Educación mancomunada y nuestrxs niñxs….

by • 18 noviembre, 2013 • Artículos, EducaciónComments (0)795

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Estamos inundados de problemas y de condicionamientos que nos obligan, una y otra vez, a realizar acciones sobre las cuales ni siquiera tenemos la conciencia suficiente para saber cuáles son sus causas y sus efectos. Al parecer, el mercado, el estado burgués y su autoritaria intromisión en nuestros cuerpos y conciencias, hicieron de nuestra voluntad algo poco menos que el acto de consumo, y de pasada nos han expulsado de la historia.-

Y esto, es precisamente uno de los  objetivos que ayuda a cumplir la educación tradicional que nos entregan los colegios y las universidades, dicho de otra forma, es la escuela, principalmente, quien se encarga de crear “individuos” sujetados a los designios de otrxs, sin ética, sin valores y sin intenciones más que la  de prepararse para ser un buen empleado, un exitoso jefe o un insulso policía.  Recién salidos de los colegios de nuestras poblaciones somos todxs “individuos” a- políticos (y no sujetos, por qué  ser sujeto implica la conciencia del condicionamiento y de la indeterminación)  con pocas y casi ninguna posibilidad de transformar nuestro entorno, nuestras relaciones, o nuestras poblaciones. Súmele a esto, la destrucción de los vínculos comunitarios –tejido social- en periodos de gran y explicita represión y la influencia de los designios inculcados por nuestros padres en complicidad con el estado y la maldita cultura capitalista.  La familia no tardo en transformarse en un núcleo más en donde el sistema mercantil ejercía su política – el control de las conciencias- ya que, es en esta en donde se comienzan a preparar las conciencias sumisas de los nuevos integrantes del gran ejército de reserva del capital, de los marginados de siempre.

Es en estas condiciones que se hace necesario el ejercicio de la autoconciencia y de paso el de reconocernos como cómplices. Somos todxs responsables de la educación que les entregamos a nuestros hijos, y de legitimar el pacto sagrado con la televisión y los mensajes que dejamos entrar en nuestras casas ¿Pero qué hacer? ¿Como crear-nos esa auto-conciencia?

Lo sabemos, la ruptura y el salto, que implica la critica y la politica radical, aunque posean memoria, no puede dejar de enfrentarse al vacío, y por esto provocan miedo. Pero sin esa ruptura, sin la crítica, no hay historia, o bien, no hay absolutamente ninguna posibilidad de transformar esta realidad de mierda.  Nosotrxs queremos transformar ese miedo en esperanza, la inmovilidad en capacidad transformadora.

Es en el ejercicio autónomo de educar-nos en donde debemos hacernos capaces de reconocer que la educación que nos vende el mercado y la que “nos entrega” el estado liberal burgués tiene la intención manifiesta de  reproducir un estado actual de las cosas mítico, es decir, no-histórico, o de dicho otra forma, un estado completamente alejado de la subjetividad – de las intenciones, deseos, sueños, acciones- de los que siempre debieron ser los soberanos, el pueblo.

La educación popular para nosotros viene a romper críticamente con este paso de nuestras vidas, un paso inerte, sin duda, que no hace más que hacernos cómplices de nuestra falta de libertad. En este sentido es preciso y necesario para poder realizar una educación crítica y transformadora, reconocer que el acto de educar es una forma intencionada de intervención en el mundo[i]. No existe educación neutral, y de esto han dado cuenta muchos grandes pensadores y luchadores por la libertad de los pueblos.  Y nuestras intención manifiesta es el deseo inclaudicable de liberación. Por eso creemos en la educación popular, por eso creemos que es estrictamente necesario realizarla.

De la curiosidad a la crítica, así existe superación, existe esperanza.

Vecinxs, amigxs, hermanxs, tenemos la firme convicción de que podemos ser libres, de que podemos crear una sociedad más justa, y más igualitaria, desde abajo, en la reconstrucción de nuestros vínculos y sensibilidades más inmediatas. Por eso es tan importante para nosotrxs hacernos presentes en la educación de nuestrxs niñxs, y transformar junto con ellxs (y todxs) los mitos inculcados por el capital -creemos que hay que socializar la educación a través de la acción directa, es decir, en el ejercicio inmediato de las colectividades en resistencia, creando y administrando nuestros recursos para disputar y ganar espacios a la educación represiva y formalista. No debe ser el “individuo” solitario y competitivo quien eduque a los niños, menos maquinas creadoras de personalidades ad- hoc a las necesidades del capital, – comprendiendo que las escuelas son sitios políticos involucrados en la construcción y control de discurso, significado y subjetividades- si no la comunidad, comprometida con valores de liberación e igualdad. Una comunidad que provoque y genere todos los excedentes derivados del trabajo vivo, y los valores de uso –subversivos- necesarios que provoquen el rearme de nuestras comunidades y los tejidos que la subyacen.

Ante esto, nuestra apuesta es comprometernos en  la creación de un conocimiento crítico y mancomunado, es decir, crear conocimientos y ciencia desde “lo común”, desde un nuevo nomos y un  nuevo nosotrxs, para solucionar nuestros problemas directos, sin intermediarios parásitos,  y volvernos soberanxs de nuestras vidas. Para esto, debemos ser conscientes de ciertas características que tiene que asumir el acto de educar-nos para la libertad y la igualdad: Primero, es necesario inculcar y exacerbar la curiosidad, el pensamiento crítico, y el respeto de los saberes de los educandos, nadie aprende o enseña unilateralmente. El educando debe ser un sujeto participe del acto de educar-nos y no un individuo pasivo que absorbe normas y sigue caminos exigidos para el éxito. La educación crítica debe asumir el acto del riesgo, el acto de amor, el riesgo nos sitúa en un salto, necesario y derivado de la crítica, que nos debe devolver la esperanza.

En esto se enmarca nuestro horizonte, nuestra política.

Queremos transformarlotodo, no desde cúpulas, ni determinados por idealizaciones. Si no siendo nada más ni nada menos que pueblo organizado y en resistencia.

Que nadie nos venga decir que no podemos administrar la educación que les entregamos a los nuevos y hermosos integrantes de  esta vez, “nuestra sociedad”.

–Rogel-

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