ESTADO PERUANO: DISOLUCIÓN DE LA UNIÓN SOCIALISTA LIBERTARIA (USL)

by • 1 abril, 2014 • Latinoamerica, Noticias, comunicados y columnasComments (0)845

1Por el presente comunicado público dirigido al proletariado y a todos los compañeros anarquistas, informamos que desde agosto del año 2013 la Unión Socialista Libertaria (USL) dejó de accionar como organización política anarquista por decisión unánime de sus integrantes. Por ello, hacemos la aclaración necesaria a nuestros contactos a nivel nacional e internacional, que cualquier mensaje o recepción del mismo desde correos, o cuentas de facebook, a nombre de la USL, son apócrifas o no tienen representatividad alguna, pues ya desde agosto del 2013, cesó toda actividad de la USL. La única y última actividad oficial lo constituye este comunicado.

A lo largo de sus 5 años de existencia, la Unión Socialista Libertaria (USL) se empeñó en retornar al anarquismo como un referente dentro del movimiento popular. Buscó sacar a las prácticas y principios anarquistas de la marginalidad para que se haga nuevamente acción y teoría entre el proletariado. Logramos nuestro objetivo. Sembramos. Ahora es tiempo de consolidar la siembra. Una tarea de largo aliento en la que deberán confluir todos los anarquistas. La cosecha aún está lejana.

Pero este retorno en los espacios de construcción (o reconstrucción) del movimiento popular, no significaba pasar a disputar posiciones de hegemonía o cuotas de poder burgués con la izquierda burguesa, hacer “entrismo” en organizaciones gremiales o sindicales, sino fundirse con este movimiento desde sus bases mismas y revolucionar cualitativamente sus organizaciones, haciendo énfasis en la forja de nuevas, bajo el signo libertario.

Conseguimos en nuestro accionar estratégico la inserción social efectiva en diferentes espacios sociales, pero luego de estos 5 años consideramos que lo que viene hay que afrontarlo cuestionando tácticamente algunas formas orgánicas planteadas y practicadas desde el anarquismo, a fin de lograr una mayor inserción y consolidación en los espacios populares. Hemos comprendido también que las tareas por venir implican la constitución de más de una forma orgánica de accionar, y mantener una específica que ya cumplió su objetivo, puede retrasar y hasta frenar el proceso iniciado, por ello, planteamos que toda organización no debe existir sino lo necesario, para evitar institucionalizarse.

El fetichismo de la organización formal lleva a tener un horizonte carente de la autocrítica necesaria que siempre debe guiar sus fines y conlleva a la desviación. Si en una organización política anarquista algunos integrantes, en vez de aportar o impulsar ello, están más interesados en una “militancia” improductiva, sin un alcance concreto, y en la práctica solo asumen el anarquismo o a la organización como una mera etiqueta para disputar cuotas de poder en la institucionalidad burguesa, ello desgastará a la propia organización que por ende no cumpliría su razón de ser. En tal sentido, no tiene ninguna utilidad práctica seguir adelante con una etiqueta, que sólo está para satisfacer egos. Esto nos lleva a reafirmarnos en uno de los principios fundamentales de toda orgánica anarcocomunista: El compromiso y la autodisciplina militante.

Los que asumimos la tarea histórica, fuimos adelante a sembrar y dejar un surco, y así concluimos o cerramos el capítulo de esta organización, con las críticas y autocríticas necesarias, con un balance consciente por parte de cada uno de los miembros, para pasar a un trabajo constante y honesto en la construcción del movimiento popular. Ninguna organización por más pura y anarquista que sea, puede permitirse el fetichismo de ella misma, pues corre el riesgo de buscar la institucionalización y con ello caer en idealismos al considerar que una organización tiene vida propia. La imposibilidad de evolucionar o mutar en función de las necesidades de la revolución social hace que una organización no opere como debiera ser. La organización política misma no es un fin, sino un medio.

Fueron 5 años de trabajo arduo y muchas veces con avances y retrocesos, básicamente por habernos constituido en una organización que enfrentó simultáneamente la tarea de construir práctica libertaria y edificar teoría, sin mayores referentes que nuestra ideología, voluntad y conciencia de clase; luchando además contra las adversidades y las limitaciones materiales que desde lo personal hasta lo colectivo impone esta sociedad capitalista y los prejuicios, aun entre los mismos “anarquistas”. Tras afianzar estas raíces en algunos ámbitos del movimiento popular, y al haber alcanzado la percepción de que la semilla arrojada urge ser abonada con nuestra directa participación, y como ello debemos hacerlo sin que eso implique hacer posición sectaria, es decir buscar imponer un hegemonismo o una postura, por más puramente anarquista que esta pueda ser, sino que esta surja y fructifique naturalmente, es que nos fundimos ahora en nuestra práctica política, como individuos al seno de nuestro pueblo.

El anarquismo es una unidad ideológica, sus principios no pueden seguir siendo bastardeados por toda la innumerable cantidad de adjetivos que ahora le han sumado y que pretenden que incluso con un “manifiesto” o una “plataforma” se debe crear una tendencia. Por ello, desde nuestro origen, en nuestro desarrollo y ahora en nuestra conclusión como organización política anarquista nos reafirmamos en nuestra ideología anarcocomunista, en nuestros principios básicos, de autonomía, autogestión, federalismo, acción directa, y más aún en que sólo con el compromiso y la autodisciplina, se puede generar esa militancia anarquista que necesitamos para impulsar el resurgimiento y la consolidación del movimiento libertario, es decir, la tarea que queda por delante es más ardua y la creación de un socialismo libertario de acuerdo a la especificidad de los problemas de la realidad peruana, es una creación heroica por advenir.

Humildemente hemos sembrado algo, pero falta aún mucho más… y no seremos los únicos. Todos los libertarios o anarquistas somos llamados a esta gigantesca tarea. Nos reafirmamos, en que una organización política revolucionaria es una necesidad que debe construirse en el día a día de las luchas sociales, con una inserción social como principio y como práctica.

La USL cumplió su ciclo en la formación de su militancia, ahora corresponde a esta militancia proseguir la tarea trascendente – y que no se subordina al de la existencia o no de una organización política anarquista – de impulsar el movimiento popular y desde su seno la estrategia libertaria, en las organizaciones sociales donde se incida y creando las que sean necesarias – bajo los principios ya expuestos – para poder orientar la dirección de las luchas sociales hacia la emancipación social y no al reformismo y el oportunismo de la izquierda burguesa electorera.

De esta forma también desmentimos ciertas versiones antojadizas, tendenciosas y calumniosas que desde el individualismo pequeñoburgués ó liberal radical, disfrazado de posturas anarquistas adjetivadas, nos motejaban como anarcobolcheviques, rojos, plataformistas, sin conocer la práctica político-social de nuestra organización, sin haber polemizado con ella, o sin conocer su estructura orgánica interna. Pese a lo que pregonaban estos individualistas infiltrados dentro del anarquismo, jamás como organización hemos caído en ese vicio sectario y propio del idealismo burgués de pretender crear una nueva tendencia o una nueva corriente dentro del anarquismo, es decir, agregar un adjetivo más; y mucho menos crear o aspirar a constituir un partido burgués, ni de la “izquierda libertaria”.

Los anarquistas no somos ni de derecha ni de izquierda ni de centro, esa falsa disyuntiva es la del pensamiento burgués infiltrado dentro del anarquismo, al que hay que combatir. Los anarquistas somos revolucionarios porque todas nuestras luchas tienen a la revolución social no sólo en perspectiva, sino en práctica presente. Es necesario confluir en la unidad de los anarquistas, una unidad estratégica y con la mira bien puesta en construir el camino hacia la revolución social desde y en conjunto con el pueblo que somos. Cerremos el capítulo de los “ismos”, de los adjetivos, de las etiquetas vacías y sectarias, el anarquismo es a la vez herramienta guía para la lucha social e ideal de sociedad de plena justicia y libertad, o no es anarquismo.

¡Viva la Anarquía!

Lima, 23 de marzo del 2014

Fuentehttp://www.uslperu.blogspot.it

Extraídohttp://www.anarkismo.net/
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