca, o como si los indios no necesitasen respirar. Hay que tener mucho cuidado con las divinizaciones y con todas las manifestaciones religiosas. Hoy en día parece que existe un “culto al dinero”, y algunos famosos se convierten en auténticos ídolos. Todo esto se debe evitar.

Ocio:

El ser humano necesita divertirse y disfrutar; esto lo sabemos todos. Menos los bolcheviques, que creían que los humanos nos deberíamos limitar a trabajar y a conformarnos con la justicia (aún recuerdo aquellas palabras de Lenin: “¿Libertad, para qué?”. Ésta es una de las grandes diferencias entre marxismo y anarquismo: los comunistas sólo creían en el trabajo y (teóricamente) en la justicia; el anarquismo no cree en el trabajo, y sí en la realización humana en todos sus sentidos. Es interesante ver que los grandes artistas comunistas (que los hubo, algunos muy buenos) no vivieron en la URRS, sino en los países capitalistas.

En este apartado voy a intentar hablaros sobre el ocio. Los anarquistas estamos convencidos que existe un falso ocio, un “ocio capitalista”, que no es más que otro mecanismo de la sociedad explotadora. Explico: los trabajadores suelen trabajar durante la mayor parte del año, lo cual suele producir lo que Marx entendía como alienación, o sea, un sentimiento de hostilidad y fastidio. En el pasado, cuando el trabajador no tenía casi ningún día de descanso, la alienación del pueblo crecía hasta provocar revueltas, huelgas, luchas, protestas, etc. Esto solía ocurrir sobre todo en los meses de calor (verano, primavera). El Poder solía recurrir a la policía y a los militares, pero con el tiempo se dio cuenta que si seguía así el régimen de explotación no duraría mucho. Así que introduce las vacaciones y más días de descanso. Curiosamente, el principal período de vacaciones se encuentra en verano, dónde solía ocurrir la mayor parte de las revoluciones, de las huelgas y de las revueltas. De esta forma, consigue tranquilizar los sentimientos de los oprimidos, además de aumentar el rendimiento de los trabajadores, debido a que ya no están tan fatigados. Evidentemente, las vacaciones y el aumento del descanso fueron grandes avances, pero es muy importante señalar que la auténtica emancipación todavía no se ha logrado, que la explotación todavía existe, y que todo esto no se hizo por bondad y comprensión de los burgueses, sino para maquillar a la gran maquinaria de explotación. Al pueblo nunca se le ha regalado nada.

Al margen de ese ocio que en realidad es un simple opio que beneficia al capitalismo, está ese otro ocio que es para los anarquistas el genuino: el ocio como sinónimo de disfrute y de diversión, ya sea con la familia, haciendo deporte o jugar a lo que sea. Somos seres humanos, tenemos que (intentar) ser felices en esta vida, y por ello necesitamos el ocio, el disfrute, el arte, la diversión… No hay nada de malo en ello, a pesar de lo que digan los religiosos o los reaccionarios. Solamente debemos tener cuidado con que no nos engañen y ser responsables de nuestros actos.

El Gran Problema:

El anarquismo no está en sus mejores momentos: hay escasez de anarquistas, no tenemos medios de comunicación de masas, la represión sigue (aunque no se diga en la tele), el capitalismo está muy arraigado, estamos siendo continuamente calumniados falsamente… Todo esto nos hace pensar que la Anarquía tiene muy pocas posibilidades de implantarse hoy en día. Pero esto no quiere decir que nos debemos de quedar sentados con los brazos cruzados, pues los que amamos de verdad el anarquismo debemos hacer todo lo posible para que un día sea posible. No sabemos si lo veremos algún día (ojalá), pero el mero pensamiento de que a lo mejor nuestros descendientes sí que llegan a conocer el comunismo libertario, nos da la suficiente fuerza para hacer todo esto, y más. Si la Anarquía no es posible hoy en día, entonces hay que intentar acercarla. Y sobre todo, no nos tenemos que desanimar: el anarquismo es un camino difícil, pero merece la pena recorrerlo, aunque sea solamente por la gente que conoces.

Con el capitalismo tan arraigado en la sociedad, es necesario hacer varias cosas. El anarquismo español actual está intentando publicar un periódico que llegue a la gran opinión pública. Necesitamos hacer competencia a los grandes diarios, pero esto no es fácil, porque para ello es necesario un gran capital que sólo los ricos se pueden gastar. En España, la libertad de expresión es una mentira: solamente los ricos y el Poder pueden opinar públicamente. Aún así el proyecto de un gran periódico anarquista está ahí. Otra tarea es la continuación de nuestra Cultura de Rebelión: se trata de una alternativa a la cultura impuesta por el Poder. El famoso símbolo “A”, los graffitis, la música (especial mención al Punk), revistas, periódicos (aunque hoy en día casi todos son de pequeña tirada, en el pasado 7 de los 10 periódicos más importantes de España eran libertarios), libros, nuestra historia, folletos… Esta cultura tiene como objetivo desarraigar el capitalismo y extender nuestros valores, nuestras ideas, nuestros trabajos artísticos e intelectuales, etcétera. Aparte de esto, también tenemos que extender y crear nuevas escuelas anarquistas. En la actualidad hay muy pocas, y hay que hacer más para cumplir nuestros objetivos. Por supuesto, no podemos olvidarnos de las huelgas y manifestaciones, que ya no son lo de antes. Tenemos que concienciar a la gente para que salgan a la calle a plantar cara al poder. Tenemos que decirles que están siendo oprimidos y que hay mucha (muchísima) gente que no pueden comer por culpa de la mala distribución que provoca el Poder para enriquecerse. Y las huelgas y las manifestaciones son buenas armas cuando atraen a un gran número de personas y hacen que los poderosos y los ricos tiemblen. Y, como no, tenemos que organizarnos y fomentar nuestros ideales.

Muchas personas creen que la crisis del anarquismo actual se debe al “efecto dominó” del derrumbe de la URRS. Esto no es correcto del todo, aunque tiene su parte de verdad debido a las intencionadas confusiones que han hecho ciertas personas. En realidad, todo se debe a que tras la Guerra Civil y la II Guerra Mundial (y algo de la primera), donde luchamos muy activamente, el anarquismo sufrió muchas bajas, demasiadas. Y el triunfo bolchevique y su consolidación durante 1917 en adelante hizo que muchas personas vieran el marxismo como la gran alternativa, olvidándose del anarquismo. No saben estas personas que el triunfo de la Revolución Rusa se debió a los anarquistas (Rusia era un país tradicionalmente ácrata), y que fue después, con las conspiraciones bolcheviques, cuando los comunistas engañaron al pueblo y tomaron el poder. Es muy interesante leer la vida de Néstor Makhno, auténtica figura de la Revolución Rusa.

Teóricamente, la Revolución Anarquista debe ser entendida en un contexto internacional. Cuando caiga un Gobierno o más, los ex-gobernados tienen la misión de extender la revolución. Se puede hacer, pero es muy difícil que se extienda a todos los países. Esto haría que en el mundo “convivieran” zonas capitalistas y zonas anarquistas. Cuando ocurre esto, los poderosos recurren a la violencia, y entonces es necesaria una defensa. El problema está en que nosotros somos tradicionalmente antimilitaristas y las guerras no nos suelen gustar nada de nada. No tenemos ejércitos. ¿Entonces cómo defendernos? Éste es uno de los argumentos que existen contra la Anarquía. En realidad, la única forma de defendernos es con la voluntad popular y con las milicias. Es muy difícil diezmar a 40 millones de ciudadanos, aunque estén mal armados. En la Guerra de la Independencia Española de 1808, en la “segunda fase”, Napoleón derrotó a todos los ejércitos que se le puso por delante. Pero no pudo conquistar toda la Península Ibérica, ¿por qué? Porque ahí estaba el pueblo. Fue el pueblo quién derrotó a Napoleón, y esto lo reconoce el propio emperador en sus propias memorias. El Ejército no hizo nada. En la Guerra Civil pasó lo mismo: al principio las milicias populares estaban derrotando a los fascistas a pesar de su escasez de armas (el estúpido Gobierno Republicano no lo quiso repartir, y el pueblo tuvo que armare como pudo). Ahí estaba Buenaventura Durruti, y miles de milicianos más que lucharon bravamente. Pero fue con la militarización cuando el Ejército Republicano empezó a sufrir continuas derrotas. Y así cayó un país abandonado y con todo en contra en manos de los fascistas.

En un principio, la Revolución Anarquista tiene que ser pacífica. Lo que ocurre es que hay que ser muy ingenuo para pensar que los ricos van a renunciar a sus bienes voluntariamente en favor de un mundo mejor. Desgraciadamente, el Poder recurrirá a la violencia, y la Revolución se verá obligada a defenderse, a utilizar la fuerza. Esperamos que nunca ocurra un “exceso” que rebaje la moral de la población.

Pero antes de la Revolución hay un camino que recorrer. Hay que dar ejemplo en la vida cotidiana, y no solamente hablar. Hay que extender nuestras ideas. Hay que concienciar y hacer reflexionar a la población. Hay que comportarse como un anarquista, como un revolucionario. Ve a una auténtica manifestación y estarás haciendo un acto revolucionario. Hacer y asistir a huelgas, cuidar de la naturaleza, reflexionar, leer y escribir sobre el tema, apoyar el feminismo de verdad, ayudar a los más desfavorecidos, organizar, informar, denunciar las injusticias… todo esto son actos revolucionarios. Al igual que leer este folleto es un acto revolucionario.

¿Por qué ser anarquista?

La razón de ser un anarquista en estos tiempos es muy parecida a la del pasado: se desea un mundo mejor, y los anarquistas piensan que el anarquismo puede hacerlo. Nosotros, los libertarios, no buscamos un mundo perfecto, un mundo que es imposible y seguramente muy aburrido, pero sí buscamos un mundo mejor, un mundo más justo, un mundo sin Tercer Mundo, un mundo sin tantos intereses económicos, un mundo sin Estados que cometen todo tipo de barbaridades, en fin, un mundo humano, diferente a la actual locura imperante. El hambre existe, cuando no debería teniendo en cuenta que la Tierra, en estos momentos, puede abastecer a toda la población animal tranquilamente. Si hay hambre es por la mala distribución provocada por el Estado y por los grandes capitalistas. Las guerras existen, aunque estén casi todas olvidadas, y son todas provocadas por el Poder, y nunca por los simples ciudadanos, quienes son los que sufren las más graves consecuencias. El paro existe, mientras hay gente que se parte la espalda durante ocho horas. Y así podríamos llegar hasta el fin. ¿No hay razones para ser un anarquista? ¿No hay razones para cambiar este mundo de raíz? El anarquismo promete mucho, y en las pocas veces que se le ha dado una oportunidad ha cumplido casi siempre. ¿Y qué tiene de malo ser anarquista? La anarquía merece una oportunidad. Y dar una oportunidad a la anarquía es dársela a la humanidad, porque lo único que desea el anarquismo es hacer una sociedad verdaderamente humana.

Salud y anarquía

[Sol Negro, 2007, Tenerife, España]

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4 Responses to ¿Es viable el anarquismo en la actualidad?

  1. ricardo dice:

    Muy muy insuficiente el relato. Creo que deberías ser mas técnico y divagar menos. Es el problema que veo en las ideologías. Que se explayan mucho criticando al contrario, diciendo que en nuestro modelo de sociedad todo se solucionaría (repitiendolo varias veces) pero no planteas como se organizaría esa sociedad.

    1º a nivel económico
    Es el menor de los problemas pero no así en el llamado comunismo libertario que plantea cosas como abolir el dinero y unificar la administración ¿como se haría esto? unificar la administración mediante una pirámide invertida de delegados parece ser y el tema de abolir el dinero no se entonces como trabajaría la gente ¿por obligación? ¿en especie? ¿a cambio de todo gratis? y luego está la opción de no abolirlo con lo que se me ocurren otros tantos o más problemas como si la distribución sería igualitaria, en función del trabajo realizado o si se guardaría un poco para pagar servicios colectivos (sanidad, educación, etc)

    Como he dicho el apartado económico es el menor de los problemas, aunque podría haberme explayado más solo he querido plantear las dudas que a cualquier hijo de vecino se le pasarían por la cabeza si tuviera sentido común.

    2-Justicia
    Buff, aquí si que patina el anarquismo, entiendo que las cárceles no son buenas, que no previene un acto criminal concreto (aunque el temor a la carcel si que previene los actos en general) y que la sociedad está muy podrida. Pero los crímenes, creeme, responden a muchos factores y querer reducirlos a causas económicas es ingenuo, incluso pasionales o mentales. La misma inexistencia del temor a la ley produciría nuevas formas de delincuencia. Delincuencia producida por odios personales que no tienen relación con la pareja o la psicopatía, como el odio a un compañero, o por la simple alegría de ser diferente haciendo daño al contrario, o sabiendose impune.
    El ser humano es un ser pensante e individual, es verdad que se puede adoctrinar en valores mas solidarios pero la homogeneización es imposible.

    Cada vez subiremos de nivel e iremos a por cuestiones cada vez mas dificiles de responder, dejo la guinda para el final.

    3-Educación
    Aquí veo muchas contradicciones, soy el primero que cree que la educación actual es un modelo carcelario y sin sentido. Los horarios, la comunicación unilateral, la clasificación por edades y sexo, los exámenes, las tareas, la individualización, el sedentarismo… Obviamente, esto no tiene sentido pero pasemos a lo que propone el anarquismo. Que no haya escuelas, ni alternativa, claro, o las familias, o escuelas donde el alumno aprende de forma autodidacta, pues bien esto suena interesante pero debe ser explicado mas en profundidad. De todas formas tengo dudas al respecto: como se actua si un niño agrede a otro, ya se que en nuestro sistema no se castiga ni se remedia, pero según la doctrina anarquista de no ejerción de la autoridad sobre el individuo tampoco se haría nada.

    y la guinda del pastel
    4-Política

    Aun espero con ansias el día que algún avispado anarquista me explique como organizará la defensa nacional del país, como se realizarán las relaciones internacionales y como se financiará todo esto, en fin (se ollen grillos) aún espero y sigo.. “.. la inexistente respuesta a esta gran y sencilla pregunta, porque quieranlo o no de triunfar, triunfará en un país y un ejercito nacional requiere una coordinación nacional, un sistema gigante que no puede ser llevado a cabo porpandillas de civiles armados.

    es todo, espero que tu sapiencia me ilumine y no lo tomes como un ataque, estamos en el mismo barco pero es que estoy cansado de leer comentarios y relatos utópicos que huyen de precisar y concretar en sus disertaciones. Es normal que un capitalista divague, lo que quiere es evitar hablar sobre el tema. Pero cualquiera que quiera cambiar las cosas tiene que ir al tema, al grano y explicar sin divagar las cosas y las cuestiones dudosas e importantes para el asunto

    un saludo

    • Mijail Bakunin dice:

      “Aun espero con ansias el día que algún avispado anarquista me explique como organizará la defensa nacional del país, como se realizarán las relaciones internacionales y como se financiará todo esto, en fin (se ollen grillos) aún espero y sigo.. “.. la inexistente respuesta a esta gran y sencilla pregunta, porque quieranlo o no de triunfar, triunfará en un país y un ejercito nacional requiere una coordinación nacional, un sistema gigante que no puede ser llevado a cabo porpandillas de civiles armados.”

      Que parte no ha quedado clara de que el anarquismo no concibe la idea de patria o nacionalismo, de que no cree en banderas ni fronteras, sino en la unificacion de los pueblos organizados en comunidades, federaciones y confederaciones?

  2. Marcelo dice:

    “el principal defecto es la competencia” vaya, el rasgo que hizo sobrevivir y hará sobrevivir a la especie humana como algo negativo…ya al leer ese absurdo invalida cualquier otra argumentación, no existe absolutamente ninguna especie sobre la tierra que carezca del don de competir, es la base misma de la existencia.

  3. Marcelo dice:

    el autor mismo de esta nota está haciendo uso de ese don de “competir” el querer imponer sus ideas sobre otras cualquiera ya lo hace competitivo, el opuesto sería un ser sumiso, que acepte el libre albedrío sin siquiera darse una posibilidad de competir con esto, para modificarlo según su antojo o deseo. competir también habla de satisfacer deseos

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