La opresión y la autoridad son un invento

by • 16 noviembre, 2013 • Artículos, Teoria políticaComments (0)699

El problema de cual o que sistema queremos no esta bien planteado si partimos de problemas supuestamente ontológicos que aluden a la necesidad de autoridad y la imposición de un poder o una ideología determinada sobre el otro. De una idea que esta condenada a ser nada en el momento que nace desde ti. Pues bien, yo creo que nada nace solo de ti…El caos, los delirios, toda metafísica, y toda idea son compartidas. 635065897983654614wLa vida es siempre con el otro.
No es mi idea en este texto hacer una apología de la idea libertad -en un sentido revolucionario-  pero si es necesario y preciso hablar sobre nuestras posibilidades, sobre la vida, sobre lo que nos acerca y cuales son los mecanismos que nos alejan. Mas no quiero pensar sobre un sistema bueno para todos sin poner en cuestión todas las formas políticas que nos enseñado, por que el “todxs” jamás estará contenido en las formas tradicionales de hacer política representativa y democrática. Creo yo. Así, la libertad estaría mas ligada aquí al reconocimiento de las formas de opresión innecesarias y patológicas, y la recuperación / creación de una vida integral, digna, donde quepamos todxs, lo que necesariamente implica recrear el escenario en donde poner practica nuevas formas políticas.
Las ideas no son nuestras, alguien dijo por ahí alguna vez que “nacimos del plagio, somos el plagio y moriremos en el plagio”, pues bien, esto me parece muy acertado para hablar sobre la condición de la vida compartida y las formas políticas que regulan los marcos cognitivos en donde nos movemos en cuerpo y alma. Los marcos de interpretación y deliberación, están creados, todo deviene de un lenguaje compartido en el cual fuimos socializados y construidos como cuerpo y sujeto fenomenal (como fenómeno social). En este sentido, es que la vida siempre esta con el otro. En el momento que compartimos lenguaje, dolores, emociones, es gracias a ese marco social, que aunque no haya sido deliberado y creado para todxs, que tenemos las posibilidades mínimas de encuentro y humanidad.
En este sentido, pensar en la responsabilidad del nosotros es un problema urgente a resolver sobre todo en los tiempos de guerra en los cuales vivimos. El problema de la interculturalidad, el nacionalismo y la negación de lo otro, lo distinto, deben ser tratados partiendo de la consideración de ciertos problemas ontológicos de la vida y reconocer desde allí lo que nos une como humanidad (con nuestras diferencias). Actualmente, existen millones de sujetos invisivilizados a propósito, gente creada como no digna, como no viva..,, en estos términos es que pareciera que el imperialismo mediático nos sucumbe incluso en nuestra cotidianidad, por ejemplo, cuando nuestros afectos se inclinan moralmente hacia una u otra simpatía para con algunos grupos de acción política. -cuando se criminalizan a los mapuches y su actuar  y por el otro se bien-dicen los actos de la gente de gobierno. Son muchos mas, esta claro, los que creen las mentiras contadas desde las posiciones de poder. Lo mediático se impone como norma interpretativa y de afecto.
Los marcos interpretativos son creados y recreados en la capacidad misma de la reproducción de la noticia. Asimismo los que tienen la capacidad de posicionar los discursos como la “verdad” (discurso liberal, absoluto y con un sentido religioso claro)  son los grupos de poder amparados en grandes capitales económicos, culturales y sociales. Esto podría ser entendido como terrorismo espectacular.
Si es que existe alguna condición ontológica de la vida, no son ni la autoridad como una wea patológica, ni las formas de gobierno centralistas, ni la representación, ni la sumisión, ni la guerra, ni el yo, ni nada por el estilo … si es que algo compartimos en esta vida y que determina de ahí en mas nuestra humanidad, es la precariedad de nuestra condición como humanidad, la capacidad de crear tecnologías para combatir a la precariedad, la relación con el otro, y el reconocimiento, que viene un poquito después…. las formas políticas y las normas que les dan sustento, no son mas que construcciones, formas susceptibles de ser transformadas, y no pueden ser entendidas como algo ontológico en la vida.
Ahora bien, el problema central del actual sistema social es la forma en la cual es distribuida la precariedad y por otro lado, que se nos construye como sujetos alienados de la responsabilidad para con el “nosotros” y uno mismo. Por ende, las posibilidades de transformar y dar un sentido vital a esas formas que regulan nuestro actuar en términos micro y macro son reducidas al mínimo. La política del cuerpo y de la idea (como accionar) están concebidas para reproducir formas de dominación y sometimiento que se hicieron necesarios dadas las condiciones de la vida en una momento histórico determinado. Y por supuesto de los intereses de los grupos empoderados en aquellos tiempos. Podemos citar a la revolución francesa y la génesis del liberalismo actual, por ejemplo.

Si algo queremos los que queremos recuperar nuestras vidas, es re-significar los sentidos a distintas escalas de inclusión y perspectivas, por supuesto, respetando las diferencias y re-inventando la política y las formas de llevarla a cabo. Por supuesto esto no se pelea a lo grande ni pasando la vida en bares, hablando de esa gran revolución a la bolche. La recuperación de nuestras vidas, implica reconocer que es lo que compartimos con el otro, en el día a día, con proyectos, esta claro, y de allí, distribuir en el hecho mismo, las posibilidades de hacer menos precaria la vida para todos.

Y que no continué ningún asesinato, ninguna guerra, mas que la de los menos hipócritas, pues la violencia es una forma de ejercer la agresión tan parte de la vida. Y pelear por la paz ejerciendo violencia en todo nivel no es mas que la hipocresía de todos los días, esa que justifica nuestra rabia y nuestro odio.

Rogel, La Peste

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