De la negación violenta de la realidad imperante

by • 27 octubre, 2014 • Artículos, Reflexiones y otros, Teoria políticaComments (0)997

de la negacion violenta

La historia nos ha enseñado desde siempre que los actos violentos, aunque necesarios a distintos niveles, si no son acompañados de un proyecto revolucionario coherente que los justifique, no son mas que irrupciones pasajeras, y no necesariamente acciones partes de un ejercicio de resistencia consciente de la complejidad y contradicciones del todo, a la vez que integrador y transformador de la realidad imperante. Es necesario recordar las palabras de Castoriadis cuando nos dice que “a la praxis revolucionaria le basta con mostrar que en lo que propone no hay incoherencia y que tan lejos como alcanza la mirada, su realización acrecentaría inmensamente la capacidad de la sociedad de hacer frente a sus propios problemas”…. junto con esas palabras, hay que comprender que la violencia -como medio- es inmamete a cualquier proyecto que tenga com finalidad una tranformación radical de las instituciones que sostienen la actual dominación capitalista. Esto, ya que no seria posible el ejercicio de creación y defensa de estos sin el desborde -violento- de la materialidad que sostiene la legalidad burguesa. En este sentido, es necesario también comprender la ligazón necesaria de estos proyectos a lo “inmediato”, y en el análisis intrínseco (de estos), hacer lo posible por no concentrarnos en las reformas macro hasta caer en in aplicabilidad en la realidad de las intenciones contenidas en esas reformas macro.

Aunque con esto no quiero decir que debemos dejar de pensar en lo macro, si es necesario hacernos cargo de la aplicabilidad real de nuestras revoluciones, defenderlas, sobrepasar la legalidad, y por supuesto, no delegar la gestión ni la seguridad. La factibilidad de una revolución para una comunidad política amplia podrá ser tratada en otro texto, en este nos centraremos en el analisis de por que la violencia vislumbra las contradicciones que hay detras de la cdominación del aparato estado y de la democracia liberal. Es decir el monopolio de la violencia significado como una necesidad sistemica y revistida de peligros solo para aquelloxs insensatos que que no soportan la vida en colectividad y la deliberación sin violencia.

Por consiguiente, la resistencia y el accionar violento no deben ser comprendidas solo como expresiones de impotencia que parecieran abrir puntos de fuga nada mas que para aquellxs privilegiados con el tiempo de ocio suficiente para leer y comprender, por ejemplo, la mítica poesía liberadora de Hakim Bey o de Jonh Zerzan. Sabemos mejor que nunca que no debemos olvidarnos nuevamente de lxs muchxs olvidadxs de siempre. De los que sufren a diario, la mayoría de las veces sin la conciencia suficiente pa ra la crítica transformadora, las contradicciones y la violencia que hay detrás de la materialidad de la legalidad imperante……El conflicto concebido como un paradigma del cual debemos mantenernos alejados para conseguir ser un buen y exitoso ciudadano es la constante latente y explicita de los discursos que nos han metido en la cabeza desde niños, en las escuelas, trabajos, y universidades.

Como bien dicen algunos estudiosos, el actual sistema ideológico se ha encargado, cada vez mas sofisticadamente, de transformar el arbitrario cultural (tan o mas ideológico que nuestras perspectivas) en una necesidad sistémica, y a la vez, en la real posibilidad de estructura ideológica neutra y funcional para la necesaria y anhelada paz social. El pensamiento critico, las posiciones radicales, y la necesidad del análisis ideológico (en un sentido positivo), de esos que aclaran las realidades, se ha borrado de la conciencia general, de la sociedad y sus imaginarios. Es mas se han identificado como fuertemente peligrosos. Como muchas veces ha sucedido por parte de los integrantes y sostenedores de las estructuras estatales , que han tenido una relación de a alinación con el pueblo.

Por esto, es necesario que la expresión violenta sea más que la mera expresión de nuestra frustración, si no, que es necesaria compren- derla como un aspecto importante en términos principalmente estratégicos de un proyecto revolucionario coherente, no necesariamente permanente, pero que debe tener sus bases y objetivos claros, con respecto a su lugar y su trascendencia. Mas no podemos evitar sentir rabia y odio contra los carceleros, los profesores autoritarios, los politiqueros profesionales, los malditos policías, las malditas universidad empresas, ls malditos patrones, y las familias que se llevan todo el usufructo, etc. Y las acciones muchas veces estarán teñidas de esa pasión, mas que de racionalidad guerrillera y estrategia política.

Aunque la insurrección como irrupción y acontecimiento no necesita de un futuro coherente en su complejidad (puesto que el cambio adical jamas sera homogeno ni coherente) para encontrar su justificación, si no que su significado político puede ser encontrado en el hecho inmediato de resignificar los flujos y tiempos de la normalidad de la ciudad capitalista. Lo que de todos modos estas sujeto a la intencionalidad de los sujetos que participan en las acciones insurgentes. De lo que si estamos seguros es que la destrucción y el enfrentamiento, por si solos, no aseguran que nuestras perspectivas se vuelvan hegemónicas a largo plazo, menos al corto. De todos modos, la revolución como proyecto necesita de estos desbordes. “Por encima y por debajo de los intereses e ideologías cuestionables que abastecen varias formas de resistencia se encuentra también el punto de que la conducta de oposición puede no ser solo una reacción a la impotencia, en vez de eso, puede ser una expresión de poder que es combustible para la reproducción de la mas poderosa gramática de la dominación” (Giroux, 2008)

Comprendemos muy bien que luego de una jornada de protesta y todas las complejidades que se nos pueden presentar en el accionar, y el devenir; la materialidad que sostiene el mundo cruel del cual somos hijos y culpables de su reproducción, continúan sin nada mas que un mínimo rasguño. Es decir, la experiencia elitista de la posibilidad, tal vez un poco ingenua, de la negación real de la autoridad de los perros guardianes de la mercancía. Y sus jefes, claro. Ingenua pues, por que al proyecto de liberación y el ejercicio de resistencia les hacen faltan muchas voluntades, muchas integraciones y menos separaciones. Es necesario, sin embargo, no dejar de experimentar el desborde, aunque seamos pocos al principio del movimiento, progresivamente mayores cantidades de personas irán visibilizando las lógicas de control / dominio y el conflicto que hay detrás de la normalidad que vivimos todxs. Y, para esto es necesario trabajar con ansias por la alfabetización de las mayorías (en términos de adquisición de las herramientas para el análisis critico del mundo que nos rodea), o como algunos prefieren llamar, en trabajos de educación popular o libertaria. En este sentido es que se deben expresar de mejor forma la resistencia ideológica al dominio estatal capitalista– Ya que es aquí en donde se ponen en juego la legitimidad del orden existente, la inconciencia y la servidumbre voluntaria de las grandes mayorías.

En este sentido, es que se hace necesario insistir en la necesidad del pensamiento crítico, la reflexión/praxis, el movimiento (muchas veces tácticamente violento) y la claridad sobre los fines. Y por su puesto, la necesidad de todo proyecto revolucionario de ampliar las posibilidades de acceso vital a un espacio público idóneo para la transformación de nuestra sociedad: una transformación en donde tengamos cabida todxs. La claridad y la coherencia juntas para transformar en la reflexión y praxis, el mundo y los mitos impuestos.

Por eso la necesidad de administrar nuestros proyectos de liberación y autoeducación, por eso la necesidad de “poder” para la ampliación de esas condiciones idóneas para la transformación en un sentido revolucionario y masivo.

Y es allí, en la realidad cotidiana que sufren muchos de nuestrxs niños que han sido arrojados a la experiencia vital de bandidaje sin sentido critico, explicito o bien a la complacencia del ser pobre, por necesidades arbitrarias y alienantes impuestas por el maldito sistema neoliberal y el estado opresor, en donde nosotrxs debemos enfocarnos. Debemos comprender que son las estructuras de necesidad alienantes hacia donde debemos dirigir la pedagogía radical y toda nuestra intención revolucionaria. A su vez, debemos tener una noción de alienación que señale la forma en que la falta de libertad se reproduce a si misma en la psique de los seres humanos. (Giroux, 2008) Por eso nuestro fuego y revolución debe ser comprendido como un proyecto infinito. Como dijo Bakunin, una progresiva inmolación del autoritarismo y los mitos impuestos por la ideología liberal burguesa, en beneficio de la libertad humana.

Y la violencia, en diferentes niveles, debe ser parte de estos proyectos. Sin violencia política y desborde no habrá jamás un cambio de las estructuras que nos dominan, pensar de otra forma seria ingenuo. Debemos comprender que el ejercicio mágico del poder militar esta allí, esperando, convencidos de su misión legalista y neutralidad. Y hace falta un solo mandato para que manden nuevamente a la mierda toda la voluntad instituyente y nuestra historia.

A ellos nunca les ha interesado la voluntad del pueblo. Por lo tanto, es necesario justificar la violencia, y comprenderla no solo como una reacción a la frustración, si no también dar el paso para comprenderla como parte importante de un proyecto revolucionario que se enfoque en transformar los mitos capitalistas en la cotidianidad, ayudando a resignificar el mundo, desde abajo, siempre. . Por que debemos defender nuestros proyectos de liberación armados hasta los dientes. Por que todas nuestras arremetidas por la tan anhelada autonomía de nuestras vidas será atacada sin compasión.

Por que nosotros siempre hemos sido sus principales enemigos y no dudaran en encarcelarnos, asesinarnos, como ha sucedido siempre. Esta batalla debe ser llevada a cabo en escuelas populares, lugar liberados, universidades, colegios, la calle, etc. todo espacio es legitimo –Debemos mostrar el conflicto, hacerlo evidente e incitar a luchar por la liberación y la dignidad humana. El trabajar juntos nos dará fuerza, y la relación deberá  ser contingente (como toda afirmación colectiva de transformación radical), de hecho no hay mejor camino que ese, siempre y cuando no se trancen principios básicos de libertad y del ejercicio de lo común -comunismo. El proyecto revolucionario de liberación debe ser acompañado de estrategias de enfrentamiento directo de auto defensa e incluso provocación táctica para visibilizar la resistencia – y un enfrentamiento a nivel ideológico/ pedagógico con el orden ideológico liberal. Sin embargo estas estrategias no las tenemos definidas de ante mano, las construimos a pulso, con el pueblo, y no para el pueblo, y no pretendemos nada mas ni nada menos que ser revolucionarios.

Rogel, la Peste.

Notas

(1) teoría y resistencia en educación, Giroux,
2002
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