Violaciones Multinacionales: de la producción natural hasta nuestro plato + (Documental) 9.70

by • 23 mayo, 2014 • Artículos, Cine, Cine documental, Coyuntura políticaComments (0)882

a3084287ecd64c0dc2e622b502ea18a2_XLClaramente, las políticas económicas que ha puesto en marcha el aparataje estatal en el último tiempo, han estado caracterizadas por el fortalecimiento de este a cambio de múltiples costos que se ven reflejado directamente en la población. Un ejemplo gravísimo de estas violentas políticas que no hacen mas que traer un sin número de perjuicios para los sectores marginalizados, es la recientemente aprobada Ley de protección de obtentores de vegetales (UPOV 91).

En nuestro país, estas nefastas políticas son impulsadas y lideradas por la empresa Monsanto, la cual entre otras cosas, produce toneladas de semillas genéticamente modificadas. Bien se ha comprobado, que debido a sus componentes, dichas semillas modificadas, resultan perjudiciales para la salud de humanos y animales. De este modo, la nueva ley de obtentores de vegetales, que es promovida por señalada empresa, tiene como finalidad otorgar un derecho de propiedad intelectual a la semilla. Esto en palabras más sencilla, hace referencia a que toda semilla de producción tiene que ser previamente certificada por las empresas que lideran estos violentos proyectos junto al Estado. Aquello, traducido a la realidad campesina nacional, se manifestaría en que los agricultores nacionales, no podrán sostener sus ancestrales costumbres de seleccionar naturalmente sus propias semillas de su cosecha para re-sembrar una nueva producción. Bien sabemos que históricamente el pequeño y mediano agricultor, selecciona lo mejor de su cosecha para ocuparlo a modo de semilla con la intención de crear una nueva producción para la siguiente temporada. Es así como esta ley, viola el derecho y tradición del sector campesino desde tiempos ancestrales de producir su propia cosecha libremente, pues tras la aprobación de esta medida, ahora el campesino debe comprar una semilla a empresas multinacionales como Monsanto, que además de vender sus productos a precios altísimos, cuenta con un proceso de modificación genética realizada sobre la semilla, que como mencioné anteriormente, tiene como resultado variados perjuicios sobre la salud de las personas y los animales que consumen dicho producto.

Por otra parte, el Estado con su nefasta política, va mucho mas allá, pues criminaliza por medio de represiones tales como multas o penas carcelarias al agricultor que desee continuar con sus tradiciones ancestrales de sembrar semillas libres e inofensivas para la salud humana.

El aparataje estatal en su hambre capitalista, ha llegado a privatizar lo más libre de nuestra sociedad, el espacio más íntimo respecto a las necesidades básicas. El alimento natural que produce todo nuestro campesinado. Bien podemos rescatar el ejemplo de lo que ocurrió un tiempo atrás con la aprobación de la ley 9.70 en Colombia, que promulgaba las mismas intenciones que la ley recientemente aprobada en nuestro país. Claramente, la aplicación de esta, en sectores campesinos colombianos como el departamento de Huila, ha traído un sin número de perjuicios a los pequeños campesinos e indígenas que anteriormente producían toneladas de cultivos como arroz y maíz libre de transformaciones genéticas, naturales y saludables para el consumo humano y animal.

Variadas fueron las violaciones que sufrieron los agricultores locales con la aplicación de esta ley por parte del Estado. Primeramente, se les decomisaron todas las semillas seleccionadas para un nuevo proceso de siembra sin previo aviso. No se realizaron capacitaciones ni menos programas informativos, se les arremetió con muchísima violencia en la intimidad de su campo, de su cultura, de su tradición. Posteriormente, se les obligó a comprar a grandes costos semillas genéticamente modificadas certificadas, las cuales se comprobó por medio de experimentos comparativos, que no traía ni un beneficio en la producción, ya que su resultado era muy inferior al resultado de la producción natural ancestral. Por otra parte, junto con obligarlos a comprar semillas certificadas, también se les obligó a comprar un paquete de fertilizantes e instrumentos que iban de la mano con la producción artificial. Todo esto trajo un nefasto resultado para el pequeño y medio campesino de la zona. Se comenzaron a endeudar para poder comprar estas semillas certificadas, y la producción fue sumamente deficiente. Más aun, los campesinos que se negaron a comprar semillas certificadas, fueron criminalizados con medidas como grandes multas, decomiso de semillas y producción, e incluso varios años de cárcel.
No podemos permitir que en nuestro país el campesinado sea violado de tal manera. Este problema no convoca solamente a nuestros campesinos, a los que muchas veces vemos como ajenos a nuestro contexto, pues nosotros, que no habitamos ni trabajamos el campo, igualmente consumidos productos agrícolas. El daño es hacia todos nosotros.
Así, hemos visto como las políticas estatales nuevamente privatizan y manipulan incluso hasta lo más íntimo, nuestra libertad alimenticia.

NEGRON

Enviado al mail


Como forma de complementar el articulo recomendamos el siguiente documental sobre la aplicación de una ley similar en la región colombiana:

28432Sinopsis

El documental 970 relata la historia de un grupo de campesinos a los que el Gobierno de Colombia le incautó y destruyó 70 toneladas de arroz. En defensa de los intereses de empresas trasnacionales en el marco de Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos. Los impactos de la resolución 9.70 en el campo colombiano.

Un documental de VICTORIA SOLANO
Producción: Marco Cartolano y Juan Guillermo Rodriguez Martinez

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