Memoria y acción directa

by • 8 noviembre, 2013 • Artículos, Literatura y poesia subversiva, Teoria políticaComments (0)999

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―La acción directa además de su valor de fecundación social, posee un valor de fecundación moral por que purificay engrandece a quienes impregna, les libera del caparazón de pasividad y les infunde un aura de fuerza y de belleza-   (Pouget. E)

Somos enemigos entre lxs olvidadxs, animados nada más que para escapar de la rutina, bajo planes predispuestos por el mercado y los empleadores para alejarnos del maldito trabajo, de las deudas, de la explosión “sin razón”… y por supuesto, de la familia capitalista. Silenciadxs mientras que desunidxs, olvidadxs mientras que silenciadxs, inmóviles sin memoria….ajenxs a la solidaridad y a la capacidad de transformar nuestro entorno, arrodillados muchxs frente a imágenes inmóviles, inconscientes de la objetivación de nuestro propio ser en la maldita religión. Alienadxs, enmudecidxs, impotentes, solxs, emputecidxs.

De esta manera, la vida escurre entre la hegemonía de la falacia de la mercancía y las fiestas de legitimación de la democracia, sin cuestión alguna, bajo la inercia de la normalidad y la irracionalidad, alejadxs el uno del otro por un miedo muchas veces inexplicable mas que por el resenti-miento de personas que nacieron malas.

La vida, sin embargo, se encarga de  mostrarnos que la felicidad del consumo y el trabajo es mentira, que estas ideas son indignas de nuestras capacidades, y que además nacieron como estrategia de desarrollo para potenciar un modo irracional de relacionarnos, de producir y acumular. En este contexto y  desde las cenizas de la  vida y la creación, las mayorías olvidadas emergen como fuerza acumulada y se expresan  mediante la creación de nuevas voluntades, ganas -que nacen de la experiencia historica- como nuevo paradigma contra hegemónico, real y con la experiencia de la sangrienta hegemonía de la ideología burócrata.

Pero aún somos muchos los aplastadxs bajo las contradicciones de las cuales todos hablan, desde las plantas superiores que parecieran tener simples disfunciones burocráticas hasta las bases productivas en los talleres, en las obras, oficinas, etc. en donde parecería esclarecerse el problema y vislumbrar a la vez la lucha incesante que hay detrás de toda crisis capitalista. Una lucha de intereses entre subgrupos sociales o si prefieren, entre clases.
Todxs hablan de estas crisis, en Europa y latinoamerica las huelgas ya son cientos,  los muertos millones, las batallas infinitas. y la crisis parece nunca resolverse. La crisis que todos esperan no son mas que falacias, mentiras, el sistema se regenara y se perfecciona a cada paso.

En este sentido es que la memoria simbolica parece a acaparar como escudo los deseos de cambio de muchos explotadxs y olvidadxs. En efecto, muchos de los proyectos revolucionarios que emergen nacen de alguna u otra forma conscientes de los gérmenes teóricos que desfiguraron las premisas iniciales de las grandes teorías revolucionarias del siglo pasado y finales del XIX. Asimismo, la estrategia de los capitalistas sigue siendo mantener en la medida de lo posible el orden social mediante la adaptación procesual y ―progresiva de su modo de producción a las demandas radicales de los grupos sociales posicionados y abanderados por proyectos sociales autónomos y que practican, a la vez que desean, la acción directa. (Grupos que a su vez no quieren hacer análisis objetivos ni cientificistas, si no, de aquí en más, comenzar a preguntarse sobre la solución a las crisis y las mentiras, y como sucedió en otras épocas, posicionarse y elegir en que lugar estar y que estrategia seguir)

En efecto, los proyectos revolucionarios de hoy parecieran haberse hecho resilentes a todo germen de autoritarismo, de programas políticos reformistas y/o absolutos, y de formas racionalistas y /o positivistas de entender la historia, ya que como la historia misma nos ha enseñado, pensar de esta forma anula la capacidad real de transformación que tienen los sujetos. De esta forma, ser realistas,  revolucionarios, y entendernos -comprender (nos) no es ya dar cuenta de un rol determinado dentro de un proceso inequívoco y lineal, en donde llegaríamos como por arte de magia dialéctica a la vida en comunismo, sino más bien, se evoca a lo que dijo alguna vez Marx sobre el comunismo, es decir, ―que este no es un ideal hacia el cual se encamine la sociedad, si no el movimiento real que suprime el estado de cosas existentes y que por lo tanto, son los hombres quienes hacen su propia historia, en condiciones siempre dadas, a la vez que, la emancipación será obra de ellos mismos‖.(1)  Y es que la historia pareciera evocarnos en todo momento a la memoria, y nos cuenta entre muchas otras cosas, que la idea de una verdad totalizante es el germen de adaptación a ideas en extremo burocráticas como el fascismo.

La acción directa de las masas ha sido nuevamente evocada como la mejor estrategia, y es que esta provoca la lucidez y la pasión creadora desafiante de todo orden impuesto. Y como toda idea /practica, tiene a la memoria histórica como germen creador de su innovación, y al igual que la autonomía no es un fin si no un comienzo.
La política revolucionaria, en este contexto, comienza a ser comprendida como―una praxis que se da como objetivo la organización y la orientación de la sociedad con miras a la autonomía de todxs y reconoce que esta presupone una transformación radical de la sociedad que no será, a su vez, posible si no por el despliegue de la actividad autónoma de los hombres‖ (2)…..la autonomía no comienza sin memoria y sin acción. Hacia ya vamos, siempre habran nuevas estrategias que definir.

CATARI R.
Notas
(1) Castoriadis, C. la institción imagina-
ria de la sociedad, p: 90
(2) Ibid, p: 124

El olvido no es solo olvidar nuestros muertos o al otro que perdió su vida en las mazmorras cárceles del capital, o en las deudas, si no, olvidarnos de nuestro lugar y responsabilidad en todo lo que ocurre a nuestro alrededor, de la falta de conciencia que nos agobia en una vida miserable y ajena en todo sentido a la felicidad. Nacer olvidado, sin memoria y, por lo tanto, sin historia es condición de servidumbre de aquí hasta el infinito.

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