Lxs oprimidxs quieren ser jefes – sobre libertad, igualdad y educación –

by • 8 noviembre, 2013 • Artículos, Educación, Práctico, Reflexiones y otros, Teoria políticaComments (0)995

Muchas veces recuerdo cuando mi madre me decía que debía ser un buen estudiante para que después no me mandaran. Puesto que, -me decía- que no hay nada mejor que hacer lo que uno quiera cuando simplemente se quiera. Que querrá haberme dicho mi madre en aquel entonces?, Seguramente lo que quería era inculcarme una ética de trabajo y responsabilidad que posteriormente me otorgara la posibilidad “individual” de tener mayor libertad. De seguro, mi mama estaba pensando en que no quería que me explotaran como lo hicieron con ella y mi papa durante toda sus vidas.

Ella tenia puestas sus esperanzas de libertad en su hijo en un contexto de agobio y contradicciones imperceptibles para la mayoría. Siempre agobiados por las deudas (infinitas) y responsabilidades a las cuales no era posible cuestionar, sin pensar de inmediato en un castigo ejemplar por parte de las buenas nuevas autoridades que teníamos al mando.

Pero, cual era la idea de libertad que tenia mi madre? Ni a mi madre ni a mi jamás nos enseñaron sobre la connotación (ontológica, según lo que creo) colectiva del con- cepto libertad. La maquina socializadora -escuela, familia- se preocupo por siempre de meternos desde pequeños la idea de libertad individual (como algo incuestionable) y por lo tanto, la base de moral necesaria para reproducir el actual miserable estado de las cosas. Con esto, lo que hacia mi mama era reproducir sin cuestión el fenómeno de introyectar al opresor dentro de mi. Es decir, crear un individuo con deseos de obtener una libertad individual carente de los demás, con nula capacidad de reflexión (por que estudiar filosofía o teatro o arte, o simplemente no estudiar, no te hará ganar dinero,) y con deseos insaciables de obtener dinero para consumir felicidad y seguridad.

Creo que mi madre no reflexiono esto, y no por que no haya podido ser capaz, sino por que simplemente se le negó esa posibilidad. Ella estaba haciendo conmigo lo mismo que hicieron con ella, es decir, crear en su hijo, la mentalidad necesaria de un potencial explotador adherido de cabeza y corazón a la toda poderosa fuerza de la realidad imperante. Que opciones me quedaban? Hay trabajadores que sudan para comer y otros que oprimen para vivir? De cuales querría ser yo? Sin duda, hoy comprendo mas que nunca las enseñanzas de antiguos luchadores por la libertad. Bakunin nos hablaba sobre la naturaleza colectiva y solidaria de la libertad diciendo “que la opresión de los unos tiene como corolario la esclavitud de los otros y, por lo tanto, que solo se es humano y libre, mientras se reconozca la libertad y la humanidad de todos los hombres que rodean”.

El problema educativo y la crisis que se hizo evidente para muchos luego de las masivas manifestaciones estudiantiles, vuelve a situarnos, una y otra vez en el problema ético- político de la igualdad y la libertad expresado en la frase de Bakunin. En efecto, preguntarnos sobre la igualdad y la precariedad generalizada pone en tela de juicio la ontología del individualismo dominante en nuestra actual sociedad, y por supuesto, el marco normativo que regula la forma en la cual socializamos a los nuevos integrantes. Por su parte, la libertad queda relegada a un segundo plano, como algo prescindible, como un bien privado mas que colectivo a conseguir, como si igualdad y libertad fueran conceptos muchas veces contradictorios.

Nosotros creemos que preguntarnos por la libertad esta íntimamente ligado a las cuestiones que hay detrás cuando se habla de educación publica, gratuita e igualitaria. La libertad es el corolario de todas estas demandas. Y por lo tanto, todos nuestras practicas y esfuerzos diarios deben estar teñidos de ella. Si comprendemos la implicación recíproca de los dos conceptos -libertad e igualdad- comprenderemos que la libertad solo es posible en un marco de igualdad de condiciones de acceso al poder, es decir, en la participación de cada uno de nosotros en la construcción de los marcos regulatorios que asumimos como sociedad. Y esto se genera en la inmediatez revolucionaria de nuestro accionar colectivo e individual. Ante la miseria que nos aqueja como humanos pobladores del mundo y la crisis evidente de un sistema educativo que reafirma las desigualdades de origen, endeudando y segregando con audaz eficacia y en sintonía con los intereses de una clase dominante, es que se hace imprescindible cuestionarnos sobre que valores debemos construir la educación popular del presente. En efecto, consideramos que la libertad es una condición colectiva a la cual debemos aspirar todos como sujetos históricos, mas que la justicia económica, y que la praxis de todo proyecto educativo, ya sea, de escuela, de CSO, o editoriales, debe buscar la liberación en torno a la practica inmediata de la libertad.

Esto es urgente realizarlo sin intermediarios, en autonomía y autogestión de la organización, con programas subversivos a los valores burgueses dominantes y que busque en todo momento que los sujetos salgan del actual estado de anestesia histórica y cansancio existencial que los gobiernan. En efecto, es importante mas allá del análisis del contenido implícito de los eslogan revolucionarios que muchos gritan y tienen en mente cuando salen a las calles a demostrar la rabia y el descontento, hacer de la praxis diaria, un sin fin de practicas subversivas a los métodos y contenidos educativos tradicionales. Considerando siempre que “no se piensa auténticamente si lo otros no piensan también, y que simplemente no puedo pensar por los otros, ni para los otros, ni sin los otros”. Para esto creemos que la clave esta en no pedirle nada al estado, puesto que este es la contradicción a nuestra lucha, es la consolidación de instituciones autoritarias y la legitimación de valores contrapuestos a los de libertad, solidaridad e igualdad. En sintonía con lo anterior, es que importantes sectores del movimiento libertario en especifico, en América latina, están reformulando, comprendiendo y utilizando de nueva forma el concepto de “poder popular”. Considerando enseñanzas de autores como Clastres, que nos dejo en claro que es posible una sociedad sin dominación pero no sin poder, también a autores como Foucault, quien decía que el poder no solo constriñe si no que también produce, contraponiendo el poder- hacer al poder- sobre, y por supuesto la educación racional de Ferrer, es posible imaginar nuevas formas de generar educación popular homologables a nuestro contexto y en un sentido libertario. Es imprescindible por lo tanto, no aunar esfuerzos en la construcción de este tipo de iniciativas, abrir todos espacios posibles para sembrar las siempre invisibles semillas de libertad, pensando y actuando siempre en función del desarraigo de la ideología burguesa y de los jefes y autoridades que nos metieron dentro desde chicos. De esta forma, mas temprano que tarde, todos los oprimidos dejaremos de imaginarnos como jefes, si no tan solo como simples hombres y mujeres, libres y conscientes de su potencial humano.

A pesar de sus fracasos y de su falta de escrúpulos [del Estado], hay quien
declarándose enemigo suyo pide escuelas o espera que las haga construir el
ministro, cuando es preferible el estado de analfabetismo agudo a la escuela
oficial, aunque se instale en un palacio. Ya dijo Guerra Junqueiro que la escue-
la oficial solo producirá luz cuando se queme – Felipe Alaiz –

Rogel

Colectivo la peste

 

y si nos buscan, no importa, que sepan que somos parte de cada rincón en
donde los chicos consumen drogas y portan armas.
Donde las casas son apretadas y se vive con magia, sin dios ni dinero,
Que no tenemos nombre , por que lo decidimos así,
que sepan que añoramos venganza
que nos defenderemos con los  dientes apretados
Y el corazón delante
sin miedo alguno
Compañerx
Sin miedo alguno

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